RECUERDOS HOMEOPATICOS AL PIE DE DOS NARANJOS

En Madrid la naranja es una fruta muy apreciada y el naranjo es asociado inmediatamente con el Levante español y, más aún, con la Comunidad Valenciana. No es frecuente encontrarlos en espacios públicos abiertos y en el Instituto Homeopático y Hospital de San José tenemos la singularidad de disfrutar de dos ejemplares espléndidos, que diríamos tienen ya "solera", dan abundantes frutos y son un punto de atracción para los viandantes, que los contemplan con embeleso y los suelen mostrar a los niños como algo exótico; en alguna ocasión han sido aprovechados para hacerse eco en Televisión del comienzo de la recogida de la naranja y la llegada del invierno. No dejan a nadie indiferente en el "Hospitalillo de los anises o Barraquilla de Chamberí", como cariñosamente nos llamaron algunas veces en la barriada.

Para nosotros, sintiendo tan cercanos los homenajes a los Dres. José Riquelme Salar y Tomás Pellicer Frutos y ante la celebración de las V Jornadas de Homeopatía Unicista de la FEMH, organizadas en la ciudad de Alicante por la Sociedad Médico Homeopática de la Comunidad Valenciana en fechas casi coincidentes con el 125 Aniversario de la inauguración de la actividad hospitalaria de la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José, son, además, un motivo que nos invita a recordar aquellos primeros momentos de la Homeopatía en la Comunidad de Valencia y la frecuente y fluida relación de sus médicos con la Sociedad Hahnemanniana Matritense y el Instituto Homeopático y Hospital de San José.

Para esta evocación nos vamos a servir fundamentalmente de la documentación existente en la propia Fundación, así como de su Archivo y Biblioteca históricos, que, contando las publicaciones de la Sociedad Hahnemanniana Matritense y las del Instituto, comprende nueve cabeceras periodísticas del siglo XIX y mas de cincuenta años de prensa propia.

Tendrá un carácter limitado y orientado a hechos quizás poco conocidos de su primera época, ya que la historia de la Homeopatía de la Comunidad Valenciana es objeto de la tesis que está preparando Dª Consuelo Monserrat, residente en la ciudad de Valencia, con la que estamos manteniendo una muy fluida comunicación, y nos hace augurar que en breve plazo dispondremos todos de una detallada documentación sobre los importantes trabajos que llevaron a cabo los homeópatas de esta Comunidad.

Es importante para conocer este periodo, aunque no se utilice aquí, consultar el libro dedicado por la Academia Médico-Homeopática de Barcelona en 1925 al International Homoeopathic Council 1924-Barcelona, recuperado felizmente en la reedición de 1991 (1).

En la búsqueda de antecedentes históricos que desde esta Fundación se viene desarrollando, se han localizado una serie de conexiones de estos primeros momentos que pasamos a exponer.

Algún autor sitúa el comienzo de la actividad homeopática en Valencia en 1829, en ocasión del viaje que realiza a España el Dr. Cosmo Mª de Horatiis, médico homeópata del rey de Nápoles, a quien acompaña en su viaje a Madrid para asistir a la boda de su hija Dª María Cristina de Borbón con Fernando VII. Se considera que a su paso por Valencia mantuvo comunicación con varias personas de esta ciudad, pero no está documentado que el Dr. Horatiis prestase atención médica a ningún enfermo en este viaje (2).

Se conoce sólo su intervención en la Real Academia Nacional de Medicina en la sesión del día 13 de febrero de 1830, agradeciendo el acuerdo adoptado el 16 de enero de nombrarle Socio corresponsal. Presentó una Memoria sobre la Homeopatía y entregó, además, tres números sobre la "medicina omiopatica" y una oración latina que sobre la misma había leido en la Academia Médico-Quirúrgica de Nápoles (3).

Hemos encontrado también una carta del Dr. Pascual Vallcanera a propósito del uso del carbonato de potasa para el tratamiento del cólera en la que reseña la existencia en la Comunidad del “Sr. López Pinciano, Dr. médico-cirujano”. Podría tener relación con el Dr. Ramón Isaac López Pérez, conocido en España por el pseudónimo de “Dr. López Pinciano”, quien realizó una intensa labor de traducción de las primeras obras de homeopatía que llegaron a nuestro país, ejerció como médico en Valladolid, Madrid y, en su condición de médico militar, estuvo también destinado en Ciudad Real y Castellón, en torno a 1840.

Por aquellas fechas, en su expediente militar se le considera con problemas mentales y alcoholizado, situando algunas referencias, además, su muerte hacia 1840-45, por lo que tal vez no guarden ninguna relación estas citas (4).

El decano de los homeópatas españoles, Dr. Prudencio Querol Cabanes, aunque nacido en la ciudad de Cádiz el 28 de abril de 1.775, era hijo de valencianos y, en concreto, su madre Dª Manuela Cabanes (en ocasiones aparece escrito con "v"), era natural de la localidad de Alcublas, y su nieto, Prudencio Querol Gorven, natural y vecino de Matanzas (Cuba), estuvo matriculado en la Universidad de Valencia en el curso de 1882-83 (5).

Uno de sus primeros alumnos, el homeópata de Alcalá la Real Dr. Francisco de Paula Caldas, habría iniciado en la práctica homeopática a los médicos alicantinos D. José Martínez Choca y D. Francisco de Paula Navarro (6).

El 16 de abril de 1846 el Dr. Pascual Vallcanera solicita su admisión como socio corresponsal de la Sociedad Hahnemanniana Matritense en la ciudad de Alicante, y en las páginas del Boletín del Instituto Médico Valenciano (7), el 30 de mayo del mismo año, se da a conocer el texto íntegro del Prospecto del Boletín Oficial de la Sociedad Hahnemanniana Matritense, que acaba de ser autorizada oficialmente por Real Orden de 23 de abril. Por su interés, se transcribe íntegro en el anexo documental de esta ponencia.

Parece evidente que la práctica homeopática debía ser frecuente en Alicante y su provincia y así La Verdad, Periódico de Medicina y Ciencias Ausiliares, publicación semanal editada en Madrid (8), que se ocupa ampliamente de cuestiones homeopáticas en su tomo del año 1847, al mismo tiempo que reparte mandobles para los Dres. Hysern, Rino, Núñez y a cualquier homeópata que se cruce en su camino, salvo para alguna inserción publicitaria y para el Dr. Rafael de Cáceres, el 22 de diciembre de 1847, incluye una comunicación del Dr. Joaquín González, que reproducimos, incluido el comentario que le anteponen los redactores:

"Hace ya algún tiempo que, obligados por el inusitado y quisquilloso modo de arguir de nuestros contrarios, nos vimos en la precision de relegar á la sátira la controversia eterna de las doctrinas homeopáticas, considerandola como el medio mejor de atacar las delirantes creaciones de un cerebro aleman, convertidas en una especie de nigromancia por la fé ardiente de unos y el interesado calculo de otros. Por eso abandonariamos hoy de buen grado esta tarea á la reconocida pericia de el instruido colaborador que bajo el seudónimo de Ventriloquo suele amenizar las columnas de nuestro periódico, si la lectura del impreso á que se refiere el folletín no hubiera despertado en nuestra alma, como despertó en la de nuestro corresponsal, consideraciones que lastiman el corazon. Mas para que se aprecien mejor nuestras observaciones, justo será insertar íntegra la malhadada proclama del mal llamado profesor de Alcoy. Dice, pues, asi el ejemplar que se nos ha remitido:

"AL PUBLICO: Ilustre y sensato público Alcoyano: tiene en muchos tus relevantes prendas para no dirigirte su pobre y débil voz, el que trabaja sin parar dia y noche por algunos años sucesivos para hacer mas llevaderos tus males, ó al menos no tan sensible el preciso tránsito á la eterna morada, evitando esa serie de martirios, como moxas, sedales, ventosas, cantaridas sinapismos, etc. etc., con que acostumbra irremisiblemente á acompañarte hasta el sepulcro la vetusta y despiadada medicina secular.

Sí, amigos mios, disimulad mi acaloramiento hijo de un escesivo amor á la ciencia y á mis semejantes, y oidme un cortisimo momento.

La reforma médica con tendencia á la verdad dió principio mas de medio siglo há, en Meysen pequeño pueblo de Sajonia donde nació para bien de la desgraciada y afligida humanidad, un genio privilegiado, un talento de primer orden, el segundo HIPOCRATES, el inmortal SAMUEL HAHNEMANN.

