Las enfermedades miasmáticas en las plantas

Las enfermedades miasmáticas en las plantas son un tema poco explorado dentro de la
agrohomeopatía.
La agricultura convencional considera a todas las enfermedades como agudas y externas a la
planta, dejando sin explicación las constantes recaídas y resistencias de las enfermedades y
plagas en las plantas y en el suelo.
Mientras que antes de la “revolución verde” era poco frecuente observar las expresiones
miasmáticas en los cultivos, hoy, medio siglo después de las aplicaciones de los agrotóxicos y
supresiones continuas, podemos decir que es raro encontrar un cultivo que no presenta
estragos de una afección miasmática.
Mientras que antes de la “revolución verde” el miasma más frecuente era la psora,
actualmente son mucho más frecuentes las destructivas afecciones sicóticas y luéticas.
El resultado de las supresiones condujo a la humanidad al umbral de la sobrevivencia
alimentaria, el rendimiento de los cultivos ha disminuido y el costo debido de la producción a
la aplicación de los agrotóxicos ha aumentado enormemente.
Es un hecho de que la “revolución verde” condujo a la humanidad a la antesala del inminente
surgimiento de las superplagas y a una franca declinación de la seguridad alimentaria para el
ser humano.
Una parte de los agricultores, en aras de ser ecológicos, aplica sustancias naturales a las
plantas, simplemente sustituyendo un producto agrotóxico alopático por otro producto
natural o incluso uno homeopático, pero su utilidad ecológica es cercana a nula si se
suministra sin un criterio homeopático, es decir bajo el mismo enfoque alopático (por la
acción de los contrarios).
De hecho los agricultores generalmente buscan recetas del mismo tipo de los que se imprimen
en los recipientes de las sustancias agrotóxicas.
¿Con qué quito el coleóptero x?:
Aplica tantos kilos en tantos litros por hectárea ¡y listo!
En apariencia el coleóptero en la planta es la plaga, pero en realidad debe ser considerado la
expresión de la dolencia, no la dolencia misma.
Esta pequeña diferencia en el enfoque conduce a la resistencia o a la curación completa.
Muy probablemente un coleóptero en papa requerirá otro medicamento homeopático que el
mismo coleóptero presente en un pepino, teniendo que coincidir la totalidad de los síntomas
con la sustancia seleccionada.

Es decir, la aplicación de los medicamentos homeopáticos en las plantas es y debe ser
individualizada, no se puede aplicarles en un molde o como una receta infalible para todos los
casos.
El productor dice: mi suelo está ácido, ¿con qué remedio homeopático modificaré el pH ácido
al neutro? Aquí al igual que en ejemplo anterior estamos frente a un síntoma de desequilibrio
expresado en forma de acidez, más no conocemos la dolencia misma que la causa.
Corregir el problema con una aplicación alopática de cal, no sólo paliará el problema
temporalmente, sino que conducirá al predio entero hacia un declive vital seguro.
De esta manera incluso la aplicación de las sustancias homeopáticas hecha bajo un enfoque
alopático resuelve las enfermedades de las plantas y del suelo sólo momentáneamente y en
apariencia; a mediano plazo provocará supresiones tanto en el suelo como en las propias
plantas conduciendo al holón o bioconstelación entera hacia la expresión de la enfermedad
crónica y miasmática.

Holón o bioconstelación son sinónimos para designar un conjunto de interrelaciones que
establecen las plantas, insectos, hongos, microorganismos y otros seres vivos con el suelo
entre sí y con el aire, con el sistema hídrico y geológico-energético de un lugar estableciendo
una unidad de convivencia, permanente o temporal. Un cambio mínimo en cualquiera de las
partes afecta de manera importante el resto del holon.
De esta manera una intervención agrohomeopática exitosa frente a una enfermedad
miasmática debe repertorizar no solamente a la planta aislada o el cultivo por sí mismo, sino
debe tomar en cuenta la sintomatología del holón completo.

Samuel Hahnemann hizo una larga enumeración de ejemplos de supresión de las
enfermedades miasmáticas en los humanos en su libro Las Enfermedades Crónicas (1) y
resaltando los peligros mortales de esta supresión.
Agricultores convencionales e incluso algunos principiantes en la agrohomeopatía caen en la
tentación de aplicar Caléndula o Ledum palustre para las expresiones psóricas en la epidermis
de la planta, incluso aplican azufre espolvoreado consiguiendo un alivio momentáneo, pero a
mediano plazo producirán irremediablemente una supresión, empeoramiento y muerte de la
planta y del suelo.
En esta categoría recaen también las repetidas aplicaciones “ecológicas” de árbol Neem
(Azadirachta indica) o Bacillus thuringuensis para suprimir a los insectos patógenos en las
plantas que a corto plazo disminuyen la presencia de la plaga, pero a la larga producen una
resistencia y una enfermedad crónica en los cultivos y en el suelo.

