LA HISTORIA CLINICA HOMEOPATICA

La historia clínica homeopática difiere totalmente de la historia clínica alopática que aprendimos cuando estudiamos semiología en la Facultad de Medicina. Para la alopatía el objetivo de la historia clínica es el diagnóstico de la enfermedad del órgano o del sistema, del cuadro nosológico, mientras que para la homeopatía el objetivo es mucho más amplio: el diagnóstico del enfermo, que, de esta forma, pasa a ser el sujeto o personaje principal de la misma. Para el homeópata, la historia clínica es la parte más importante del acto médico.
     El médico homeópata debe, sin dura alguna, diagnosticar correctamente el cuadro nosológico u orgánico actual, ya sea agudo, funcional o lesional, a los efectos de establecer una conducta terapéutica adecuada, quirurgica cuando ello fuera imprescindible, o para establecer un pronóstico sobre las perspectivas futuras del paciente. El homeópata, por encima de este diagnóstico genérico, debe individualizar al paciente, entidad única e irreproducible, para llegar a conocer en qué se diferencia de cualquier otro enfermo con la misma patología. El diagnóstico del cuadro nosológico nos proporciona los síntomas de cada enfermedad orgánica o local, permitiéndonos distinguirlos de aquellos que revelan la disfunción del individuo en su totalidad como persona.
     Además, es necesario tener en claro que el individuo no es un ente autónomo sino que su vida transcurre inmersa en un medio social sobre el que influye y recibe permanentemente su influencia. Con esta concepción, el homeópata debe encontrarse en condiciones de comprender los síntomas mentales del paciente a través del relato que él mismo hace de su relación con los familiares y con la sociedad, como así también con el relato de sus allegados, sin perder nunca de vista la regla psicológica que dice que "lo que Juan habla de Pedro, habla más de Juan que de Pedro".
Dr Tomas Pablo PASCHERO (1904-1986)     Como decía el Maestro Paschero, el propósito es lograr una visión sintética del enfermo, es decir, una comprensión de su personalidad, dejando que éste se explaye sin interrupciones en el primer momento de la consulta, observando sus actitudes, sus gestos, sus expresiones y la intención de sus palabras y conducta al juzgar los acontecimientos de su pasado, la crítica de las personas con quienes convive, como así también su situación moral, profesional y familiar.
     En esta primera etapa de la consulta, el papel del médico debe ser lo más pasivo posible, no interrumpiendo al paciente ni formulando preguntas que puedan ser respondidas con un si o un no. El arte médico –decía Paschero- consiste en extraer el síntoma en su real espontaneidad y autenticidad sin falsearlo de entrada con la pregunta directa, que puede desvirtuar cualquier síntoma con el sólo hecho de sugerirlo. La sugestión –agrega Paschero- puede hacerse inconscientemente desde ambas partes, dado que casi siempre se establece una transferencia entre el enfermo y el médico, haciendo que aquel tergiverse los síntomas por un afán de someterse o agredir a cualquier sustituto paterno o materno que en este caso sería el médico. También puede ocurrir que el médico falsee su objetividad "fabricando" síntomas que el enfermo no tiene para confirmar un diagnóstico terapéutico presuntivo previo realizado antes de completar el interrogatorio.
     En esta etapa el médico debe evitar cuidadosamente dirigir el interrogatorio limitándose a escuchar el relato espontáneo del paciente después de haberle preguntado el motivo de la consulta. Las únicas interrupciones justificadas serían para pedir aclaraciones sobre el significado de algunas expresiones del paciente o para retornarlo al tema en caso que se desviara del mismo. El Maestro Paschero se limitaba a preguntar ¿qué mas? cada vez que el paciente interrumpía su relato espontáneo
     Durante este período el médico anotará los síntomas característicos detectados, de gran valor por ser obtenidos del relato espontáneo, como así también los demás síntomas importantes para el paciente para que, al volver sobre los mismos, puedan ya hacerse preguntas sobre sus modalidades (horarios, circunstancias, etc.).
     Finalizado ya el relato espontáneo del paciente y el papel pasivo del médico, es necesario asegurarse de que no han sido omitidos algunos síntomas generales.y particulares con sus respectivas modalidades que deben integrar una historia clínica completa.



Autor: Dr. Ricardo Prebisch
Artículo completo en:http://homeoint.org/articles/spanish/histoclinica.htm