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DE ÉTICAS, ENTREVISTAS, MANIPULACIÓN Y NEGACIONISMO

«La gente no cree ya en los hechos»[1]

Noam Chomsky


El martes 3 de noviembre ha sido publicada una entrevista en la página de MÉDICOS Y PACIENTES.COM, revista de la OMC y CGCOM de España, con el título “Todos los profesionales sanitarios deben elevar su voz para alertar sobre las pseudoterapias” Dr. Fernández Torrente.

Lo que queda claro en la entrevista es que “LA INFORMACION HA DE SER VERAZ”.

«Manipulación» es palabra y concepto que se presta a equívocos. Manipular significa tocar con las manos. Significa «amasar». Pero puede significar también «toquetear». Qué sutil ese tránsito: de tocar, a toquetear, a «manosear». Es decir: de «dar forma» (o amasar) a «deformar». El tercer significado del DRAE aclara algo más: «Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares»[2]

La entrevista comienza diciendo que la pandemia COVID19 ha vuelto a poner de manifiesto el peligro de las pseudociencias. En general parece bastante acertado; hemos podido comprobar cómo los expertos han confirmado la aplicación de protocolos sin evidencia científica, aplicando fármacos que no han sido realmente efectivos para tratar a los pacientes.

 Se han manejado diferentes protocolos en el intento de ayudar al paciente, tal como se hace en medicina.

 En la mayoría de webinars visualizadas coinciden que se ha estado haciendo pseudociencia. Me recordaba, solo en parte, al tratamiento y consideración con que se critica, que no evalúa, a otras formas de práctica médica.  Mi punto de vista en ambos casos es el mismo, los médicos buscamos curar y si no se puede, ayudar con todas las herramientas de las que disponemos.  En unos casos se dispone de más evidencias y en otras menos. Pero hay una máxima y es no abandonar al paciente.

 No permitir o intentar evitar que determinadas herramientas terapéuticas sean utilizadas por profesionales de la sanidad o pacientes es una falta de ética.

Recientemente he visto en una webinar un análisis de varios médicos de una UCI de un hospital respecto de los protocolos terapéuticos que se han utilizado para tratar la enfermedad covid 19. En el análisis concluyen que prácticamente ninguno fue efectivo, y este grupo de profesionales puso en cuestión su utilización. Dice la entrevista que “la pandemia SARS Cov2 Covid 19, ha supuesto un excelente nuevo mercado para los promotores tradicionales de estos falsos remedios”. Ahí lo dejo, podemos entenderlo desde muchas perspectivas, la que le interesa al entrevistado o la evidencia real de lo que ha sucedido en esta pandemia.

Personalmente admiro y valoro el trabajo de todos los profesionales, de mis colegas, que se han dejado la piel trabajando hasta la extenuación. Mis comentarios no ponen en cuestión en absoluto sus actuaciones, creo que las cosas a veces son así, se intenta lo que se puede, de aquello de lo que se dispone para intervenir en un drama de este calado. Puede suceder que no se consigan las respuestas pretendidas, o solo se consigan parcialmente. Me gusta ser ecuánime y hacer valoraciones justas para todos mis colegas que trabajan con las herramientas que conocen con el propósito de resolver y salir de una situación tan crítica. En este sentido está justificado aplicar todo el conocimiento del que se dispone.

Otras opciones se han descartado de un zarpazo, otras terapias, sin plantearse siquiera que pudieran ser un apoyo, una ayuda, un complemento, una alternativa, o la única solución.

Puedo decir que hay pacientes que para poder salir de esta enfermedad ya que no mejoraban con nada, recurrieron a tratamientos que se descalifican en esta entrevista. Me pregunto qué hubiésemos hecho los demás, los críticos también ante un suceso de esta naturaleza, de tener un padre, un hermano, un amigo, un familiar en la tesitura de vivir o morir, en la tesitura de intentar o no algo distinto, otra opción. Cada uno que piense en conciencia qué decisión es humanamente aceptable.

Dice que “hay actuaciones que producen indignación y han de ser expresamente rechazados y denunciados ante los poderes públicos en todos los casos, por seguridad de ciudadanos y pacientes y por atentado contra la salud pública. …”. Al hilo de esto me pregunto ¿cómo sin todavía tener seguridad y evidencias de las vacunas que se están experimentando, algunos estados están comprando millones de dosis? Reviso diferentes criterios de diferentes expertos y hay un verdadero maremágnum y disparidad de informaciones respecto a este asunto. ¿Formarán parte de esas actuaciones a las que se refiere? ¿Tal como dice pueden ser estas opiniones críticas de diferentes expertos un factor de los movimientos conspiranoicos que ponen en tela de juicio mensajes que provienen de instancias oficiales?

Sinceramente no he visto unanimidad en la toma de decisiones ni en el estado, ni entre diferentes países. Si nos vamos a la “maldita hemeroteca” a cualquiera que se permita perder un poco de tiempo podrá comprobarlo. Por lo que la afirmación de “que el mensaje de autoridades sanitarias como la OMS, los gobiernos (aún de distintos países con ideologías diferentes) o el conjunto de los investigadores científicos y profesionales sanitarios de todo el mundo sea unánime…” no se ajusta a la realidad. LA INFORMACION HA DE SER VERAZ.

Respecto a la manipulación psicológica comentada donde dice, “que este tipo de movimientos negacionistas organizados, estructurados y estratégicamente dirigidos con objetivos espúrios, son producto de una manipulación psicológica …”. A los ciudadanos, profesionales, etc… no nos han mostrado un plan de deliberación correcto desde el inicio, aun partiendo de lo desconocido. Se han tomado medidas arbitrarias y a bote pronto y posteriormente ha habido que recular y rectificar y asi repetidamente, y si no volvamos a la “maldita hemeroteca”. Estoy convencida que no se ha contado con diferentes personas verdaderamente expertas para deliberar y dialogar. En diferentes etapas históricas de esta problemática han primado diferentes intereses en función de si disponemos de…. o si no disponemos de…. ¿Esto es manipulación psicológica? Pues sí.

También podríamos decir que ha habido un movimiento negacionista desde las instituciones cuando se dijo que no nos llegaría el virus o quizás solo un poquito de virus.  ¿También estaba organizado y estructurado y estratégicamente dirigido con objetivos espurios? En fin, que todos estos “negacionistas” y “conspiranoicos” tampoco han tenido precisamente un ejemplo de transparencia en las instituciones. ¿Qué podemos esperar?

