LAS REVISTAS HOMEOPATICAS MADRILEÑAS Y SU TRASCENDENCIA INTERNACIONAL

Resumen Las revistas españolas se hacen eco de las experiencias homeopáticas a partir de 1821, se tiene constancia de actividades médicas en 1830 y, poco después, se publicarán las primeras revistas: Archivos Homoeopáticos, en Cádiz, Monitor Médico Quirúrgico, en Madrid, y Archivos de la Medicina Homeopática, en Badajoz. Con la llegada a Madrid desde Burdeos de José Núñez Pernía, el principal impulsor de la homeopatía en España, la creación de la Sociedad Hahnemanniana Matritense y la fundación del Instituto Homeopático y Hospital de San José, nacerán nueve revistas homeopáticas entre 1846 y 1897, algunas de las cuales como Boletín Oficial de la SHM, Anales de la Medicina Homeopática, El Criterio Médico, Boletín Clínico del Instituto Homeopático y Revista Hahnemanniana, alcanzaron un gran prestigio y suscitaron el interés de afamados homeópatas extranjeros en ser sus socios corresponsales[1]. Palabras clave: homeopatía, prensa médica, Querol, Sociedad Hahnemanniana Matritense, José Núñez, El Criterio Médico, Boletín Clínico del Instituto Homeopático.
1.- Prensa médica homeopática Las primeras informaciones sobre las investigaciones homeopáticas que estaba realizando Samuel Hahnemann en Alemania son recogidas en la prensa madrileña a partir de 1821. Diversas referencias españolas atribuyen gran trascendencia a un artículo sobre Homeopatía publicado por la Edinburg Review en 1830, a través del cual el médico sevillano Prudencio Querol Cabanes, con destino en Madrid en aquellas fechas, tiene conocimiento de la homeopatía, comienza a estudiarla y a ejercerla en esta capital; se traslada a Badajoz en mayo de 1832 y aquí comenzará una activa tarea homeopática. Años más tarde será considerado como el primer médico que la ejerció públicamente en España, desde 1830 hasta 1858 en que fallece en su ciudad natal de Sevilla[2]. Este mismo artículo fue conocido por Francisco Javier Benitúa Iriarte[3], hacendado gaditano, comerciante en vinos y con actividades empresariales en Cuba e Inglaterra. La difícil situación política por la que atravesó España durante el primer tercio del siglo XIX pudo ser la causa de sus viajes por Italia, Francia y Alemania, en los que tuvo ocasión de conocer con más detalle la homeopatía y debido a su delicada salud viajó a Coethen, para ser tratado por el propio Samuel Hahnemann, si bien la dureza del clima germánico le llevó a proseguir el tratamiento homeopático, mas tarde, en Lyon, con el doctor Sebastián Des Guidi. Aunque no obtuvo una recuperación total de sus dolencias con estos tratamientos, sí experimentó una notable mejoría, tan satisfactoria en su apreciación, que se convirtió en uno de los más activos promotores de la homeopatía en esta etapa inicial. 1.1. Archivos Homoeopáticos, Periódico de Medicina Homeopática Adquirió diversos libros en ediciones francesas, que fue regalando a médicos y amigos españoles, promovió la traducción de las Cartas a los médicos franceses, de Des Guidi, y, sobre todo, fue editor y mecenas del primer periódico homeopático español: Archivos Homoeopáticos, Periódico de Medicina Homeopática, cuyo número uno se publicó en Cádiz el 6 de abril de 1835 y, cesó, según el ejemplar correspondiente al nº 61 que se ha tenido ocasión de consultar, el 6 de julio de 1835, con un total de 276 páginas[4]. Este periódico, cuya edición se realizaba en la Imprenta de Feros, fue una traducción de los Archives de la Médecine Homoeopathique, publicados en París por una Sociedad de Médicos, bajo la dirección de A. J. L. Jourdan en 1834. Los datos conocidos llevan a considerar al joven Santiago Palacios Villalba, nacido en Madrid el 25 de mayo de 1815 y bautizado al día siguiente en la iglesia de San Ginés, como el traductor de los originales franceses recogidos en los números que hemos podido examinar. Santiago Palacios Villalba era sobrino de Andrés Villalba, uno de los amigos íntimos de Benitúa Iriarte (llegó a ser Ministro introductor de embajadores en la corte española) al que se referirá en múltiples ocasiones; siguió estudios de Medicina en Madrid y en Alemania, donde residió durante nueve años y obtuvo el título de doctor en Medicina, Cirugía y Obstetricia por la Universidad de Giessen. La intención de Benitúa Iriarte era que ampliase su formación homeopática en aquel país y, a su regreso, fuese un activo promotor y divulgador de la misma en España, pero Santiago Palacios acabó dedicándose al ejercicio de la carrera diplomática, si bien tradujo algunos libros médicos en cuya introducción cita este pasaje de su vida[5]. 1.2. Primera revista homeopática madrileña: Monitor Médico-Quirúrgico El 19 de febrero de 1837, Ramón Isaac López Pérez[6], conocido en toda su actividad profesional, tanto médica como militar, con el pseudónimo de “Ramón Isaac López Pinciano”, inició en Madrid la publicación del Monitor Médico-Quirúrgico, periódico propagador de Ciencias Médicas y Naturales, del que hasta la fecha no se ha localizado ningún ejemplar y sólo conocemos el anuncio de su publicación que insertó el Diario de Avisos madrileño el día 17 de febrero y las citas de Francisco Méndez Álvaro en sus Breves apuntes para la historia del periodismo médico y farmacéutico en España, donde reseña la existencia de este periódico y hace diversas referencias a la personalidad de López Pinciano. Tuvo una vida muy breve y debió limitarse prácticamente al ámbito madrileño pues, repetimos, no ha sido localizado hasta el presente y sólo se conocen la referencia indicada y las de Harztembusch, González de Sámano y Larra y Cerezo[7]. 