Observaciones pronósticas con potencias cincuentamilesimales

INTRODUCCIÓN Uno de los objetivos de la obra de S. Hahnemann fue conseguir una “curación más rápida, más suave y más duradera, basándose en principios de fácil comprensión” como expuso en el parágrafo 2 del Organon, 6ª edición; en el parágrafo 3 estableció los conocimientos que se deben atesorar para conseguir este objetivo de alcanzar la curación deseada mediante, el de la enfermedad (indicación) y del poder medicinal (los medicamentos), así como el modo exacto de preparación y cantidad requerida (dosis apropiada) y el periodo conveniente para repetir la dosis, a la vez que evitar los obstáculos a la curación; en el parágrafo 246, a propósito de la manera de aplicar los medicamentos, vuelve sobre el tema de disminuir el tiempo que tardan en curarse las enfermedades crónicas, propugnando en esta 6ª edición que se puede hacer de una manera más rápida que hasta entonces, para lo cual propone seis condiciones básicas: 1. que el medicamento sea elegido lo más homeopáticamente posible 2. que el medicamento sea administrado en alta potencia 3. que el medicamento se administre disuelto en agua 4. que el medicamento se administre en pequeña dosis apropiada según la experiencia haya enseñado como la más conveniente 5. que el medicamento sea administrado a intervalos definidos 6. con la precaución de que el grado de dinamización de cada dosis se diferencie algo de la que le precede y de la que le sigue. Cabría esperar que todos los homeópatas que decimos seguir a Hahnemann y la 6ª edición de su Organon cumpliesemos con estas indicaciones, pero la realidad es, como en otros muchos puntos de nuestra querida Homeopatía, distinta en cierto modo. Muchos son los homeópatas que trabajan con la escala cincuentamilesimal, y muchos otros más siguen trabajando con las potencias propuestas anteriormente a la 6ª edición del Organon. Incluso en muchas de nuestras escuelas de homeopatía se sigue enseñando (o solo mencionando) la 6ª edición del Organon como la más valiosa por contener la última evolución del pensamiento de Hahnemann, pero se enseñan las herramientas de trabajo desarrolladas a partir de ediciones anteriores del Organon, tal vez por una falta de comprensión de la verdadera utilidad práctica de la escala cincuentamilesimal o tal vez por falta del desarrollo teórico posterior necesario para el manejo técnico de la escala cincuentamilesimal en el quehacer diario de la clínica. Las observaciones pronósticas de Kent a la primera prescripción están basadas en tratamiento con remedios en escala kentiana, ni siquiera hahnemanniana, en seco, con una repetición de las dosis completamente distintas a lo propuesto por Hahnemann en la escala cincuentamilesimal y sin variaciones de potencia de una dosis a otra, o en el mejor de los casos con grandes variaciones. Otro tanto se puede decir de las observaciones pronósticas a la primera prescripción propuestas por Vithoulkas. Sin embargo Hahnemann advierte la 6ª edición del Organon que lo que ha dicho en ediciones anteriores es todo lo que sabe hasta entonces, pero ha encontrado la manera de evitar la agravación homeopática inicial provocada por las dosis en seco y a la vez acortando el tiempo necesario para la curación (Nota 132) (pero todo lo que se dice desde ese momento es posterior y no puede extrapolarse a lo antedicho). A pesar de todo esto en las escuelas homeopáticas se siguen enseñando las Observaciones Pronósticas de Kent como la técnica más objetiva de valoración pronóstica a la primera prescripción, y nada tienen que ver con la 6ª edición del Organon. Mención aparte merecen algunos autores, como M. Candegabe (“Desde 1984 he dejado de dar dosis únicas en las centesimales...”, “Raramente tengo agravaciones con las centesimales...”), que establece observaciones pronósticas siguiendo una técnica homeopática de administración de remedios podríamos decir que a caballo entre la 6ª edición y las anteriores, ya que administra los medicamentos disueltos en agua, como se propone en la 6º edición del Organon, pero utilizando la escala centesimal o korsakoviana, y con las potencias kentianas. El objetivo principal de esta ponencia es poner de manifiesto “Observaciones Pronósticas para la escala cincuentamilesimal tras la primera prescripción” que nos permitan el manejo técnico de cada caso individual en la consecución del objetivo primordial de una curación rápida, suave y duradera. Se trata por tanto de aunar las diferentes observaciones hechas intentando cubrir todas las posibles situaciones que puedan presentarse ante la primera prescripción de un remedio homeopático en escala cincuentamilesimal. Es por tanto objetivo de esta ponencia establecer criterios técnicos uniformes que nos permitan sistematizar las observaciones clínicas con los mismos criterios, es decir, propugnar los recursos técnicos necesarios para el uso generalizado de la escala cincuentamilesimal, dada la evidencia del beneficio que para los pacientes tiene alcanzar la curación de manera más rápida y sin las molestas y ya tradicionales “agravaciones homeopáticas”. Por otra parte, estimular a las diferentes escuelas homeopáticas españolas a que en su enseñanza se propugne el uso de la escala cincuentamilesimal como la más útil, con todas sus consecuencias, es decir, enseñanza al completo de la 6ª edición del Organon con su desarrollo posológico y técnico preciso. Esta ponencia no tendría sentido si no naciese con la intención de crear el debate necesario para enriquecer y concluir el tema que aquí se presenta como primer intento de sistematización. Por último agradecer a los dres. J.J. Dallares y Gonzalez Peirona, sus primeros intentos de puesta en común al respecto del tema, presentados para compartir con todos nosotros en anteriores Jornadas Nacionales de la Federación Española de Médicos Homeópatas. FACTORES A CONSIDERAR EN EL PRONÓSTICO A la hora de considerar la evolución de un caso para establecer las posibilidades de evolución (observaciones pronósticas) cuando se trata de diluciones cincuentamilesimales, se deben tener en cuenta una serie de parámetros que pueden influir en el pronóstico. Estos parámetros son los siguientes: 1. Síntomas guía. Entendiendo por tales aquellos que nos llevan a la prescripción del remedio. Son principalmente síntomas característicos, muy modalizados, intensos e históricos (pero no necesariamente tienen porque ser característicos, pues por ejemplo en los enfermos debilitados - niveles pronósticos energéticos de M. Candegabe 2, 3, 4 - pueden no ser los síntomas guía síntomas muy característicos). 