Me han enseñado en la formación en ética que he recibido, que hay una práctica fundamental, es la deliberación. En este proceso hay una responsabilidad: no apelar a la ley en un intento de imponer nuestro criterio por la fuerza, o ahorrarnos la fatiga de buscar la mejor solución, o la solución más prudente. No descuidar el análisis de las circunstancias y las consecuencias. No entusiasmarse demasiado con la presunta capacidad humana de resolver todos los problemas desde una racionalidad apodíctica (que no admite contradicción), pues lo más seguro es que terminemos derivando a cursos de acción extremos, algo que supone una mala práctica ética.[3]

Cierto es que no se enseña a deliberar. Se le olvidó mencionar la proactividad en este aspecto, algo que si sería importante para la asignatura de filosofía que menciona. Y efectivamente la formación en otras terapias evitaría los sesgos cognitivos. Nos ahorraría las falacias argumentales con la que se expresa. En ética, el análisis se hace describiendo primero los cursos de acción extremos, para no caer en ellos y caminado hacia el centro con cursos de acción intermedios y asi llegar a una solución prudente. Habla desde una imprudencia y un negacionismo contumaz. En una dialéctica mental encuentro que se confronta insistentemente a negacionistas y conspiranoicos. Los psicólogos dicen con términos académicos algo que el refranero español tan sabio expresa diciendo, “vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el propio”.

“Tener que aceptar que productos que no han demostrado evidencia científica ni tiene efectividad alguna en el proceso de enfermar, se puedan denominar medicamentos (como es el caso de los productos homeopáticos) ……, todavía puedan estar presentes de alguna manera en el circuito de los SNS de nuestro entorno europeo y en nuestro propio país, es para hacer una reflexión y análisis profundo de nuestras actuaciones en el campo de la salud y la seguridad de los pacientes. (¿¿¿falacia argumental???) Falta aquí un ejercicio de responsabilidad.  Pone en cuestión la legislación europea, española y quizás la internacional, vuelve a no cumplir con la máxima de que LA INFORMACION HA DE SER VERAZ. Mas bien es un desbarre y un irse por los cerros de Úbeda, arrimando la ascua a su sardina, vamos los sesgos de toda la vida de Dios.  Tal como vemos donde dice: “Forma parte del engaño sistemático socialmente aceptado del que hablábamos anteriormente. Es una manifestación clara de déficit actual del sistema: una legislación europea que no atiende a la realidad científica sino a otro tipo de intereses, una regulación nacional que permite la venta en oficinas de farmacia de productos …” ¿Qué se puede decir de esto?, a mi me huele a purita manipulación, esto no me/nos gusta, acabemos con ello como sea, es la cruzada más importante del siglo de la pandemia. Declaraciones de este tipo muestran que hay mucho que mejorar en el ámbito de la profesionalidad elevada a la excelencia, formándonos efectivamente en el mejor y más robusto conocimiento.

Por otro lado, si volvemos a revisar lo que ha sucedido con los protocolos terapéuticos para la covid 19, los síntomas desconocidos que ha provocado el SARS Cov2, esto que dice se cae por la base. No ha quedado mas remedio que ir por detrás, ¿por qué no se admite que todo conocimiento se va desarrollando y se han de buscar las mejores soluciones integrando todos los recursos? Tan difícil es de entender, o es de nuevo el no por el no. Hay mucho negacionista, pero ya vienen de lejos y de hace tiempo….

Otro aspecto clave en ética, es la toma de decisiones compartidas. La razón más importante para practicar la toma de decisiones compartida, es qué es lo correcto. Comunicación imparcial y comprensible sobre el tratamiento o las opciones de apoyo al autocuidado, respetando las decisiones adoptadas por el paciente para asumir en primera persona las decisiones sobre su salud de forma libre y autónoma. Los beneficios y los daños e incertidumbres.  Es un imperativo ético y no proporcionarlo debería ser tomado como evidencia de una atención de mala calidad.

Asi que donde dice que “La utilización de productos homeopáticos que nosotros no reconocemos etc., etc. hay que cogerlo con papel de fumar. El no reconocemos, no es una evidencia científica, tampoco es la palabrita del niño Jesús, ¿son expertos? Hay un imperativo ético, que es deliberar con los profesionales y los pacientes que tras años de experiencia y basándose en las mejores evidencias científicas, que existen, realizan su trabajo. No atender a esto es negacionismo puro y duro.

No esperamos que se quiera disponer de una pequeña parte de ese 2% que se pide sea destinado a la investigación en ciencia. Aunque no estaría mal, que unas pocas migajas pudieran ir destinadas para poder poner blanco sobre negro en lo que se desprestigia sin una informacion veraz. Vamos que ya si ya…que diría el humorista.

La guía de buenas prácticas médicas del Good Medical Council para todos los médicos incluye la expectativa de que la toma de decisiones compartida sea la norma para la mayoría de decisiones médicas.

La guía incluye la siguiente declaración:

Cualquiera que sea el contexto en que se tomen las decisiones médicas debe trabajar en asociación con sus pacientes para garantizar una buena atención. Al hacerlo se debe escuchar a los pacientes y respetar sus opiniones sobre su salud. Discutir y compartir con los pacientes la informacion que quieren o necesitan para tomar decisiones, maximizar las oportunidades para los pacientes y su capacidad para tomar decisiones por si mismos; el respeto a las decisiones de los pacientes. (Consejo Médico General 2009).

Estar informado es una necesidad, contribuiría a poder coordinar con el paciente sobre la mejor manera de abordar la toma de decisiones.

Sucede que los pacientes pueden estar muy bien informados y asumen decidir por sí mismos.

En la entrevista responde a la pregunta sobre al papel que desempeña el Observatorio de la OMC en la lucha contra estas prácticas, Y dice “no es una decisión que surja arbitrariamente sino después de un análisis crítico…” No queda más remedio que contradecir esta respuesta. El texto tuvo que ser rectificado dado que el original era una corta pega de muy baja calidad. Lo que demuestra que sí surge de un modo arbitrario, poco trabajado. Y aún sigue siendo asi, dado que cualquier observatorio debería de estar formado por expertos objetivos e independientes. Aspecto que no cumple este Observatorio, que sigue integrado por personas que públicamente han difamado las terapias sobre las que evalúan. Esto necesariamente va a conducir a un sesgo en las conclusiones.

Donde dice que “Está a disposición de quien quiera acceder a él entrando en la página web: http://www.cgcom.es/observatorio-omc-contra-las-pseudociencias-intrusism…Y, por supuesto a disposición y para colaborar…” de nuevo aclarar que no. Varias sociedades médicas han solicitado participar y no han recibido respuesta alguna.

En este punto y siguiendo con el método deliberativo que se ha de usar en ética, no pueden faltar los interlocutores a los que se pone en cuestión. Es muy probable que vayan a aportar información valiosísima.

