HISTORIA DE LA MEDICINA HOMEOPÁTICA EN MÉXICO (1849-2004)

RESUMEN

El hablar de 150 años de historia en unas cuantas páginas no es fácil, sin embargo, el objetivo de este pequeño ensayo es mostrar el desarrollo de la ciencia homeopática en nuestro país desde sus inicios hasta nuestros días, dividido  en 5 etapas, de acuerdo a los acontecimientos más importantes que definen cada una de ellas. La Etapa I (1849-1893) incluye los primeros años caracterizados por las prácticas aisladas de los médicos homeópatas. La Etapa II (1893-1921) contiene los años de la oficialización y la prosperidad de asociaciones y escuelas. La Etapa III (1921-1940) consigna la mayoría de los conflictos con las autoridades. La Etapa IV (1940-1960) se caracteriza por un lento florecimiento de las escuelas y grupos de estudio. Es durante la etapa V (1960-1998) que se inicia y prosperan los estudios de posgrado en México. En la etapa VI (1999-    ) la difusón y crecimiento de la homeopatía continúan, ahora bajo nuevas perspectivas y actitudes del México del siglo XXI. 

Palabras clave: Iniciadores. Primer hospital y escuela homeopáticos reconocidos por el gobierno en el mundo entero. Conflictos. Decretos presidenciales. Escuelas de licenciatura y posgrado.


INTRODUCCIÓN Y MARCO HISTÓRICO (1)
            La llegada de los primeros médicos homeópatas a México en el año de 1849 (2) coincide con la pérdida de más de la mitad del territorio nacional (2.1 millones de Km cuadrados)  después de la guerra con los Estados Unidos y el fin de la décima presidencia de Antonio López de Santa Anna, figura sombría  en la historia de nuestro país. Entre los años 1848 a1853 diversos gobiernos militares interinos ostentaron el poder en la caótica nación, hasta que nuevamente el Gral. Santa Anna se instala por undécima y última vez  en la presidencia, cobrando impuestos hasta por el número de puertas, ventanas y mascotas de las casas.
Las guerras de Reforma, la Constitución de 1857, la guerra de los 3 años (1858-1860), la intervención europea, el efímero Imperio de Maximiliano y Carlota (1864-1867) y la restauración de la república caracterizaron a los primeros años de la homeopatía en México.
 El largo periodo de paz y prosperidad del porfiriato (1876-1811) permitió que finalmente las agrupaciones de estudio prosperaran y pudieran fundarse escuelas y hospitales homeopáticos (3). Después de un breve período de gobierno democrático de Francisco I. Madero  (15 meses) nuevamente la guerra y la destrucción asolaron a nuestra patria, en esta ocasión fue Revolución Mexicana, guerra fraticida y nefasta, que duró más de una década.
Después del asesinato de Alvaro Obregón en 1924, el  Gral. Plutarco Elías Calles fue la figura dominante de la política mexicana. Durante su gobierno, caracterizado por las tendencias marxistas y la persecución religiosa se llevó a cabo la Guerra de los Cristerios (1927-1929), evento que contó con mayor participación popular que la propia Revolución Mexicana.
A partir de 1928 se inicia el período denominado maximato, ya que Calles se proclamó el “Jefe Máximo de la Revolución”.  Después de los breves gobiernos interinos de Emilio Portes Gil y Pascual Ortiz Rubio tomó posesión del gobierno del país el Gral. Lázaro Cárdenas, (1934-1940), último militar en la presidencia de la  república. En su sexenio se estableció un orden social y se desterró definitivamente a Calles de toda influencia política. Fue durante este período que los médicos homeópatas libraron sus más intensas batallas, llegando a derrotar al Presidente de la República (4).
Durante los gobiernos siguientes el país comenzó un largo período de recuperación, llegando a su máximo en los gobiernos de Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958),  Adolfo López Mateos (1958-1964) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970). Esta época se conoce en el lenguaje de los economistas como el “desarrollo estabilizador”, durante la cual México gozó de una gran estabilidad económica.
Durante el sexenio siguiente (1970-1976) la economía nacional empezó a deteriorarse y a su fin se presenta una gran devaluación (de 12.50 a casi 20 pesos por dólar), que le quitó la paridad fija al peso mexicano y fue la primera de muchas que han ocurrido hasta ahora.
Estos últimos años se han caracterizado por la inflación y las devaluaciones monetarias, en una palabra, por la crisis económica, que perdura hasta ahora.
A partir de enero de 1994 se inició la guerrilla en el sur del país, con el movimiento abanderado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, conflicto no resuelto hasta la fecha.
A partir del año 2000, terminan los 71 años del partido gobernante en nuestro país, y se inicia una nueva época de democracia y cambios en la República Mexicana.