1.3. Archivos de la Medicina Homeopática Será en 1840 y en la ciudad de Badajoz, donde Pedro Rino y Hurtado dé comienzo a la publicación de Archivos de la Medicina Homeopática, abarcando en su primera época sólo hasta 1842. Cabe considerarle como el primer periódico de obra original española, aunque incluye constantes referencias y crónicas de los avances que se producen en el ámbito homeopático internacional. 2.- José Núñez Pernía y Sociedad Hahnemanniana Matritense A partir de estos años, especialmente con la llegada a Madrid de José Núñez Pernía, tiene lugar una notable expansión de la actividad homeopática en España, reflejada en la presencia continuada de diversos periódicos homeopáticos e iniciada el 10 de abril de 1845 por la Gaceta Homeopática de Madrid, dirigida por José Sebastián Coll, en la que si bien no figura ningún corresponsal del continente americano si empiezan a publicarse reseñas de la Folinha Homeopatica Brasileira. El 28 de octubre de 1845 otro grupo de homeópatas madrileños acuerdan crear en Madrid una asociación, designando en esta sesión constituyente, con carácter interino y por razón de edad, presidente a José Sebastián Coll. El 1 de noviembre, en nueva sesión, acuerdan denominarla Sociedad Hahnemanniana Matritense y eligen como presidente de su Junta Directiva a José Núñez Pernía, y como vicepresidente primero a José Sebastián Coll, quien se considera agraviado por esta decisión y renuncia tanto al cargo como a la condición de socio. 2.1. Boletín Oficial de la Sociedad Hahnemanniana Matritense Una Real orden de 23 de abril de 1846 autoriza el funcionamiento de la Sociedad y en mayo del mismo año se inicia, con la publicación del Boletín Oficial de la Sociedad Hahnemanniana, una fecunda labor periodística en la que a lo largo de cincuenta años irá quedando constancia de la fluida relación que se establece con diversos países europeos e iberoamericanos. Es tan amplia y frecuente que en este trabajo nos vamos a limitar, por razones de espacio y tiempo, a tomar en consideración sólo parte de las revistas homeopáticas, especialmente las propias de la Sociedad y del Instituto Homeopático y Hospital de San José, que se conservan en la Biblioteca Histórica de la Fundación. 2.2. Incorporación de periodistas médicos homeópatas internacionales Las primeras referencias localizadas son la comunicación que la Sociedad cursa el 9 de febrero de 1846 al Instituto Homeopático de Brasil[8] participándole la creación de la asociación y el nombramiento del doctor Mure, de Río de Janeiro, como Socio corresponsal extranjero de la misma y el envío el 27 de julio por parte de Joaquín Bramon, profesor en Medicina en la Habana que ha logrado crear una Botica homeopática en dicha ciudad, de una colaboración titulada “Clínica Homeopática” y su solicitud de ser admitido como Socio corresponsal. Se aprueba esta petición y otra formulada por Cayetano Cruxent, residente en Puerto Rico, se les invita a continuar en el envío de nuevas observaciones y nacerá así una colaboración que perdurará durante muchos años. En la introducción al segundo tomo del Boletín, los redactores indican que “hace tiempo recibimos comunicaciones de gran número de profesores de toda la Península, y de Ultramar, felicitando a la Sociedad por sus nobles esfuerzos, y deseando ingresar en ella como Socios corresponsales nacionales”. En esta línea de ir dando a conocer estas colaboraciones, se recogerán los “Casos observados por el Dr. Manuel Francisco de Entralgo, profesor de Medicina y Cirugía, en el partido de San Luis de Leiba en la Habana”, enviados el 6 de abril de 1847[9]. En 1847 solicitaron también su ingreso como Socios Francisco de Paula Escofet, primer médico en profesar públicamente su condición de homeópata en Cuba desde diciembre de 1844, y Juan José de Hevia, segundo ayudante del cuerpo de Sanidad Militar, ambos residentes en la Habana, acompañando una memoria en la que hacen su profesión de fe médica y describen su práctica médica en aquel país. Se reseña, también, una amplia referencia de la actividad de Mure, presidente de la Sociedad Homeopática de Brasil, y de su expansión hacia Paraguay, Chile, Angola y Mozambique, tomada de la Sociedad Hahnemanniana de París, y se publican varias memorias de estos tres médicos y de J. Bramon. En 1849 y 1850, continúan publicándose colaboraciones de Mure, Carlos Chidloe, Secretario de la Escuela Homeopática de Rio Janeiro, Manuel Comas de Planell, Cayetano Cruxent y Francisco de Paula Escofet. Solicita su ingreso como Socio corresponsal el farmacéutico de la Habana Valentín Calala. Y son nombrados Socios corresponsales en Brasil Carlos Chidloe, Manuel Doarle Moreira, de Río Janeiro, Juan Vicente Martins, catedrático de fisiología de la Escuela de Brasil, E. A. Ackerman, Secretario del Instituto Homeopático de Río Janeiro, Francisco Albes de Mora, de Rio Janeiro, A. José de Mello Moraes y Andrés Braz Chabres, de Bahía. Con la llegada a España de José Álvarez-Peralta, procedente de Venezuela en cuya Facultad de Medicina se había licenciado, se inicia una fecunda labor periodística en el seno de la Sociedad Hahnemanniana, pues intervendrá en la redacción de sus órganos periodísticos y publicará, además, numerosos trabajos originales, el primero de los cuales podemos considerar la carta que envió el 20 de junio de 1853, con una memoria titulada “La homeopatía y el saber actual”, en la que tributa un homenaje a esta terapéutica y ensalza la labor de José Núñez en Madrid[10]. En esta época regresa a España, desde Puerto Rico, Cayetano Cruxent que mantendrá aquí una notable controversia con Antonio Mendoza, presidente de la Academia de Barcelona, que había calificado de “pillos” a los homeópatas y de “fárrago de sandeces” a su doctrina. Al anunciar su regreso a la Isla, se informa que la Sociedad Hahnemanniana, “queriendo dar una prueba valedera al Sr. Dr. Cruxent del ventajoso concepto en que le tiene como hombre de ciencia y como práctico, y de lo mucho que estima sus felices esfuerzos para la propagación de la homeopatía, le ha acordado el título de Presidente Honorario de la misma, distinción que tanto honra al que la recibe, como enaltece a la Sociedad que la concede”.
