ZÍNCUM METÁLLICUM en verso

Conocido de antiguo pues ya en el siglo quinto antes de Cristo (aquí yo me santiguo) se hallaron por lo visto brazaletes de zinc, ¡algo imprevisto! Lo nombra Alberto el Grande (cuyo nombre pronuncio con decoro) y, aunque sea metal cande, marcasita de oro lo llama. Y es un nombre muy sonoro. Pero fue Paracelso quien hacia el mil quinientos lo bautiza zinc, que no es tan excelso, pero se vocaliza mejor. Y la palabra es más castiza. Al fin de esa centuria, un señor que Libavius se llamaba trabajó con penuria: mientras lo examinaba, todas sus propiedades anotaba. El zinc se ha utilizado para obtener el bronce en aleación y también aleado de distinta fashión da la plata alemana, ¡qué ilusión! ¿Te disgusta la herrumbre? Recuerda que con zinc se galvaniza (porque ésa es la costumbre), y el orín neutraliza en el hierro, que así se estabiliza. Te estarás preguntando si voy a terminar con este tema. Eso estaba pensando, pues sabe que es mi lema no abundar en monserga ni en pamema. Ya en la patogenesia, te diré que el zinc tiene surmenage, neurastenia y amnesia. También le da coraje el rüido: en esto es muy malaje. Si se encuentra agotado, a menudo la causa es el exceso: estudio prolongado, el trasnochar avieso con abuso del vino y todo eso. Siempre se está quejando y gimiendo por todo, todo el día; es un tipo muy blando, ¡qué lo aguante su tía o se ponga a estudiar homeopatía! Está tan atontado que antes de contestar una pregunta, con cara de alelado como el que no barrunta, la suele repetir de punta a punta. Grita durante el sueño o cuando un sobresalto lo despierta. De su humor no es muy dueño, y eso te desconcierta, pues se irrita y comienza una reyerta. Y tiene este remedio un síntoma curioso e importante: el movimiento pedio que marca su talante, que no podrá evitar y que es constante. O dicho de otro modo: mueve el pie, pero de ello no es consciente (aunque no está beodo): un síntoma excelente que debes tener siempre muy presente. El vino no tolera: le hace daño y lo agrava de sus males. La supresión lidera síntomas a raudales: ambas, indicaciones ideales. Añado (es conveniente) que el vino le produce cefalea, regüeldo que es ardiente, convulsiones, corea; náuseas, vómitos, hipo, le acarrea. De los nervios remedio (igual que de la sangre el hierro fuera), tratarás por su medio (¡el síntoma pondera!) postración y temblor si se pudiera. Recuerda la epilepsia que retorna al quitar el paliativo (te habrá de dar dispepsia y será con motivo): con Zíncum lograr puedes tu objetivo. Convulsiones padece que de la dentición son resultados: el enfermo aparece con los ojos crispados, los dientes sonarán a rechinados. También las erupciones que no brotan o fueron suprimidas, los sustos y emociones son causas conocidas de convulsión: ¡a ver si no lo olvidas! Cualquiera que sea el caso o el origen de convulsiones tales, se acompañan acaso de algunos otros males pues las caídas son habitüales. No puede, cuando orina, ponerse como haría cualquier cristiano (mirando a la letrina): se sienta muy ufano con las piernas cruzadas el fulano Lo mismo que el rüido, que lo toquen lo pone disgustado. Su aspecto es de aburrido, inquieto y muy cansado. Con el menor esfuerzo está agotado. No entraré en los locales que debes estudiar con gran esmero. Corresponden a males que han de tener, empero, mucho en común con los que yo enumero. Hora de despedirme (recuerda, nos andamos por la zeta) mas no quisiera irme sin que quede completa esta historia del zinc en tu libreta. Para ello falta sólo un pequeño resumen que dé idea, sencillo mas sin dolo porque eso lo estropea, y en mi contra pondrá a aquél que lo lea. Debilidad nerviosa, irritable, cansado y convulsivo, inquietud onerosa que lo tiene cautivo, los pies mueve constante y sin motivo. En menos; imposible: ¡con una sola estrofa lo he logrado! Resulta inconcebible porque es de pie quebrado. En resumen, ¿los ripios te han gustado?
Autor: Dr. Emilio Morales.
Publicado en Doctor Similo, los ripios de la materia médica homeopática. Editorial Mínima.