Este progreso médico hízose bien pronto estensivo á las naciones mas cultas de Europa donde tomaron parte no pocas notabilidades médicas, impelidas sin duda de aquella eterna verdad que, "cuando se trata de un arte que puede salvar la vida, descuidar el aprender es un crimen": entre las cuales bastará tan solo nombrar las mas limítrofes Inglaterra y Francia. No faltaron luego, luego (sic), hombres filantrópicos y de saber que tomasen la iniciativa en nuestro suelo, y á trueque de las impugnaciones mas feas y atroz guerra, esta preclara verdad como la llama el erudito catedrático de la facultad de Madrid don Diego Argumosa, progresa mal que le pese á sus mas encarnizados enemigos.

Movido yo de iguales sentimientos, y solo con las únicas y laudables miras de ser mas útil en lo sucesivo á mis semejantes (pues para hacer lo que mis compañeros ni una sola letra necesitaba leer) emprendí el dificil y penoso estudio de la "homeopatía", cuya aplicacion practica y conocimiento del nuevo modo de preparacion de sus medicamentos, no tardaron en convencerme que no pudiendo perjudicar en lo mas mínimo á mis enfermos, son incalculables las ventajas de la Jóven ciencia sobre la insegura y reinante medicina: y si en todas partes y maxime en esta ciudad han hecho correr la falsa voz de ser tóxicos sus remedios, debe atribuirse á malicia y mala fé del vulgo ignorante para ridiculizar y poner en mal lugar á los instruidos profesores Alópatas de Alcoy que no solo afirman en no haber pronunciado tan criminal espresion, si que tampoco se avergüenzan de confesar á mi presencia y á la faz del mundo entero, que ignoran los principales teoremas de la medicina homeopática, como no menos los medicamentos de que ella se vale.

Esto sentado, no debes ya ignorar respetable é indulgente público de parte de quien está la razon, y al mismo tiempo que debes ponerte en asecho para despreciar tales charlerias que no sirven mas que para tergiversar los verdaderos hechos, ten presente que uno solo es el método que mis compañeros pueden aplicar para aliviar tus padecimientos, mientras al que suscribe puede exigirle dos bien seguro que de ambos modos se abstendrá en lo posible de torturar con nuevos tormentos á sus semejantes que yacen padeciendo bastante en el lecho del dolor.

Alcoy y diciembre á 26 de 1847.- Joaquin González."

Si bien se intercambiaron algún otro comunicado, nos limitamos a esta muestra ilustrativa de cómo se vivían aquellos momentos, y tal vez sea oportuno recordar aquí la opinión expresada por la Dra. Inmaculada González-Carbajal en el sentido de que "los alópatas del siglo XIX no entendieron la homeopatía porque ni tan siquiera la conocieron a fondo; se preocuparon más de erigirse en portadores de toda la verdad en la terapéutica, y no dudaron en utilizar para su defensa el menosprecio, lo que les impidió acercarse a los hechos con objetividad", al mismo tiempo que los médicos homeópatas coetáneos "contribuyeron con su actitud a enardecer los ánimos contrarios..., propiciando el calificativo de sectario o de secta al conjunto de quienes practicaban y defendían esta doctrina" (9).

En descargo del Dr. Joaquín González cabe consignar que era víctima de una campaña en la que le acusaban de haber dado lugar a algunos envenenamientos con sus prescripciones homeopáticas y la recuperación de estos textos, que deben ser valorados en su contexto histórico, nos permite apreciar mejor las dificultades que estos médicos encontraban en su labor cotidiana.

En parecida situación debió encontrarse el Dr. Pascual Vallcanera, según resulta de un incidente con el Dr. Juan Bautista Molina, recogido en las páginas de la Gaceta Homeopática (10), año 1849, al que cursan los siguientes escritos:

"Habiendo convenido los profesores en medicina, don Pascual Vallcanera y don Juan Bautista Molina, separarse de la acción que tenían entablada en este juzgado, han presentado los dos artículos comunicados para que los remita a V. originales, como lo verifico, a fin de que en un mismo número del periódico se impriman ambos, primero el del señor Molina y después el del señor Vallcanera, sirviéndose V. remitir dos ejemplares a este juzgado.

Dios guarde a V. muchos años. Alicante 1º de marzo de 1849.- Joaquín María Casalduero.- Señores redactores de la Gaceta homeopática."

"Señores redactores de la Gaceta Homeopática:
Muy señores míos: En el número treinta y uno de su apreciable periódico y con fecha 24 de junio último, insertaron ustedes un remitido del médico don Pascual Vallcanera, dándoles cuenta de la imputación que se le hacía de haberse envenenado por medicamentos homeopáticos a un tal Antonio García, vecino del pueblo de San Juan, perteneciente a este partido de Alicante.

Esta imputación tan infundada, que recaía en un facultativo del crédito y moralidad que se concede a don Pascual Vallcanera, se atribuyó a mí y por consecuencia necesaria aparecía como dudosa la rectitud de mis intenciones y procederes.

Tan luego como se propagó semejante voz, acudió el señor Vallcanera a los tribunales y tranquilo yo en mi conciencia cerré los labios esperando el fallo; mas no ha llegado este caso porque personas respetables nos han proporcionado ocasión de darnos satisfactorias y cumplidas explicaciones, quedando transigidas por este medio todas nuestras querellas, y sólo nos falta ponerlo en conocimiento del público como me apresuro a verificarlo.

Cuando fuí llamado y me presenté para asistir al García en su última enfermedad, se notaban en él tales síntomas que podían confundirse con los de envenenamiento, el enfermo en medio de sus acerbos dolores decía que había tomado unos polvos que le habían muerto, pregunté quien los había administrado y me digeron que don Pascual Vallcanera, entonces mis recelos se mitigaron, pero los síntomas se hacían cada vez mas significativos; la alarma cundía por el pueblo y llegué a sospechar si acaso sería falso que el señor Vallcanera hubiera propinado tales polvos o bien si podían haberse cambiado por algún asesino.

En aquellos momentos y en tal conflicto creí de mi deber dar cuenta al subdelegado del partido, como lo hice tan pronto me fue posible; pero nunca en la persuasión ni siquiera bajo la sospecha de que un medicamento preparado homeopáticamente pudiera tener en ningún caso la fuerza suficiente para destruir la vida. Yo mas bien creí que el enfermo había tomado alguna medicina propinada por algún curandero, o si lo era por facultativo, en dosis excesiva; bajo este solo concepto di cuenta para que con la autopsia se aclarara el hecho.

Apreciaré se sirvan ustedes insertar estas líneas en su apreciable periódico. Alicante 26 de febrero de 1849.- Juan Bautista Molina."

"Señores redactores de la Gaceta homeopática
Muy señores míos: Llegado a mí noticia que don Juan Bautista Molina había esparcido la voz de que Antonio García murió envenenado por los medicamentos homeopáticos que yo le suministrara, herido en la parte mas sensible para una persona de honor puse un comunicado con fecha 24 de junio inserto en el número treinta y uno de su apreciable periódico; pero en vista de las explicaciones que mutuamente nos hemos dado estoy convencido de que el expresado señor Molina lejos de propalar combatió la voz equivocada que corriera por el pueblo de la manera que cumple a un facultativo pundonoroso cuando aun sin conocer defiende a un compañero, y en los términos propios a la delicadez y educación esmerada del señor Molina, así pues está muy lejos de convenirle las calificaciones que retiro de dicho remitido y no dudo rectificar su honor porque en concepto público es un facultativo de buena nota, joven apreciable, incapaz de una bajeza y que ejerce su profesión con el mayor decoro y acreditados conocimientos. Alicante 26 de febrero de 1849.- Pascual Vallcanera."

A través de la Gaceta Homeopática conocemos que entre los Socios fundadores no residentes del Instituto Homeopático Español, figuran los siguientes homeópatas de la actual Comunidad de Valencia: D. Justo Juez, D. Manuel Ausó, D. Pascual Vallcanera, D. Joaquín González, D. Ignacio Rico y D. Francisco Carbonell y García.

El 1 de noviembre de 1850 un grupo de médicos homeópatas madrileños cuyos nombres se desconocen, pero muy próximos al Dr. José Núñez Pernía y a la Sociedad Hahnemanniana Matritense, editaron una publicación satírica titulada El Duende Homeopático (11), dedicada al combate con los médicos alópatas, que, a su vez y con los mismo fines frente a los homeópatas, sacaron a la calle La Linterna Médica (12), el 8 de enero de 1851.

El Duende, tal vez por hacer honor a su nombre, salió a la calle sin permiso administrativo y sólo pudo publicar tres números, decretándose su cierre con el número del 20 de noviembre de 1850. Su redacción estaba en la calle de Lope de Vega, número 26.

