CÁNCER DE COLON CON METÁSTASIS MÚLTIPLES

SU EVOLUCIÓN CON RUTA GRAVEOLENS Acude a mí consulta en el mes de Noviembre de 1994 una mujer de 60 años de edad, natural de un pueblo ubicado a 40 kilómetros de Pamplona. Eugenia venía acompañada de su única hermana, soltera como ella y refiere que el 5/8/94 “me operaron de unos pólipos que tenía en el recto y que consiguieron quitarme todo el problema, pero se me ha quedado inflamado el hígado y por eso me han dado unos ciclos de quimioterapia”. La hermana me había llamado previamente para informarme, de que a ella se le había dicho la verdad, pero “maquillando” lo de las metástasis hepáticas y que al no responder a los ciclos de quimiotearapia, la traía para ver si se podía hacer algo con la Homeopatía, por que no le daban más de 6 meses de vida. “Yo he sido estreñida toda mi vida y las digestiones las hago peor desde que me quitaron la vesícula a los 47 años. Por lo demás no he tenido otro problema que el de los huesos, siento todo el cuerpo como magullado y es que se me retiro la regla a los 38 años y tengo una gran osteoporosis, con muchos dolores de las caderas y de la pierna y rodilla, derechas, principalmente al tocármelas. Es por esto por lo que me dieron la jubilación anticipada hace muchos años y tengo que ayudarme de un bastón, porque al empezar a moverme me duelen los huesos, pero prefiero estar meneándome que quieta. Para dormir tengo que tomar Noctamid para conseguir estar relajada. Lo que peor me va es el tiempo húmedo y aquí de eso no nos falta. Lo que tomaba hasta que me sacaron una anemia crónica, era alguna Aspirina que me sentaba muy bien y luego, antiinflamatorios y me daba una pomada de Calmatel”. “Yo me considero que soy de carácter un poco fuerte y puede influir el ser la mayor, pero todo lo de la operación y el tratamiento de quimio, me lo he tomado bien. Lo de mi madre también, creo que con esa edad, era ley de vida”. En los antecedentes familiares, su padre había fallecido a los 77 años de otro cancer de colon y su madre a los 86 años, hacía pocos días, de una leucemia y su hermana más joven, está sana. El estado general de la paciente era bueno, pesaba 64 kilos para 156 centímetros y a la exploración destacaba una abdomen globuloso, sin visceromegalias y con una amplia cicatriz de laparotomia a través de la cual se aprecia una importante hernia para-umbilical que se reduce espontáneamente. No palpo ninguna adenopatía periférica y hay un timpanismo difuso a la percusión y ausencia de tinte ictérico, en piel o mucosas. T.A: 13/8. El informe del Servicio de Oncología exponía: paciente de 60 años de edad, intervenida por el Servicio de Cirugía General el 5/8/94, practicando una hemicolectomía izquierda. Macroscópicamente se observaban varios pólipos en la pieza operatoria, con histología de Adenocarcinoma grado II, transmural, con metástasis en 1 ganglio de 8 aislados y en el estudio de extensión, se observaron metástasis hepáticas múltiples. Se le instaura tratamiento con quimioterápia intra-arterial hepática y posterior embolización con 500 mg. De 5 Fluorouracilo y ante la no respuesta al mismo, se desestima continuar con más quimioterapia. En la analítica destacaba una anemia normocítica hipocrómica, con elevación de la LDH, Fosfatasa alcalina, GGT y de la Glucosa, con Ag. Carcinoembrionario (CEA) y Ca-19.9, normales. En el estudio individual que yo hice de la paciente, me encontré que la estrategia que iba a adoptar era la de tratar toda la historia enferma de ella, tomando los síntomas característicos desde el inicio de su enfermedad y planteándome desde el principio, que la aplicación del tratamiento era con carácter agudo, con una clara intención paliativa, periférica o sintomática y que la adaptación de la dinamización iba a ir dirigida a esa paliación y a la ayuda evolutiva de los síntomas de la paciente, intentando evitar toda agravación, por lo que el nivel dinámico iba a ser bajo, en dosis repetidas y haciendo uso de lo que detalla perfectamente Hahnemann en los parágrafos 161, 246, 247 y 248 de la 6ª edición del Organon, o sea, siguiendo el método “plus”, modificando el nivel dinámico en cada nueva dosis; siendo la repertorización la siguiente: 1. RECTUM – CANCER 15 remedios 