Reanuda su colaboración el 12 de noviembre de 1854 desde la Habana, en carta a José Núñez, bajo cuya dirección comenzó a publicarse el 26 de septiembre la Gaceta Homeopática del Cólera-Morbo (primera revista médica española dedicada monográficamente al seguimiento de una enfermedad), animándole en los trabajos de lucha contra el cólera e informando de los resultados de su práctica médica en aquella ciudad, en la que son frecuentes y numerosas las dificultades, pues incluso llega a ver allanada su casa por el Subdelegado de Farmacia en la Habana acusándole de dispensar gratuitamente medicamentos homeopáticos a sus pacientes. Se reseña, también, la necrológica de Francisco de Paula Escofet, “patriarca de la homeopatía en la isla de Cuba”, que acaba de fallecer a los 58 años[11]. 2.3. La Bandera de la Homeopatía en la Habana El intercambio de información es intenso en esta época y las noticias fluyen con una relativa frecuencia. Así, en 1856, se tiene conocimiento de la publicación de La Bandera de la Homeopatía en la Habana[12], cuyo primer número bajo la dirección de Manuel Zapatero sale a la calle el 6 de enero e incorpora sendas crónicas de José Núñez y Tomás Pellicer, a las que seguirán otras de los médicos madrileños a lo largo de los tres años que se mantiene la publicación de la revista. Al mismo tiempo y dentro de este intercambio, las revistas madrileñas recogerán e irán divulgando sus principales artículos así como Observaciones Clínicas de tratamientos homeopáticos tomadas de las páginas de La Bandera. Por estas fechas, vuelve a asumir la Secretaría de redacción de los Anales Álvarez Peralta, que publicará numerosas traducciones y crónicas, algunas bajo el pseudónimo de Dr. Borinquen, y tiene lugar la incorporación como Socios corresponsales de la Sociedad Hahnemanniana Matritense de José de Lletor Castroverde, decano de la Facultad de Medicina de la Habana, y Bruno Egea y Martínez, de Manzanillo, y se informa que el 24 de marzo de 1857 ha cesado en su publicación la Década Homeopática mejicana. El 20 de noviembre de 1857 se suspende la publicación de los Anales de la Medicina Homeopática y, en 1858, a consecuencia de las tensiones que surgen entre los homeópatas madrileños y ante los problemas económicos que entraña mantener vigentes unas publicaciones de difusión relativamente reducida, España se queda sin prensa homeopática, a excepción de La Bandera, durante un periodo de dos años. En ella encontramos el único recuerdo homeopático tributado a la memoria de Prudencio Querol Cabanes, patriarca de la homeopatía en España, fallecido en la ciudad de Sevilla el 15 de abril de 1858, a cuya memoria dedica un soneto y da cuenta de que se le estaba esperando en la isla de Cuba, donde su hijo Vicente Querol residía desde años atrás[13]. 2.4. El Criterio Médico En 1860 se reanudan las actividades periodísticas de la Sociedad Hahnemanniana Matritense, ahora bajo el título de El Criterio Médico que perdurará 30 años en su contacto con el público, y se informa que las suscripciones pueden realizarse, también, en la Habana, Puerto Rico, México, Valparaíso, New York, París y Londres. Con el nombramiento como socio corresponsal en Santiago de Chile de Benito García Fernández, entrañable amigo de Anastasio García López y pionero en la propagación de la homeopatía en el país, se inicia una frecuente comunicación que irá dando a conocer la evolución de la actividad homeopática. Informa que reside en Chile desde 1849, a donde llegó procedente de Cuba, y entre 1850-1860 señala que ha atendido a más de 500.000 pacientes (todo induce a pensar que estableciese algún Consultorio en el que contaría con la colaboración de más colegas). Dentro del certamen que la Sociedad Hahnemanniana Matritense organiza para conmemorar el 108º Aniversario del natalicio de Samuel Hahnemann, en 1862, se concede el primer premio a un trabajo que sobre “el principio filosófico que sirve de base a la doctrina homeopática” remite desde la República de Chile Juan Brunner, residente en Valparaíso, con el título de El organismo humano enfrente de la naturaleza circundante [14]. Nuevas referencias reseñan la presentación de la tesis doctoral de Álvarez Peralta en la Facultad de Medicina de Caracas, donde se encontraba desde 1862 como Secretario de la Legación de España en Venezuela, así como un amplio trabajo de J. Bramon titulado Del empirismo en medicina. Algunas reflexiones sobre los discursos del Dr. Trusseau, acerca del empirismo, antes de su traslado en 1865 a Barcelona, desde donde continuará publicando sus Observaciones clínicas[15]. 