Fue continuado el 10 de diciembre del mismo año por El Centinela de la Homeopatía (13), cuya redacción estaba en la calle de la Encomienda, nº 19, de Madrid. Resulta curiosa la duda que manifiestan los redactores del Boletín de la Sociedad Hahnemanniana Matritense: "el Centinela de la Homeopatía, que creemos sea continuación del Duende Homeopático", quizás motivada por las amenazas y frecuentes demandas judiciales que se intercambiaban las respectivas redacciones.

En el número 24 de El Centinela, correspondiente al 1º de agosto de 1851 (14), dentro del apartado Variedades, incluye dos referencias muy importantes para nuestro propósito, que, por su interés, reproducimos íntegramente:

“En su lugar correspondiente verán nuestros lectores los anuncios de los dos colegas que han salido á la palestra en defensa de la Homeopatía. El primer número del PROGRESO MEDICO es todo lo que podíamos esperar, y aun ha excedido en mucho á nuestras esperanzas. El artículo que sirve de introducción al número primero que ya ha visto la luz pública es un modelo en su género de sana filosofía, de fino criterio, de correcto lenguaje. Detrás del médico de conciencia y de profundos conocimientos del arte, se encuentra al filósofo y al literato. Y lo que decimos de la introducción del primer número, decimos de todo el progreso médico. Siga pues nuestro colega el camino que tan perfectamente ha inaugurado, y en el que le deseamos larga vida para bien de la humanidad doliente y desesperación de los retrógrados alópatas y aburrimiento de los ya acongojados farmacéuticos.

Esto mismo deseamos á nuestro otro cofrade de Valladolid, y que le ponga Dios al abrigo del furor de las espátulas.” (Se refiere a El Castellano Homeopático, que casi al mismo tiempo empieza a editarse en Valladolid).

Continúa en otro apartado: “El Progreso Médico encabeza su número con la siguiente

Advertencia importante. Faltaríamos á nuestro deber si antes de emprender nuestras tareas periodísticas no pusiéramos en noticia del público, que, como discípulos de Hahnemann, nos dedicarémos exclusivamente á la práctica de la Homeopatía, pudiendo escusarse de avisarnos todos los que prefieran para curar sus dolencias, los medios de la antigua escuela.

Aprendan aquí los camaleones, que toman el color que les refleja el gusto de la familia de los enfermos, y que tan prontos se hallan para propinar un glóbulo de medicamento homeopático como para aplicar una cantárida ó una ventosa, según que á cualquiera de estos dos medios tan opuestos se inclina el ánimo del paciente ó sus interesados. ¡Muchas hay de estos por desgracia en todas partes!”

Añade mas adelante: “Otro puntal para la Homeopatía que se hunde, según dicen los que, á pesar de estar alumbrados, no ven las cosas muy claras.

Con el título de Congregación homeopática de Valencia, se ha establecido en la ciudad del Cid con las formalidades correspondientes y aprobación de las Autoridades, una sociedad cuyo objeto es propagar y defender la doctrina homeopática, y procurar la instrucción mutua de la doctrina de Hahnemann entre los socios y la de cuantos de buena fe quieran aprenderla.

El reglamento de esta sociedad, que quedó definitivamente constituida en febrero último, es una copia fiel en su espíritu, del que rige á la sociedad Hahnemanniana Matritense, y por eso nos escusamos entrar en el análisis de sus artículos. En cumplimiento de sus estatutos, la Congregación homeopática de Valencia, abrió en 1º de Junio un dispensario público y gratuito, á cuyo amparo se habian acogido para el día 15 del mismo, mas de sesenta enfermos pobres, buscando el alivio y la curación que en vano habian pedido por mucho tiempo á los hospitales alópatas y á los profesores de la alopatía. El número de los enfermos asistidos en el dispensario ha ido progresiva y rápidamente creciendo, en vista de los buenos resultados del tratamiento de los primeros, hasta el punto de poderse decir hoy, que el vecindario de Valencia se trata casi exclusivamente por la Homeopatía.

Cuando recibamos mas pormenores sobre el estado y progresos de la Congregación homeopática de Valencia, pondremos á nuestros lectores al corriente de la marcha que lleva la Homeopatía en aquellas provincias. Entre tanto damos el pésame á los que sueñan con la derrota de nuestra escuela, por el triste desengaño que van hallando á sus locas ilusiones.”

En sus páginas inserta íntegro el Prospecto de EL PROGRESO MEDICO, Periódico de Homeopatía (15) , que se publicará en Alcoy, siendo su administrador y posible redactor el Dr. Antonio Botí, con domicilio en la calle de San Nicolás. Lo imprimían los Sres. Sta. Coloma y Peña, calle de la Encomienda, número 19, y se incluye como anexo documental a este trabajo por ser la referencia mas concreta localizada hasta el momento.

En el número siguiente (16) se ocupa nuevamente del periódico alcoyano, transcribe sendas informaciones y, finalmente, dice:
"Al entrar en prensa nuestro número, hemos recibido el tercero del Progreso médico que, consecuente con la marcha que se ha propuesto, de juzgar en el terreno de los hechos el valor relativo de la medicina homeopática y de los sistemas de la alopatía, inserta el estado de las defunciones ocurridas en Alcoy durante el mes de julio último..."

No se ha localizado hasta el momento ningún ejemplar de esta publicación, pero sí queda acreditada con éstas y otras citas de diferentes medios su salida al público y su permanencia durante algún tiempo, que debió ser breve.

No escaparon tampoco a las críticas los homeópatas valencianos y en La Linterna Médica (17) podía leerse:

"También en Valencia se quejan amargamente los profesores de las ciencias médicas del abuso que cometen los homeópatas con llevar su botiquín petaca en el bolsillo. Allí como aquí se quejan de la inmoralidad médica que esto revela, de la usurpación de las atribuciones farmacéuticas por esa turba avara de oro, y de la indolencia de los señores subdelegados de medicina y farmacia que con su culpable silencio están autorizando el escandaloso monopolio homeopático, que es de todos los monopolios el mas atroz."

La Linterna suspende su publicación en agosto de 1851 y el periódico homeopático inserta en su número 26 una esquela mortuoria "á la memoria de la Linterna Médica. Séale la tierra lijera" (18), dice que han llenado el objeto que se propusieron al comenzar su tarea periodística y "hecha esta advertencia, hagamos un saludo militar á nuestros lectores, echemos una lágrima por la pobre (¡maldita!) alopatía que se hunde, y hasta otra vista, señores amigos y enemigos, que ya nos encontrarémos". El 6 de octubre de 1851, con su número 28, cesa también El Centinela.

También fueron objeto de las ironías del Boletín de Medicina, Cirugía y Farmacia (19), que incluye la siguiente nota:
"Hasta en Alcoy ha penetrado la homeopatía, presentando allí (como en todas partes) ese carácter audaz y charlatanesco que forma su primor y esencia. Un tal D. JOAQUIN GONZALEZ (que Joaquín había de ser él) ha repartido una hoja volante anunciando al mundo, que la medicina homeopática es un admirable y portentoso descubrimiento que va haciendo progresos en aquella ciudad, etc.; sin olvidarse, por supuesto, lo de la estúpida ignorancia de sus adversarios. ¡Gracias señor homeopático de la legua por la cortesía! es V. JOAQUIN, y dicho esta. ¿Se habrá gastado este nene doce años como el otro para aprender la monserga?"

Las alusiones satíricas a su nombre hacen referencia al Dr. Joaquín Hysern y Molleras, al que frecuentemente convierten en objeto de sus críticas hirientes.

No fueron, una vez mas, modelo de convivencia estas rivalidades satírico-periodísticas, pero es un documentado testimonio de la existencia de El Progreso Médico y por eso nos parece oportuno reseñarlo. Incluimos en el anexo documental tres comunicados relacionados con el Dr. Joaquín González, de La Unión Médica.

Es posible que El Progreso Médico tuviese corta vida, pues su administrador y posible redactor, Dr. Antonio Boti Vilaplana, el 26 de septiembre de 1851 había presentado una solicitud a Isabel II optando a una de las plazas de Primeros o Segundos Ayudantes de Medicina en los Regimientos que se estaban formando con destino a las Islas Filipinas.

En su instancia manifiesta ser natural de Alcoy, donde habría nacido en 1824, recibió el grado de Bachiller a claustro pleno en la Universidad de Valencia el 10 de julio de 1843, a la edad de dieciocho años y medio con nota de "némine discrepanti", y el 19 de julio de 1845 obtuvo el grado de Licenciado en Medicina y el 29 del mismo mes el de Cirujano de 3ª clase en la misma Universidad.