ETAPA I. LOS PRIMEROS (1849-1893) 
Correspondió a médicos españoles llegados de Cuba la introducción y la práctica de la medicina homeopática en nuestro país. Dentro de los diversos cronistas existen diferentes versiones, sin embargo, después de cuidadosas investigaciones podemos decir que el primero de ellos fue el Dr. Cornelio Andrade y Baz, quién arribó a las costas mexicanas en 1849. Venía como médico de cabecera de  la familia Bringas y permaneció solo 6 años en México, radicando en Orizaba, Veracruz (2).
El año de  1850 registra la llegada del Dr. Ramón Comellas (2), médico catalán excatedrático en la Universidad de Valencia, y, entre otras varias distinciones, fundador del Instituto Médico Valenciano (3). Es el autor de la primera publicación homeopática en nuestro país, titulada  “Reseña sobre la homeopatía dedicada a los mexicanos” (5). Este pequeño escrito, de 24 páginas, contiene una breve introducción histórica así como las principales indicaciones que debe seguir el paciente de la medicina homeopática. Este hecho, así como él haber sido el primero en enseñarla, a sus principales discípulos, Julián González, y Rafael Degollado, le acreditan con toda justicia el ser considerado el introductor de la homeopatía en México
El Dr. Salvador Riera, también español, con títulos de las Universidades de Madrid y la Habana, arribó a Mérida, Yucatán en 1851, donde protagonizaría los capítulos iniciales de la historia de la homeopatía en Yucatán (6).
1854 registra la llegada del Dr. José María Carbó, medico catalán procedente de Cuba, quién llegaba expresamente a combatir la epidemia de fiebre amarilla que asolaba el puerto de Veracruz (7). Su destacada labor con los enfermos a su cargo en el castillo de San Juan de Ulúa le valieron un reconocimiento del presidente Santa Anna y el primer permiso para ejercer oficialmente la homeopatía en la República Mexicana (8).
En 1855 arribó a México el Dr. Narciso Sanchíz, quién instruyó a los primeros prácticos mexicanos, Alfredo Domínguez Ugalde y Pablo Fuentes Herrera (9).
En 1861 el Dr. Fuentes Herrera, junto con Pascual Bielsa, fundan la primera agrupación homeopática del país, la “Sociedad Homeopática de México”, con el objetivo primordial de experimentar la flora y fauna nacionales para elaborar una materia médica mexicana. La revista editada por este grupo, denominada “La Gaceta” fue la primera en su género en el país. (9). Desgraciadamente las precarias condiciones políticas determinaron que la  vida de esta institución fuera solo de unos cuantos meses (9).
El primer médico mexicano converso fue el Dr. Cresencio Colín, convertido a la homeopatía por el Dr. José Puig en 1870. Este hombre, de dedicación ejemplar, fue el principal promotor y difusor de los albores históricos de la homeopatía en México (10).
La figura controversial de Julián González jugó un papel muy importante en  aquellos años. Algunos autores lo consideran médico (10), y otros, como Ignacio Fernández de Lara (2) lo consideran práctico. Este hombre, nacido en Burgos, España en 1832 (2), fue el primer discípulo del Dr. Comellas,  y el segundo en publicar sobre homeopatía en nuestro país. Su libro “Tratado práctico de homeopatía y guía de las familias” conoció 2 ediciones, en 1871 (10) y 1879 (11). Este texto contiene, entre otras cosas, una materia médica con referencias clínicas y el índice de 656 medicamentos con los que estaba surtida su farmacia, donde don Julián daba consulta en persona, y ocasionalmente, a los residentes en el interior del país, por correspondencia (11).
Julián González también fundó la primera farmacia homeopática en el país, en 1867. En 1869 la farmacia quedó a cargo del Dr. Joaquín Salas, instalándose en la calle de San Francisco 12. Posteriormente cambió de domicilio a la Avenida 5 de Mayo 17, luego a las calles de Tacuba y finalmente a Belisario Domínguez 47 (8).
Durante 1869, gracias a los esfuerzos de Fuentes Herrera y Julián González, se conjuntaron los principales homeópatas de la época con el fin de fundar una nueva agrupación homeopática. El 18 de agosto se presentó el proyecto que dio como resultado al “Instituto Homeopático Mexicano”. Este grupo empezó sus actividades el 10 de abril de 1870. No solo tenía por objeto el estudio y propagación del método homeopático, si no también la discusión científica y racional, que era publicada en la revista “El Propagador Homeopático”. (3) Esta publicación estaba a cargo de los Drs.  Francisco Pérez Ortiz y José T. Hidalgo.
En 1871 el Dr. Rafael Degollado fundó el primer hospital homeopático del país, en San Miguel de Allende, Guanajuato. Desgraciadamente, su vida fue corta (8). Este inmueble se conserva en la actualidad, en la calle de Diez de Sollano y Dávalos no 15. En 1980, la Asociación de Médicos Homeópatas Cirujanos y Parteros del Centro A. C. colocó una placa conmemorativa, que a la fecha ostenta este predio en su fachada (12).
 La homeopatía se difundió por diversas regiones de la República, El Dr. Francisco Marchena en Puebla, Miguel Cruz y Canto en Toluca, Nemesio de los Santos Rubio en Yucatán y el Dr. Ismael Talavera en Veracruz continuaron con la labor iniciada por Ramón Comellas en 1851 (13).
            En 1874 se fundó en la ciudad de México la "Sociedad Médico Homeopática Mexicana"  (13) a iniciativa de los Drs. Enrique Carrera Lardizábal, Valdés y Morales, Barona, Medina, Chávez, Antonio Salas, Ramírez de Arellano, José T. Hidalgo, Rafael Navarrete y Pablo Fuentes y Herrera, entre otros. Establecieron un consultorio donde se dieron durante el primer año 8,947 consultas (8). El órgano de dicha institución fue denominado "El Faro Homeopático", cuyo primer número se publicó el 15 de abril de 1874 (9).
            El otoño de 1874 marcó la reorganización del “Instituto Homeopático Mexicano” bajo nuevos estatutos y una actividad más coordinada en su labor difusora de la homeopatía. Las conferencias se reiniciaron  el 21 de noviembre (14).
Su nueva publicación se denominó “La Reforma Médica”, y se editó como   la segunda época del “Propagador Homeopático”. Aparece por primera vez en enero  de 1875.
Los diplomas que otorgaba  el Instituto estaban bellamente diseñados, contenían la imagen de Samuel Hahnemann en su parte superior, encerrada en un recuadro, y en la parte inferior un águila con las alas extendidas y una serpiente en el pico. A los lados 2 columnas con las leyendas materia médica y enfermedades crónicas del lado izquierdo y experimentación fisiológica y dinamismo vital del lado derecho. Contenían también el sello de la Institución, las firmas del presidente y el secretario así como las fojas en el libro de registro respectivo (15).
En 1879 2 legislaturas estatales reconocieron oficialmente a la medicina homeopática, gracias a los esfuerzos de Francisco Marchena en Puebla e Ismael Talavera en Veracruz,  ambos de los pioneros más antiguos en la provincia mexicana. Juan Crisóstomo Bonilla, Gobernador de Puebla (16) y el Gral. Luis Mier y Teherán, Gobernador de Veracruz (17) emitieron decretos instituyendo la enseñanza y práctica de la homeopatía en sus estados.
En 1885, tanto el Instituto Homeopático Mexicano como la Sociedad Médico Homeopática Mexicana había caído en un largo y profundo letargo.  Fue gracias a los esfuerzos de Cresencio Colín, del Dr.Oriard, de nacionalidad francesa, y de un joven y aristocrático médico llamado Joaquín Segura y Pesado que la homeopatía vivió una nueva etapa (18). El Dr. Segura y Pesado había ya tomado contacto antes con la homeopatía por medio de la lectura del Organon y de algunos escritos de León Simón. De hecho viajó por Alemania y Francia para conocer a la nueva doctrina médica y ya prescribía medicamentos homeopáticos, que se cree  le habían sido obsequiados por Cresencio Colín (19).
Después de que el Dr. Colín visitara personalmente a todos los médicos homeópatas radicados en la ciudad de México (20), se convocó a la formación de un nuevo grupo de estudio y difusión.  Esta nueva agrupación, llamada "Círculo Homeopático Mexicano" albergaría a todos los seguidores de la medicina homeopática en México y trataría de lograr lazos de unión y compañerismo entre ellos.
El órgano de este grupo se denominó “La Reforma Médica”, el mismo nombre que llevara en su primera época, cuando era editada por el “Instituto Homeopático Mexicano”. En la publicación se incluían las actas de las reuniones de los miembros del “Círculo”, así como artículos homeopáticos y comunicaciones de médicos homeópatas del interior del país y del extranjero. En su primer número, editado el 1 de julio de 1885, se habla por primera vez del uso de altas potencias en México, en este caso la 200 ch utilizada por el Dr. Joaquín Segura y Pesado en diversos trastornos respiratorios (18).
Pronto se vio que la nueva sociedad cumplía ampliamente con todas sus metas. En cada sesión se proponían nuevos miembros y las filas del “Círculo” crecieron más y más. Cuando el cólera amenazó nuevamente al puerto de Veracruz los médicos homeópatas se prepararon a enfrentarlo con medicamentos homeopáticos, y de hecho redactaron un folleto (21, 22)
El 11 de abril de 1886, durante la celebración del 131° Aniversario del Natalicio de Samuel Hahnemann y del primer año de existencia del grupo, concurrieron diversas personalidades del medio homeopático en México, como Bernardo de Mendizábal, colaborador y partidario de la homeopatía desde los tiempos de la fundación del “Instituto Homeopático Mexicano” por los Drs. Puig y Pérez Ortiz. De hecho, el Sr. Mendizábal auspició la fundación del malogrado hospital homeopático de la colonia de los Arquitectos (23). También asistieron don Julián González, y su hijo Joaquín, expresamente invitados a la celebración. Durante el brindis, el secretario del “Círculo”, Pablo Fuentes y Herrera, leyó un escrito de Julián González dirigido a las autoridades solicitando la fundación de una facultad oficial de medicina homeopática (23). Todos los médicos homeópatas concordaban con la idea, que cristalizaría los ideales y esfuerzos de los primeros pioneros de la medicina homeopática en México. El último brindis del festejo fue dedicado a estos primeros homeópatas en nuestro país (23).
            Como resultado de esta celebración hubo una mayor afiliación al “Círculo” y una disposición nacional a seguir luchando por la causa de la homeopatía.
            El siguiente número de “La Reforma Médica” apareció con 3 meses de retraso en julio de 1886. No era más el órgano del “Circulo”. Nuevamente ostentaba en su portada el nombre del “Instituto Homeopático Mexicano”. En su editorial, denominada “Ave Fénix”, los redactores de la revista, Joaquín Segura y Pesado, Joaquín González y Juan N. Arriaga daban la explicación de esta metamorfosis (24). A instancias de Francisco Aguilar y con el fin de retomar el nombre de la prestigiosa institución reconocida por las legislaturas de Puebla y Veracruz, todos los miembros del “Círculo Homeopático Mexicano” y con sus mismos  reglamentos, decidieron denominar nuevamente al grupo como el “Instituto Homeopático Mexicano”. En esta misma editorial se consignan los conflictos de los homeópatas en defensa de su doctrina, con una apelación ante el Tribunal Superior. Este renacimiento tenía como fin una lucha ordenada y decidida por el futuro de la medicina homeopática en México. Al contenido habitual de la revista se adicionaron traducciones selectas de materia médica y ya no aparecieron más las actas de las reuniones de los miembros (24, 25).
En el número correspondiente al 1 de julio de 1887 de “La Reforma Médica” el Dr. Francisco Félix Mendoza presentó un escrito titulado “El Artículo 3° constitucional y el ejercicio de la Medicina”. Después de fundamentar los antecedentes del estudio y enseñanza de la medicina homeopática en otros países del mundo, propone que se establezca una facultad de medicina homeopática por los médicos del Instituto, reconocida por el gobierno y de hecho plantea las cátedras así como la formación de un colegio. Los 2 últimos párrafos del artículo han sido transcritos a continuación (26). :
“Gobierno Mexicano, no es vuestra misión la imposición de las ciencias, sino proteger su libertad; cumplid con ese precepto constitucional y solo así obrareis como requiere la época.
Instituto Homeopático Mexicano, adelante, fundad cuanto antes, cátedras donde enseñar con perfección nuestras doctrinas y de donde salgan los verdaderos médicos homeópatas mexicanos, con las garantías oficiales que os toca recabar del gobierno como único tribunal competente en el país, sed el  Alma Mater”.
Durante los inicios de 1888 el Instituto Homeopático Mexicano inauguró un dispensario gratuito bajo la atención del Dr. Ignacio Fernández de Lara. El local fue facilitado por el Dr. Pánfilo Carranza, actual presidente, en su propia casa (27).
            El proyecto de la escuela cristalizó bajo la segunda presidencia del Dr. Joaquín Segura y Pesado en 1889, con el establecimiento de una Academia de Medicina, que impartiría cátedra de medicina en general y además enseñaría la doctrina homeopática. Esta escuela inició sus labores con el Dr. Segura y Pesado como director y el Dr. Bernabé Hernández como secretario. Las cátedras eran impartidas por: Joaquín Segura y Pesado, anatomía, Ignacio Fernández de Lara, clínica, Pablo Fuentes y Herrera, materia médica, Juan N. Arriaga, patología, Miguel Bachiller, higiene,  Joaquín González, cirugía, Pablo Barona, fisiología, y Manuel M. de Legarreta, Farmacología (28).
La Academia inicialmente comenzó sus labores en las calles de la Canoa N° 6 y 7 (hoy Donceles), para pasar posteriormente a Santa Teresa 18 (hoy República de Guatemala). El primer alumno recibido fue Fidel de Régules (28).
            Para el año de 1892 la labor del Instituto Homeopático Mexicano y su Academia era ya muy importante. En un pequeño hospital particular de Tacubaya el Dr. Segura y Pesado habían atendido gratuitamente a un gran número de enfermos, registrando cuidadosamente sus historias clínicas, con lo que fundamentaban la eficiencia de la medicina homeopática (28).
            De hecho, fue una curación homeopática la que predispuso al Gral. Porfirio Díaz, gobernante de nuestro país por aquellos años, hacia la homeopatía.
  De acuerdo a un relato referido por una de sus propias hijas, el Presidente fue tratado de una vieja osteomielitis por el Dr. Joaquín Segura y Pesado. La herida, secuela de la batalla de Veracruz, cicatrizó en 10 días (29).
1893 fue un año clave en la historia de la homeopatía en México. El acontecimiento más importante fue la fundación del Hospital Nacional Homeopático, del cual ya hablaremos más adelante. También de gran importancia fue la fundación de la “Sociedad Hahnemann”, que retomó los orígenes de la “Sociedad Homeopática Mexicana” (30). Este nuevo grupo se constituyó inicialmente por los Drs. Luis Alva, Juan N. Arriaga, Pablo Barona, Rafael V. Castro, Manuel Córdoba y Aristi, Feliciano Gómez Puente, Lino Mora, José I. Muñoz, Librado Ocampo, R. C. de los Ríos, Amalio Romero y Mariano Valdéz (31). Pronto contaron con nuevos miembros de la ciudad capital y de diversos estados de la República, como Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Jalisco, Guanajuato, Querétaro, el Estado de México, Hidalgo, y Tlaxcala (32). En sus primeros años llegó a incluir cerca de 45 médicos (28).
            El órgano difusor de este grupo se denominó  “La Homeopatía”, revista que merece una mención especial por su contenido y continuidad. Se editó ininterrumpidamente hasta 1913, año en que las condiciones políticas del país, en plena revolución, hicieron imposible que siguiera publicándose (33).
A partir de 1893 los redactores responsables fueron Juan N. Arriaga, Rafael V. Castro, y. Amalio Romero.  La revista constaba de un directorio social, una sección familiar, una sección científica, notas clínicas y variedades. Se acompañó de suplementos para médicos, como fueron la segunda edición de la Materia Medica de Farrington, los fascículos de Una Ciudad Maravillosa (temas de anatomía y fisiología ilustrados), escrito por Juan N. Arriaga, Característicos de la Materia Medica de Allen y Características de la Terapéutica Homeopática de Nash.
            El primer número de “La Homeopatía” fue premiado en la Exposición Universal de París en 1900 con diploma y medalla correspondiente (28). 
 La segunda época de la revista se inició en 1933, y la tercera en junio de 1941, cuando los Laboratorios Similia reiniciaron la edición, en el mes de julio de 1941 tomó el nombre de La Homeopatía de México, con el que se conoce hasta ahora (34).
La “Sociedad Hahnemann” trabajó decididamente por la práctica y difusión de la medicina homeopática bajo el lema “Constancia y estudio” (35). Fue ampliamente reconocida y su revista contaba con intercambio en varios países del mundo. 
            La edición de “La Homeopatía”, las sesiones científicas y el trabajo de los asociados se suspendieron a fines de 1913 a causa de la guerra revolucionaria (33).
La “Sociedad Médico Homeopática Mexicana” funcionó intermitentemente hasta el año de 1917. Su última mesa directiva estuvo constituida por Juan N. Arriaga como Presidente, Luis G. de Legarreta como Secretario y Manuel A. Lizama como Prosecretario (13).