2. RECTUM - POLYPI 10 remedios 3. GENERALS – PAIN – sore, bruised - touch on 22 remedios 4. EXTREMITIES – PAIN – sore, bruised – hip 55 remedios 5. EXTREMITIES – PAIN – lower limbs – weather, wet 7 remedios ========================================================== Remedios: Ruta Caust. Kali-c. Nit-ac. Rhus-t. Sep. Acon. 1. RECTUM–CANCER: 1 - 2 2 - 1 - 2. RECTUM-POLYPI: 1 - - 2 - - - 3. GENERALS–PAIN–sore, bruised-touch on: 2 2 - - 2 - 1 4. EXTREMITIES–PAIN–sore, bruised–hip: 3 2 2 - - 3 1 5. EXTREMITIES–PAIN–lower limbs–weather, wet: 1 - - - 2 - - Después de estudiar el caso y corroborar en las diferentes materias médicas la impresión terapéutica que ante el relato espontáneo de la paciente, yo había hecho en mi conocimiento del medicamento a administrar, por la constante sensación de magullamiento que refería, y comprobando con sorpresa como destacadísimos médicos lo indicaban para los casos de cancer de colon, rubro que en el repertorio de Kent (pág. 606/c1), comparte sólo con Alum., Nit-ac. y Sep. y tras hacerme las tres preguntas que propugnaba el Dr. Schmidt : · ¿Es útil lo que voy a hacer? · ¿Es necesario? · ¿Es imprescindible? y contestarlas afirmativamente, le administro Ruta 5 CH plus, 2 gotas sublinguales 15 minutos antes del desayuno y cena, agitando previamente el frasco diez veces. La paciente volvió a la primera revisión, con una analítica previa a iniciar el tratamiento homeopático, en la que tenía una mínima disminución de la LDH, con un franco aumento de la Fosfatasa alcalina y elevación de la Glucosa y de la GGT. Ella se encontraba mejor de los dolores de huesos “y máxime con el invierno que estamos teniendo” y salvo unas navidades tristes por el reciente fallecimiento de su madre, expresaba un buen ánimo y estado general. La exploración no determinaba cambios y el peso era de 64 kilos. En la segunda revisión (9/3/95), aporta una nueva analítica y tiene normalizada la Glucosa en 95 (76-115), con una disminución de la Fosfatasa alcalina y aumento de la GGT y de la LDH. Para entonces ya nota una mejoría intensa “no sólo en los huesos, sino en mi estado general. Me noto más fuerte y he ganado 2,100 kilos y anímicamente estoy muy bien”. En las más de dieciseis revisiones que le he hecho desde noviembre de 1994 hasta la actualidad, así como múltiples contactos telefónicos, tanto en la consulta como en mi casa y con el fin de no cansar a los asistentes, considero oportuno extractar la evolución, aclarando que dispongo de la historia clínica y de todas las pruebas complementarias y estudios que se le han hecho, para comentar cualquier detalle. La enferma tuvo al principio una mejoría analítica y en todo momento, una clara mejoría clínica, que tras la situación de debilidad con la que la atendí a causa del inefectivo tratamiento quimioterápico, fue remontándose y pudo, ya en el verano del 95, ir de vacaciones a Salou en el mes de Agosto. Sus constantes fisiológicas estaban francamente reguladas y ante la gran mejoría, el Servicio de Oncología, no saliendo de su “asombro”, según expresa su hermana, decide distanciar las revisiones “avisando si hay alguna novedad entre una visita y otra”. Como problemas más destacables, tuvo en octubre de 1995 una ciática que mejoró con Bryonia y de la que se recuperó bien, comentando cuando la traté “que antes de que me ocurriera esto, ya había dejado hasta el bastón” y para entonces ya había pasado a tomar Ruta 9 CH plus (2-0-0) y posteriormente la misma pauta pero los lunes, miércoles y viernes (LXV). Durante el año 96, la paciente se encontró con un buen estado general, sin sufrir ningún cuadro gripal o infeccioso invernal, pudo ir nuevamente de veraneo a su casa en Salou y únicamente fluctuaciones de mejorías y agravaciones en las diferentes analíticas que se le practicaron a lo largo de ese año y que no tenían reflejo alguno en el estado general de ella. El 14 de febrero de 1997 y a raiz de la muerte repentina de una gran amiga, ingresa en el Servicio de Oncología de Hospital de Navarra, “por presentar un cuadro de estreñimiento, vómitos y distensión abdominal, encontrando en la ecografía abdominal, imágenes de metástasis, así como líquido intestinal sugestivo de obstrucción intestinal”. Me avisan a la