Previa certificación de la obtención de estos tres grados académicos, se estableció en la ciudad de Alcoy en julio de 1845 y el 28 de abril de 1847 se le expidieron los correspondientes títulos para ejercer la Medicina y Cirugía en todo el reino. Desde 1846 a 1848 asistió diariamente a la visita de Medicina y Cirugía en el Hospital civil de Alcoy, ejecutando cuantas operaciones de cirugía se presentaban.

Entre la documentación que acompañó figuraba una certificación acreditativa de su buena salud, expedida por el que sería compañero en sus actividades homeopáticas, el Dr. Joaquín González y Villagrasa, Licenciado en Medicina y, también, Médico titular de la ciudad de Alcoy (20).

En 1847 ejercía ya como homeópata -en Alcoy estaba también el Dr. Antonio Tormo- y realizó la traducción de la obra "Ensayo de una terapéutica homeopática de las fiebres intermitentes" (21), localizada en la Biblioteca de la Universidad de Santiago de Compostela (Sigª 9802457, R. 9345).

Poco mas tarde, envía un Remitido a La Gaceta Homeopática de Madrid, órgano del Instituto Homeopático Español, fechado en Alcoy a 18 de enero de 1848, en el que lamenta la falta de libros de homeopatía que existía para los médicos de provincias y como
"sin embargo, empezamos su estudio, leíamos y releíamos cada medicamento y cada vez nos parecía mas obscuro y complicado; adoptamos el medio de estudio en el prescrito y nos quedamos muy lejos de sacar el fruto que su autor se propuso: en tal conflicto y cuando los ánimos iban decayendo mas y mas, leímos dos artículos del célebre homeópata don Pío Hernández, cuyo epígrafe era: "Estudio de la Materia Médica y carácter de los medicamentos" (22).

A comienzos de 1851, la Sociedad Hahnemanniana Matritense introduce un cambio en el título de su Boletín, que pasa a denominarse Anales de la Medicina Homeopática (23) y bajo el título "Revista del estado de la homeopatía en el año de 1851", dice: "...en el año, cuya revista bosquejamos, se han fundado dispensarios públicos y gratuitos en muchos pueblos que aun carecían de este beneficio; se han publicado tres periódicos de Homeopatía, uno en Valladolid, otro en Alcoy y en Valencia el tercero; se ha creado y definitivamente establecido la Congregación homeopática de Valencia, sociedad compuesta de muchos dignos y acreditados profesores del arte médico, y cuyo objeto, análogo al de la Hahnemanniana, es defender, propagar y enseñar la medicina de los semejantes".

En la Biblioteca de la Fundación contamos con una publicación muy interesante de esta primera época, citada al comienzo: Gaceta Homeopática del Colera-Morbo, bajo la dirección del Doctor Don José Núñez, y con la colaboración de los individuos de la Sociedad Hahnemanniana Matritense, tanto nacionales como extranjeros. Tenía el mismo domicilio que la redacción de los Anales de la Medicina Homeopática y le corresponde el mérito de ser la primera revista médica española dedicada monográficamente al seguimiento de una epidemia. Se publicó del 26 de septiembre al 26 de noviembre de 1854, comprendiendo 16 números y 129 páginas, se han localizado muy pocos ejemplares en España y es una obra fundamental para acercarse a la obra de estos homeópatas (24).

En ella, por ejemplo, se transcribe una breve reseña del corresponsal en Valencia del periódico El Siglo XIX, ilustrativa de esta labor:
"Tengo la satisfacción de anunciar á V. que el cólera se halla ya en su periodo decreciente. Así lo confirma la bellísima alocución que el señor gobernador civil ha publicado en los periódicos de hoy... He sido testigo de la facilidad con que la Homeopatía ha curado á siete coléricos, abandonados ya casi todos por los Alópatas. Los discípulos de HAHNEMANN se han hecho dignos de la consideración pública, y es sensible que las corporaciones médicas oficiales se hayan opuesto al establecimiento de un hospital homeopático, á pesar de los buenos deseos del señor gobernador civil. A la altura que ha llegado ya la homeopatía, se hace indispensable que el gobierno no olvide a sus profesores en el plan de estudios que se está trabajando.". (25)

Acredita una fluida comunicación con los homeópatas de la Comunidad, especialmente con los Dres. Ausó y Rico, y son frecuentes referencias muy positivas de la Gaceta a la actuación de los homeópatas alicantinos, como las siguientes del Dr. José Núñez:
"...a la incontrovertible eficacia de este poderoso agente medicinal -se refiere a Arsenicum, al que se ha citado al principio del párrafo- debe su vida y la de sus hijos el digno y celosísimo Sr. Ausó, de Alicante, y los brillantes resultados que ha obtenido en la terrible epidemia" y

"...el ilustrado homeópata de Alicante, Sr. AUSO, ha sido acaso el primero que en la epidemia que ha afligido tanto á aquella capital ha tenido el feliz pensamiento de administrar Arsenicum y Carbo vegetabilis alternados, cuyos buenos resultados no se cansa de encomiar",

o comentarios sobre la actividad de los Dres. Pascual Vallcanera, Ignacio Rico y Manuel Ausó, publicando íntegramente algunas de las cartas que les remitía este último, entre las que destaca, por su extensión, una del 2 de noviembre de 1854 adjuntando el comunicado que dirige a la Redacción de El Heraldo Médico, donde a lo largo de seis páginas se defiende de los ataques de que había sido objeto en su práctica médica por un grupo de médicos alópatas alicantinos (26).

En otra de sus comunicaciones, el Dr. Ausó (27), detalla la evolución de algunos de los coléricos a que ha atendido y medicamentos utilizados:
"...Estos casos se han dominado todos con Chamomilla en la diarrea; Ipecacuanha cuando á la diarrea se unen los vómitos; Veratrum cuando los calambres de los estremos, la diarrea y los vómitos blancos dominan todo el cuadro sintomatológico, sin gran frialdad de la piel, y conservándose los pulsos aunque retraidos; Cuprum (no quisiera hablar de este medicamentotan preconizado en el tratamiento del cólera) le tengo pocas simpatías: he hecho de él mucho uso, principalmente cuando los calambres han dominado la enfermedad y se han estendido al tronco; he visto estinguirse la vida con el dolor de los calambres del tronco sin que Cuprum haya modificado favorablemente al enfermo. Yo creo que este metal convendría tan sólo en los casos en que las convulsiones alternen con los calambres. Quizás otras diluciones, mas bajas que las que yo he empleado, dieron resultados mas ventajosos. Si la frialdad de los estremos es marmórea y la piel amoratada, se cubre de un sudor frío y pegajoso, y los pulsos desaparecen, Arsenicum es el remedio por escelencia: he conseguido muy buenos resultados con él solo, y á veces alternándole con Carbo vegetabilis, á intervalos desde cinco á veinte ó treinta minutos, según los casos. Soy de opinión que este medicamento y el Veratrum son los principales para el tratamiento , y me alegro ver confirmada esta opinion mia de muchos días con la del célebre D. JOSE NUÑEZ."

Se resalta, asimismo, la actuación de estos médicos al
"ofrecerse con sus personas y con sus remedios para ver si era posible arrancar á la muerte algunas víctimas; acudir de puntos sanos al socorro de los coléricos, como ha sucedido en Barcelona y Alicante, y tener el valor y la abnegación de permanecer solos en una población contagiada, como ha sucedido en Alcoy, esto solo lo han podido hacer los Homeópatas, los Homeópatas, que, amantes sinceros de la verdad y de la gloria, comenzaron ya su carrera haciendo los mayores sacrificios",

"volved la vista á Alicante, á Sevilla, á Barcelona, y allí veréis á los AUSO, los VALCANERA, los CARBONELL, los SIRAROL, los SANLLEY, los BLAYE, los DOMENECH correr con ardiente fé á visitar á los coléricos, restablecer la calma en las familias y vencer al terrible enemigo en todas sus posiciones..." (28).

y en el mismo número se recoge otra carta del Dr. Ausó (29), con referencias también a la actuación del Dr. Vallcanera, en la que cuenta la muerte de su anciana y achacosa madre, aunque no a causa de cólera, y dice:

"...repito lo que antes les he manifestado ya: Veratrum y Cuprum, como preservativos, no han dado resultados en muchas personas. ¡Quién hubiera recibido antes los consejos de nuestro Sr. Núñez para haber empleado ARSENICUM!."

Como colofón a la actuación de estos homeópatas en la epidemia del cólera, recogemos los datos estadísticos que facilita el Dr. Tomás Pellicer (30):
ALICANTE. El Dr. Ausó asistió a 119 coléricos y sólo perdió 21. Entre ellos había una puerpera; 5 que le avisaron en periodo muy avanzado, que fallecieron antes de su segunda visita; y 3 de entre 75 a 80 años de edad.

