COMITÉ EUROPEO PARA LA HOMEOPATÍA

DOCUMENTO DE POSICIONAMIENTO La práctica de la homeopatía Los médicos homeópatas modernos realizan un diagnóstico convencional como todos los demás médicos. La historia clínica, la exploración y la investigación son todas importantes en el cuidado del paciente. El diagnóstico convencional es esencial para identificar a los pacientes a los que sea apropiado un tratamiento homeopático, y para determinar la localización y los cambios patológicos implicados. Además de esto, presta una ayuda inestimable para planificar el tratamiento homeopático. Da una idea de la localización (tejidos y órganos afectados), los cambios patológicos (tipo, grado y extensión), el agente patógeno, las alteraciones fisiológicas producidas, el acompañamiento psicológico y la patogenia. Es obvio que no se puede planificar un tratamiento racional en ausencia del conocimiento de los factores aquí mencionados. De forma similar, será imposible hacer un pronóstico con visos de exactitud a menos que el médico posea dicho conocimiento. También capacita al médico a ‘elegir su caso’ y a eliminar casos que requieren en primer lugar medidas quirúrgicas u otras. También da una valoración de los resultados posibles. Tanto la patología presente como los tratamientos a largo plazo requieren que el médico homeópata haga valoraciones continuas de la indicación del tratamiento. El tratamiento homeopático necesita a menudo ser prescrito dentro de un plan general de atención sanitaria, que puede incluir la necesidad de un diagnóstico, pronóstico y tratamientos médicos convencionales. Desde el momento en que, en un cierto número de casos, la homeopatía puede ser aplicada como una alternativa exitosa a la medicina convencional, y en otros casos puede ser usada como complemento de la medicina convencional, la regulación y la coordinación de los criterios de formación impuestos a los médicos que practican la homeopatía debería constituir una garantía esencial para los ciudadanos. Por lo tanto, es esencial, en interés tanto de los pacientes como de los médicos, que las competencias sean armonizadas al mismo alto nivel que en medicina convencional. Solamente una formación médica completa puede asegurar la competencia clínica mínima necesaria requerida. En virtud de su competencia médica, todos los médicos tienen derecho a practicar medicina, que en principio puede incluir a la homeopatía. Sin embargo, debido a una concepción diferente de la salud, tanto el objetivo terapéutico como el acercamiento práctico a la enfermedad difiere ampliamente entre la homeopatía y la medicina convencional. La homeopatía requiere unos conocimientos y una capacitación específicos. Por lo tanto, no todos los médicos pueden considerarse como médicos homeópatas competentes. La competencia depende de la calidad de dichos conocimientos y capacitación específicos. Los médicos homeópatas deberían ser capaces de combinar los conocimientos y la capacitación de la práctica homeopática con los conocimientos y la capacitación de la práctica de la medicina convencional. Un médico homeópata deberá ser, pues, un médico totalmente preparado formado además en homeopatía, y preparado para integrar la homeopatía en el cuidado del paciente dentro del contexto de la práctica general de la medicina, de la práctica de una especialidad convencional o de la práctica homeopática a tiempo completo. El médico homeópata aportará a la consulta todos los valores éticos y profesionales, competencia y responsabilidad que se esperan de un médico, formándose una valoración global de las necesidades del paciente, y colaborando con otros profesionales sanitarios cuya atención ya recibe el paciente o puede necesitar.
Traducción del original en inglés.