Todos los médicos, enfermeras, etc, tienen el deber ético de informar a los pacientes acerca de las opciones y conocer sus preferencias. Los pacientes deben exigir a los médicos si no se les ofrece la oportunidad de participar en las decisiones sobre su atención, respetar la incertidumbre y las condiciones sensibles a sus preferencias. Exactamente esto forma parte de: “… los valores esenciales de la profesión médica tanto en el ejercicio público como en el privado y de nuestro Sistema Nacional de Salud, que han de ser preservados y que son de excelencia y la base de nuestro Estado del bienestar.”

En circunstancias en las que hay una serie de opciones que conducen a diferentes resultados y a la decisión correcta depende en el propio conjunto particular de necesidades y objetivos de resultado de un paciente, se habla de la condición ser “sensible a las preferencias” (Wennberg 2010)

Esta etapa de incertidumbre que estamos viviendo profesionales sanitarios y pacientes nos ha demostrado más aun lo que ya sabíamos, que no hay tratamientos que sean 100% fiables y 100% libres de efectos secundarios. Y hay muy pocas situaciones clínicas en las que sólo haya un curso de acción que deba seguirse en todos los casos.

Manipular no es equivocarse. Manipular significa falsear deliberadamente. Supone, por tanto, decir algo a sabiendas de que ese algo que se dice no es verdad (o no es del todo verdad). El objetivo último consiste en engañar, trastocar realidades, deformar hechos, ridiculizar a personajes, o quizá simplemente silenciar, ocultar, callar. En cada uno de esos casos, se pretende que los ciudadanos no conozcan algo que debieran saber[4]

Los principios deontológicos pasan a segundo plano, conduciendo a una crisis de credibilidad a la institución médica, OMC, CGCOM.  Para recuperar la credibilidad, debe de saber antes cómo quiere ser. Debe decidir qué ofrece, qué aporta a sus colegiados, qué recibe de ellos y cómo quiere ser percibida. Un reto importante de la profesión podría consistir en reconstruir su identidad, quizás así podría recobrar al menos parte de la credibilidad que ha venido perdiendo durante los últimos tiempos.

Los médicos nos regimos por un código que se debe de aplicar con veracidad, no en modo manipulativo, amasándolo y dándole la forma que interesa de acuerdo a la situación concreta que se va a evaluar. En este código hay capítulos con sus artículos como, por ejemplo:  Capítulo VIII: RELACIONES DE LOS MÉDICOS ENTRE SÍ Y CON OTROS PROFESIONALES SANITARIOS

Articulo 37   1.‐ La confraternidad entre los médicos es un deber primordial y sobre ella sólo tienen preferencia los derechos del paciente.   2.‐ Los médicos deben tratarse entre sí con la debida deferencia, respeto, lealtad, sea cual fuere la relación jerárquica que exista entre ellos. Tienen la obligación de defender al colega que es objeto de ataques o denuncias injustas.   3.‐ Los médicos se abstendrán de criticar despectivamente las actuaciones de sus colegas. Hacerlo en presencia de sus pacientes, de sus familiares o de terceros es una circunstancia agravante.   Artículo 38   1.‐ Los médicos compartirán sus conocimientos científicos en beneficio de los pacientes.   2.‐ Los médicos que comparten la responsabilidad asistencial de un paciente deben proporcionarse la información necesaria de forma clara y comprensible, evitando las siglas y terminología no habitual. Nunca es aceptable una caligrafía ilegible. 3.‐ Las discrepancias entre los médicos no han de propiciar su desprestigio público. Se evitará el daño o el escándalo, no estando nunca justificadas las injurias a un colega. Se evitarán las polémicas públicas; las divergencias se resolverán en el ámbito profesional o colegial. 4.‐ No supone faltar al deber de confraternidad el que un médico comunique a su Colegio con discreción las infracciones de sus colegas contra las reglas de la ética médica o de la práctica profesional.  Articulo 39   1.‐ El médico no interferirá en la asistencia que esté prestando otro colega. No se considera interferencia la atención de urgencia o la libre consulta por parte del paciente a otro médico, aunque advertirá al paciente del perjuicio de una asistencia médica múltiple no consensuada.   2.‐ Cuando el médico considere necesario una segunda opinión, puede proponer al colega que considere más adecuado como consultor o aceptará al que elija el paciente. Si sus opiniones difieren sustancialmente y el paciente o su familia decidieran seguir el dictamen del consultor, el médico que venía tratando al paciente queda liberado de continuar su asistencia. Articulo 40   1.‐ El ejercicio de la medicina en equipo no debe dar lugar a excesos de actuaciones médicas.   2.‐ La responsabilidad deontológica del médico no desaparece ni se diluye por el hecho de trabajar en equipo.   3.‐ La jerarquía del equipo médico deberá ser respetada, pero nunca podrá constituir un instrumento de dominio o exaltación personal. Quien ostente la dirección de un equipo cuidará que exista un ambiente de exigencia ética y de tolerancia para la diversidad de opiniones profesionales. Articulo 41   1.‐ El médico debe mantener buenas relaciones con los demás profesionales al servicio de la salud y tendrá en consideración las opiniones de ellos acerca del cuidado de los pacientes.   2.‐ El médico respetará el ámbito de las competencias de sus colaboradores. Procurará que cada miembro del grupo cumpla correctamente sus obligaciones específicas.   Articulo 42   1.‐ Los médicos que ostentan cargos directivos, están obligados a promover el interés común de la profesión médica. Su conducta nunca supondrá favoritismo o abuso de poder.   2.‐ Si un médico tuviera conocimiento de que otro compañero está siendo sometido a acoso moral o a coacciones en su ejercicio profesional, deberá ponerlo en conocimiento del Colegio.

Es de obligado cumplimiento ofrecer aclaraciones a unas declaraciones que no se ajustan a la máxima de la informacion veraz, cuestión que queda claro que ha de ser prioritaria, y es nuestro compromiso con los ciudadanos.

Referencias

[1] La entrevista, firmada por Jan Martínez Arens https://elpais.com/cultura/2018/03/06/babelia/1520352987_936609.html

[2] Mayoral, J.; Parratt, S.; Morata, M. (2017). Desinformación, manipulación y credibilidad periodísticas: una perspectiva histórica, en Historia y comunicación social 24 (2), 395-409.

[3] CARLOS POSE, DIEGO GRACIA, “Procedimiento deliberativo de toma de decisiones en ética clinica”. Unidad 13, Titulo de experto en ética médica. OMC Fundacion para la formación.