 ETAPA II. LA OFICIALIZACIÓN (1893-1921)
            Siendo ya el momento propicio para acometer el intento de fundar un hospital, cuatro médicos de la Academia de Medicina Homeopática llamados Joaquín Segura y Pesado, Ignacio Fernández de Lara, Ignacio María Montaño y Fernando Gómez Suárez dirigieron una petición  al Lic. Romero Rubio, Ministro de Gobernación, para obtener un inmueble donde se pudiera ensayar la eficiencia de la medicina homeopática. En este extenso escrito, donde ponen en evidencia las bondades del método hahnemanniano y la situación internacional de la homeopatía por aquel entonces, estos médicos solicitan expresamente se les otorgara un pabellón que había sido recientemente equipado como hospital y ya estaba listo para ser utilizado (36).
Este pequeño inmueble había sido acondicionado  para enfrentar una epidemia de tifo que asolaba la Ciudad de México y era conocido como el “Viejo Polvorín” o el “Polvorín del Virreinato” (37).
El edificio ostentaba en su fachada remates de cantera y lucía orgullosamente al frente el emblema de Castilla y León. Estaba ubicado en el barrio del “Cuartelito” y el gobierno había mandado ya construir un puente que lo comunicara con la calle del Resguardo (37).
Sin más capital que el que sus propios medios pudieran otorgarles, estos 4 médicos iniciaron las labores en el hospital, que en un futuro sería conocido como el “Hospital Nacional Homeopático”.
Las estadísticas del hospital eran publicadas en “La Homeopatía” y estaban bajo el escrutinio del Ministerio de Gobernación. 
            Al año de estar funcionando se llevó a cabo la inauguración oficial, el 15 de julio de 1894, contando con la presencia del Presidente de la República, Gral. Porfirio Díaz, el Ministro de Gobernación, Lic.  Manuel Romero Rubio, y el Gobernador del Distrito Federal, Lic. José Ives Limantour entre otras personalidades. (38).
            Después de un periodo de 2 años el gobierno analizó los resultados del proyecto, que fueron abrumadoramente favorables a la medicina homeopática, por lo que esta se ganó, en función de sus propios logros, el establecimiento de una escuela oficial por primera vez en la historia.
            El 31 de julio de 1895 el General Porfirio Díaz emitió el decreto presidencial que instituía a la “Escuela Nacional de Medicina Homeopática”, que aquí transcribo a continuación (39):
           
Agosto 10 de 1895.- Decreto de Gobierno.- Establece en el Distrito Federal la Carrera de Médico Cirujano - Homeópata.(Véase Reglamento de la Escuela Nacional Homeopática).
El Presidente de la República se ha servido dirigirme el decreto que sigue:

"Porfirio Díaz, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, á sus habitantes, sabed:

Que en uso de las facultades que otorga al Ejecutivo la frac. I del art. 85 constitucional y de las que fueron concedidas por el Congreso de la Unión en su decreto de 13 de enero de 1869, y considerando: que desde el año de 1889 existe en esta capital una Escuela de Medicina Homeopática fundada por particulares, la que está encargada de un Hospital sostenido de los fondos de la Beneficencia pública, en donde los alumnos de la misma Escuela hacen sus estudios: que es conveniente al servicio público regularizar la existencia de ese plantel á fin de que los cursos que en él se hagan, comprendan todos los conocimientos científicos que por la ley se exigen para la carrera de Medicina en general, con lo que se dará plena garantía á los particulares que ocurran al sistema curativo homeopático, evitándose el abuso de quienes lo ejercen sin tener aquellos conocimientos ni título que los autorice; y por último, que los resultados prácticos obtenidos en los enfermos á quienes se ha dado asistencia en el expresado Hospital son satisfactorios, según lo demuestran las estadísticas que oportunamente se han publicado; he tenido á bien decretar lo siguiente:

ART. 1. Se establece en el Distrito Federal  la Carrera de Médico - Cirujano Homeópata.

2.- Para obtener el título de Médico - Cirujano Homeópata, se necesita haber sido examinado y aprobado en los estudios preparatorios que la ley exige para la carrera de medicina en general y en los profesionales siguientes:- Anatomía descriptiva.- Histología.- Fisiología.- Disección.- Patología interna.- Patología general.- Patología externa.- Anatomía Topográfica.- Medicina Operatoria.- Partos.- Higiene.- Medicina legal.- Materia Médica.- Terapéutica.- Exposición y fundamentos de la doctrina homeopática y clínicas interna, externa y de Obstetricia.

3. Son válidos para el efecto de poder obtener el título de Médico - Cirujano Homeópata, los estudios profesionales que se hagan en la Escuela Homeopática, fundada por varios particulares en 1889, y que para este solo fin, se declara Nacional. Un reglamento especial designará la manera de hacer los cursos y de obtener el título para esta profesión.

4. Los Médicos - Cirujanos Homeópatas titulados con arreglo á este decreto, disfrutarán de los mismos derechos y tendrán las mismas obligaciones que los Médicos - Cirujanos Alópatas.


TRANSITORIO
  
El presente decreto comenzará á regir el 1º de Enero de 1896.

Por tanto, mando, se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo de la Unión , en México, á 31 de Julio de 1895.- Porfirio Díaz.- Al C. Lic. Manuel Romero Rubio, Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación.- Presente."

Y lo comunico á Ud. para su inteligencia y demás fines.

Libertad y Constitución.  México, Agosto 10 de 1895.- Romero Rubio.

También formuló el reglamento que regiría a la escuela (40):

Agosto 16 de 1895.-  Acuerdo de la Secretaría de Gobernación.-  Reglamento de la Escuela Nacional de Medicina Homeopática de la Ciudad de México.

REGLAMENTO
DE LA ESCUELA NACIONAL DE MEDICINA HOMEOPÁTICA
EN LA CIUDAD DE MÉXICO.

CAPITULO I.
            Artículo 1.  El objeto de creación de esta Escuela es difundir los conocimientos indispensables para la enseñanza de la Medicina Homeopática, según el método del Dr. Samuel Hahnemann.

CAPITULO II.
Curso profesional y materias que él comprenda.
            2.  el curso profesional durará 5 años, y en él se enseñarán las materias que enseguida se expresan:
            Primer año.-  Anatomía descriptiva - Histología - Fisiología - Disección - Segundo año.- Patología interna Patología general - Materia Médica y Terapéutica - Clínica externa - Tercer año.- Patología externa - Anatomía topográfica - Materia Médica y Terapéutica - Clínica interna- Cuarto año.- Medicina operatoria - obstetricia - Materia Médica y Terapéutica - Clínica externa - Quinto año.- Higiene- Medicina legal - Materia Médica y Terapéutica - Exposición y fundamentos de la doctrinal homeopática - Clínica interna y de Obstetricia.
            3.  La distribución detallada de las materias comprendidas en el artículo anterior, constará en el programa que se apruebe en junta de profesores, presidida por el director.

CAPITULO III.
Dirección de la Escuela.
            4.  El gobierno y administración de la Escuela Profesional de Medicina Homeopática estarán á cargo de:
            I.  Un Director.
            II.  Un Secretario.
            III.  Un Prefecto.
            5. El Director será nombrado por la Secretaría de Gobernación.
            6.  El Director deberá ser Médico - Cirujano titulado, miembro de la Escuela Homeopática y mayor de treinta años.
            7.  El Director es el jefe del establecimiento y el conducto único para tratar con la Secretaría de Gobernación los asuntos relativos a la Escuela.
            8.  El Secretario será nombrado por la Secretaría de Gobernación á propuesta del Director.
            9.  El Secretario deberá ser Médico - Cirujano titulado y miembro de la Facultad Homeopática.
            10.  Corresponde al Secretario desempeñar las funciones del Director, en lo que respeta al gobierno interior del establecimiento, siempre que aquel esté ausente y sea necesario dictar alguna resolución urgente de la cual dará cuenta el Director y éste á la Secretaría de Gobernación si el asunto reviste alguna importancia.
            11.  El Prefecto será nombrado por la Secretaría de Gobernación, á propuesta del Director y será el encargado de hacer guardar el orden y la disciplina en el establecimiento y hacer cumplir las disposiciones relativas del Director y Profesor de la Escuela.

CAPITULO V.
De los alumnos.
            14.  Para ser alumno de la Escuela se necesita haber cursado en la Escuela  Nacional Preparatoria de esta capital ó en los institutos de los Estados todas las materias que conforme á la ley de instrucción pública vigente son necesarias para la carrera de Médico - Cirujano y Partero, lo cual comprobará el aspirante con los certificados correspondientes.
            15.  Los alumnos de la Escuela Homeopática dejarán de serlo por faltas graves a la moral y á la disciplina, por desaplicación notoria, por faltar á las clases treinta veces en un año, sin causa justificada, y por establecer consultorios para el ejercicio de la profesión antes de obtener el título correspondiente.

CAPITULO VI. 
Períodos de la instrucción.
            16.  El año escolar comenzará el 7 de Enero y terminará el 14 de Octubre.
            17.  Las clases se darán todos los días en los términos que fije el reglamento para el gobierno interior de la Escuela, exceptuando los Domingos, fiestas nacionales y seis días más que señalará el director la primavera de cada año.