consulta y lo primero que pienso es que se trata de una oclusión intestinal por recidiva local del antiguo cancer de colon, al tener afectado en su día, uno de los ocho ganglios que le extirparon hacía dos años y medio. Repertorizo los síntomas: 1. MIND – AILMENTS FROM, death, parents or friends; of ( 7r ) 2. RECTUM – CONSTRICTION ( 86r ) 3. ABDOMEN – DISTENSION, Hypogastrium ( 27r ) y prescribo una dosis única de Ignatia 200 K y valorada a los dos días por el Servicio de Cirugía “se aprecia evolución positiva tras la colocación de una sonda nasogástrica, con escasa aspiración y con disminución de la distensión abdominal y sin dolor... el cuadro podría corresponder a una encarceración de la hernia para-umbilical que presenta y que se reduce espontáneamente. Dado que la paciente está asintomática y una vez probada la tolerancia a la alimentación oral, es dada de alta el 18/2/97”. La veo en mi consulta el día 25 de ese mismo mes y ha experimentado una gran mejoría anímica y relevante avance en el plano físico, salvo la pérdida de 4,200 kilos (61 kilos de peso), con una T.A: 13/8,5 y le aumento a Ruta 10 CH plus (2-0-0), LXV. La vuelvo a revisar en junio, tras controlarla telefónicamente en varias ocasiones, y le han hecho una revisión con nueva ecografía abdominal y las metástasis hepáticas están igual, pero quieren ampliar el estudio y hacerle un T.A.C, pues hace más de dos años que no se lo repiten. En la analítica que trae, hay un aumento de las transaminasas y por encima de lo normal el Antígeno Carcinoembrionario (CEA): 29.7 ng/ml (0 – 5) y le aumento en nivel dinámico del medicamento y pasa a tomar Ruta 11 CH plus (2-0-0), LXV. Para finales de septiembre de 1997, yo ya había recibido un análisis de julio con un CEA de 30.6 y acude a mi consulta, andando ligera y sin bastón y el T.A.C determina que la imagen dudosa pulmonar del anterior, es también una metástasis localizada en el lóbulo inferior del pulmón derecho, que se aprecia también en la radiología torácica, y que las metástasis hepáticas están sin cambios con respecto al estudio previo. La enferma está “sorprendentemente” muy bien, según el informe oral que le relatan a la hermana y que yo compruebo después de una exhaustiva revisión y valoración psico-física de la misma. Han estado nuevamente en agosto en Salou y viene con un peso de 61,5 kilogramos, T.A: 14/9 y a la exploración no se palpan masas o adenopatias torácicas, con auscultación cardiopulmonar normal y un abdomen que lo único destacable, era una leve hepatomegalia de 2 cms. en polo cefálico y su hernia para-umbilical permeable. El informe que aporta a su historial dice al final: Ca. de colon con metástasis múltiples desde julio de 1994, sin respuesta a quimioterápia intraarterial, en la actualidad con metástasis hepáticas múltiples y una metástasis pulmonar, CEA: 40. Le aumento a tomar diariamente su medicación y sigue con Ruta 11 CH plus (3-0-0). Finaliza el año 97 en una situación similar y en febrero de 1998 van agravándose los resultados analíticos y lo que a mí más me interesa, físicamente se encuentra más cansada pero con buen estado general, saca diariamente a sus perros, tiene un peso de 63,300 kilogramos (+ 1,800 kgrs.), mucho apetito, buen ánimo, pero empieza a tener una tez cetrina y a punto de terminar la Ruta 15 CH plus, decido aumentarle a Ruta 30 CH plus (3-0-0). Ella ha estado todo el año 98, con buena calidad de vida, pero con un estado general peor, por tener “alguna malagana al comer más de la cuenta o debilidad por esfuerzos”. No sufre ningún dolor y en las sucesivas exploraciones, mantiene un peso que oscila entre los 62 y 63 kilogramos y es en el mes de octubre de ese año 98, cuando sufre una gastroenteritis infecciosa epidémica y tras comentarme su hermana que había perdido muchos fluidos y que estaba débil, toma durante cinco días China 15 CH (2-0-0) y luego retoma su tratamiento habitual, que para entonces era Ruta 40 CH plus (3-0-3). Un mes antes le habían ofrecido los oncólogos, la posibilidad de someterse a un tratamiento de quimioterápia nuevo y reunidos los tres, tras mi posición contraria al mismo, deciden no aceptarlo. Inicia el año 1999 en una situación estable, débil, pero saliendo a la calle y comiendo