2. Síntomas auxiliares. Entendiendo por tales aquellos síntomas homeopáticos que no utilizamos para la prescripción del remedio, pero que ayudan en la comprensión global del caso. Son síntomas homeopáticos pero poco intensos, no históricos o poco modalizados. 3. Potencia o dinamización. Entendiendo por tal el grado de exigüidad del medicamento, conseguido por el procedimiento mecánico de la potenciación o dinamización (P 269). Si bien no cabría lugar hacer distinciones, dado que se debe iniciar el tratamiento de cualquier enfermedad crónica con los grados más bajos de dinamización (nota 132), podemos, no obstante, encontrar tres posibilidades: - potencia demasiado alta: se producirá una agravación inicial del enfermo, puesto que la potencia dinámica del remedio es excesiva para el grado dinámico de la enfermedad y provocará demasiada enfermedad artificial respecto a la enfermedad natural que tiene el paciente. - potencia demasiado baja: no producirá ningún cambio en los síntomas del enfermo dado que su capacidad de provocar una enfermedad artificial que aniquile a la enfermedad natural es inferior a la de esta última y por tanto será la enfermedad artificial semejante la anulada. - potencia adecuada: Se iniciará desde el principio la mejoría de los síntomas guía del enfermo y solo al final se producirá la agravación homeopática, que será suave (P 248, 280). 4. Dosis. Entendiendo por tal la cantidad de medicamento que toma el paciente en cada toma de la disolución preparada con el medicamento disuelto. Podemos encontrarnos con tres posibilidades: - dosis demasiado grande. En este caso se produce la agravación homeopática al principio del tratamiento. La dosis provoca tanta enfermedad artificial que aumenta los síntomas del enfermo por encima de lo deseado para producir una curación suave (P 275, 276, 282). - dosis demasiado pequeña. En este caso la dosis es insuficiente para “dominar la enfermedad natural” y no producirá ningún cambio en la situación del enfermo (P 279) - dosis adecuada. Se iniciará desde el principio la mejoría de los síntomas guía del enfermo y solo al final se producirá la agravación homeopática, que será suave (P 248, 280). 5. Repetición de las dosis. Entendiendo por tal el número de veces que el enfermo toma el medicamento, por día, por semana, etc. También aquí podemos encontrar tres posibilidades: - repetición demasiado frecuente: se producirá una agravación inicial de los síntomas, debido a que el principio vital no ha terminado de adaptarse a los cambios producidos por la dosis anterior cuando se le provoca otra nueva alteración aun más intensa, por tanto el individuo notará una agravación de su estado que contradice la intención del tratamiento de efectuar una curación suave. Puede incluso hacerse la situación aún más peligrosa y hacer la enfermedad casi incurable (P 276). - repetición poco frecuente: cuando se repite la dosis con menos frecuencia de lo indicado, los cambios que se producen en la enfermedad serán demasiado lentos y por tanto no se producirá una curación rápida. - repetición adecuada: se iniciará desde el principio la mejoría de los síntomas guía del enfermo y solo al final se producirá la agravación homeopática, que será suave. 6. Enfermedad. El tipo de enfermedad de la que se trata tiene una influencia capital a la hora de interpretar las observaciones pronósticas cuando se usan potencias cincuentamilesimales, pues pueden variar ciertos principios fundamentales en función del tipo de enfermedad. Tenemos: - enfermedad aguda: cabe la posibilidad de que se produzca una agravación en los primeros momentos del tratamiento, a pesar de haber utilizado el remedio, la potencia, la dosis y la repetición de dosis adecuada (P 157, 158). Esto lo atribuye Hahnemann en el P 161 a la acción primaria de la medicina en las primeras horas del tratamiento de las enfermedades agudas. - enfermedades crónicas: Se iniciará desde el principio la mejoría de los síntomas guía del enfermo y solo al final se producirá la agravación homeopática, que será suave (P 161, 248, 280). 7. Sensibilidad del paciente. Entendiendo por pacientes hipersensibles aquellos que tienen una irritabilidad muy grande, que sufren en exceso los efectos de la enfermedad artificial que produce el remedio (P 281, N 134). Ante un paciente excesivamente sensible a la medicina siempre cabe la posibilidad de que se produzcan cursos de tratamiento inusuales, no acordes con lo que cabe esperar. En esos casos se debe diluir aun más el remedio, en un 2º, 3º, 4º, vaso etc, disminuir la frecuencia de repetición o utilizar la vía olfatoria (P 281; N 134). 8. Reactividad de la energía vital del paciente. Entendiendo por tal la capacidad de la energía vital del paciente de reaccionar a la exigencia energética que el remedio le impone (podemos testar a través de la riqueza o pobreza en los síntomas homeopáticos del paciente), podemos hablar de: - buena reactividad: el paciente responderá adecuadamente al remedio e iniciará la curación. - mala reactividad: no se obtiene la respuesta esperada a la administración del remedio e incluso se puede producir una agravación indeseada si se utilizan dosis o potencias excesivamente altas o repetición demasiado frecuente. Se trata de pacientes con enfermedades lesionales graves y/o incurables. 