2.5. Proyección de la prensa y actividades homeopáticas madrileñas Se da cuenta, también, del amplio eco que han tenido en Cuba, especialmente en las ciudades de Santiago y la Habana, las gestiones de la Sociedad Hahnemanniana en apoyo de su solicitud al gobierno español para obtener la autorización para el establecimiento de Clínicas y Cátedras homeopáticas, que se ha concretado en la recogida de 11.575 firmas remitidas a España. Era habitual que a la sesión conmemorativa del Aniversario del natalicio de Hahnemann siguiese una comida en la que confraternizaban homeópatas españoles y daba ocasión, también, para testimoniar agradecimientos y evocar la colaboración de los colegas y sociedades de otros países, con brillantes intervenciones. De la jornada celebrada el 10 de abril de 1865, recuperamos una de Anastasio García López por su reconocimiento a la tarea que desempeñaba la prensa en la difusión de la labor de los médicos homeópatas: «Señores: Aun cuando todos los médicos homeópatas son dignos de elogio por la parte que cada uno toma en la propagación de la nueva doctrina médica, merecen una singular mención aquellos que por medio de la prensa difunden las ideas de nuestra Escuela. Ellos son el ejército beligerante, que siempre aprestados a la lucha, combaten con prontitud los errores, destruyen los sofismas; rechazan los ataques innobles que con harta frecuencia dirigen nuestros adversarios a la dignidad y aun a la conciencia de los sectarios de la Homeopatía, y son, en fin, los que más contribuyen a la propagación de una medicina que tantos beneficios dispensa a la humanidad. Os propongo, pues, un brindis por los periodistas homeópatas de todos los países, especialmente por nuestros ilustrados colegas de París, individuos de la Sociedad médica homeopática de Francia, redactores y colaboradores de El Boletín oficial de dicha corporación. Todos conocéis los interesantes escritos de Leon Simon, padre e hijo, Chancerel, Desternes y tantos otros que no necesito nombrar; y no dudo que aceptaréis con júbilo mi brindis: A los médicos homeópatas periodistas de todos los países» [16]. Por cierto que en este año, y es un testimonio más de la difusión y el aprecio internacional que merecían las actividades de la Hahnemanniana Matritense, se había concedido el premio científico a Pablo Brentano, de Milán, por su Estudio del verdadero y falso crup y de la angina diftérica, sus caracteres diferenciales y tratamiento homeopático de estas dolencias. 2.6. Controversias: El Diario de la Marina, El Criterio Médico, El Siglo En otras ocasiones esta presencia internacional se refleja en críticas científicas como la que realiza A. García López a la “Reseña de las tareas de la Academia de Ciencias médicas de la Habana”, publicada en El Diario de la Marina, durante el año de 1865 a 1866, en la que figuraba el siguiente párrafo: “Se dio lectura por el Sr. Cowley acerca de la consulta pedida por la Administración de la Memoria enviada por el Sr. Omedes de Viela, proponiendo un tratamiento homeopático contra el cólera. La Academia aprobó el trabajo del Sr. Cowley, porque estaba escrito con el acopio de datos y reflexiones suficientes para responder dignamente a las importunas exigencias con que ese sistema pretende inútilmente entronizarse. Pero al mismo tiempo juzgó acertado abstenerse de elevar el informe a la superioridad, porque de hacerlo se le concedía de hecho una importancia y un prestigio que científicamente no podrá jamás alcanzar, pues si negaba, como niega, absolutamente esa doctrina, no debía ocuparse en examinar lo que como principio y como arte, como razón y experiencia tiene desde largo tiempo proscrito”. Señala García López que “no puede darse un mayor rasgo de ignorancia, de soberbia y de insubordinación, como el que aparece en el párrafo que hemos copiado del extracto de las actas de la Academia de la Habana. Es un acto de insubordinación contra la autoridad, puesto que cualquiera que sea el juicio que a la Academia merezca la doctrina homeopática, está en el deber de ilustrar a la Administración de la Isla sobre los asuntos que la consulte, y no debiera haber dejado de dar el informe que la superioridad le pedía acerca de la Memoria del Sr. Omedes de Viela. Ignoramos la apreciación que de semejante conducta habrá hecho la autoridad; pero es evidente que la Academia ha faltado al respeto, a la consideración y a la ley. Con su proceder no perjudica a la doctrina homeopática. Ha perjudicado, sí, a su propio decoro, declarándose rebelde a un mandato, y dejando ver sus temores de entrar oficialmente en comparación con los resultados del tratamiento homeopático en el cólera… Concluyo con esta afirmación: quien no estudia la homeopatía, quien obstinadamente la combate, o tiene una perversa conciencia, o su entendimiento es tan obtuso que la luz de la verdad no puede penetrar en él [17]. En esta controversia mediará, también, Mariano Comas Planell, residente en la Habana, mediante un extenso artículo que publica en El Siglo. Como conclusión, sugiere que “no debe el pueblo amilanarse, ya que tiene en su mano los medios de convertir en una enfermedad poco mortífera la más devastadora epidemia; entre tanto podrá juzgar con su natural criterio quién merece mejor el epíteto de charlatán, si aquellos que hablan mucho y dicen poco, y aún esto envuelto en verdades de Perogrullo, o los que hablan poco, cuando son provocados, útil, desinteresadamente y sin pretensiones de ningún género” [18]. Son, también, frecuentes las crónicas de las principales sociedades homeopáticas de Estados Unidos en la prensa homeopática madrileña, recogiéndose numerosos artículos y memorias de los medicamentos que van experimentándose. En este intercambio, suele reconocerse la actividad de los médicos madrileños y así se informa que la Facultad de medicina homeopática de Filadelfia, en su sesión del 2 de marzo de 1867, ha acordado conceder el título doctor honorario al Marqués de Núñez[19], como premio a sus esfuerzos a favor de la homeopatía, y a Rubini, de Nápoles, y S. Hall, de Filadelfia. Al mismo tiempo se da a conocer que su Estudio médico del veneno de la tarántula ha sido traducido al francés por Perry. 