correctamente y con un estado anímico sereno y asumiendo de forma encomiable su situación. Llega el mes de febrero y en uno de sus paseos se enfría y se coge una neumonía lobar inferior izquierda, que la trata el médico del pueblo con antibióticos y para cuando me llaman, le indico que tome Sulphur 7 CH (2-2-2) siete días y en marzo la veo en consulta y ha perdido 5,5 kilogramos (57,700 de peso), T.A: 12/7,5 y le observo, por primera vez, la muerte en la cara. Es la ocasión que más claramente me habla de su problema, de lo agradecida que está “porque gracias a usted, llevo ganados casi cuatro años y medio a la vida”. Hace pocos días hablé nuevamente con su hermana y me comentó que “se le ve entera, tranquila y que aún con las malasganas que a veces le dan, no tiene dolores, come aceptablemente y no ha sentido en ningún momento, el sofoco que nos advirtieron los oncólogos, que podría llegar a tener”. Las analíticas se han ido deteriorando a lo largo del año 98 y 99, y como resumen más significativo de las mismas, voy a detallar la evolución del Antigeno Carcinoembrionario (CEA), a lo largo de todos estos años y cuyo valor normal es de 0 a 5 ng/ml: · 29.7 4 de abril del 97 · 30.6 25 de julio del 97 · 40.0 24 de septiembre del 97 · 49.2 7 de noviembre del 97 · 50.3 2 de enero del 98 · 81.0 26 de mayo del 98 · 151.0 18 de septiembre del 98 · 214.2 19 de enero del 99 Ruta graveolens es uno de esos remedios poco conocidos y que como comenta Kent en su materia médica, “Ruta es otro remedio a menudo pasado por alto. Algunas veces se lo deja de lado y se administra Rhus o Argentum nitricum, u otros remedios que no se relacionan totalmente con el caso, porque Ruta no es bien conocido. Muchos de sus síntomas son difíciles de clasificar en el Repertorio. Ruta se agrava con el frío, quiere todo caliente... En Ruta hay un agotamiento general. Las piernas ceden si se intenta levantarse de una silla; el paciente tambalea y debe realizar diversos esfuerzos al levantarse de su asiento... El remedio no ha sido probado suficientemente para exponer los síntomas mentales. Son sólo comunes y corresponden a muchos otros remedios... Ruta es una medicina dolorosa, pero produce los síntomas lentamente, de modo que sus dolores son de carácter crónico... La constipación es una característica señalada, con prolapso del recto después de la deposición... Es un remedio decididamente reumático...” "Dolores como de magullones en las vértebras lumbares"... "Sensación de magulladuras en todas partes, como por una caída o un golpe, peor en las extremidades y en las articulaciones"... “Ruta es un antipsórico, pero no tan profundo como Silicea y Sulphur”. Como ya he comentado al inicio de mi ponencia, yo me encontré ante una paciente de las que se etiquetan como un “enfermo terminal” y la estrategia que adopté ante una situación tan grave, fue la paliativa. Normalmente a todos los que llevamos años como médicos homeópatas, nos toca tratar casos muy difíciles, pero no todos los días atendemos pacientes con un pronóstico tan malo a muy corto plazo. Soy consciente de que la medicina en general y la Homeopatía en particular, tiene una parcela que está vinculada al arte y ésta no es otra que la de la terapéutica. Pudiendo hipotéticamente coincidir en el medicamento, se puede discrepar en la estrategia, en la dinamización, en la escala o en la frecuencia de administración del mismo, pero cuando la evolución del paciente te determina el resultado obtenido, yo tengo que agradecer nuevamente a la Homeopatía, el haberme brindado la oportunidad de utilizarla, puesto que como enamorado de la medicina y como persona que la entiende como un instrumento que ayuda a conseguir el equilibrio psicofísico del ser humano que sufre, la Homeopatía nos permite curar en profundidad cuando el organismo dispone de vitalidad suficiente para reaccionar al estímulo medicamentoso y si no, alargar y mejorar la calidad de vida del enfermo y minimizar el doloroso tránsito hacia el más allá, que como médicos y humanistas, debemos perseguir con ahínco. Autor: Mikel Fuentes de Cía. Avda. de Galicia 9, 1º izda. 31003 Pamplona-Iruñea (NAVARRA). Ponencia presentada en las IV Jornadas Nacionales de Homeopatía. FEMH. Sevilla, Abril 1999.