9. Remedio. Entendiendo que el remedio se esté administrando en la potencia, la dosis y la repetición adecuada, podemos distinguir dos situaciones en cuanto al remedio: - remedio adecuado: Se iniciará desde el principio la mejoría de los síntomas guía del enfermo y solo al final se producirá la agravación homeopática, que será suave. - remedio erróneo: se producirá desde el principio una agravación homeopática de los síntomas, mejorarán solo los síntomas auxiliares cuando el medicamento sea bastante similar pero no similimum, no habrá ningún cambio, los síntomas toman una dirección equivocada (aparece una profundización de la enfermedad), o aparecerán síntomas nuevos propios del enfermo, situaciones todas ellas que nos indicarán que es preciso un cambio de remedio 10. Obstáculos a la curación. Se trata de todo aquello presente en la dieta o el género de vida del paciente que pueda tener cualquier efecto medicinal, ya que dada la exigüidad de la dosis, esta puede ser fácilmente perturbada o extinguida por cualquier estimulante medicinal extraño (P 259 y sig.). Siempre se debe investigar la presencia de algún impedimento que dificulte la curación , cuando a pesar de estar bien hecha la prescripción y la regla posológica, la curación no llegue. Aún algo más: 1. ¿Cómo distinguir entre potencia, dosis y frecuencia, en exceso o defecto? Ante un caso que nos plantee la duda sobre si el efecto no deseado se debe a un exceso o defecto de potencia, dosis o frecuencia de la repetición, solo nos queda la posibilidad de examinar el caso clínico, y en el supuesto que no encontremos motivos para pensar que el remedio ha sido erróneamente prescrito, entonces pensaremos en un error de potencia, dosis o repetición. 2. Cuándo se debe aumentar el efecto del medicamento, porque no produce el efecto esperado y pensamos que el remedio está bien prescrito, siempre debe empezarse aumentando la frecuencia de las tomas antes que la potencia o la dosis. 3. Ante una agravación, no final, se debe empezar siempre disminuyendo la dosis o potencia antes que la frecuencia, o ambas a la vez (potencia y dosis), porque si la causa de la agravación es la dosis o la potencia demasiado alta y se disminuye la frecuencia de las tomas, se estará retrasando la curación. 4. Las agravaciones por remedio erróneo, dosis grandes o repetición demasiado frecuente suelen durar, en general, entre 2 y 5 días. En estos casos la agravación no es tan furiosa como en la escala centesimal. 5. ¿Cuando se aumenta la potencia, saltando más de una cada vez, se pueden producir agravaciones terribles?
OBSERVACIONES PRONÓSTICAS Para cada observación pronóstica de las posibles se describirán unas variables que serán constantes a lo largo de todo el capítulo, las siguientes: - Situación: se refiere a la situación clínica ante la que nos encontramos tras administrar el remedio, como puede ser mejoría de los síntomas guía y auxiliares o por ejemplo aparición de síntomas antiguos. - Interpretación: la interpretación clínica que se debe dar a la situación existente en ese momento tras la toma del remedio. En los ejemplos anteriores la interpretación sería que todo transcurre según lo deseado, todo se ha hecho correctamente, en cuanto a remedio y posología. - Actitud: se refiere a la actitud a tomar ante la interpretación dada a la situación que se presenta en el caso clínico que nos ocupa. En los ejemplos que estamos manejando la actitud sería seguir aumentando progresivamente la dosis hasta que sea necesario. - Pronóstico: se refiere al pronóstico del caso clínico, teniendo en cuenta las siguientes valoraciones: § excelente: no es preciso introducir ninguna modificación § bueno: el pronóstico final es bueno, cabe esperar la curación del paciente, pero es preciso introducir alguna modificación en la posología § paliativo: se trata de un enfermo incurable o con fuerza vital muy debilitada y por tanto el tratamiento sabemos de antemano que será únicamente paliativo, al menos en el momento actual. § malo: se cataloga como tal “mal pronóstico” cuando el remedio no está bien indicado; si no se cambia de remedio no se alcanzará la curación e incluso cabe la posibilidad de producir una profundización de la enfermedad ( no se refiere por tanto a incurabilidad, aunque evidentemente podría incluirse como una de las posibilidades ante la nueva situación). § sin pronóstico: se trata del caso en el que el remedio no produce una primera prescripción y por tanto no se puede interpretar un pronóstico. En los ejemplos seguidos hasta ahora el pronóstico sería excelente. - Remedio: hace referencia únicamente a sí el remedio administrado ha sido correcto o incorrecto. En los ejemplos tomados desde el principio se considera en ambos casos que el remedio ha sido el correcto. - Referencia: hace referencia al parágrafo del Organón 6ª edición donde se puede encontrar la reseña doctrinaria que origina la observación pronóstica. Veamos las observaciones pronósticas una a una: 1. Situación: Mejoría de síntomas guía y auxiliares. Se trata de un estado de mejoría de los síntomas guía y síntomas auxiliares, el paciente se siente mejor a todos los niveles. - Interpretación: todo es correcto, la elección del remedio y la posología son correctos. - Actitud: no se debe introducir ningún cambio, salvo continuar aumentando progresivamente la potencia del remedio hasta que sea necesario parar por la agravación final que indique que la curación está próxima. - Pronóstico: en este caso el pronóstico será excelente, dado que se está cumpliendo el objetivo previsto de una curación rápida, suave y duradera. - Remedio: ha sido el correcto, no es preciso cambiarlo. - Referencia: Parágrafo (P en adelante) 248 del Organon, 6ª edición.