[4] Mayoral, J.; Parratt, S.; Morata, M. (2017). Desinformación, manipulación y credibilidad periodísticas: una perspectiva histórica, en Historia y comunicación social 24 (2), 395-409.

Bibliografia

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CARLOS POSE, DIEGO GRACIA, “Procedimiento deliberativo de toma de decisiones en ética clinica”. Unidad 13, Titulo de experto en ética médica. OMC Fundacion para la formación.

Chomsky, Noam . La gente ya no cree en los hechos. https://elpais.com/cultura/2018/03/06/babelia/1520352987_936609.html

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https://www.researchgate.net/publication/278411808_The_ethical_imperative_for_shared_decision-making

https://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1413-81232020000401233&fbclid=IwAR3U3PSsxSPqiq1mqIiR3G9m616XeoTWZjObUratgE4zNtjsWVDb7H


Autora: Dra. M.ª Jesús Pita Conde. Máster en Bioética. Experta en ética.

Fuente: http://femh.org/de-eticas-entrevistas-manipulacion-y-negacionismo/

LA DICTADURA DE LOS PARADIGMAS DOMINANTES Y EL CORONAVIRUS.

No, gente, no es ninguna teoría conspirativa. Es, simplemente, filosofía de la ciencia, la más simple filosofía de la ciencia que se enseña en todos lados. La diferencia consiste en tomársela en serio.

Hace ya muchos años (1955 y 1962) Thomas Kuhn explicó, siguiendo las huellas de L. Fleck, cómo es la dinámica de los paradigmas dominantes y alternativos. Cómo los científicos se nuclean alrededor de una ciencia normal que se considera “la” ciencia, una, eterna e inmutable, certera, necesaria, probada, al lado de los herejes y disidentes del paradigma alternativo, irracionales y peligrosos.

Kuhn se dedicó más bien a explicar cómo cambian los paradigmas “debido a esto” (ese fue su gran aporte), porque en principio ese comportamiento anti-dialógico cerraría el paso al progreso científico, como advertía Popper en su momento. Y tenía razón, sólo que Kuhn fue más perspicaz en advertir que hay una racionalidad espontánea, no relacionada con la voluntad de los científicos, esencial para el desarrollo de la ciencia.

Los científicos, además, no pueden “probar” nada. El término “prueba” implica un razonamiento necesario, deductivo. La pretensión de J.S.Mill de lograr eso con el método experimental ya había sido refutada en su momento por Pierre Duhem, y luego por C. Hempel -no precisamente un post-moderno- quien explica claramente que el razonamiento condicional de la ciencia (si p entonces q, ahora bien q, luego p) de ningún modo “prueba” necesariamente la hipótesis, sino que, como mucho, no la contradice hasta el momento, cosa que fue llevada a sus últimas consecuencias lógicas por Popper, quien explicó claramente que la ciencia consiste en conjeturas no necesarias y refutaciones no necesarias. Lo interesante de todo esto es que es una simple cuestión de lógica. La afirmación del consecuente de un razonamiento condicional no prueba el antecedente, y decir lo contrario implica la falacia de afirmación del antecedente.

Todo esto implicó en su momento un golpe necesariamente mortal a las pretensiones ilusorias de los habitantes de los paradigmas dominantes, esto es, que ese paradigma es el necesario, el probado, el irrefutable.

Pero caso nadie se toma en serio todo esto, porque parece que tomarse en serio a la filosofía de la ciencia implica muchos desafíos vitales que pocos están dispuestos a asumir. Bueno, eso pasa con toda la filosofía.

Científicos, divulgadores científicos, periodistas, médicos, ingenieros -con las siempre honrosas excepciones del caso- ignoran absolutamente todo esto o si tienen una vaga idea creen que es una discusión académica intrascendente para su función en la vida. Y allí es cuando cometen errores que comprometen la vida y la libertad de las personas.

Lo peor, desde un punto de vista moral y político, sucede cuando los paradigmas dominantes -cosa también explicada por Kuhn- se unen al poder político, persiguiendo judicialmente (y creen que hacen bien) al que piensa diferente, porque sería un delincuente peligroso que está mintiendo, que está difundiendo falsedades que ponen en peligro la vida de los ciudadanos. Lo mismo sucedía -como explica perfectamente Feyerabend, al que casi nadie se lo toma en serio- en el medioevo cristiano con la religión dominante y la alternativa. Poder civil y sus “expertos” (los inquisidores) se encargaban de llevar a juicio quien difundieran falsas doctrinas que pusieran en peligro la salvación del alma. La ilustración cientificista no cambió nada, sólo puso otra religión autoritaria por encima (lo cual NO implica que el Cristianismo o la ciencia sean autoritarios en sí mismos). Ahora el poder civil, el estado moderno, asesorado por los expertos, los inquisidores del paradigma dominante, se encargan de llevar a juicio a los modernos herejes que difunden medicinas falsas que pongan en peligro la salvación del cuerpo.

Inquisidores medievales y médicos actuales no se daban cuenta y no se dan cuenta (cabría la pregunta: ¿quiénes tienen mayor responsabilidad?) de que en una sociedad libre, así como hay libertad religiosa, los ciudadanos también deben decidir sobre los demás temas, no porque la verdad no exista, sino porque la verdad no se impone por la fuerza. Esto parece saberlo hoy el predicador cristiano que está seguro de su Fe, pero parece no saberlo el predicador de una ciencia que para colmo es falible en sí misma, como explican Duhem, Hempel, Popper, Kuhn, Lakatos, Feyerabend, a quienes nunca leen ni quieren leer ni estudiar. O, cuando mucho, esas son cosas “de los filósofos”. Ellos, los nuevos sacerdotes infalibles, no se sienten tocados por reflexiones escritas todas por gente que proviene de su propio campo (la ciencia pero autoconsciente de sus límites).

En ese sentido, el escándalo de los inmunólogos del paradigma dominante (http://inmunologia.org.ar/; http://inmunologia.org.ar/wp-content/uploads/2020/08/Documento-SAI-COVID19.pdf) contra el paradigma alternativo (https://www.youtube.com/watch?v=lKtqH7gQvFU&feature=share&fbclid=IwAR1-pDLeNDwxKDQcGdlRMsJDEoVg0VeWKetlfhDwoY4Vrh2tmTio7mCtdak - https://www.youtube.com/watch?v=9IUskNhtOVA ) constituye un ejemplo perfecto de todo lo que acabamos de explicar.