VALENCIA. El Dr. Mateu Garín atendió 128 coléricos y perdió sólo 9. El Dr. Duvós se ocupó de la dirección de 14 familias y sólo un niño de dos años fue atacado del cólera; asistió, además, a 83 coléricos, 28 de colerina y los restantes de cólera confirmado, inclusos 3 de cólera azul, y tuvo sólo tres fallecidos.

VINAROZ. El Dr. Ignacio Rico relata que en Vinaroz sólo hubo 159 casos de cólera, de los cuales 72 fueron atendidos homeopáticamente, con 7 fallecidos. Otros 71 fueron atendidos alopáticamente, con 50 fallecidos.

Angel Alvarez de Araujo y Cuellar (31), cita como homeópatas en ejercicio, en 1862, a los siguientes:

ALICANTE. D. Manuel Ausó, D. Pascual Vallcanera (con consulta de seis a once de la mañana en verano y de ocho a doce en invierno) y D. Vicente Mojica, en Guardamar.

CASTELLON. D. Ignacio Rico, en Vinaroz. D. Joaquín Pon, en Calig, y D. Fernando Gil, en Onda (Villareal).

VALENCIA. D. José Vicente Agustín, director de un Dispensario de 200 enfermos. D. Manuel Alcacer, D. Ignacio Cifré y Picó, D. Agustín Causó, D. Justo Juez, D. Gabriel Martínez, D. José Matéu Garín (con un Dispensario en el que recibe a los enfermos pobres a consulta todos los días no festivos, de doce a dos), D. Vicente Ors, D. Manuel Pastor y D. José Ruiz.

Todo parece acreditar una importante expansión de la práctica homeopática, pues la Real Academia de Medicina y Cirujía de Valencia no fue indiferente a la promulgación de la Real Orden de 5 de enero de 1865 que autorizaba a la Sociedad Hahnemanniana Matritense para establecer cátedras y clínica homeopáticas de un modo provisional, siendo "la voluntad de S.M. que los gastos que ocasionen las estancias de los enfermos que voluntariamente quieran ser asistidos en la clínica referida, moviliario y medicamentos sean de cuenta del Ministerio de la Gobernación, como dependencia del ramo de Beneficencia y Sanidad", y en su escrito de 1 de abril de 1865 solicitó del Ministro de Fomento, sumándose a la acción concertada de la mayor parte de las Reales Academias de Medicina, la derogación de la citada Real Orden y, aunque no lograron este objetivo, si consiguieron que no se llevase a cabo su aplicación.

Esto aconsejó en el seno de la Sociedad Hahnemanniana Matritense acudir a una suscripción pública internacional con el fin de allegar donaciones que posibilitasen la construcción de un Hospital Homeopático en Madrid. Se aprobó el correspondiente proyecto el 1 de Mayo de 1872, dieron comienzo las obras el 26 de mayo de 1873 y, gracias a las aportaciones de cerca de setecientas personas y a la magnanimidad del Dr. José Núñez Pernía, Marqués de Núñez, que aportó las dos terceras partes del costo del Hospital, el 2 de febrero de 1878 se inauguró la actividad hospitalaria, tras de lo cual, el 12 de noviembre del mismo año, los Dres. Anastasio García López y Tomás Pellicer Frutos iniciaron la actividad académica del Instituto Homeopático, a la que tenían acceso los licenciados o doctores en Medicina, quienes tras dos años de estudios, en los que se cursaban siete asignaturas, y superado un examen final, obtenían el título de Médico Homeópata.

Esta actividad, durante unos pocos años, contó con una asignación pública de 12.500 pesetas, que era ardorosamente discutida en el debate para la aprobación de los Presupuestos del Estado en el Congreso de los Diputados.

En esta época, volvemos a encontrar nombres señeros de la homeopatía valenciana, pues aquí acuden a cursar sus estudios homeopáticos, entre otros, los hijos del Dr. Ausó, José y Manuel Aussó Arenas, José Jordán Oliviet, José Matéu Garín, Antonio Hernández Galicia, Fernando Hernández Galicia y Vicente Vignau.

El Dr. José Mateu Garín atiende, además, la Consulta pública y gratuita del Hospital de San José y en ella, durante el mes de agosto de 1880, recibe a 134 enfermos, que generan 312 consultas.

En el mismo mes, el Dr. José Jordán atiende 83 pacientes y 238 consultas, además de participar en la enseñanza homeopática del Instituto, al igual que el Dr. Vicente Vignau que, además, formará parte del Patronato de la Fundación.

Dentro de las normas del Instituto Homeopático, cabía la posibilidad de dispensar la matrícula en los dos cursos a quienes acreditasen más de seis años en el ejercicio continuado de la práctica homeopática o fuesen autores de obras homeopáticas de relevante interés a juicio de sus catedráticos. Acogiéndose a esta posibilidad, el Dr. Juan Mañá, natural de Castellón y con Consultorio Médico Homeopático en la Calle de Cabilleros, 11, principal, de Valencia, dirige al Secretario del Instituto Homeopático, Dr. Manuel Flores, la siguiente carta:

"Valencia, 20 Julio 1887.

Sr. D. Manuel Flores. Madrid

Muy Sr. mío: hace unos días la Revista Hahnemanniana de 1884, tuve la fortuna de encontrar un anuncio oficial de ese Instituto, por el cual se conceden á los médicos homeópatas de provincias mayores facilidades para la adquisición del título de ese Instituto que las que el Reglamento del mismo les daba anteriormente.

Como siempre he deseado poseer dicho título, suplico á V. se sirva decirme (si es que continúa aun vigente aquel acuerdo) si con los datos que á continuación copio habrá motivo ó condición bastante para poder solicitar y obtener su adquisición; y si además se me podrá dispensar de copia legalizada del título académico y del certificado relativo á los años de práctica.

Esperando de su bondad se servirá contestarme, aprovecho esta ocasión para ofrecerme de V. con el mayor respeto atento y s.s.q.b.s.m.- Juan Mañá."

En la relación de méritos y obras del Dr. Juan Mañá, que mantuvo, además, una amplia colaboración editorial con el Dr. Pedro Rino y Hurtado en su etapa de residencia en Barcelona, hacía constar:

Ser Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia con título expedido por la misma el 14 de octubre de 1867. Socio corresponsal de la Sociedad Hahnemanniana Matritense desde el 1 de abril de 1871 (había presentado el 30 de marzo una Memoria sobre "la eficacia del tratamiento homeopático en un caso de helmintiasis", publicada en El Criterio Médico de 1872). Donante en la suscripción internacional para la construcción del Hospital Homeopático, autor de las obras "Tratamiento homeopático de las enfermedades de los niños" y "Tratamiento homeopático de las enfermedades de las mujeres durante el embarazo", así como traductor de cinco obras de homeopatía.

Con tan relevante expediente, le fue entregado el título en el mes de noviembre de 1887, previo pago de 250 pesetas en concepto de derechos.

Este periodo está ya ampliamente descrito en la publicación dedicada al International Homoeopathic Council 1924-Barcelona, por lo que damos un salto en el tiempo y hallamos la incorporación a las clases del Instituto Homeopático del Dr. José Riquelme Salar durante los cursos de 1932 a 1934, en el que, además, había atendido la Consulta benéfica del Hospital, recordándonos que "estaba en plena expansión, las distintas especialidades funcionaban con rendimiento y éxito. La afluencia de enfermos que creían en la homeopatía era constante y los fármacos homeopáticos cubrían muy bien las necesidades sanitarias de los enfermos".

Tras un largo paréntesis hemos tenido la feliz oportunidad de reencontrarnos con él y con el Dr. Juan Antonio Beleiro Díaz el 19 de junio de 1998 en este Hospital y en el Salón de Actos de la Real Academia, donde pudimos testimoniarles el agradecimiento de la Sociedad Hahnemanniana Matritense y de esta Fundación, que les nombró Patronos de Honor de la misma, por la trascendental labor que en sus muchos años de práctica homeopática han acreditado y el prestigio que su experiencia aportó a la homeopatía española. De este entrañable acto hemos podido conservar diversos testimonios que enriquecen el archivo documental de la Fundación.

El Dr. José Riquelme Salar, me honró no sólo con su amistad y su afecto sino que me hizo entrega de un escrito suyo en el que narra su encuentro con el Hospital de San José sesenta años después, incorporado a las páginas de Lembranza Homeopática, en emocionado homenaje a su memoria, que reitero en este momento antes Vds.

Madrid, 27 de febrero de 2003.