2. Situación: Mejoría de síntomas guía sin cambios en los síntomas auxiliares. Se trata de una mejoría de los síntomas que hemos tomado como guía del caso, pero en la que en el momento de evaluar la evolución aún no se ha producido ninguna modificación en los síntomas auxiliares, pero si una mejoría de los síntomas guía. - Interpretación: en este, como en la mayoría de los casos, la interpretación de la situación puede llevarnos a varias posibilidades: 2.1. El remedio escogido y la posología son correctos, pero no ha pasado el tiempo suficiente como para empezar a remover los síntomas auxiliares. 2.2. La potencia es baja y por tanto solo suficiente para llegar a remover los síntomas guía. 2.3. La repetición es demasiado lenta y por tanto solo se produce una mejoría parcial - Actitud: ante cada interpretación podemos tomar una actitud distinta, así: 2.1. Continuar medicando y esperar a que pase el tiempo suficiente para que todo el caso se empiece a mover. 2.2. Continuar medicando o aumentar la potencia del remedio. 2.3. Continuar medicando (o aumentar la frecuencia de la repetición de las dosis). En cualquiera de los casos, dado que los síntomas guía están mejorando, tal vez la actitud más prudente sea la de esperar sin modificar ninguno de los parámetros. - Pronóstico: en los cuatro casos el pronóstico es bueno, sobre todo teniendo en cuenta que los síntomas guía están mejorando. - Remedio: en los cuatro casos tenemos que considerar el remedio como correctamente elegido para el caso, dado que los síntomas guía están mejorando.
- Referencia: P 248, 279, 280.
3. Situación: Mejoría de los síntomas guía y agravación de los síntomas auxiliares. Se trata de una situación que posiblemente se presente con poca frecuencia, pero no por ello debemos dejar de contemplarla; en ella el paciente puede sentirse mejor globalmente, pero también cabe la posibilidad de que comente que se encuentra peor, dado que lo que el paciente siente como más importante no tiene porqué coincidir con lo que nosotros consideremos como primordial. - Interpretación: al igual que en el caso anterior y en muchos de los siguientes, podemos encontrar varias posibilidades: 3.1. Potencia demasiado alta. Sin ser tan alta que provoque una enfermedad artificial tan intensa que el paciente la note, si que empeora a algunos o todos los síntomas auxiliares. 3.2. Dosis demasiado grande. Se trata del mismo caso que 3.1 3.3. Repetición demasiado frecuente. Id 3.1. 3.4. Enfermedad aguda. No es extraño que en las primeras horas de una enfermedad aguda el paciente sufra un empeoramiento de los síntomas, que bien pueden ser los auxiliares. - Actitud: 3.1. Disminuir la potencia del remedio. 3.2. Disminuir la cantidad de dosis por vez. 3.3. Disminuir la frecuencia de repetición de la dosis. 3.4. Continuar medicando. - Pronóstico: El pronóstico es bueno en los casos 3.1., 3.2. y 3.3., dado que los síntomas generales están mejorando, y excelente en el caso 3.4.
- Referencia: P 157, 158, 161, 248, 275, 282. Nota (N a partir de ahora) 132, 135, 155 del Organon, 6ª edición. 4. Situación: Sin cambios en los síntomas guía y mejoría de los síntomas auxiliares. Se trata de una situación que puede hacernos pensar que el remedio no está actuando o que está actuando mal, pero si analizamos bien la situación podemos encontrar otras posibilidades. - Interpretación: 4.1. Potencia demasiado baja, insuficiente para llegar a los síntomas más sutiles del caso. 4.2. Dosis baja, id 4.1. 4.3. Repetición demasiado lenta, id 4.1. 4.4. Enfermedad lesional grave o paciente poco reactivo, fuerza vital debilitada. Aunque el remedio y la posología sean adecuados, no existe una capacidad reactiva suficiente para sacar adelante la situación y por eso no hay una mejoría mas que de los síntomas auxiliares, pero no de los que nos han guiado como más importantes. 4.5. Enfermo incurable. El enfermo tiene una condición que lo hace incurable. 4.6. Remedio erróneo. Se trata de un remedio solamente parcial, conclusión a la que llegamos tras analizar y descartar el resto de posibilidades. - Actitud: en función de la interpretación: 4.1. Aumentar la potencia del remedio. 4.2. Aumentar la dosis de cada toma. 4.3. Aumentar la frecuencia de la repetición de las dosis 4.4. Esperar y aumentar muy lentamente la potencia y / o dosis o repetición de las dosis del medicamento hasta que cambie la condición de la energía vital del paciente y pueda tolerar mayores exigencias por parte del remedio. 4.5. Aumentar muy lentamente en función del estado del paciente. 4.6. Cambiar de remedio. - Pronóstico: volvemos a encontrar diferencias en función de cada caso: 4.1. Bueno, solo es necesario aumentar la potencia para hacer la curación más rápida. 4.2. Bueno, aumentando la dosis la curación será más rápida. 4.3. Bueno, aumentando la repetición de la dosis. 4.4. Paliativo, solo podemos planificar, de momento, un tratamiento paliativo, y posteriormente en función de la recuperación de la condición del enfermo hacer otros posibles planteamientos. 4.5. Solo podremos hacer un tratamiento paliativo. 4.6. Mal pronóstico. - Remedio: correcto en todos los casos, salvo en el último (4.6.). - Referencia: P 170, 172, 248, 279 5. Situación: Sin cambios en los síntomas guía ni en los auxiliares. No ha habido ningún cambio, podríamos decir que no ha habido prescripción, lo cual podemos atribuir a varias causas: - Interpretación: 5.1. Potencia baja. No ha alcanzado a producir una enfermedad artificial superior a la natural. 