CAPITULO VII. 
De los exámenes.
            18.  Los exámenes anuales comenzarán el 15 de Octubre y terminarán precisamente el 15 de Noviembre, serán públicos y los alumnos serán examinados durante veinte minutos cuando menos, por cada sinodal.
            19.  Los exámenes profesionales se harán en cualquier tiempo y conforme á las prescripciones de este Reglamento, menos durante los períodos de los exámenes parciales y de las vacaciones.
            20.  La persona que pretenda ser admitida á examen profesional justificará debidamente haber hecho todos los estudios que marca este reglamento y presentará al Director una solicitud por escrito.
            21.  Concedido el examen, designará el Director de la Escuela los sinodales que deban practicarlo y fijará el día y la hora en que este debe verificarse.
            22.  El jurado se compondrá de cinco profesores.
            23.  Los exámenes profesionales se verificarán en la misma Escuela.
            24.  Los exámenes serán públicos.
            25.  A todo examen profesional concurrirá el Secretario de la Escuela, quien extenderá y autorizará el acta después de formada por el presidente y los jurados.
            26.  Luego que termine el examen, el presidente cerrará la sesión pública y abierta la secreta, pedirá á los jurados la protesta de que votarán lealmente según su conciencia y expresará que no se permite rectificar la votación.  La calificación se hará por bolas blancas y negras, indicando las primeras que se aprueba al aspirante y las segundas que se reprueba; se depositarán en una ánfora comenzando por la primera persona de la izquierda y votando al último el presidente.
            27.  Terminada la votación harán el escrutinio el presidente y el secretario, la aprobación ó reprobación se hará por unanimidad ó mayoría de votos, prohibiéndose toda otra calificación.
            28.  El Secretario comunicará al interesado, por medio de un oficio, el resultado del examen.
            29.  Las personas que soliciten examen profesional á título de suficiencia, se sujetarán á un examen por separado de cada una de las materias que conforme á este Reglamento, constituyen el curso de la enseñanza profesional y después presentarán examen general en los términos expresados en este Reglamento.
            30.  Siempre que el resultado del examen general sea favorable, se comunicará de oficio á la Secretaría de Gobernación, á fin de que ésta, á pedimento del interesado, le expida el título de Médico - Cirujano Homeópata.
            31.  El Ejecutivo designará por esta sola vez en vista del título legal que presenten los interesados, quienes acreditarán, además, haber ejercido públicamente la homeopatía, por lo menos durante un año, qué profesores forman la Facultad Homeopática.
            México, 16 de Agosto de 1895.- Romero Rubio.   
La naciente escuela se instaló en el Hospital Nacional Homeopático y se iniciaron las clases después de la solemne ceremonia de inauguración el 4 de enero de 1896  (41).
Bajo la dirección del Dr. Segura y Pesado ambas instituciones funcionaron sin mayor problema, bajo la protección del gobierno.
En el año de 1909 se formó la “Academia Homeopática de México”, con el ideal de practicar y difundir una homeopatía ortodoxa, lo más apegada a las enseñanzas de Hahnemann. Sus fundadores, Higinio G. Pérez, Alfredo Ortega, Francisco Castillo y Luis F. Porragas.  La presidencia y vicepresidencia honorarias fueron otorgadas a Joaquín Segura y Pesado e Ignacio Fernández de Lara respectivamente.(42).
Pronto contaron con varios médicos que se integraron a la Academia y a sus labores, como Rafael Isaías y Fernández, José M. Nícoli, Rafael Conde Perea, Manuel Machado  Sosa y Manuel Lizama entre otros (42).
El grupo funcionó menos de un año, su última actividad consignada fue la conmemoración del aniversario luctuoso de Samuel Hahnemann el 2 de julio de 1910., en una velada solemne (43).
Se desconocen el porqué desapareció la Academia Homeopática de México, sin embargo, sus integrantes jugaron un papel muy importante en la historia de la medicina homeopática en nuestro país en los años posteriores.
El 12 de octubre de 1912  el Dr. Higinio G. Pérez fundó la Escuela Libre de Homeopatía, en circunstancias muy especiales, bajo el lema “Por la verdad y por el bien”.
 En el país se vivía un espíritu de libertad y democracia al terminar la dictadura del Gral. Porfirio Díaz, y se iniciaba un periodo de renovación (1). El Dr. Pérez era maestro de la Escuela Nacional de Medicina Homeopática, que dependía directamente del Estado, Ya estando retirado fue visitado por un grupo de ex-alumnos que le pidieron les impartiera pláticas acerca de la medicina homeopática. Al paso del tiempo surgió la idea de fundar una escuela sin la tutela del gobierno, y orientada específicamente hacia las clases trabajadoras, por lo que el Dr. Pérez, acompañado de un grupo de médicos homeópatas y  de la escuela tradicional dieron inicio al proyecto (44).
            La Escuela Libre de Homeopatía se fundó bajo 3 premisas:
-La libertad de enseñanza profesional.
-La posibilidad para las clases trabajadoras de adquirir una educación a nivel superior.
-El apego a los cánones ortodoxos en la enseñanza y la práctica de la medicina homeopática.
            El funcionamiento de la Escuela fue muy especial. Se instaló en la propia casa del Dr. Higinio G. Pérez, en las calles de Santa Lucía Nº 6, en el populoso barrio de Peralvillo, y de hecho fue sostenida del propio bolsillo del fundador. Los profesores no cobraban ni un centavo por impartir sus cátedras, y las módicas cuotas que pagaban los alumnos eran utilizadas para solventar los gastos fijos de la institución, Las clases se iniciaron en enero de 1913, un poco después de la "Decena Trágica" y se continuaron impartiendo durante todo el periodo de la Revolución Mexicana (45).
            Los horarios fueron orientados hacia las clases trabajadoras, por lo que las clases se impartían de 6:30 a 9 a.m. y de 6 a 10 p.m. Las prácticas de disección se llevaban a cabo en los anfiteatros del panteón de Dolores, donde los alumnos de la Escuela de Medicina hacían sus prácticas.
            Una característica de la Escuela fue la gran unión y camaradería que imperaba entre profesores y alumnos. A partir de 1917 empezaron a funcionar la secundaria y preparatoria anexas a la institución, que permitían a los alumnos regularizar sus estudios ya que era requisito haber terminado la educación preparatoria para ingresar a la Escuela, requisito que no todas las escuelas exigían por aquel entonces (45).
            Desde sus inicios la Escuela contó con dispensarios de enseñanza, y a partir de 1918 formó una red de consultorios populares que dieron servicio a la población. 
            Lo que ahora es el Hospital Dr. Higinio G. Pérez empezó a funcionar en 1917 como un anexo de enseñanza clínica para los estudiantes
A partir de 1915 la Escuela arrendó una vieja casona en la calle de la Paz Nº 24 (hoy Jesús Carranza), para posteriormente trasladares al hermoso edificio barroco en las calles de la Academia Nº 18. Cuando la Secretaría de Educación pasó a asentarse en el inmueble, la Escuela Libre volvió a las calles de Santa Lucía Nº 6, donde permanece hasta la fecha (46).
Al principio el soporte legal fue el artículo 3º de la Constitución de 1857, que garantizaba la libertad de enseñanza.
Durante los años difíciles de la Revolución mexicana, los alumnos de la Escuela Libre, encabezados por Pastor G. Rocha visitaron el campamento de Venustiano Carranza, antes de que entrara a la Ciudad de México y le plantearon la necesidad de una legislación específica para la Escuela Libre. El líder los recibió y prometió respaldarlos.
Al promulgarse la Constitución de 1917, la fracción XXVII del artículo 73 sustentaba la existencia de la enseñanza superior que no causaba gastos sobre el erario nacional  (47), Era la respuesta de Carranza a la petición de los hijos de la Escuela Libre.
En ese mismo año el Dr. Alfredo Ortega fundó el Instituto Libre Homeopático de México, que finalmente se integró  en 1946 a la Escuela Nacional, al no obtener su oficialización (28).
El 2 de julio de 1918 fue develado el primer monumento a Hahnemann en Latinoamérica, erigido gracias a los esfuerzos de Higinio G. Pérez y la Escuela Libre de Homeopatía.
         Consistía en un busto esculpido en la Academia Nacional de Bellas Artes por el Dr. Trinidad Alvarado, egresado de la Escuela Libre, y una columna rectangular  ornamentada que ostentaba el nombre de Hahnemann entre 2 lictores de triunfo (45).
      No obstante la Revolución Mexicana, ambas Escuelas y el Hospital funcionaron sin mayores problemas, la situación del país era demasiado complicada como para que se fijaran en los homeópatas.