FUENTES DOCUMENTALES
Archivo Histórico Militar, Segovia
Archivo Histórico Nacional
Archivo Histórico del Palacio Real
Biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense
Hemeroteca Municipal del Ayuntamiento de Madrid
Real Academia Nacional de Medicina
Archivo y Biblioteca de la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José


NOTAS DOCUMENTALES
1 ACADEMIA MEDICO-HOMEOPATICA DE BARCELONA. International Homoeopathic Council 1924. Barcelona 1925. Edición facsimile encargada a Ediciones Indigo, S. A., de Barcelona en 1991.
2 ALVAREZ ARAUJO Y CUELLAR, A. Anuario de Medicina Homeopática. Madrid 1862. Imp. A. Vicente, p. 25.
3 REAL ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA. Libro 5º de las Actas. 1829.
4 ANTON CORTES, F. “Lembranza Homeopática”, en Revista Española de Homeopatía, Edición Especial. Sevilla 199. pp. 19-33.
5 ARCHIVO HISTORICO NACIONAL, Sec. Universidades. Legajo 1644 Expte. 31 bis.
6 ALVAREZ, op. cit. p. 28.
7 Boletín del Instituto Médico Valenciano, 30 de mayo de 1846, Imp. de D. José Matéu Cervera. pp. 138-140.
8 La Verdad, Periódico de Medicina y Ciencias Ausiliares, Madrid 1847. Imp. del Colegio de Sordo-Mudos y Ciegos. p. 71.
9 GONZALEZ-CARBAJAL GARCIA, I. Presente y futuro de la Homeopatía en los albores del siglo XIX. Madrid 1995. Imp. Fernández Ciudad. pp. 18-19.
10 Gaceta Homeopática. “Periódico de propaganda exclusivamente de esta doctrina redactado por los médico-cirujanos homeópatas D. Robustiano de Torres Villanueva y D. Pío Hernández y Espeso”. Madrid 1849. Imp. de la Viuda de Sánchez e Hijos. pp. 313-315.
11 El Duende Homeopático. Madrid 1850. Imp. de L. García. Primer número sale a la calle el 1 de noviembre de 1850; el tercero y último el 20 del mismo mes. pp. 1-8 c.u.
12 La Linterna Médica. Madrid 1851. Imp.a cargo de Manuel A. Gil. Primer número sale a la calle el 8 de enero de 1851; el 16, y último, el 24 de agosto de 1851. pp. 1-69.
13 El Centinela de la Homeopatía. Madrid 1850. Imp. de L. García. Primer número 10 de diciembre de 1850; último número, 28, 6 de octubre de 1851. pp. 1-8 c.u.
14 Ibíd. p. 5.
15 Ibíd. pp. 7-8.
16 Ibíd. número 25, pp. 7-8.
17 La Linterna..., op. cit. p. 32.
18 El Centinela..., op. cit., núm. 26, p. 8
19 Boletín de Medicina, Cirugía y Farmacia. “Periódico Oficial de la Sociedad Médica General de Socorros Mutuos”. Madrid 1851. Imp. de D. M. Delgras, p. 200.
20 ARCHIVO HISTORICO MILITAR, SEGOVIA. Sección 1ª, Legajo B-3618.
21 BOENNINGHAUSSEN. Ensayo de una terapéutica homeopática de las fiebres intermitentes, traducida por el Dr. Antonio Boti Vilaplana a partir de la edición francesa realizada por los Dres. Bachmeteff y T. Rapou. Madrid 1847. Imp. de R. J. Ramírez.
22 Gaceta..., Madrid 1848, op. cit. pp. 386-388.
23 Anales de la Medicina Homeopática publicados por la Sociedad Hahnemanniana Matritense, Tomo I. Madrid 1851. Imp. de D. Pedro Montero. pp. 9-28.
24 Gaceta Homeopática del Cólera-Morbo “Bajo la direccion del Doctor Don Jose Núñez, y con la cooperación de los individuos de la Sociedad Hahnemanniana Matritense, tanto nacionales como extranjeros”. Madrid 1854. Establecimiento tipográfico de D. Francisco de Paula Mellado.
25 Ibíd. p. 15.
26 Ibíd. pp. 90-99.
27 Ibíd. pp. 14-15.
28 Ibíd. p. 44.
29 Ibíd. pp. 47-48.
30 Ibíd. pp. 136-137.
 31 ALVAREZ..., op. cit. pp. 68-81.

APÉNDICE DOCUMENTAL
ANALES DE CIRUGÍA Y REGENERADOR
LA UNION MEDICA.
PERIODICO OFICIAL DE LA ACADEMIA QUIRÚRGICA MATRITENSE
Y DE LA CESARAUGUSTANA Y MALLORQUINA
Año IV - 1851
VARIEDADES
Los semejantes.- En Londres como en París, en París como en Madrid y en Madrid como en cualquier otro
punto, en todas partes los homeópatas se parecen tanto los unos á los otros cual un juglar á otro juglar: bien demuestran los homeópatas su aficion á los semejantes; todos están cortados por una misma tigera.

El descaro para prodigar insultos á los que patentizan la superchería del sistema, la audacia en prometer curaciones y el prurito de hacer ruido, son tres condiciones que parecen inseparables de los tres principios que proclaman; el similia semilibus, el dinamismo y la experimentación pura.

Como nueva prueba de cumplimiento á estos preceptos, insertamos á continuación un remitido que acabamos de recibir, acompañado de dos manifiestos suscritos por un tal D. Joaquin Gonzales, digno acólito homeópata en Alcoy.

Abandonamos al criterio de nuestros lectores la impudicia que revela el primer manifiesto y la miseria del segundo en que aparece cantar mas bajo pero siempre con palabras impropias del lenguaje de un hombre científico, cuanto mas de un sacerdote de Esculapio: bien es verdad que si los homeópatas han de seguir á su maestro, preciso es que usen la moral en dosis inapreciables, como lo insinúa el ilustrado autor del remitido.

Al de los manifiestos le recomendamos vaya á estudiar á la escuela, pues si sabe tan bien (y no tambien) medicina como ortografía, no hay duda que su crédito será el de hombre basto: el público Alcoyano debe dar gracias á Dios de que el Gonzales use solo globulillos.

Esperamos tambien que nuestro festivo cólega la Linterna Médica, alumbre el cerebro de los mismitos.

"Señores redactores de LA UNION MEDICA.
Muy señores mios: Les remito á Vds. el manifiesto proclama del celebérrimo homeópata D. Joaquin Gonzales, y el otro que publicó tres dias después á consecuencia de la carga que le dieron los alópatas en casa del Sr. Subdelegado, según los datos que yo he podido recoger de varios amigos.

Quisiera estar mas despacio para hacerles una ligera reseña de todo lo acaecido: pero baste decirles que los antagonistas le digeron que si bien en medicina ha habido y habrá sistemas mas ó menos opuestos, sin embargo no conocian mas que una moral médica, á no ser que los homeópatas la tuvieran infinitesimal. Como no podia menos de suceder se acaloraron los ánimos al tocar la cuestion de principios; mas como era imposible que se entendieran banderas tan opuestas, propuso entonces un alópata que se sometía á la experimentación pura, tomando no un globulillo sino ciento: á lo que contestó el Sr. Gonzales, que los globulillos ningun mal efecto le producirían, y fue necesario entonces la gravedad del acto para que todos dejaran de soltar la risa: sin embargo, para que los homeópatas diesen mas escándalo é hicieran patente la anarquia que reina entre ellos, dijo con tono enfátido un discípulo del primero, dirigiendose á un alópata, que no tomaria un grano de belladona preparado del modo que él diría; entonces se le admitió el reto, y el desafiado le replicó que de no llevarle adelante quedaba autorizado para decirle en sus barbas que la homeopatía era una pura farsa, y un medio de especulación.

Todos estamos esperando el resultado, y se lo comunicaré á Vds. tan pronto como se verifique los experimentos.

No estrañen Vds. que la cuestion se llevára al terreno práctico, pues como en la proclama se arroja el guante á los alópatas para que presenten igual número de curaciones del tifo, lo recogió el médico de este hospital presentándole un estado de 124 enfermos, de los cuales han curado 116, debiendo advertir que las 8 defunciones eran de sujetos entrados algunos ya en el segundo septenario y entre ellos de alguna edad. Los homeópatas, como que poseen solo la ciencia infusa, se comprometieron á presentar resultados mas favorables; pero á pesar de sus promesas pomposas, no haran ningun ensayo hasta ver los resultados de la experimentación pura, y aunque profano á la ciencia, como creo los dará nulos, de aquí es que tendrán derecho los alópatas para desengañar una vez mas á los ilusos y hacerles conocer el útil fundamento sobre que descansa todo el edificio del insigne médico de ANHAT COETHEN.