2.7. Bulletin de la Société Homoeopathique de France La trayectoria de los homeópatas madrileños es seguida con gran interés desde Francia, en cuyos principales congresos homeopáticos tienen relevante presencia y del banquete celebrado por los homeópatas de París el 10 de abril de 1867 recuperamos las siguientes palabras dedicadas por Chancerel a los homeópatas extranjeros: “Señores, os propongo un brindis por los médicos homeópatas extranjeros, y especialmente por nuestros comprofesores españoles. Señores, el Marqués de Núñez ha publicado, hace tres años, como todos sabéis, su muy notable Estudio sobre el veneno de la tarántula. Desgraciadamente, para la mayor parte de nosotros era difícil leer este excelente libro, escrito en castellano muy puro. Nuestro distinguido comprofesor, el Dr. Perry, ha merecido bien de los médicos de su país, al darnos una traducción que ha sabido llevar a la altura del original. El Bulletin de la Société Homoeopathique de France ha encontrado materiales preciosos en El Criterio Médico. Citaremos particularmente los artículos de patología general del Dr. Núñez y la Memoria, premiada hace un año, sobre las Oftalmías escrofulosas, herpéticas y reumáticas, original de nuestro excelente comprofesor el doctor Boyer. Brindemos, señores, por la Redacción de El Criterio Médico, en la persona del Marqués de Núñez y en las de los señores Pellicer, García López y los hermanos Alvarez González”[20]. Las páginas de El Criterio Médico, por ejemplo, son el vehículo elegido por Ramón Serra y Borrás, de Tarragona, el 28 de julio de 1867, para su “Contestación al Dr. Jousset, presidente de la Société Médicale Homoeopathique de France, a las observaciones críticas que en la sesión del 1º de abril de este año se dignó hacer al caso de sífilis constitucional, publicado en El Criterio Médico, el 10 de mayo de 1867”[21]. La importancia de estas colaboraciones y el interés con que se siguen estas noticias, se evidencian en las palabras con que concluye su artículo R. Serra: “Doy las más expresivas gracias al Dr. Víctor Chancerel por el honor que me dispensó en traducirlo al francés y publicarlo en el Bulletin de la Société, y al Dr. Jousset por su deseo de que se insertasen en el mismo periódico las observaciones que al referido caso se dignó hacer en la sesión del 1º de abril último, con objeto de que llegaran a mi noticia”. O en la colaboración que a propósito de su “Contestación a un artículo de M. Curie, publicado en el Bulletin de la Société Médicale Homoeopathique de France, correspondiente al mes actual”, remite Anastasio García López el 16 de agosto de 1867, desde Baños de Segura donde está destinado como Director del Balneario, a Paz Alvarez González, de la Redacción de El Criterio Médico[22]. El periódico francés había incluido un artículo de M. Curie con el epígrafe “Una palabra al Sr. García López y una pregunta a la Sociedad Hahnemanniana Matritense” y García López, en su réplica, indica que “me propongo decir otra palabra, y dar una respuesta a M. Eugenio Curie; y al efecto escribo a V. esta carta para que haga publicarla en El Criterio Médico, luego que haya espacio para ello”. Como quiera que M. Curie apuntaba en su réplica la posibilidad de que García López no hubiese conocido sus palabras originales, éste señala que, además, tenía a la vista el Journal du Dispensaire Hahnemann de Bruxelas correspondiente al 15 de mayo último (reseñamos este dato como testimonio de la gran información que en aquella época manejaban los médicos madrileños de la Sociedad Hahnemanniana y la rapidez con que circulaban estos periódicos homeopáticos). 3. Eco de la actividad madrileña en los Congresos internacionales Del 9 al 13 de agosto de 1867 tiene lugar el Congreso Homeopático Internacional de París, con participación de varios homeópatas españoles y en el que la Sociedad Hahnemanniana Matritense está representada por una Comisión integrada por el Marqués de Núñez y Tomás Pellicer. Al tomar posesión de la presidencia del Congreso Imbert-Gourbeyre, catedrático de la Escuela de medicina de Clermont-Ferrand, “creyó deber indicar para la presidencia de honor al venerable Marqués de Núñez, médico de la Reina de España, y el Congreso lo aclamó así por unanimidad”. Por ser una interesante muestra de la relevancia que tienen a nivel internacional J. Núñez y la Sociedad Hahnemanniana Matritense, vamos a recoger literalmente unas breves intervenciones en este Congreso. Imbert-Gourbeyre, al asumir la presidencia en la sesión del día 9: “Señores: Os doy sinceramente las gracias por el insigne honor que acabáis de concederme, llamándome á la presidencia del Congreso homeopático de 1867. El sufragio universal tiene a veces sus errores e imprevisiones; sin embargo, no me es dable en este momento acriminarlo, puesto que ha sido entre vuestras manos un instrumento de muy alta benevolencia hacia mí. Y esa benevolencia me hará fácil, lo espero, una función enteramente nueva para mí; función que abordo con temor y que hubiera sido mejor desempeñada por las numerosas notabilidades médicas que me rodean. No me considero aquí verdaderamente como el presidente del Congreso, porque veo entre vosotros á mi ilustre amigo el Marqués de Núñez. Seré, creo, vuestro intérprete aclamándole con vosotros nuestro presidente de honor, y rogándole venga á ocupar inmediatamente en la mesa un sitio que le es debido por tantos títulos”... Núñez ocupó su asiento en la mesa y dijo: “Señores: Hoy es la cuarta vez que tengo el honor de encontrarme en medio de mis