No se trata, por parte de la filosofía de la ciencia que va de Popper a Feyerabend, de explicar ahora quién tiene razón. Se trata de recordar a ambos bandos (porque el alternativo también parece reclamar “la prueba de los hechos” a su favor) que en una sociedad libre las personas deciden según su conciencia, y no un experto con la fuerza del estado, como si fueran los nuevos dueños de granjas esclavistas.  El inicio del texto del “comunicado nro. 1” (¿se acuerdan?) de la Sociedad Argentina de Inmunología es una espantosa muestra del autoritarismo que esta buena gente ignora que tiene: “…La Sociedad Argentina de Inmunología manifiesta su preocupación por la difusión en medios de comunicación de información inexacta y carente de sustento científico que confunde a la población y atenta contra el cumplimiento de las medidas que han demostrado, tanto en nuestro país como en el mundo, evitar la saturación del sistema de salud y las muertes que ello podría ocasionar”. Miren las expresiones utilizadas: “…su preocupación por la difusión”; “…información inexacta y carente de sustento científico”; “…las medidas que han demostrado…”. No hay informaciones inexactas, gente, hay paradigmas versus paradigmas, y en una sociedad libre las personas los discuten libremente y deciden, faliblemente, a cuál seguir. Y esto NO tienen nada que ver con el escepticismo post-moderno. Porque no es que NO exista la verdad, sino que la verdad NO se decide por la fuerza. Pero, ¿de qué estamos hablando? ¿De libertad de expresión? ¡Oh, no para las nuevas ciencias sagradas!!! Por eso están “preocupados” por “la difusión”…… Seguramente si alguno de ellos lee esta herejía se sentirá preocupado por la difusión de este artículo….

Médicos: el debate no es médico. El debate es que ustedes no admiten el debate y están dispuestos a perseguir judicialmente a quien piense diferente, con la misma buena voluntad que los inquisidores católicos perseguían a los herejes. Era por la salvación de las almas, y ahora ustedes, los nuevos inquisidores, lo hacen por la salvación del cuerpo. Inquisidores y ustedes no terminan de entender que la verdad (SI la tienen) NO se impone por la fuerza. El debate es un debate sobre el debate. Es un debate de filosofía política: coacción versus libertad, que ustedes creen que no les toca. El debate no es sobre las cadenas de ADN, sobre cuánto se tarda en hacer una vacuna, sobre el origen del virus, sobre los ácidos nucleicos, sobre si la vacuna modificaría el ADN o no. ¿Están en desacuerdo con lo que dicen otros inmunólogos? Ok, exprésenlo libremente, luego toca a los ciudadanos decidir. Ah no, eso nunca, claro.

Sí, son dos paradigmas enfrentados, pero no biológicos, sino políticos. Ustedes, médicos asociados al gobierno, al conicet que es del gobierno, creen que están autorizados a la coacción. Otro paradigma, Feyerabend, yo y tal vez algún otro, se atreverá a decirles que no es así.

Por supuesto, ustedes se dedicarán a perseguir también a este paradigma disidente, a calumniarlo como negacionista, ignorante, anticientífico, conspiranoide. No leerán nunca, y si la leen no se la tomarán en serio, a la bibliografía que les propongo, y seguirán justificando “por medio de la ciencia” a la cuarentena obligatoria. Enjoy it. Se llama la banalidad del mal.

 

BIBLIOGRAFÍA para los médicos e inmunólogos del paradigma dominante:

 

Feyerabend, P. —Adiós a la razón; [versión inglesa]; Tecnos, Madrid, 1992

    —Ambiguedad y armonía; Piados, 1999

    —Diálogos sobre el conocimiento; Cátedra, Madrid, 1991

    —Diálogo sobre el método; Cátedra, Madrid, 1989

    —Killing Time; University of Chicago Press, 1995

    —La ciencia en una sociedad libre; Siglo XXI, 1982

    —La conquista de la abundacia; Paidós, Barcelona, 2001.

    —Matando el tiempo, Debate, Madrid, 1995

    —Philposophical Papers, vol 1 y 2; Cambridge University Press, 1981

    —Tratado contra el método; Tecnos, Madrid, 1981

 

Fleck, L.: Genesis and Development of a Scientific Fact; University of Chicago Press, 1979.

 

Gadamer, H-G —El giro hermenéutico, Cátedra, Madrid, 1998

    —El inicio de la filosofía occidental [1988]; Paidos, 1999

    —El problema de la conciencia histórica [1959], Tecnos, Madrid, 1993

    —En conversación con Hans-Georg Gadamer, Tecnos, 1998, Carsten Dutt. (Editor)

    —Mis años de aprendizaje [1977]; Herder, Barcelona, 1996

    —La actualidad de lo bello, Paidos, 1991

    —Mito y razón, Paidos, 1997

    —Verdad y método, I, y II [1960/1986]; Sígueme, Salamanca, 1991/1992

 

Habermas, J. —Teoría de la acción comunicativa, Taurus, Barcelona, 1987

 

Hayek, F. —Studies, Chicago University Press, 1967

    —The Counter-Revolution of Science, Liberty Press,  1979 

 

Hempel, C. —Filosofía de la ciencia natural, Alianza, Madrid, 1973

 

Husserl, E. —Experiencia y juicio [1919-20 aprox.]; Universidad Nacional Autónoma de

    México, 1980

    —Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica [1913];   

    Fondo de Cultura, México, 1986

    —Ideas… Second book [1928 aprox.], Kluwer Academic Publishers, 1989

    —Investigaciones lógicas [1900]; Alianza, Madrid, 1982, tomos I y II

    —Invitación a la fenomenología, Paidos, 1992

    —La filosofía como ciencia estricta [1911]; Universidad Nacional de Buenos Aires, 

    1951

    —Meditaciones cartesianas, Tecnos, Madrid, 1986 [1931]

    —Problemas fundamentales de la fenomenología, Alianza, Madrid, 1994

    —The Crisis of European Sciences [1934-1937 aprox.]; Northwestern University Press,

    1970

 

Koyré, A. —Del universo cerrado al universo infinito, S. XXI, 1979

    —Estudios de historia del pensamiento científico, S. XXI, 1977

    —Estudios Galileanos, S. XXI, 1966

    —Pensar la ciencia, Paidós, 1994

 

Kuhn, T. —La estructura de las revoluciones científicas; FCE, 1971

    —La revolución copernicana; Orbis, Madrid, 1985

    —The Road Since Structure; University of Chicado Press, 2000

    —The Structure of Scientific Revolutions (University of Chicago Press, 1962)

    —La tensión esencial; FCE, 1996

    —Qué son las revoluciones científicas y otros ensayos; Paidós, 1989

 

Lakatos, I. —La metodología de los programas de investigación científica; Alianza Ed.,

    Madrid, 1989

    —Matemáticas, ciencia y epistemología; Alianza Ed., Madrid, 1987

 