5.2. Remedio erróneo. No ha habido efecto porque el remedio no era el indicado. Probablemente se esta la principal causa de esta situación. 5.3. Obstáculos a la curación. - Actitud: analizar el caso y si se considera que el remedio está bien prescrito se puede aumentar la potencia, la dosis o la frecuencia de repetición de las dosis, no todo a la vez, primero frecuencia, luego dosis y luego potencia; en caso de que el análisis haga sospechar que el remedio puede ser erróneo se debe cambiar de remedio. 5.1. Aumentar la potencia. 5.2. Cambiar de remedio. 5.3. Evitar los obstáculos a la curación. - Pronóstico: Puesto que no ha habido prescripción no se debe hablar de pronóstico. - Remedio: Correcto en las situaciones 5.1. y 5.3, erróneo en 5.2. - Referencia: P 248, 249, 279; N 140 6. Situación: Sin cambios en los síntomas guía con agravación de los síntomas auxiliares. Se trata de una mala prescripción, aunque no siempre el remedio tiene porque ser erróneo. - Interpretación: 6.1. Lo primero a pensar será en un remedio erróneo, dado que la dirección del tratamiento ya ha empezado a derivarse del objetivo agravando los síntomas auxiliares. 6.2. Potencia demasiado alta. Pero no tanto como para agravar los síntomas guía. 6.3. Dosis demasiado grande. Id. 6.2. 6.4. Repetición demasiado frecuente. Id. 6.2. - Actitud: 6.1. Cambiar de remedio. 6.2. Disminuir la potencia. 6.3. Disminuir la cantidad de la dosis. 6.4. Disminuir la frecuencia de la repetición de las dosis. - Pronóstico: 6.1. Malo. 6.2, 6.3, 6.4. Bueno. - Remedio: 6.1. Erróneo; 6.2., 6.3., 6.4. Correcto.
- Referencia: P 248, 249, 275, 276, 282. N 132, 135, 155. 7. Situación: Agravación de los síntomas guía y mejoría de los síntomas auxiliares. Esta situación se plantea problemática desde su inicio, dado que intentamos de tratar sin provocar agravación homeopática inicial, y de entrada se presenta una agravación en los síntomas guía que debe hacer pensar inicialmente en un error, pero analizando las posibilidades se advierte que estas pueden ser muy variadas y por tanto merece un cuidado especial esta situación: - Interpretación: 7.1. Potencia demasiado alta 7.2. Dosis demasiado grande 7.3. Repetición demasiado frecuente 7.4. Remedio erróneo que actúa solo similarmente, no como similimum. 7.5. Enfermedad aguda con la agravación inicial transitoria que esto comporta. 7.6. Paciente incurable, en el que la FV no es capaz de mejorar todos los síntomas, el remedio solo puede actuar paliativamente. 7.7. Paciente con FV débil. Idéntico a 7.6. - Actitud: 7.1. Disminuir la potencia. 7.2. Disminuir la cantidad de las dosis. 7.3. Disminuir la frecuencia de la repetición de las dosis. 7.4. Cambiar de remedio. 7.5. Continuar medicando sin hacer cambios. 7.6. Disminuir potencia, dosis y/o frecuencia de repetición para evitar la agravación, actuando de manera paliativa. 7.7. Disminuir potencia, dosis y/o frecuencia de repetición en espera de una mejoría de la FV que permita mayor exigencia por parte del remedio, mayor capacidad curativa. - Pronóstico: 7.1., 7.2., 7.3. Buen pronóstico. 7.4. Mal pronóstico 7.5. Excelente. 7.6., 7.7. Paliativo - Remedio: Correcto en todos los casos, salvo 7.4. que es erróneo - Referencia: - P 157, 158, 161, 167, 248, 249, 275, 276, 279, 282. - N 132, 135, 138, 155. 8. Situación: Agravación de los síntomas guía sin cambios en los síntomas auxiliares. Esta situación es, a efectos prácticos, casi la misma que la siguiente y por tanto debemos estudiarla junto con Agravación de los síntomas guía y síntomas auxiliares. - Interpretación: 8.1. Remedio erróneo. Raramente un remedio erróneo produzca una agravación homeopática, sino más bien la aparición de síntomas nuevos, pero debe contemplarse como una posibilidad. 8.2. Potencia demasiado alta. 8.3. Dosis demasiado grande. 8.4. Repetición de la dosis demasiado frecuente. 8.5. Hipersensible. 8.6. Enfermedad aguda, con su agravación en las primeras horas. 8.7. Paciente con FV débil. - Actitud: 8.1. Cambiar de remedio. 8.2. Disminuir la potencia 8.3. Disminuir la cantidad de la dosis. 8.4. Disminuir la frecuencia de la repetición de las dosis. 8.5. A mayor sensibilidad del paciente se deben practicar menos sucusiones. Pueden contemplarse tres posibilidades: o Diluir una cucharada del primer vaso en un segundo, tercer o cuarto vaso (o más sí es necesario) o Espaciar la frecuencia de las tomas. o Usar la vía de olfacción. 8.6. Continuar medicando, pues la agravación es pasajera. 8.7. Paliativo. Es igual que en la situación 8.2., se debe disminuir la potencia, dosis o repetición para no exigir a la FV debilitada mucha reacción hasta tanto no se mejore y pueda responder a una mayor exigencia. - Pronóstico: 8.1. Mal pronóstico. 8.2, 8.3., 8.4., 8.7. Buen pronóstico. 8.5. Pronóstico incierto, difícil de manejar, pero se debe catalogar como bueno. 8.6. Excelente, al tratarse de una enfermedad aguda en la que desaparecerá pronto la agravación homeopática. 8.7. Paliativo. Curación difícil de alcanzar, el tratamiento será fundamentalmente paliativo, en espera de recuperar la FV. - Remedio: Correcto en todos los casos salvo en el caso del remedio erróneo (8.1.) - Referencia: - P 156, 157, 158, 161, 167, 248, 249, 275, 276, 279, 282. - N 132, 134, 135, 155.