ETAPA III. LOS AÑOS DE GUERRA (1918-1940)
  Estos 22 años se caracterizan por terribles conflictos y persecuciones en contra de los médicos homeópatas y su doctrina.
            Desgraciadamente también se caracterizó por luchas entre los mismos homeópatas, ya que las 2 Escuelas no tenían una buena relación. De hecho, los médicos de la Escuela Nacional nunca aceptaron a la Escuela Libre ni a sus egresados 
El primer ataque fue contra la Escuela Libre de Puebla en 1918, cuando el Gobernador, el médico alópata Alfonso Cabrera, emitió un decreto para sancionar el ejercicio de la Homeopatía en el estado. El Dr. Juan Ollivier levantó un amparo a nombre de todos los homeópatas poblanos contra semejante injusticia. Después de haber llegado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de 2 años de pleito, el Gobernador fue derrotado (48).
En la capital, la Escuela Libre estuvo en problemas desde 1921, cuando se derogó la fraccón XXVII del artículo 73 de la Constitución. Lo primero fue rechazar los certificados de defunción de los egresados, aludiendo que no tenían validez oficial. El Lic. Querido Moheno, una personalidad en el medio jurídico de aquel entonces, llevó el juicio en la Suprema Corte de Justicia (45), juicio ganado por los médicos de la Escuela Libre. En 1926 el nuevo Código sanitario vigente, obligaba a las Escuelas Libres, a registrar sus títulos a través de la Universidad Nacional Autónoma de México, que por supuesto se negó a registrarlos (47). No obstante que egresados de la Escuela (el Dr. Eliud García Treviño entre ellos) habían cumplido todos los requisitos para ejercer en los Estados Unidos de Norteamérica y eran miembros de agrupaciones homeopáticas norteamericanas.
           La Escuela Libre fue inspeccionada por personalidades destacadas de la política mexicana, como el  Rector, Lic. José Vasconcelos, quién pronunció en el año de 1920 la célebre frase:
La Universidad está dispuesta a acudir en cualquier tiempo en auxilio de la
Escuela Libre de Homeopatía “.
            En aquella ocasión El Director, el Maestro Higinio G. Pérez, denegó amablemente la oferta de incorporar a la institución a la UNAM. Con visión profética, por cierto, ya que la Escuela Nacional, que posteriormente si fue incorporada en  1923, estuvo a punto de desaparecer (8).
            De poco sirvieron las palabras de Vasconcelos, ya que el Dr. Alfonso Pruneda, Rector de la Universidad en 1926, no aceptó siquiera examinar a los médicos de la Escuela Libre, que solicitaron sustentar exámenes para titularse (47).
El Presidente Plutarco Elías Calles vió con simpatía la problemática de los homeópatas, y envió al ministro de Educación, Dr. José Manuel Puig Casauranc, a inspeccionar la Escuela. El dictamen del ministro fue completamente favorable, sin embargo, el gobierno no tomó ninguna medida para resolver el problema.
En medio de un sinnúmero de problemas, la Escuela Libre de Homeopatía organizó el primer congreso homeopático internacional en suelo latinoamericano, al celebrar el Centenario del Jubileo Doctoral de Hahnemann durante los días 10 al 16 de agosto de 1929, siendo auspiciado  por la Secretaría de Educación Pública. La sede del evento, que antes solo se había celebrado en Europa, fue el Salón Panamericano de Palacio Nacional (49).
No fue hasta octubre de ese año cuando el Lic. Emilio Portes Gil, egresado de la Escuela Libre de Derecho, y Presidente Provisional por aquel entonces, legisló un decreto que respaldaba la existencia de las Escuelas Libres, y en 1930, el Decreto que soporta legalmente a la institución. (47).
En 1933 la Cámara de Diputados revisaba el artículo 4 de la Constitución, que regula el ejercicio profesional en nuestro país. Estaba en proyecto excluir a la Homeopatía y los legisladores estuvieron a punto de lograrlo, (47). Gracias a la vigorosa respuesta de los homeópatas, a través del Dr. Castro, que era diputado por aquel entonces, el proyecto fue frustrado (29).
            Por aquella misma época, la Escuela Libre de Homeopatía de Puebla fue asaltada por alumnos de la escuela alopática, liándose a golpes con el conserje y el director de la Escuela, el Dr. Víctor Manuel Oropeza, quién arrebató el estandarte de la institución a los agresores (48).
            La Escuela Nacional también pasó muy malos momentos a partir de que dejó de depender de la Secretaría de Gobernación en 1923. Primero fue incorporada a la UNAM, donde inicialmente se le dotó de un buen presupuesto, que fue mal manejado por cierto (29), Fue convertida en especialidad, dependiendo de la Facultad de Altos Estudios. Cabe decir que los directivos de la institución no movieron ni un dedo para defenderla (8).
            A partir de 1928, gracias al Decreto emitido por el Presidente Calles, la Escuela pasó a formar parte de la Secretaría de Educación Pública (29). Primero estuvo localizada en el Hospital Nacional Homeopático, y luego peregrinó sin ningún respaldo por las casas de algunos de los Directores, (Fidel de Régules y José Mayoral Pardo). Cuando la Escuela estaba por morir de inanición, después de múltiples agresiones por parte de los alópatas y las autoridades, en 1934 se ordenó la suspensión definitiva de clases.  Los estudiantes, que se habían constituido desde el año anterior en asociación civil, presionaron legalmente para impedir el desastre. Cabe decir que los cabecillas de este grupo eran Luis R. Salinas Ramos, Pedro Castellanos del Saz y Juan Manuel Ortiz de Zárate.(8). Esta lucha, que implicó recursos legales, movilización de los Sindicatos Obreros y de Profesionistas e inclusive la amenaza de una huelga general de Escuelas Técnicas, logró que la Escuela Nacional pasara bajo la tutela del Ing. Juan de Dios Bátiz al Departamento de Enseñanza Técnica en 1935, y que finalmente fuese una de las instituciones fundadoras del IPN en 1937 (8).
            En 1936 Rafael López Hinojosa funda el laboratorio homeopático Propulsora de Homeopatía S. A.
            No en todos los casos las autoridades  pudieron ser derrotadas, como lo muestra la triste suerte que corrieron la Escuela de Medicina Homeopática de Yucatán y el Hospital Hahnemann, clausurados por los actos arbitrarios del Gobernador, Ing. Canto Echeverría, el 11 de febrero de 1938. No obstante que existía un decreto de la Legislatura del Estado y que los directivos, Drs. Rafael Colomé y Alonso V. Gamboa interpusieron un juicio de amparo (6). Ambos fueron agredidos e inclusive amenazados de muerte (29), por lo que tuvieron que desistir de su intento, y tanto la Escuela como el Hospital desaparecieron.
            En uno más de los innumerables problemas de la Escuela Libre, el propio Presidente de la República, en 1939 pretendió derogar el Decreto que le daba soporte legal y destruir a la institución, mal aconsejado por algunos médicos homeópatas enemigos de la Libre (29).
Llama la atención que al principio de su gobierno los directivos de la Escuela fueron invitados a la toma de posesión del Gral. Cárdenas, quién posteriormente emitiera un Decreto Presidencial para cerrarla (50).
          Se utilizaron todo tipo de recursos para defender a la institución, desde un juicio de amparo hasta el cerrar el inmueble y poner banderas de huelga en las puertas para que no se procediese oficialmente a la clausura. Los profesores, supuestamente en huelga, no cobraban sueldo. En los momentos más críticos los alumnos se parapetaron en la azotea con piedras y ladrillos, listos a pelear antes que dejar morir su Escuela. Después de casi un año de angustia, el Dr. Julio Ulloa, Director del plantel, y los miembros del Consejo Técnico Administrativo obtuvieron el fallo a favor. El  juicio de amparo número 161-939 emitido en 1940 sanciona los actos anticonstitucionales del Presidente de la República, el Secretario de Educación Pública y el jefe de la Policía del Distrito Federal (4).  Por una vez más, la Homeopatía había ganado.
        

 ETAPA IV. LA ESTABILIDAD Y EL PROGRESO (1940-1960)