Lakatos & Feyerabend —For and Against Method, University of Chicago Press,1999

    —Sull’orlo della scienza, a cura di Matteo Motterlini; Rafaelo Cortina Editore, 1995

 

Lakatos and Musgrave, Editors: —Criticism and the Growth of Knowledge; Cambridge

    University Press, 1970

 

Popper, K. —All Life is Problem Solving, Routledge, 1999

    —Búsqueda sin término; Tecnos, Madrid, 1985

    —Conjeturas y refutaciones; Paidós, Barcelona, 1983

    —Conocimiento objetivo; Tecnos,Madrid, 1988

    —El cuerpo y la mente; Paidos,1997

    —El universo abierto; Tecnos, Madrid, 1986

    —In Search of a Better World, Routledge, 1994

    —La lógica de la investigación cientifica,Tecnos, Madrid, 1985

    —La miseria del historicismo; Alianza Ed., Madrid, 1987

    —Logica das ciencias sociais; Editora Universitade de Brasilia; 1978

    —Popper Selections; Princeton University Press, 1985, Miller, D. (ed.)

    —Realismo y el objetivo de la ciencia; Tecnos, Madrid, 1985

    —Replies To My Critics; in The Philosophy of Karl Popper, Part II; Edited by P.    

    Arthur Schilpp Lasalle; Illinois, 1974

    —Sociedad abierta; universo abierto; Tecnos, Madrid, 1984

    —Teoría cuántica y el cisma en física; Tecnos, Madrid, 1985

    —The Lesson of this Century; Routledge, 1997

    —The Myth of the Framework; Routledge, Londond and New York, 1994

    —The Rationality of Science, Routledge, 1981

    —The World of Parmenides; Routledge, 1998

    —Un mundo de propensiones; Tecnos, Madrid, 1992

 

Wittgenstein, L. —Cuadernos azul y marrón, Tecnos, Madrid, 1998

    —Investigaciones filosóficas, Crítica, Barcelona, 1988

- Sobre la certeza, Gedisa, Barcelona, 2000.

Autor: Gabriel Zanotti.

EL PARADIGMA DE LA HOMEOPATÍA

En el año 2007 inauguré el ciclo académico realizando una descripción del paradigma de la biomedicina, en el que se inserta actualmente la enseñanza médica universitaria y –en general- el manejo de la salud y de la enfermedad.
Decía en aquella oportunidad que la homeopatía se halla en un estado de pre-paradigma o de paradigma alternativo al dominante, y daré hoy el fundamento de tal opinión.

El uso del término paradigma lo tomo del sociólogo e historiador de la ciencia Thomas Kuhn (1), quien, con la publicación de su libro La Estructura de las Revoluciones Científicas, aportó una gran polémica en los círculos de la Filosofía de la Ciencia de los años ’60, polémica que en algún grado aún se mantiene.
Antes de llegar a la noción de paradigma, hagamos un breve recorrido histórico de la ciencia en occidente.


1. La ciencia en Occidente

Recordemos que desde la antigua Grecia la ciencia se vincula con la búsqueda de la verdad de los hechos. Aristóteles fue quien sentó las bases de cómo se debía considerar a una ciencia para que fuera un conocimiento objetivo y se diferenciara de las opiniones subjetivas ante un fenómeno en estudio.
Aristóteles señalaba que para asegurar el conocimiento se debía partir de las observaciones hasta la formulación de principios generales en un proceso de inducción y de allí nuevamente a las observaciones para deducir las explicaciones de lo observado.

La ciencia del medioevo se rigió en general por los fundamentos aristotélicos, pero recurriendo a Dios como último garante de la verdad. Las Escrituras no podían ser contradichas, y ejemplo de esto es la condena a la hoguera de Giordano Bruno.
Luego del Renacimiento, entre los siglos XVI y XVII se produce la llamada “revolución científica”, época en que se cambia la visión del mundo. Los episodios más conocidos son los correspondientes a la física y a la astronomía, con nombres tales como Copérnico, Galilei, Kepler y Newton, pero la revolución se contagió a otros campos de saber.
Si bien algunos de los nombrados eran hombres religiosos, sin embargo pretendían rigurosidad en las explicaciones científicas sin recurrir a fundamentos extraídos de la religión.
De allí el famoso aforismo de la Ilustración del que se hiciera eco Imannuel Kant: “aude sapere”, “atrévete a saber”, sin dogmas religiosos o metafísicos.

En la Modernidad, la ciencia pretendía el conocimiento de la estructura última de la realidad de los fenómenos que se observan, pretensión que de alguna manera para muchos continúa hasta la actualidad.
Al conocer el mecanismo de producción de los fenómenos, se podría dominar a la Naturaleza, proyecto iniciado por Francis Bacon en el siglo XVII.

Según Palma - Wolovelsky:

Durante este período (...) tiene lugar la aparición y constitución de la denominada “ciencia moderna”, que se caracteriza sustancialmente por el interés centrado en el conocimiento de la naturaleza, el recurso a las matemáticas como medio de conocimiento y el uso –o cuando menos la búsqueda- de un método científico. (2)

Así manifestaba Galilei esta pretensión:

La filosofía se halla escrita en el gran libro que está siempre abierto ante nuestros ojos –quiero decir, el universo-; pero no podemos entenderlo si antes no aprendemos la lengua y los signos en que está escrito. Este libro está escrito en lenguaje matemático y los símbolos son triángulos, círculos u otras figuras geométricas, sin cuya ayuda es imposible comprender una sola palabra de él y se anda perdido por un oscuro laberinto. (3)

Por cierto que este proyecto fue en gran medida exitoso, y a la vista están los llamados progresos científicos que permiten al hombre una vida más confortable, una extensión de la expectativa de vida, un dominio del espacio y de la naturaleza.
Estos mismos progresos son los que –mal orientados- han sustentado también la escalada de armas de exterminio más sofisticadas, el control y la vigilancia del hombre tal como aventuraran Bentham con su panóptico y Foucault al comentarlo.
Así también el domeñar la naturaleza se ha convertido en un maltrato hacia la misma que hace peligrar los ecosistemas y la vida planetaria en su conjunto.

Aún hoy, el conocimiento científico es –para muchos- el único posible si se quiere tener la certeza de cómo se producen los fenómenos.
Según esta postura, el único conocimiento serio es el de la ciencia. Y aquellas disciplinas que no tengan una metodología científica son pseudociencias, como gusta calificar Mario Bunge, “pope” de la Epistemología, por ejemplo, al psicoanálisis o a la homeopatía.
El saber de la ciencia cuenta con prestigio, y quien lo posea tiene poder de palabra y de decisión.