Sírvanse, Vds., señores redactores insertar en su apreciable periódico les adjuntos manifiestos, de lo que quedará sumamente agradecido su afectísimo servidor Q.B.SS.M. Alcoy 25 de Mayo de 1851.- Un interesado por la salud pública."

He aquí la hoja volante del homeópata de Alcoy.

“Manifiesto al público.

“Señores: la medicina homeopática que es un admirable y portentoso descubrimiento debido al sublime y privilegiado génio del inmortal Samuel Hanheman, vá de dia en dia haciendo rápidos progresos en esta ciudad como en todas las demas partes del mundo civilizado donde se la conoce y estudia, por mas que la crasa y estúpida ignorancia de sus encarnizados y atrevidos adversarios se esfuerze en desfigurar los hechos atribuyéndola defunciones que no le pertenecen.”

“Con el dedo pueden señalarse los pocos enfermos que de las fiebres que nos afligen han sucumbido en esta ciudad, tratados desde un principio con los certeros y suaves medios de tan benéfica ciencia, mientras que la población empieza ya á alarmarse á vista de los fallecimientos ocurridos bajo los diferentes y aun opuestos tratamientos de la medicina secular.”

“A mi no se me ignora que á esto obgetarán mas de cuatro profanos ilusos que á la visita homeopática es insignificante, á lo que responderé: que estoy pronto á someterme á la mas severa prueba encargándome en un local designado, de igual número de enfermos que uno de mis compañeros, y aun me atrevo á decir que, igualando las circunstancias en lo que sea posible, ademas de muchísimas economías reduciré las defunciones á dos terceras partes, y cuando no suceda así dejo de ser médico. Alcoy 20 de mayo de 1851.- Joaquin Gonzales.”

Ahora sigue el segundo manifiesto dirigido por el MISMITO profesor de la farsa homeopática.

“Al público Alcoyano.

“Al publicar el manifiesto del dia 20 del actual, no fue mi ánimo zaherir de manera alguna á los honrados comprofesores de esta ciudad; muy lejos de eso, me propuse tapar la boca á ciertos ignorantes , que sin el menor miramiento profanan el sagrado templo de Esculapio, charlando de medicina y atribuyéndola no pocas muertes, y las mas de ellas, sin haber tomado la menor parte los benéficos globulillos, al sin igual descubrimiento del médico de ANHALT COETHEN.”

“A esos hombres de tan baja esfera se dirige todo mi escrito, y no á mis apreciables compañeros que tambien como yo conocen los agentes que usa la medicina de especifidad, y no se desdeñan en confesar que son los mismitos medicamentos que la alopatía administra á sus enfermos, si bien en diferentes estados patológicos, á dosis muchísimo mas pequeñas y elaborados de diferente modo.

“Debe saber pues el ilustrado público de Alcoy, que todos los profesores de esta ciudad continúan y continuarán en la mas completa armonía, dejando á su vecindario libre para hablar y poderse hacer visitar por la escuela que quiera, bien seguro de que los médicos de ambos sistemas se cederán gustosos los enfermos á la menor insinuación de los interesados. Alcoy 23 de Mayo de 1851.- Joaquin Gonzales.”

NOTA.- En la transcripción de estos cuatro comunicados que van insertos en la página 182 del periódico, se ha respetado la ortografía original que figura en el texto impreso y las palabras en negrita del último, van en cursiva en el original.


EL PROGRESO MEDICO,
PERIODICO DE HOMEOPATIA.
* * * * *
Se publica en la ciudad de Alcoy.

PROSPECTO.
Desde el momento en que la doctrina homeopática ingirió en esta ciudad sus primeras raices, la otra doctrina médica, es decir, la alopatía debió prepararse para ataques lógicos científicos, repetidos y aun multiplicados. Como doctrina nueva, como mejora, como adelanto hácia la perfeccion en fin, debió tener aquella, como todos los grandes descubrimientos, sus antagonistas ó detractores; lastimando intereses creados y pretendiendo nada menos que derrocar de su sólio á la Medicina de los siglos para sentarse sobre su trono, ufanándose en la contemplación de las ruinas de su vieja adversaria, no podia menos, repito, de encontrarla dispuesta á combatir con todas sus fuerzas.

Joven todavía la doctrina homeopática, pero robustecida con sus verdades y llena de esperanza por la solidez de sus principios, no dudó un momento en dar el señal de ataque á su enervada adversaria sin calcular ni prever siquiera que detrás del antemural del amor propio de la alopatía se escondían las mas terribles é inusitadas armas; la calumnia y la sátira, vergonzosos é indignos medios de defensa, son los únicos que nuestros adversarios han puesto en práctica para combatirnos.

El público, juez recto é inflexible, nos juzgará con imparcialidad después de haber oido y examinado nuestra causa; y si hasta de ahora tenemos á nuestro favor un crecido número de ardientes partidarios, entresacados de la parte mas culta de la población, á pesar de los sarcasmos de nuestros detractores, no dudamos que, tan pronto como desaparezcan las voces de venenos, asesinatos, muertes repentinas, manchas en la cara, etc. etc., con que han predispuesto en contra nuestra á la multitud crédula é inexperta, se aumentará considerablemente el número de los afiliados á nuestra bandera.

INSTRUIR, PUES, AL PUBLICO DE LOS PRINCIPALES DOGMAS DE LA HOMEOPATIA Y DEFENDERLA DE LOS INJURIOSOS ATAQUES QUE SE LA DIRIGEN, SON EL PRINCIPAL OBJETO DE LA PUBLICACIÓN DE ESTE PERIODICO.

Si lo conseguimos, si con nuestros débilos esfuerzos podemos salvar la vida de uno solo de nuestros semejantes, quedará cumplida y satisfecha nuestra mas ardiente ambicion. Para llevarlo á cabo contamos menos con nuestras débiles fuerzas que con las que nos presta la luminosa fé y profunda convicción de que estamos poseídos.

No se nos ocultan las penalidades y sinsabores que lleva consigo tan penosa tarea, pero dispuestos á arrostrarlo todo, nada nos arredra ni sacrificarémos jamás nuestro libre albedrío á insultos ni persecuciones; si la Medicina homeopática necesita tambien sus mártires como la doctrina del Crucificado, nosotros nos ofrecemos en holocausto víctimas de nuestra fe por la regeneración de la Medicina y su pronta y radical reformacion; no descansaremos, en fin, hasta lograr ver admitida la Homeopatía como sistema completo, ó como medio terapéutico al menos el mejor y mas beneficioso.

Inútil fuera encomiar la utilidad que el público, por quien nos sacrificamos, vá á conseguir en la publicación de este periódico; en el presente litigio él solo va á ser juez de su propia causa, y adviértase que es una terrible sentencia de muerte la que va á desprenderse de su mismo fallo.

BASES DE LA PUBLICACION
Este periódico se publicará cada quince dias, en un pliego de ocho páginas poco menor que fólio español, á dos columnas; el primer número saldrá el dia 10 del presente.

Cada número contendrá las materias siguientes: 1º Seccion crítico-filosófica; se compondrá de artículos originales puramente doctrinarios. 2º Medicina Práctica, en esta seccion insertarémos los casos prácticos mas notables y que merezcan la atención de los lectores. 3º Revista de periódicos; todo cuanto pueda servir para tener al corriente á nuestros lectores del estado de la ciencia médica, tendrá cabida en este lugar del periódico, y 4º Variedades; con este título insertarémos varias anécdotas y las noticias que podamos recoger de los hechos de las celebridades alopáticas.

PRECIO DE SUSCRIPCIÓN
En Alcoy llevado á casa de los señores suscritores, 5 rs. adelantados por trimestre; 9 por semestre, y 17 al año. En los demas puntos, 12 por semestre y 20 al año, franco de porte.

PUNTOS DE SUSCRICION
En Alcoy en la imprenta y librería de don Francisco Cabrera, calle de San Nicolás; en provincias en las principales librerías y en todas las administraciones de correos, por medio de libranza dirigida en carta franca á don Antonio Botí, calle de Santo Tomás, número 13, en donde se halla establecida la redacción; á esta se dirigirán todas las comunicaciones, pedidos y reclamaciones.

FUENTE: El Centinela de la Homeopatía, número 24, Madrid 1º de agosto de 1851, páginas 7 y 8. En la transcripción se ha respetado la ortografía del original. Biblioteca del Instituto Homeopático y Hospital de San José.