comprofesores, en una ocasión tan solemne como la reunión de un Congreso homeopático internacional. En el Congreso de 1846, que fue el primero en Francia, se encontraron reunidos en pequeño número los últimos discípulos del gran maestro Hahnemann, para comunicarse todo lo que habían aprendido sobre los puntos más importantes de la doctrina. Diez años más tarde, en 1856, se pudo ver, en un segundo Congreso, el gran desarrollo que había tomado la homeopatía, tanto por el número de los médicos que formaron parte de él, como por la elevación de muchos de entre ellos que habían merecido bien de la ciencia. Dos años después, en 1858, un nuevo Congreso tuvo lugar en la ciudad de Burdeos, en donde tuve el honor de levantar la homeopatía ya comprometida, y no sin admiración se reconoció allí lo que mis débiles esfuerzos habían podido realizar en pro de la propagación de nuestra doctrina; el número de los médicos que se reunieron fue considerable, y el éxito del Congreso inmenso. Allí, como en todas partes, nuestros adversarios evitaron la discusión pública, a la que les habíamos invitado. Permitidme, Señores, que me complazca en estos recuerdos, que renueva tan vivamente en mí la solemnidad de este día, y de expresaros mi dicha y mi reconocimiento de encontrarme por la cuarta vez, llamado por vuestros sufragios a esta presidencia de honor, en la que vuestros sentimientos de benevolencia y de afecto hacia mí me dan más títulos que mi mérito personal. En esta Francia, que amo y a la que tanto debo, es donde empecé a practicar la homeopatía y donde sostuve por ella mis primeras luchas. Me es bien dulce, Señores, encontrarme aún hoy en ella, en medio de mis comprofesores, y de poder repetir, con uno de vuestros célebres escritores: Sic ad mare unde ortum duxerunt, redeunt tandem rivuli”[23]. 4. Barreras doctrinales y profesionales Estos reconocimientos se contraponen a las dificultades que otros homeópatas encontraban en el ejercicio de su actividad. Así, en 1868, Benito García Fernández, tras un periodo de silencio que ha durado tres años a causa de la guerra con Chile, escribe a García López el 15 de abril “dando cuenta de las penalidades y sufrimientos que ha pasado en ese espacio de tiempo. Todas las cartas que se le han escrito, así como nuestro periódico, le han sido interceptadas por el gobierno de aquella república. A pesar de lo mucho que ha sufrido y conservando incólume ese cariñoso afecto que tiene a la Sociedad Hahnemanniana Matritense ha remitido a ésta un donativo de 4.000 reales”… En otra muestra del interés con que se siguen las tareas de la Sociedad matritense, Vicente Querol, que continúa residiendo en Cuba, envía un donativo de 3.000 reales a la Sociedad[24] y dotará con igual importe un premio dedicado a estimular las tareas científicas de la asociación. En 1869 solicitará del gobierno español la convalidación de su título de Doctor en Medicina por el Colegio de Medicina Homeopática de New York y será el único homeópata reconocido por el claustro de la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid con derecho a “ejercer libremente en España la profesión de Médico homeópata” [25]. Son muchas las noticias y referencias que van llegando de ultramar y poco el espacio disponible en este trabajo, por lo que habremos de prescindir del detalle pormenorizado. A modo de resumen, citaremos que la Sociedad Hahnemnniana Matritense había obtenido dos Reales Órdenes en 1850 que autorizaban con carácter experimental la creación de Cátedras y Clínica homeopáticas en el seno de la Universidad, pero fueron bloqueadas en su aplicación. Se reiteró su cumplimiento por otra Real orden de 5 de enero de 1865, que tampoco fue respetada, lo que aconsejó a la Sociedad promover una Suscripción internacional que allegase los fondos precisos para construir un Hospital Homeopático en Madrid[26]. 5. La fundación del Hospital Homeopático y su actividad periodística Esta iniciativa se puso en marcha el 1 de mayo de 1872, permitió el comienzo de las obras el 26 de febrero de 1873 y su apertura oficial al público el 2 de febrero de 1878, hace 125 años. Emociona ver, entre los cerca de 700 donantes, las aportaciones hechas en México, Paraguay, Uruguay, Argentina, Brasil; algunas de mínima pero simbólica cuantía y otras de notable importe. ¡Cómo calificar la aportación de 591.000 pesetas hecha desde México por los hermanos Jaime y José Puig Monmany, entre 1881 y 1887 o la magnánima ayuda del Marqués de Núñez, que costeó los 2/3 del importe de las obras del Hospital! [27]. La construcción y puesta en marcha del Instituto Homeopático y Hospital de San José generó nuevas tensiones y divisiones entre los homeópatas madrileños, agrupándose el núcleo histórico de la Hahnemanniana alrededor del Marqués de Núñez y el Instituto Homeopático, permaneciendo en la Sociedad aquellos homeópatas que tradicionalmente habían estado en torno a Joaquín Hysern y Molleras [28]. 5.1. Boletín Clínico del Instituto Homeopático y Revista Hahnamanniana Esta situación pervivió por espacio de unos cinco años y vio surgir dos nuevas publicaciones en el Hospital: El Boletín Clínico del Instituto Homeopático de Madrid, en 1881, y la Revista Hahnemanniana, en 1884, reagrupándose todos nuevamente en El Criterio Médico, en 1886. El 12 de noviembre de 1878 inaugura su actividad académica el Instituto Homeopático [29] y a sus aulas acuden alumnos de distintos puntos de España y de Latinoamérica, conservándose algunas cartas en las que desde fuera de España se realizan gestiones para que puedan admitirse alumnos europeos y de ultramar. Se renuevan los intercambios con esta actividad académica y hospitalaria y, por ejemplo, se intercambia el Boletín Clínico con la Revista Homeopática, órgano oficial de la Sociedad Hahnemnniana Uruguaya, en cuyo nº 9 inserta un artículo titulado “Brisas de España” e incluye íntegra la carta de Hipólito Rodríguez Pinilla a Valdés García, en cuya persona plasmó los buenos sentimientos de afecto de todos los homeópatas españoles hacia los de Montevideo [30]. 