2. El concepto de paradigma en filosofía de la ciencia

En los años ’60 Kuhn publica su libro, que en alguna medida socava los cimientos sobre el que se basaba el concepto de ciencia desde la antigüedad, ya que la verdad anhelada es relativa al paradigma en el cual esa ciencia está sumergida. Y una verdad actual puede ser una falsedad en el futuro, por lo que hay una concepción relativista en la teoría acerca de la verdad.

Para Kuhn, un paradigma es un conjunto de ideas que durante un tiempo proveen de problemas y soluciones a una determinada comunidad científica.

Dice Kuhn:

Un paradigma es lo que miembros de una comunidad científica comparten y, recíprocamente, una comunidad científica consiste en hombres que comparten un paradigma (...) Bajo esta perspectiva, una comunidad científica está formada por practicantes de una especialidad científica. Han pasado por una iniciación profesional y una educación similar en un grado que no tiene comparación con la de la mayor parte de otros campos. En este proceso, han absorbido la misma literatura técnica y desentrañado muchas de sus mismas lecciones (...)
Dentro de tales grupos, la comunicación es relativamente completa y los juicios profesionales, relativamente unánimes (...) Por supuesto, existen en este sentido comunidades a muchos niveles. La más global es la comunidad de todos los científicos naturales. (...) Las comunidades de esta clase son las unidades que este libro ha presentado como las autorizadas y productoras del conocimiento científico. (4)

Kuhn llama a la ciencia que se practica dentro del paradigma “ciencia normal”, y los que la ejercen están comprometidos de tal forma que no pueden analizar los fenómenos de otra manera que bajo las consignas propias de ese paradigma.
Dicho de otra forma, aquel que se instala en la práctica de la “ciencia normal” tiene los anteojos propios de ese paradigma, y sólo ve lo que le permite ver el mismo.
El científico habla a su vez con el lenguaje de la comunidad científica, y le es incomprensible todo discurso que se aparte del mismo, todo lenguaje que provenga de un paradigma distinto.
En esto se basa la inconmensurabilidad de los paradigmas: la dificultad de comprensión de los miembros de una comunidad científica de un paradigma respecto del lenguaje que se habla en un paradigma alternativo.

La comunidad realiza una tarea acumulativa de conocimientos y se produce un progreso en el mismo, que es sólo relativo al paradigma en que se encuentra.

Los problemas que se producen como “enigmas” son trabas en el conocimiento que la comunidad se empeña en resolver. Y si no se resuelven, la comunidad los deja momentáneamente de lado ya que confían en que en algún momento –con nuevos descubrimientos dentro del mismo contexto paradigmático- se resolverán.
Sólo que si se cronifican y acumulan, producen anomalías (enigmas recalcitrantes) que a la vez desencadenan un estado de crisis dentro de la “ciencia normal” que puede predisponer a la aparición de otro paradigma, con una ciencia que es revolucionaria respecto de la “normal”, y que termina imponiéndose. Así se convierte en “ciencia normal” dentro de un nuevo paradigma, que era alternativo al predominante.
Este cambio se da -según el autor- en forma brusca, como reacción ante una idea original comunicada por uno o varios pensadores disconformes con el paradigma en el que se mueven.

Dice Kuhn:

(...) el nuevo paradigma o un indicio suficiente para permitir una articulación posterior, surge repentinamente, a veces en medio de la noche, en la mente de un hombre sumergido profundamente en la crisis. (5)

En esto se basan las sucesivas revoluciones científicas que se han dado en la historia de la ciencia: el pasaje de un paradigma a otro que resuelva mejor las anomalías que tenía en su seno el anterior.

Otros elementos pueden coadyuvar para el cambio.

Según Palma - Wolovelsky:

Es importante esta recurrencia de Kuhn al ‘sentimiento’ como uno de los elementos importantes en el cambio de paradigma, dado que dicho cambio no puede explicarse, según Kuhn, en argumentos fundados únicamente en la lógica y la experiencia, sino que obedece a razones de tipo sociológico y psicológico. (6)

La sucesión sería entonces:


3. El paradigma de la homeopatía

La homeopatía fue descubierta por Samuel Hahnemann (Meissen, 1755 – París, 1843) quien creó el nuevo sistema terapéutico, decepcionado de los rudos tratamientos habituales de su época. Observó que el medicamento que se utilizaba para el tratamiento de la fiebre terciana, la cinchona officinalis, era capaz de producir en sus manifestaciones toxicológicas síntomas similares de la misma enfermedad. Concibió entonces la idea de realizar experimentaciones de las substancias en sujetos sanos, comenzando la práctica en sí mismo con la cinchona.

La homeopatía es una terapéutica fundamentada en una filosofía de la biología de corte vitalista, la que sustenta que cada ser humano está animado por una fuerza vital. Para la homeopatía, cuando esta fuerza vital se desequilibra se produce la enfermedad.

Dado que la doctrina homeopática piensa además que no hay una escisión entre la psiquis y el cuerpo, sino una unidad, el desequilibrio mencionado se muestra en forma sintomática en ambos planos. Y las diversas y sucesivas manifestaciones que se producen como síntomas físicos o psíquicos en la vida del paciente son sólo efectos de una misma causa, el desequilibrio vital que es a su vez la enfermedad crónica –en términos técnicos para la homeopatía, -la psora- que aqueja al enfermo desde su nacimiento.

El regreso de la fuerza vital al equilibrio se produce con la adecuada elección de un remedio de origen natural, preparado a dosis infinitesimales, y de acuerdo a la totalidad de los síntomas que pesquisa el médico homeópata en su práctica.

A diferencia de la biomedicina, los síntomas que recava el homeópata no son solamente los que pertenecen a la entidad clínica por la que consulta, sino que es de su interés cualquier manifestación del desequilibrio vital que individualiza a su paciente.

La homeopatía no niega la responsabilidad de que un germen determinado provoque una enfermedad infecciosa, por ejemplo el HIV como agente etiológico del SIDA. Pero si bien el HIV es causa necesaria de dicha enfermedad, no es causa suficiente. Para el homeópata hay una concausa aún más importante que el virus, y que corresponde al terreno, o sea, el ser humano que es susceptible de enfermar.

De acuerdo a la individualización y la jerarquización de los síntomas obtenidos, el médico homeópata aplica la llamada “ley de la semejanza”, la cual promulga que aquella sustancia que produce determinados síntomas en un experimentador sano, cura los mismos en el paciente que los trae a la consulta (similia similibus curantur).