Tercera série. 30 de Mayo de 1846. Núm. 12


BOLETIN
Del
INSTITUTO MEDICO VALENCIANO
BIBLIOGRAFIA

BOLETÍN OFICIAL
De la
SOCIEDAD HAHNEMANNIANA MATRITENSE

PROSPECTO
Achaque y condicion es de todos los grandes descubrimientos, y muy especialmente de aquellos que por su trascendencia y magnitud están destinados á producir una revolucion radical en una ciencia, y á desterrar errores envejecidos, haber de luchar en un principio con grandes obstáculos, sufrir todo género de contrariedades é impugnaciones, resistir ataques violentos y encarnizados, y pasar, en fin, por pruebas muy duras, entre las cuales no es menos comun la invectiva y el sarcasmo. Tanto es natural, y aun fuera estraño que otra cosa sucediera. La luz de la verdad no disipa fácilmente las espesas nieblas de un error sancionado por los siglos; los hombres deponen con dificultad las preocupaciones y prácticas tradicionales, y si estos mismos hombres creen humillado su orgullo, ó ven lastimarse sus intereses, entonces la oposición es mayor, la contradicción mas virulenta y apasionada.

Copérnico fue calificado de herege, y condenado por la inquisición de Roma, por haber enseñado que la tierra se movía alrededor del sol. Hoy no hay quien se atreva á poner en duda la misma doctrina que entonces se atrajo los rayos del Vaticano. Dos mil años ha que Heron de Alejandría concibió la idea de que el vapor podia ser empleado como fuerza motriz. Tuviéronle todos entonces por visionario, y las experiencias de nuestros días han venido á dar á aquel visionario, el título de físico profundo. Tal ha sido la suerte de todos los grandes descubrimientos.

¿Pudieran los de la ciencia médica libertarse de correr la comun suerte? La historia nos enseña que no. Cien años fueron necesarios para que los médicos se resolviesen á admitir la quina como específico de las fiebres intermitentes, y jamás se hubiera introducido la vacuna, sin el ausilio de las elocuentes plumas de Voltaire, D’Alambert, y otros célebres filósofos de su siglo, y sin el ejemplo de las casas reinantes de Francia é Inglaterra, cuyos primogénitos fueron de los primeros vacunados.

Así, pues, nada tiene que admirar que la medicina específica, llamada homeopatía por su fundador el sabio Hahnemann, haya hallado las mismas contrariedaes, sufrido los mismos ataques, y pasado por las mismas pruebas. Al contrario, hay una razon especial, poderosa, para que esta doctrina haya tropezado con mayores y mas graves obstáculos, antes de conquistar el distinguido puesto que está llamada á ocupar entre los descubrimientos útiles al género humano. La multitud de sistemas médicos que se habian ido sucediendo, proclamando y ensayando, la pompa con que cada uno se anunciaba, el descrédito en que sucesivamente al cabo de cierto periodo han ido cayendo, y el poco provecho que de tales novedades habia resultado á la humanidad doliente, habia llegado á engendrar en los ánimos una desconfianza desgraciadamente fundada, y hecho mirar con prevención y recelo toda innovación, toda doctrina nueva en la difícil ciencia de curar. La homeopatía halló este obstáculo mas que vencer.

Y sin embargo, tal es la fuerza de ciertas verdades, tan convincente la lógica de los hechos, y tan poderosos los argumentos que se fundan en resultados útiles, que apenas ha trascurrido medio siglo desde que el ilustre y admirado anciano de Meissen empezó á darla á conocer en el mundo, y ya marcha con paso rápido y majestuoso al través de las preocupaciones y de los intereses individuales. Joven, pero robusta y vigorosa como Hércules en la cuna, ha resistido la encarnizada persecución que naturalmente habia de sufrir, y apenas hay pais en el mundo civilizado en que no cuente con afiliados y defensores, en que no se hayan establecido escuelas y creado sociedades, y en que no se practique con éxito, como tendremos ocasión de demostrar mas extensamente en nuestro periódico. ¿A quién ha debido la homeopatía esta propagación tan rápida y maravillosa? A los médicos estudiosos, despreocupados y amantes de la verdad por una parte, y por otra á los enfermos agradecidos, que curados pronta y fácilmente y sin las molestias de los antiguos sistemas, han entonado himnos de gratitud, y sido las trompetas que han difundido la fama de la nueva doctrina.

También en España ha habido profesores que hace años se dedicaron al estudio de la homeopatía; pero cuando se ha visto crecer el número de sus adeptos y apasionados, merced á causas que nos toca ahora á nosotros espresar, ha sido en los últimos tiempos. Profesores que habian logrado adquirir una reputacion brillante en su carrera, pero que buscaban de buena fé la verdad, se han alistado con sus banderas, ejercen con éxito lisonjero la homeopatía, y son sus sinceros y desinteresados defensores. Las curas mas ó menos notables, difíciles é impensadas, que en personas de todas clases y gerarquías por su medio se han logrado, han hecho desaparecer antiguas y hasta obstinadas prevenciones, han convencido á muchos y llamado la atención de todos.

Todavía, sin embargo, tiene que luchar la homeopatía contra diferentes elementos antes de llegar á su completo triunfo. Hay quienes han tomado un partido irrevocable, y en su oposición sistemática ni se prestan á la discusión, ni admiten los razonamientos, y niegan hasta la verdad de los hechos públicos. Para estos no escribimos, porque fuera tarea escusada. Pero hay muchos mas que desean hallar la verdad y lo desean de buena fé é impulsados de los mas nobles motivos. Estos últimos necesitan un guía que los dirija en tan útil como difícil y penoso estudio, y con este objeto y el de estender y propagar la doctrina homeopática, se ha formado en esta córte una sociedad bajo el título de Sociedad Hahnemanniana, y el Boletín que tenemos el honor de anunciar al público será el órgano oficial y auténtico de sus ideas.

Aunque el testimonio mas fehaciente de la excelencia y ventajas de un sistema médico son los resultados, y estos, por fortuna nuestra y de la humanidad, hablan tan alto a favor de la homeopatía, queremos acreditar con la publicación de nuestro Boletín, que los homeópatas, lejos de rehuir y esquivar la discusión, la apetecemos y buscamos, porque tenemos la convicción de poder demostrar que la teoría de nuestras doctrinas no hace sino corroborar los felices resultados que se obtienen en la práctica. Asi es que no tendremos inconveniente en admitir y sostener las cuestiones y polémicas que nos promuevan ó dirijan los impugnadores de nuestra doctrina, con tal que sea una discusión decorosa y razonada, pues de una vez para siempre advertimos, que resueltos como estamos por nuestra parte á defender nuestra causa con razones, de ningun modo con invectivas y sarcasmos, y á no emplear personalidades que solo sirven para irritar y de ninguna manera para esclarecer, dejaríamos sin contestación á nuestros adversarios, si lo que no es de esperar de su nobleza, empleasen alguna vez tan reprobados medios.

No desconocemos lo arduo de nuestra empresa; pero confiamos en que con los esfuerzos reunidos de todos, si no logramos darla completa cima, consigamos quizá escitar á otros mas superiores talentos á dilucidar una doctrina la mas interesante á la humanidad, puesto que se trata nada menos que de la vida y la salud de nuestros semejantes, objeto el mas importante y digno, y al que consagraremos todos nuestros desvelos.

CONDICIONES Y PUNTOS DE SUBSCRIPCION
En Madrid, á razon de 12 rs. Por trimestre, en la botica de D. Luis Lletguet, Puerta del Sol, frente á la casa de correos, y en el gabinete literario calle del Príncipe, núm, 25.

En provincias á 15 rs. Por cada trimestre, en casa de los corresponsales del Sr. Mellado. Los números se remiten á las provincias franco el porte.

Los comunicados, artículos y cartas de objeto exclusivo de la redacción, se envian franco el porte, al secretario de la sociedad D. Roman Fernández del Rio, Travesía de Moriana, núm. 3, cuarto principal.

Los números se reparten encuadernados con su cubierta de color del 20 al 30 todos los meses desde mayo próximo. Cada número constará de 48 páginas de igual forma, carácter y papel que el del prospecto, que se reparte gratis á los que gusten suscribirse, en la imprenta de D. José Mateu Cervera.

NOTA Y FUENTE DOCUMENTAL.- El Boletín Oficial de la SociePodad Hahnemanniana Matritense dio comienzo a su publicación en mayo de 1846, incluyendo en este primer tomo las actividades sociales de 1845 y tuvo continuidad, con los nombres sucesivos de Anales de la Medicina Homeopática y El Criterio Médico, hasta 1890. Este Prospecto ha sido localizado en la Colección de Boletines del Instituto Médico Valenciano existente en la Real Academia Nacional de Medicina. En la transcripción se ha respetado la ortografía del original.

Autor: Félix Antón Cortés, Patrono Secretario de la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de S. José
Ponencia presentada en las V JORNADAS NACIONALES DE HOMEOPATÍA. FEMH. Alicante, 4-6 Abril 2003.