9. Situación: Alivio ligero seguido de agravación posterior de los síntomas. Se trata de una situación en la que la mejoría inicial es corta y además se detiene y no progresa. - Interpretación: El remedio no actúa correctamente, no ha sido bien elegido. - Actitud: Cambiar de remedio. - Pronóstico: Malo. - Remedio: Erróneo. - Referencia: N 135. 10. Situación: Enfermedad aguda. Se refiere a la aparición de una enfermedad aguda en el curso del tratamiento de una enfermedad crónica. - Interpretación: Se trata de la aparición de una enfermedad no semejante (desemejante) que no anula a la enfermedad en curso. Ejemplo gripe. - Actitud: Caben dos actitudes: 10.1. Suspender el remedio crónico y aplicar un remedio que cubra la totalidad de la enfermedad aguda, superada la cual se continuará con el remedio crónico si todavía coinciden los síntomas (o se busca un remedio entonces sobre la nueva totalidad). 10.2. Se diluye aún más el remedio crónico y se aumenta la frecuencia de la repetición de las tomas. - Pronóstico: Excelente. - Remedio: Correcto. - Referencia: P 154, 157, 158, 159, 161.
11. Situación: Mejoría subjetiva. El paciente se siente mejor mentalmente, es capaz de notar que tiene ciertas capacidades que hasta ese momento no alcanzaba a notar, por ejemplo afectivas, volitivas, etc. , o es apreciable externamente. - Interpretación: Se debe analizar el caso con sumo cuidado para objetivar el verdadero estado de los síntomas, ante lo cual pueden aparecer dos situaciones: 11.1. Los síntomas no han empeorado y no ha aparecido ningún síntoma nuevo. En este caso se considera que “la medicina debe haber efectuado una disminución paliativa de la enfermedad, o bien no ha transcurrido el tiempo suficiente para que esto se realice, muy pronto será” (P 255). 11.2.Si el enfermo menciona la presencia de algún accidente o síntoma nuevo de importancia, aún cuando nos asegure amablemente que se siente mejor, no debemos creer esta afirmación, sino considerar su estado tan agravado como que pronto será perfectamente claro” (P 256). - Actitud: 11.1. Continuar con el plan terapéutico trazado sin introducir ninguna modificación. 11.2. Considerar el caso como en el siguiente apartado de “Aparición de síntomas nuevos”, que en general consistirá en cambiar el remedio, salvo en los casos en que suspendiendo unos días la toma del remedio los síntomas nuevos desaparecen (demostrando que se debían al remedio y no al enfermo), y en este último caso se prosigue con el tratamiento proyectado. - Pronóstico: 11.1. Excelente. 11.2. Mal pronóstico en general, salvo en el caso de síntomas nuevos pertenecientes al remedio. - Remedio: Correcto en el caso 12.1. e incorrecto en el caso 12.2. (salvo cuando los síntomas nuevos se deben al remedio. - Referencia: - P 253, 254, 255, 256. - N 138 12. Situación: Síntomas nuevos. Ante la aparición de nuevos síntomas que hasta ahora no habían aparecido en el caso se debe investigar si estos pertenecen al enfermo o al remedio, lo cual es fácil de dilucidar si se suspende la medicación durante unas 24 a 48 horas, tras los cuales si los síntomas nuevos pertenecen al remedio desaparecerán suspendiendo la medicación, pero si pertenecen al enfermo persistirán independientemente de la medicación. - Interpretación: 12.1. Síntomas nuevos del remedio. En este caso el tratamiento está siendo correcto, pero el remedio es capaz de producir algunos síntomas propios de su acción sobre el individuo. (siempre y cuando aceptemos la mejoría de los síntomas guía y auxiliares del paciente como premisa previa; así mismo los síntomas nuevos deben ser característicos – en caso contrario 11.2.) Estos síntomas desaparecen suspendiendo la medicación durante 24 a 48 horas. 12.2. Síntomas nuevos del enfermo. En este caso el tratamiento está siendo erróneo, puesto que la enfermedad está siguiendo su curso independientemente del remedio. Podemos contemplar una excepción: 12.3. Síntomas exonerativos nuevos, con mejoría subjetiva del paciente. En este caso la mejoría es evidente y aunque los síntomas son nuevos y del enfermo, es evidente que son un intento de la fuerza vital por cumplir las leyes de la curación y debe considerarse como un tratamiento correcto. - Actitud: Distinta en función de cada posibilidad: 12.1. Continuar medicando, si bien se puede diluir un poco la dosis para evitar la aparición de los síntomas nuevos. 12.2. Cambiar de remedio, dado que no está haciendo el efecto deseado, no está dominando la enfermedad al completo. Si la nueva situación del enfermo es peligrosa, violenta o insoportable, se debe antidotar; si la nueva condición del enfermo es soportable, se deben tomar los síntomas de nuevo y medicar con otro remedio que cubra la totalidad. 12.3. Seguir medicando. Si es molesto para el paciente diluir la dosis y aumentar la frecuencia de repetición de las tomas. - Pronóstico: 12.1. Buen pronóstico. 