El homeópata tiene un acceso al paciente propio de una medicina humanista, e intenta la comprensión del desarrollo de la enfermedad dentro del proceso vital de cada enfermo. El síntoma homeopático se vuelve un signo de desequilibrio de la totalidad del paciente, dado que la fuerza vital está omnipresente en cada parte del ser humano. Y el objetivo último de la curación no es sólo la desaparición de los síntomas de determinada entidad clínica –asma bronquial, úlcera gástrica o la que fuera-, sino el equilibrio completo del paciente y de éste con su entorno.

Al respecto, decía Tomás P. Paschero:

No se enferma el cuerpo ni la mente por separado, ni el enfermo lo está en su estómago, hígado, pulmones o corazón, sino todo él está enfermo en el centro dinámico motor de su personalidad, en ese núcleo hontanar del organismo donde palpita el ser del hombre y se establece la unidad del cuerpo y de la psique. (7)

De esta forma el tratamiento homeopático le brinda herramientas para que logre su desarrollo personal sin el obstáculo que le produce la enfermedad.

Decía Hahnemann en el recorrido parágrafo 9 de su Órganon:

En el estado de salud la fuerza vital (autocrática) que dinámicamente anima el cuerpo material (organismo), gobierna con poder ilimitado y conserva todas las partes del organismo en admirable y armoniosa operación vital tanto respecto a las sensaciones como a las funciones, de modo que el espíritu dotado de razón que reside en nosotros, puede emplear libremente estos instrumentos vivos y sanos para los más altos fines de nuestra existencia.

De modo que el equilibrio vital que debe lograr el homeópata a través de su tratamiento debe colocar al paciente, como ideal terapéutico, en condiciones de libertad de elección para que pueda cumplimentar una función acorde a su naturaleza humana, sin el parasitismo de la enfermedad que lo encadene a una naturaleza biológica inferior a su condición.

4. Conclusiones

La homeopatía como sistema terapéutico se halla relegada como “medicina alternativa” ya que la filosofía de la medicina que predomina en el paradigma actual es de corte mecanicista.
Para los círculos médicos que predominan en ámbitos de enseñanza e investigación, la medicina debe ser considerada como ciencia, y su objeto de estudio, el ser humano enfermo, debe enfocarse según las premisas de la “ciencia moderna”.

Es así como el paradigma que domina actualmente es el biomédico, heredero del concepto de ciencia de la Modernidad.

Bajo esta óptica el ser humano debe considerarse desde un punto de vista mecanicista, y la enfermedad no es más que un proceso físico, tanto en las patologías del cuerpo como en las de índole psíquica; esta últimas no son más que el resultado de una alteración de la bioquímica cerebral, o sea, también un defecto físico.

Tal como el proyecto de la Modernidad, la biomedicina intenta el dominio de la naturaleza, esta vez del cuerpo humano, único lugar en donde se produce la enfermedad, para restablecer la salud.

En este paradigma la comunidad médica se maneja –como se describió en el caso de cualquier paradigma-, con un lenguaje en común que excluye a cualquier otro, y la enseñanza y la investigación se hacen con el supuesto -en general no explicitado- de una filosofía de la biología de corte –como se dijo- mecanicista y fisicalista en su fundamento.

Por supuesto, existen gradaciones en el culto con el que se ejerce la tarea; hay así médicos y profesionales de la salud que aún insertos en este paradigma ejercitan su tarea con vocación humanística y no sólo con técnica precisa.
En general estos profesionales sospechan del marco paradigmático en donde se mueven, y no comparten la visión del ser humano enfermo –como dije ya sea física o psíquicamente- como un mero mecanismo descompuesto.

Las anomalías que detectan muchos de los que ejercen dentro del paradigma provienen de su percepción de que la enfermedad no sólo es el producto de un agente externo, una inmunidad disminuida o un genotipo determinante, sino que éstas no son más que condiciones que se agregan a un fenómeno de origen dinámico y vital que está en la base de la patología; ellos son los miembros de la comunidad científica que predispondrán al cambio de paradigma, superador del anterior.

Asimismo este cambio estará potenciado por los pacientes que sienten en la actualidad que sus problemas no son resueltos en su totalidad por la medicina que hoy predomina.

Desde las primeras décadas del siglo XX, la física cuántica nos ha enseñado que no existen precisiones últimas en las mediciones ya que el ojo del observador modifica irremediablemente la experiencia. Asimismo, no se puede predecir con exactitud en qué lugar va a estar en un momento “t” una partícula “p”, sino en forma aproximada.
La física, modelo de ciencia dura edificada sobre certezas ya no puede detentar el prestigio de ciencia exacta.

La misma matemática se haya socavada en sus fundamentos. En filosofía de las matemáticas es conocido desde la descripción de los teoremas de la incompletitud de Gödel (1930) la endeblez de la lógica matemática, ya que nunca se podrá encontrar un sistema axiomático que sea capaz de demostrar todas las verdades matemáticas y ninguna falsedad.
Estas investigaciones se dan en el marco de una cosmovisión social de gran sospecha hacia las antiguas verdades.
El proyecto moderno de que “el universo es un libro que se halla escrito en idioma matemático” se ve así debilitado en sus fundamentos.

La homeopatía es el sistema terapéutico ideal para aquellos médicos que deseen abrirse a otros caminos, y que desconfíen de las “certezas” del paradigma biomédico.
Damos la bienvenida a aquellos que deseen una terapéutica de profundidad para su paciente y que se aventuren en nuevos senderos.
Para ellos, reivindicamos el aforismo kantiano (y que utilizara Hahnemann en su Órganon) y que he citado en ocasión del pasaje del concepto de ciencia del Medioevo a la Ilustración: aude sapere: atrévete a saber; en aquel momento invocado por Kant como invitación de atreverse a pensar sin dogmas religiosos o metafísicos, hoy citado por mí para decirles: atrévanse a saber, sin el dogma que nos pretende imponer la llamada ciencia médica predominante.

Muchas gracias.


Notas:

1. KUHN, T. La Estructura de las Revoluciones Científicas, Fondo de Cultura Económica, México, 1971.
2. Héctor Palma-Eduardo Wolovelsky; Imágenes de la racionalidad científica; Eudeba, Buenos Aires, 2001., p. 26.
3. Héctor Palma-Eduardo Wolovelsky; Op. cit, pp. 32-33.
4. Héctor Palma-Eduardo Wolovelsky; Op. cit., pp. 98-99.
5. Héctor Palma-Eduardo Wolovelsky; Op. cit, p. 101.
6. Héctor Palma-Eduardo Wolovelsky; Op. cit, p. 103.
7. Candegabe, M.; Diálogos con Tomás Pablo Paschero, p. 50.

Autor: Dr. Gustavo Cataldi 
Conferencia inaugural del Curso 2007.
Publicado en la web de la Universidad Candegabe de Homeopatía.