5.2. El Médico Homeópata También hallamos la presencia de los médicos del Hospital madrileño en la cabecera de El Médico Homeópata, revista quincenal científica y literaria, destinada a defender y propagar el sistema homeopático que aparecía los días 1 y 15 de cada mes y su Director fundador era E. Martínez del Castillo, con Administración en la Calle Cangallo, 1044, de Buenos Aires. El ejemplar que tenemos en la Biblioteca corresponde al Año I, número 5 y fecha 15 de mayo de 1891, cita como Colaboradores a “todos los médicos homeopáticos de la República” y, además, a los siguientes: Excmo. Sr. Dr. D. Tomás Pellicer, ex médico de Cámara y Director Facultativo del Hospital Homeopático de Madrid. Dr. Luis Hysern, Presidente de la Sociedad Hahnemanniana Matritense. Dr. Anastasio García López, Catedrático del Instituto Homeopático de Madrid y médico de los baños de Ledesma. Dr. D. Joaquín Pellicer, Madrid. Dr. Rino y Hurtado, Barcelona. En su portada incluye una amplia biografía de Tomás Pellicer, con reproducción de un grabado con su retrato, de la que es autor M. del Castillo y ocupa tres de las cuatro columnas de la página. En ella se dice que “su reputación como médico homeópata es universal, habiendo merecido por sus vastos conocimientos, el que el Hospital Hahnemann de París le nombrara médico consultor de su establecimiento”. Se despide el siglo XIX con una menor actividad homeopática en las instituciones madrileñas y Barcelona cobrará un mayor protagonismo en un periodo que se prolongará hasta más allá de 1925, en que la actividad homeopática se reduce también en la ciudad condal. A partir de 1926, con la incorporación al Patronato de la Fundación de Joaquín Núñez Grimaldos, Marqués de los Salados, Director facultativo del Hospital y años más tarde Presidente de la Asociación de Escritores Médicos, toman nuevo impulso las actividades homeopáticas y la presencia de la Fundación. 6. Congresos homeopáticos de 1929 y 1933: El Sol de Meissen Con la activa colaboración de un grupo de homeópatas catalanes entre los que cabe destacar por su incondicional apoyo a Augusto Vinyals y Miguel Balarí, se organiza en Madrid y en la sede del Instituto Homeopático el I Congreso Nacional de Medicina Homeopática, entre el 27 y el 31 de mayo de 1929, cuya Presidencia de honor ostentó Juan Vergés Payró, Presidente de la Liga Hispano-Americana pro-homeopatía, siendo Secretario General Manuel Torres Oliveros, miembro también del Patronato de la Fundación. Tuvo un gran eco en las Revistas El Sol de Meissen y Mundo Médico, así como en la prensa madrileña [31]. En ocasión de este Congreso se filmó una película [32] recordatoria de sus sesiones como obsequio y recuerdo de los homeópatas españoles a sus colegas de México y demás países participantes en el Congreso Internacional a celebrar en aquel país en agosto del mismo año, donde fue entregada por Augusto Vinyals [33]. También en Madrid y con la presidencia efectiva de Manuel Torres Oliveros, del 24 al 28 de julio de 1933, tiene lugar en el Hotel Palace el VII Congreso de la Liga Internacional Homeopática, bajo el Patronato del Presidente de la República Niceto Alcalá Zamora y como Presidentes de Honor los de la Generalitat de Cataluña y de las Repúblicas de Argentina, Brasil, Cuba, Chile, México, Perú, Portugal y Venezuela; como Secretario Organizador de la Liga Homoeopathica Internationalis, Augusto Vinyals. De este Congreso, en su sesión del día 24, han quedado dos documentos muy apreciados en el ámbito homeopático: la conferencia pronunciada por Gregorio Marañón, titulada “Alergias, hormonas y vacunas. Su relación con la homeopatía”, y la que con el título “Reflexiones sobre la Homeopatía” debía pronunciar el Embajador de España en París, Salvador de Madariaga. Un ligero accidente de automóvil le impidió intervenir en el Congreso y en su ausencia fue leída por Torres Oliveros, en español, y por Le Tellier, en francés [34]. Pocos años después de estos singulares acontecimientos homeopáticos, España se ve envuelta en una lucha civil y fratricida que supone un cambio trascendental en la actividad de estos médicos e instituciones. No, como se ha venido afirmando, porque el ejercicio médico de la homeopatía fuese prohibido en España después de la guerra civil, sí, tal vez, por la muerte, emigración o depuración política de algunos de sus máximos exponentes, así como la llegada de nuevas modalidades de atención sanitaria (Seguro de Enfermedad) o los avances de la medicina tradicional, antibióticos, etc. 7. Panorama actual La actividad homeopática, así como la recuperación de sus publicaciones, irá resurgiendo en Barcelona a partir de 1970, en Madrid en torno a 1990 y hoy vive una notable expansión con numerosas Sociedades Homeopáticas entre las que destacamos por su relación con esta Fundación a la renovada Sociedad Hahnemanniana Matritense, que comparte con nosotros su sede y actividades, Academia Médico Homeopática de Barcelona y Federación Española de Médicos Homeópatas (FEMH). Desde la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José asistimos esperanzados a la catalogación de nuestro edificio principal como “Bien de Interés Cultural”, categoría de “Monumento” [35], en el que