12.2. Mal pronóstico. 12.3. Excelente. - Remedio: Erróneo en el caso 11.2., correcto en los otros dos casos. - Referencia: - P 163, 164, 167, 180, 181, 182, 248, 249, 250, 256. - N 135 13. Situación: Retorno de síntomas antiguos. Se trata de la aparición de síntomas antiguos en orden inverso a su aparición. - Interpretación: Se están cumpliendo las leyes de la curación (Ley de Hering). El tratamiento es el adecuado tanto en la elección del remedio como en la posología. - Actitud: Continuar el tratamiento previsto con aumento progresivo de la potencia de remedio. - Pronóstico: Excelente. - Remedio: Correcto. - Referencia: Observación pronóstica Nº 11 de Kent. 14. Situación: Los síntomas toman una dirección equivocada. Es el caso contrario al anterior, los síntomas siguen una progresión inversa a las observaciones pronósticas de Hering. Se produce una mejoría de síntomas periféricos y agravación del enfermo por aparición de síntomas a un nivel más profundo. - Interpretación: En este caso el tratamiento está siendo incorrecto, no solo inefectivo, sino perjudicial. - Actitud: Se debe cambiar de remedio y/o si la situación del enfermo lo requiere antidotar. - Pronóstico: El pronóstico en este caso es malo. - Remedio: Incorrecto. - Referencia: 12 ª observación pronóstica de kent. 15. Situación: Metástasis. Se trata de la aparición de síntomas que indican la profundización de la enfermedad a distancia de la original. En algún momento se ha malinterpretado la desaparición de una enfermedad como una curación, es decir se ha producido una supresión, y aparece en el momento actual el indicador de este hecho. Esta es una situación difícil, teóricamente, de contemplar si se sigue la técnica terapéutica con todo el rigor y escrupulosidad que se expresa en los escritos de Hahnemann para el uso de potencias cincuentamilesimales, pero que no conviene olvidar. -Interpretación: El tratamiento ha sido a todas luces perjudicial, no puede caber la menor duda. - Actitud: Cambiar de remedio en función de la nueva situación del enfermo, teniendo en cuenta a la hora de la elección de la potencia, dosis y frecuencia, el posible debilitamiento provocado en la FV por la supresión y metástasis, pues no deja de ser una agravación en la condición del enfermo. - Pronóstico: Malo. - Remedio: Erróneo. - Referencia: Nota 118; 12ª de Kent. 16. Situación: Indisposición pasajera. En este caso nada es achacable al tratamiento, salvo el que no conduzca al enfermo por el camino más correcto para evitarle estas indisposiciones, tan frecuentes por otra parte hoy día. - Interpretación: El tratamiento está siendo correcto. - Actitud: Modificar el régimen de vida del enfermo. - Pronóstico: Bueno. - Remedio: Correcto - Referencia: P 150 17. Situación: Detención de la mejoría. Se agota el efecto de la medicina de la primera prescripción, el cuadro no sigue mejorando. - Interpretación: El tratamiento ha sido correcto hasta ahora. - Actitud: Se debe retomar el caso y prescribir un remedio que cubra la nueva situación para intentar una segunda prescripción. El nuevo remedio deberá empezarse también por las potencias más bajas. - Pronóstico: Malo, no se cumple el objetivo trazado. - Remedio: Incorrecto. - Referencia: P 183, 184 18. Situación: Obstáculos a la curación. Cuando a pesar de haber elegido bien el remedio y la regla posológica no se obtiene el efecto benéfico deseado, una de las posibles causas es la presencia de los llamados obstáculos a la curación, que mantienen la causa de la enfermedad o impiden la acción del medicamento. - Interpretación: El tratamiento es correcto, pero existe un impedimento, evitable, a la curación. - Actitud: Salvar los obstáculos a la curación, “poniendo al enfermo, si fuese posible, en las condiciones opuestas”. - Pronóstico: Bueno. - Remedio: Correcto. - Referencia: - P 252, 259, 260, 261, 262. - N 140 19. Situación: Agravación de los síntomas tras mejoría prolongada. Se trata del ideal perseguido, pero aún así debe comprobarse su veracidad. Esta agravación final o ligero retorno de los síntomas originales después de una prolongada mejoría anuncia que la curación está cercana. - Interpretación: Todo ha funcionado según lo previsto, la mejoría se ha ido produciendo paulatinamente hasta este momento, ahora se manifiestan los síntomas de la enfermedad medicinal. “Indica que el principio vital ya no debe ser afectado por mas tiempo por la enfermedad medicinal”. - Actitud: Se debe suspender la medicación durante una o dos semanas, con lo cual desaparecerán los síntomas de la agravación homeopática. Tras este periodo de tiempo, si retorna algún síntoma de la enfermedad natural se renueva el tratamiento con una potencia más alta, completando así la curación. - Pronóstico: Excelente - Remedio: Similimum. - Referencia: P 161, 248, 280, 281. CONCLUSIONES 1. Las potencias cincuentamilesimales son, probablemente, la forma más sutil de tratamiento homeopático, dado que no producen, bien empleadas, agravaciones indeseables (De esta manera el principio vital que debe alterarse produciendo una enfermedad medicinal análoga (1ª), no se rebele provocando reacciones contrarias (2ª), como sucede siempre en el caso en que se repite con mucha frecuencia dosis de una dinamización no modificada de un medicamento - S. Hahnemann. Organón de la medicina, 6ª edición, par. 246) 2. Las potencias cincuentamilesimales no se emplean tanto como sería lógico esperar. 