Estos dos  decenios se caracterizan por la celebración de los primeros congresos homeopáticos en suelo nacional, así como por una callada y letárgica etapa de crecimiento y reconstrucción de las instituciones.
La Escuela Nacional trajo a México por primera vez el Congreso Médico Homeopático Panamericano en su celebración número Xl en octubre de 1940.
En 1943, la Escuela Libre celebró en julio de 1943 el centenario del fallecimiento de Samuel Hahnemann con el Primer Congreso Nacional de Medicina Homeopática (51).
El 15 de julio de ese mismo año se celebró el L aniversario del Hospital Nacional Homeopático. Entre otros festejos se develó un monumento dedicado a los 4 fundadores del hospital (38).
El monumento era un hermoso obelisco, que ostentaba una placa alusiva y una guirnalda de bronce que encerraba la fecha de fundación del Hospital.
El II Congreso Nacional, por celebrarse en Michoacán en 1944, terminó celebrándose en la Ciudad de México en 1949, también bajo los auspicios de la Escuela Libre.
El XVII Congreso Médico Homeopático Panamericano se celebró en 1946 en la Ciudad de Oaxaca (52).
No obstante que lo peor ya había pasado, todavía se presentaron problemas, la Escuela Nacional peregrinó por diversos locales, entre ellos el Hospital Nacional Homeopático, hasta el año de 1949, fecha en que se asentó por un período de tiempo más largo (53).
En el estado de Jalisco, la Historia consigna la triste suerte de las instituciones oficiales existentes. (54). La Escuela Libre de Homeopatía de Guadalajara, fundada en 1925 por el Dr. Higinio G. Pérez  y el Instituto Homeopático de Jalisco, fundado en 1930 por el Dr. Luis Jáuregui, ambos con reconocimiento oficial, se fusionaron en 1945 para formar la Escuela de Medicina Homeopática de Occidente, con la intención de solventar los requisitos cada vez más exigentes de la S. E. P.  Esta nueva institución estaba supeditada a la Escuela Nacional. Desgraciadamente, esta naciente escuela duró solo 4 años, debido a la misma inestabilidad interna de la E.M.H.O. y de las presiones y exigencias de la Escuela Nacional (29).  El 22 de agosto de 1949 se protocolizó el acta de disolución (18), con lo que la enseñanza oficial de la Homeopatía en Jalisco desapareció hasta la fecha (54).
En 1951 nace en Irapuato la Asociación de Médicos Homeópatas Cirujanos y Parteros del Centro A. C., primera organización que aglutinó egresados de la Escuela Libre y de la Escuela Nacional en armonía y cooperación, situación que la historia no había contemplado anteriormente (12).
          Este grupo funciona actualmente, ahora constituido como Colegio, y es una de las agrupaciones que ha permanecido activa por mayor tiempo en la historia de la medicina homeopática en nuestro país.
También en 1951 se inició una etapa de cambio en la Escuela Libre de Homeopatía, al dejar el Dr. Leonardo Jaramillo la Dirección General. El Dr. Jaramillo fue el último discípulo de Higinio G. Pérez en dirigir a la Escuela.  A partir de este momento las cosas empezaron a cambiar dentro de la institución hasta llegar a terribles excesos.
En noviembre de 1951 se celebró el III Congreso Nacional en la Ciudad de México, bajo la organización de las 2 Escuelas (55).
El IV Congreso Nacional se celebró en julio de 1954, también bajo el auspicio de la Escuela Libre y la Escuela Nacional, y fue el último de esta naturaleza a celebrarse en 17 años (56).
El XXVII Congreso Medico Homeopático Panamericano se celebró en la Ciudad de México en octubre de 1956 (57).
Esta etapa se cierra con la celebración del XXXI Congreso Médico Homeopático Panamericano en la Ciudad de México en 1960 (58). 


 ETAPA V. LOS POSGRADOS (1960-1998) 
            La quinta etapa histórica de la medicina homeopática en México,  se ha caracterizado por un florecimiento tanto en las escuelas como en los congresos y grupos de estudio, especialmente a nivel de posgrado. Es durante este lapso que se han celebrado más reuniones y se han abierto más escuelas que en ninguna otra. Durante este periodo se erigieron 6 monumentos a la homeopatía en nuestro país, y se remodelaron los 2 ya existentes.
También ha habido conflictos tanto con las autoridades como entre los mismos homeópatas.
            El inicio de esta etapa lo marca fundación de Homeopatía de México A. C. el  23  de septiembre de 1960 por Proceso Sánchez Ortega, David Flores Toledo y Ranulfo Romero Moreno, con las premisas de difundir, estudiar, y practicar la homeopatía hahnemanniana. La  expulsión de la Escuela Libre de los últimos homeópatas ortodoxos (29) tuvo como consecuencia el fortalecimiento de esta institución, que se ha mantenido a lo largo de los años como la primera institución de enseñanza ortodoxa y hahnemanniana en México.
            Este grupo de estudio, fundado con la intención de mantener viva la llama que el maestro Pérez encendiera en 1912 fue el primero en enseñar la medicina homeopática a nivel de posgrado, así como en profundizar en el estudio de lo miasmático, situación que ha caracterizado a esta escuela en todo el mundo.
            También fue Homeopatía de México A. C. quién hiciera volver a la homeopatía mexicana al campo internacional, con la organización de sus Asambleas Generales y 2 congresos de la Liga Medicorum Homoeopathica Internationalis, en 1980 en Acapulco, Guerrero (59), y en 1995 en Oaxaca, Oaxaca (60), así como la participación de sus profesores en cursos en el extranjero, tanto en Latinoamérica como en Europa.
            Las Asambleas Generales de Homeopatía de México A C., reuniones con carácter de congreso internacional se iniciaron en 1964 celebrándose  hasta la fecha en 22 ocasiones, incluyendo los congresos mundiales de 1980 y 1995. También se han celebrado XII Reuniones de Grupos Foráneos, con carácter nacional. Durante muchos años fueron los únicos eventos homeopáticos a nivel nacional que se realizaron regularmente.
            El Congreso Panamericano se celebró nuevamente en nuestro país en 1964, en su sesión XXXV (61), en Mérida, Yucatán. En 1968 se celebró la XXXIX reunión en la ciudad de México (62). Se ha llevado a cabo en 8 ocasiones más en nuestro país, en diversos estados de la república:

XLI en la Ciudad de México, 1970 (63).
XLIII en Puerto Vallarta, Jalisco, 1972 (64)
XLIV en la Ciudad de México en 1973 (65)
XLVI en la Ciudad de México en 1978 (66)
XLIX en Guanajuato, Guanajuato en 1981 (67)
LI en Monterrey, Nuevo León en 1984 (68)
LII en Monterrey, Nuevo León en 1987 (69)
LIII en Monterrey, Nuevo León en 1991 (70).

            Los Congresos Nacionales de Medicina Homeopática reiniciaron su actividad en 1971  (71) con el V, y en 1973 con el VI (72).  Después se celebraron con frecuencia irregular hasta 1996, desde entonces se celebran anualmente.        Otros congresos internacionales celebrados en nuestro país han sido el Primer Encuentro Internacional de Homeopatía organizado por la Escuela Nacional en 1976, en Acapulco, Gro. y el Congreso de la O. M H. I. celebrado en 1990, ambos en la Ciudad de México. 
            También se han realizado 3 Foros Nacionales de Historia, organizados por los entusiastas médicos homeópatas del Bajío, durante los años 1994, 1996 y 1998.  Ese grupo organizó 6 Jornadas Médico-Homeopáticas en los años 70s-80s.
Actualmente existen  8 monumentos a Hahnemann y a sus seguidores, edificados en diferentes años:

1973- Monumento a Hahnemann en el parque de Santiego Tlatelolco (73).
1978- Mausoleo a Higinio G. Pérez en la Escuela Libre de Homeopatía (74).
1985- Monumento a Hahnemann en la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (75).
1991- Monumento a Hahnemann en Oaxaca (74).
1992- Monumento a Hahnemann en Guadalajara (76).
1997- Monumento del Centenario en la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (74). 