dentro de un Plan Director elaborado por encargo de la Comunidad de Madrid se están llevando a cabo trabajos para su plena restauración y rehabilitación, lo que permitirá dar un nuevo impulso a tareas como las que hasta aquí hemos reseñado, que merecieron en su día la admiración del mundo entero y han hecho que nos hayan llegado diversas comunicaciones en las que se agradece “en nombre de la humanidad” que hayamos podido preservar este referente universal, tanto de la enseñanza y aplicación de la homeopatía como de sus tareas periodísticas y de la extraordinaria labor social de atención a las personas mas necesitadas de la sociedad madrileña, tarea que ha sido posible merced a la trascendental ayuda prestada por la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl, que colaboran aquí desde 1888, y la Sociedad Hahnemanniana Matritense, con quienes hemos compartido tan honroso compromiso. 7.1. Revista Española de Homeopatía (FEMH) y Formación en Homeopatía Concluyo informado que en el momento presente, además de otras tareas en los ámbitos editoriales, sociales y de recuperación de antecedentes históricos, pervive esta colaboración periodística en la Revista Española de Homeopatía (FEMH), y conjuntamente con el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid se imparten en el Aula histórica de la Fundación las siguientes actividades para Licenciados o Doctores en Medicina y Farmacia: Programa de Acupuntura y Moxibustión, Curso de Formación Continuada de Postgrado en Homeopatía y, se encuentra en estudio, Curso de Formación en Homeopatía para Farmacéuticos. Notas [1] Obras de referencia para el conocimiento de las revistas homeopáticas del siglo XIX: ANTÓN CORTÉS, F., Lembranza homeopática, Sevilla, Federación Española de Médicos Homeópatas-Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José, 1999. FERNÁNDEZ SANZ, J.J., La prensa homeopática española en el siglo XIX, Madrid, Federación Española de Médicos Homeópatas-Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José, 1999. LORENTE MIÑARRO, E., Historia de la Sociedad Hahnemanniana Matritense a través de sus órganos de expresión, Madrid, Universidad Complutense (Tesina de Licenciatura), 1987. OLIVERAS RAMOS, A.G., La homeopatía en Andalucía a través de El Criterio Médico (1860-1889) Cádiz, Facultad de Medicina (Tesis Doctoral), 1991 [2] ANTÓN, F., Op. cit., pág. 17. [3] Ibid., págs. 36-38, y BAUR, J., Les Manuscrits du Docteur Comte Sebastián Des Guidi. Contribution à l’Histoire du développement de l´Homéopathie en France , París, Éditions Similia, 1999. [4] ANTÓN, F., Op. cit., págs. 52-54. [5] LUDWIG DIETERICE, G., Nuevo tratado de Enfermedades venéreas. Traducido directamente del alemán por Palacios y Villalba, S., Madrid, 1844. Librería de los Señores Vda. e Hijos de D. Antonio Calleja, págs. V-VIII [6] ANTON, F., Op. cit., págs.19-33, 55-56 [7]GONZÁLEZ DE SÁMANO, M., Apéndice al Compendio Histórico de la Medicina Española, Barcelona, 1850, pág. 29. HARTZEMBUSCH, E., Apuntes para un catálogo de periódicos madrileños desde el año 1661 al 1870, Madrid, Est. Tip. Sucesores de Rivadeneyra, 1894, pág., 53. LARRA Y CEREZO, A., “Historia resumida del Periodismo Médico en España” comunicación al II Congreso Internacional de la Prensa Médica (Madrid, 20-22 de abril de 1903), Libro de Actas, Imprenta de Ricardo Rojas, 1905, pág., 71. [8] Boletín de la Sociedad Hahnemanniana Matritense, Tomo I, 1846, págs. 47-48. [9] Ibid., Tomo II, 1847, págs.75-77. [10] Anales de la Medicina Homeopática, Tomo II, 1853, págs. 339-348 [11] Ibid., Tomo III, 1854, págs. 563-564 [12] FERNÁNDEZ, J.J., Op. cit., págs. 169-171 [13] ANTÓN, F., Op. cit., pág., 83. [14] El Criterio Médico, Tomo IV, 1863, págs. 249-262, 273-280 [15] Ibid., Tomo V, 1864 págs. 55-62. [16] Ibid., Tomo VI, 1865, págs. 193-194. [17] Ibid., Tomo VII, 1866, págs., 425-428 [18] Ibid., Tomo VIII, 1867, págs., 475-477, 497-504 [19] Ibid., Tomo VIII, 1867, pág. 71 [20] Ibid., Tomo VIII, 1867, págs., 314 [21] Ibid., Tomo VIII, 1867, págs., 348-351 [22] Ibid., Tomo VIII, 1867, págs., 361-364 [23] Ibid., Tomo IX 1868, págs., 17-20 [24] Ibid., Tomo IX 1868, pág, 127 [25] ANTÓN CORTÉS, F., “Dr. Vicente Querol Bello, médico homeópata” en Revista Española de Homeopatía, FEMH, nº7, 1999 págs. 11-13. [26] ANTON, F., Recopilación histórica nº 6. 125 Aniversario del comienzo de la construcción del Instituto Homeopático y Hospital de San José, Madrid, Fundación Instituto Homeopático y Hospital de S. José, 1998, págs. 37-56 [27] Para la donación de J. Núñez: Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, T. 33.496, folios 2049 a 2062 vuelto. Para la de los hermanos Puig: AHPM, T. 34.429, folios 8856 a 8868 vuelto. [28] GARCIA LOPEZ, A., “Historia del Instituto Homeopático y Hospital de San José”, en Boletín Clínico del Instituto Homeopático de Madrid, Tomo I, 1881. [29] El Criterio Médico, Tomo XX, 1878, págs. 11-28, 55-63 [30] Boletín Clínico del Instituto Homeopático de Madrid, Año III, nº 3, 1883, pág. 72. [31] GONZALEZ-CARBAJAL, I., “Los Congresos Homeopáticos Españoles del Siglo XX”, Revista Española de Homeopatía (FEMH), nº 6, 1999, págs. 14-18. [32] Dirigida por Luis R. Alonso, según recibo de 4 de junio de 1929 tuvo un costo de 200 pesetas y está depositada en la Filmoteca Nacional. [33] El Sol de Meissen, 1929, págs. 100 y 108. [34] Ib. ib., 1933, págs. 297-302. [35] Decretos nº 13/1997, de 30 de enero, y nº 68/1997, de 5 de junio, de la Comunidad de Madrid, Consejería de Educación y Cultura, B.O.C.M., nº 42, pág. 39, y nº 145, págs. 6-7.
Autor: Félix Antón Cortés, Instituto Homeopático y Hospital de San José.