3. En las escuelas de Homeopatía se enseña mal el empleo de los medicamentos homeopáticos según la 6ª edición del Organon de Hahnemann. 4. Se pueden establecer observaciones pronósticas a la primera prescripción con potencias cincuentamilesimales. 5. Poner en práctica estas observaciones pronósticas nos permitirá sistematizar criterios uniformes de observación clínica que redundarán en un mejor manejo clínico de cada caso y en el beneficio de cada caso individual, el verdadero objetivo de nuestro tratamiento, la curación rápida, suave y duradera. REFERENCIAS EN EL ÓRGANON PARÁGRAFOS. 154 ENF. AGUDAS 156 HIPERSENSIBLES; S. NUEVOS DE REMEDIO; OBSTACULOS A LA CURACION 157 ENF. AGUDA 163 S. NUEVOS DE REMEDIO 164 S. NUEVOS DE REMEDIO 167 S. NUEVOS DE REMEDIO ENF. AGUDA, CAMBIO DE REMEDIO 170 REMEDIO ERRONEO 180 S. NUEVOS DE ENFERMO 181 S. NUEVOS DE ENFERMO 182 S. NUEVOS DE ENFERMO 183 DETENCION DE LA MEJORIA 184 DETENCION DE LA MEJORIA 246 CURACIÓN. MANEJO 248 AGRAVACION FINAL; S. NUEVOS; POSOLOGIA 249 AGRAVACION FINAL 250 S. NUEVOS 253 MEJORIA SUBJETIVA 254 MEJORIA SUBJETIVA 255 MEJORIA SUBJETIVA 256 MEJORIA SUBJETIVA 259 OBSTACULOS A LA CURACION 260 OBSTACULOS A LA CURACION 261 OBSTACULOS A LA CURACION 262 OBSTACULOS A LA CURACION 263 OBSTACULOS A LA CURACION 275 DOSIS 279 DOSIS 280 AGRAVACION FINAL 281 AGRAVACION FINAL 282 DOSIS; AGRAVACION INCIAL
NOTAS 118 METASTASIS 132 POSOLOGIA 135 DOSIS; ALIVIO SEGUIDO DE AGRAVACIÓN 133 HIPERSENSIBLE 138 MEJORIA SUBJETIVA 140 OBSTACULOS A LA CURACION 155 INICIAR CON DOSIS BAJAS
BIBLIOGRAFÍA 1. Acta Homeopathica Argentinensia, número 28, “La importancia antimiasmática según el desarrollo terapéutico en la obra de S. Hahnemann”. Dres. F. Soloeta y R. Golberger. 2. Acta Homeopathica Argentinensia, número 28, “Una aproximación al pensamiento de Hahnemann”. Dres. D. Vargas, E. Toro, C. Espinosa y F.J. Pérez. 3. Acta Homeopathica Argentinensia, número 28, “Medicación con LM”. Dra. A. Massimilla. 4. Acta Homeopathica Argentinensia, número 36, “De la centesimal a la LM”. Dra. A. Massimilla. 5. Acta Homeopathica Argentinensia, número 37, “Formas terapéuticas”. Dra. A. Masimilla. 6. Acta Homeopathica Argentinensia, número 55. “Observaciones con LM”. Dr. F. Flores Villalba. 7. Revista Española de Homeopatía, n º 2, “ Escala LM. Conclusiones”. Dr. F. Flores Villalba. 8. Revista Española de Homeopatía, n º 2, “El mecanismo de acción de los remedios homeopáticos, hacia un modelo definitivo”. Dr. P. Callinan. 9. Investigación Homeopática, n º 30, “Una referencia histórica sobre las potencias LM”. Dr. Gabriel Martínez Fragoso. 10. Curso de Doctrina Médica Homeopática, Alicante 1993. M. Candegabe. 11. Técnicas homeopáticas. D. Demarque. Ed. Marecel. 12. Potencia Cincuenta Milesimal en Teoría y Práctica, H. Choudhury. Ed. B. Jain. 13. Escala LM, teoría y práctica. F. Flores Villalba. 1992. 14. Organón del Arte de Curar, 5 ª edición, S. Hahnemann, Traducción de D. M. Valero de la 6ª edición alemana, editado en Madrid en 1853. 15. Organón del Arte de Curar, S. Hahnemann. Editorial Miraguano. (5ª Ed) 16. Organón de la Medicina, 6ª edición, S. Hahnemann. Ed. Albatros. 17. Doctrina y Tratamiento Homeopático de las Enfermedades Crónicas, S. Hahnemann. Ed. Albatros. 18. Las Enfermedades Crónicas, su naturaleza específica y su tratamiento homeopático, S. Hahnemann. Ed. Academia de Homeopatía de Asturias (FEMH). 19. Las enfermedades crónicas, su naturaleza peculiar y su curación homeopática. S. Hahnemann. Ediciones Tomás P. Paschero. 20. Filosofía Homeopática. J. T. Kent. Ed. Albatros. 21. El nuevo método de Hahnemann. E. Peirona. II Jornadas Nacionales de Homeopatía. Zaragoza 1987 22. Breves comentarios sobre la evolución de la posología de Hahnemann. J.J. Dallarés. II Jornadas Nacionales de Homeopatía. Zaragoza 1987 23. In search on de later Hahnemann, R. Handley. Ed. Beaconsfield Homoeopathic Library) 24. El medicamento homeopático. C. Amengual, J. Alegre, J. Baur, M. Andreu, G. Resch. Ed. Phinter – Heel.
Autor: Dr. Gregorio Fuertes Morales - Sociedad Médico Homeopática de la Comunidad Valenciana (SMHCV) Ponencia presentada en las V Jornadas Nacionales de Homeopatía. FEMH. Alicante, 4-6 Abril de 2003.
Publicada en la Revista Homeopática. Julio del 2003;48:4-21.
Publicada en la Revista Española de Homeopatía. 2005;16:29-41.