            La década de los años ochentas fue especialmente rica en problemas y dificultades, sobre todo en el Hospital Nacional Homeopático.
            En 1984 se formula la Ley General de Salud, que regiría todas las políticas sanitarias del país. Dentro de esta ley no estaba contenida la Medicina Homeopática, y se hablaba de que el gobierno tenía la intención de cerrar el hospital. Mediante marchas, plantones, protestas y publicaciones en los periódicos los médicos del Hospital y de la Escuela presionaron a las autoridades hasta lograr la inclusión de la medicina homeopática en dicha ley. (77)
            Este conflicto motivó la formación de un organismo que conjuntara a todas las instituciones homeopáticas existentes en México. Con esta finalidad nació el Consejo Consultivo Nacional Médico Homeopático A. C., que agrupa a todas las escuelas homeopáticas del país, así como laboratorios, colegios, asociaciones, etc. y es directamente el responsable del diálogo con las autoridades mexicanas. (78)
            En 1986 el Hospital se vió nuevamente amenazado. A raíz del terremoto de 1985 y la destrucción subsecuente de centros hospitalarios, el gobierno pretendió instalar en el predio del Hospital Nacional al personal y equipo de un hospital alopático, haciendo desaparecer a la institución. Los médicos y el personal montaron guardia día y noche frente a las puertas del hospital para impedir que el despojo fuera llevado a cabo, mientras nuevamente se organizaban movimientos y publicaciones en protesta por el atropello planeado. Finalmente el gobierno negó tener la intención de instalar al personal y equipo del hospital Juárez en aquel predio (79).
            Durante ese mismo año la Escuela Libre  de Homeopatía sufrió la peor crisis de su historia. El lento proceso iniciado en 1951 concluyó en una terrible problemática que impidió titular a los egresados y  dejó  a la Escuela en medio de la anarquía y la violencia. Las autoridades de la institución incurrieron en incumplimientos con la Ley General de Educación, por lo que las autoridades suspendieron el registro de los títulos profesionales.  Los conflictos internos y con las autoridades de Salud y Educación culminaron con un golpe estudiantil que provocó un caos total, sin una autoridad reconocida. Otros golpes y conflictos se sucedieron constantemente, dejando a la Escuela en el vacío.
            Los estudiantes lograron que el gobierno formulara un acuerdo con la Escuela Nacional para titular a los egresados que estuvieran en posibilidad de titularse, con lo que varias generaciones de estudiantes pudieron regularizar su situación legal (80).
            Finalmente, tras 13 años de conflictos de todos tipos la Escuela Libre se encuentra bajo un periodo de reconstrucción. Las relaciones con las Secretarías de Salud y Educación se han normalizado y los trámites de titulación se han abierto nuevamente, por lo que la Escuela disfruta de todos los derechos que le confiere el Decreto emitido por el Presidente Emilio Portes Gil el 18 de enero de 1930.
En lo que respecta a los posgrados, que son los que dan el nombre a esta  etapa de la medicina homeopática en México, podemos decir que en estos años se han generalizado en nuestro país, y que en la actualidad existen en numerosos estados de la república. Sin embargo, solo mencionaré aquí a los que cuentan con un reconocimiento oficial por parte de las autoridades y que imparten conocimientos a nivel especialidad.
La Escuela Nacional cuenta con estudios de posgrado en terapéutica homeopática, reconocidos oficialmente en 1982 (81)
El instituto de Estudios Superiores de Oaxaca imparte la especialidad en homeopatía, reconocida legalmente desde 1985 (82).
El instituto Superior de Medicina Homeopática, Enseñanza e Investigación de Monterrey, Nuevo León obtuvo el reconocimiento oficial a fines de 1988 (83).
El instituto de Estudios Tecnológicos y Superiores “Matatipac” A. C. de Tepic, Nayarit oficializó sus cursos en 1991 (84).
La Escuela de Posgrado de Homeopatía de México  imparte la especialidad en homeopatía, reconocida oficialmente desde 1996 (85).  
En 1990 se celebra en la ciudad de México durante el mes de agosto el II Congreso de la Organización Médico Homeopática Internacional (O. M. H. I) (86).
En 1992, en la ciudad de Irapuato, Gto. se funda el C.O.M.E.C.H. (Consejo Mexicano de Certificación en Homeopatía) (87).
Durante los trabajos del XVIII Congreso Nacional de Medicina Homeopática, celebrado en 1997 en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León, se instaló la Academia Nacional de Medicina Homeopática, con la participación de diferentes gremios de la comunidad médico homeopática nacional.
En 1998 se edita por primera vez la Farmacopea Homeopática de los Estados Unidos Mexicanos, por la Secretaría de Salud (88).


ETAPA VI (1998-    ). MODERNIDAD 
            Esta nueva etapa en la historia de la homeopatía, nace con la promulgación de la Ley para el Ejercicio de las Profesiones del Estado de Jalisco, el 15 de enero de 1998. Este documento incluye en su Capítulo II, artículo 5º, el reconocimiento de la profesión del homeópata, como algo completamente desligado de la medicina (89). Esto es algo que nunca había ocurrido en nuestro país, y que contiene graves implicaciones. En su tercer artículo transitorio se otorga un año para regularizarse a las personas que se ostenten como  homeópatas en el estado, sin tener ningún documento oficial. Los médicos alópatas que hayan cursado la homeopatía como especialidad médica obtendrán inmediatamente su cédula de homeópatas. Ya de por sí el estado de Jalisco se había caracterizado por el gran número de prácticos que existen en el, sin embargo, en los últimos años, esta situación se ha agravado, existiendo cerca de 60 escuelas en las que se enseña “homeopatía”. En la mayoría de ellas, puede estudiar cualquier persona con solo la educación media como requisito de ingreso, y a veces, ni eso. El gobierno del estado ha autorizado ya oficialmente a varias escuelas a impartir la profesión de homeópata, desligada de la medicina, con los riesgos que cualquier médico  consciente puede imaginar.
            A partir del mes de mayo de 1999 funciona un Grupo Académico de Homeopatía dentro de la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos en Salud (CIFRHS), dependiente de la Secretaría de Salud. 
Se han fundado muchas escuelas nuevas, no solo en el estado de Jalisco. Algunas son escuelas serias, con todos los requerimientos oficiales, sin embargo, en su gran mayoría son instituciones que no cubren los requerimientos mínimos.  Paradójicamente, instituciones serias que han seguido todos los requerimientos legales la CIFRHS, y de hecho obtenido el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios no han podido obtener el visto bueno de las autoridades del estado.
            Los Congresos Nacionales de Homeopatía se han seguido realizando anualmente, el vigésimoquinto se realizará en la ciudad de México los días 30 de septiembre y 1 y 2 de octubre del presente año, en la unidad de congresos del Centro Médico Nacional, sede que en años anteriores hubiera sido imposible de imaginar.
            La Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del I. P. N. presentó a partir del ciclo 2003-2004 un plan de estudios mixto, en el cual el alumno puede elegir el cursar la carrera de médico cirujano, sin tener en su plan de estudios ninguna materia homeopática, o estudiar la carrera de médico cirujano y homeópata, como tradicionalmente se ha impartido en esta institución. Este programa académico fue acreditado por la C.O.M.A.E.M. (Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica, A. C.) por 5 años. Por primera vez en la historia, la Escuela Nacional ofrece la carrera de médico alópata.
            El Colegio de Médicos Homeópatas del Centro ha seguido realizando los Foros Nacionales de Historia, en su IV, V y VI sesiones, en los años 2000. 2002 y 2004.
            Homeopatía de México A. C. ha continuado con sus reuniones anuales, un año Asamblea Congreso con carácter de congreso internacional, y alternadamente la Reunión Nacional de Grupos Foráneos, cuya XV edición se celebrará en el mes de agosto en la ciudad de Culiacán, Sinaloa.
            El Hospital Nacional Homeopático ha sido nuevamente el centro de la atención del gremio en  los últimos años, ya que con la política de descentralización, iniciada en 1986, corría el riesgo de quedarse sin presupuesto y desaparecer. De hecho, existió la posibilidad de que se convirtiera en parte de la Junta de Asistencia Privada del Distrito Federal. Sin embargo, de un momento al otro, su situación dio un giro de 180 grados. Ahora depende de la Dirección General de Coordinación y Desarrollo de Hospitales Federales de Referencia, y es el núcleo de un plan piloto para la instalación de consultorios homeopáticos  en los hospitales de la Secretaría de Salud. El 17 de febrero de este año se realizó un taller para la presentación de este programa, en el que participaron un gran número de miembros de la comunidad homeopática nacional, aportando interesantes sugerencias  para la realización de este proyecto


EPÍLOGO
Este modesto ensayo es el primer intento de consignar para la historia los buenos y malos momentos que ha vivido la medicina homeopática durante siglo y medio en México.
Nuestra disciplina ha recorrido caminos muy difíciles no solo en este país, sino en todo el mundo. En casi todos lados la historia se repite,  persecuciones, problemas, grandes logros personales e institucionales, y a pesar de todo, sigue germinando la semilla sembrada en 1810, cuando Samuel Hahnemann publicó la primera edición del Organon de la Medicina, iniciando una profunda reforma en el pensamiento médico de la  humanidad. A fin de cuenta han sido sus resultados en la práctica los que le han dado su lugar en las ciencias.
México es el primer país del mundo que le dio a la medicina homeopática el reconocimiento oficial, y a la fecha es de los pocos que cuentan con un hospital y una escuela que dependen del gobierno.
Toca ahora a nosotros continuar escribiendo la historia. 
           

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Autor: Dr. Fernando Darío François-Flores, Secretario de Archivos de la L. M. H. I. Homeopatía de México A. C. Carlos B. Zetina 57 C. P. 11800. TEL. (52) (55) 55 15 19 00. FAX (52) (55) 55 16 79 46. E-Mail: drffrancois@mexis.com. México D. F. México.