Samuel Hahnemann señaló la inconveniencia de tomar al efecto psórico como causa y
suprimirla. No basta matar a los microbios, quitar los parásitos o calmar los síntomas por un
remedio homeopático agudo y reportarlo en una tabla, es necesario repertorizar al remedio de
forma homeopática (bajo el estricto criterio coincidencia de la totalidad de los síntomas con
los producidos por el remedio) para lograr una sanación duradera de la planta y del suelo.
Es inútil lavar las hojas de la planta con jabón localmente, el desequilibrio vital de origen
miasmático afecta profundamente a la planta y emite señales que atraen a los patógenos una
y otra vez.
Solamente el remedio miasmático que actúe internamente y ha sido elegido por medio de la
repertorización de totalidad de los síntomas puede resolver y establecer la homeostasis dentro
de la planta y del suelo.

La lista de los remedios miasmáticos hecha por Hahnemann y sus sucesores es encabezada por
Sulphur, un remedio que actúa como una especie de revelador, prepara y facilita la acción de
otros remedios y relata fielmente la relación entre los órganos y de la epidermis de la planta.
Sucede lo mismo con el suelo, considerándolo como un organismo vivo, la superficie del suelo
expresa frecuentemente la enfermedad miasmática del mismo, con mayor frecuencia la psora.
Algunas reacciones epidérmicas en la planta y en el suelo parecen representar eliminaciones
propias de una curación de un miasma pero no siempre es así.
Algunas afecciones epidérmicas en las plantas se acompañan de eliminaciones pero conducen
rápidamente a la muerte de la planta.
Por ejemplo las expresiones epidérmicas de la afección miasmática artríticas en los manzanos
de edad avanzada acelerados por las repetidas podas bajo la aplicación de Calcarea carbonica
200 CH desaparecen, pero a la vez conducen al árbol a una muerte segura rápidamente.
En este caso Berberis vulgaris a la potencia media resolverá el problema en el árbol sin grandes
obstáculos.
La Calcarea carbonica en potencia media, por ejemplo 30 CH, pudiera ser indicada en caso de
un árbol de manzano jóven, con la misma dolencia y la resolverá con éxito.

De acuerdo a Hahnemann las enfermedades agudas se dividen entre individuales, esporádicas
y epidémicas. Y referente a las enfermedades crónicas distingue:

1. Enfermedades con muchos síntomas
1.1. Miasmáticas
1.1.1.Enfermedades simples por ejemplo Psora
1.1.2. Enfermedades compuesta por ejemplo Psora-sicosis
Pudiendo ser continuas, intermitentes o alternantes.

1.2. No miasmáticas
1.2.1. Enfermedades debidas a condiciones poco higiénicas
1.2.2. Enfermedades debidas a la continua aplicación de medicinas no homeopáticas o
adictivas (por ejemplo aplicación repetida de fertilizantes químicos)
1.2.3. Enfermedades ocupacionales

2. Enfermedades con escasos síntomas
2.1. Enfermedades de lateralidad simple
2.1.1. Enfermedades mentales
2.1.2. Enfermedades físicas
2.2. Enfermedades locales
2.2.1. Enfermedades cirúrgicas
2.2.2. Enfermedades no cirúrgicas (2)

Bajo los avances de la inmunología y la biología celular está claro que los miasmas no
pueden identificarse de manera simple con un agente patógeno externo (por ejemplo una
bacteria o un virus) ya que son parte de un complejo de influencias externas e internas, de
la exposición de la planta a los patógenos, pero a la vez su predisposición vital para
enfermarse.
Una de las características de un miasma es que “las enfermedades miasmáticas jamás se
extinguen por sí mismas”. (3) Esperar que una enfermedad miasmática se resuelva por la
pura fuerza vital de la planta o del suelo es perder el tiempo.
Hahnemann distingue tres miasmas: psora, sifilis y sicosis; algunos investigadores actuales
le añaden el miasma de cáncer, sida, o turberculosis. No hay una teoría unificada
actualmente que pudiera explicar a los miasmas de manera inequívoca.

En las plantas podemos definir tres miasmas entendiéndolos de manera más amplia:

Psora: inhibición o pérdida de las funciones y hipersensibilidad con la consecuente
irritación o inflamación de los tejidos, estos cambios fisiológicos generalmente no
destruyen a la planta, pero se expresan por ejemplo por la presencia crónica de áfidos en
el cultivo.

Sycosis: dilatación, debilitamiento de tejidos, caída de flores o de frutos, procesos
proliferativos, prolapsos, o endurecimiento de tejidos, por ejemplo un cancro.


Luesis: destrucción completa de todos los tejidos de la planta incluyendo la raíz, y de su
sistema de despliegue de defensas en forma de metabolitos secundarios por ejemplo en
forma de pudriciones. (4)

Se han estudiado poco las enfermedades miasmáticas en las plantas y, por lo que sabemos
hoy, son parcialmente similares a los miasmas descritos por Hahnemann.
Por ejemplo, la alternancia entre las expresiones psóricas en las plantas con las afecciones
del sistema respiratorio en las plantas es clásico (recuerda la alternancia entre el eczema y
el asma en los humanos).
Particular interés atraen las enfermedades miasmáticas en el sistema de los bosques
expresándose en un fenómeno conocido como “dying forest”, donde se presenta muerte
masiva de árboles y de todo el holón forestal dando paso a la sucesión biológica: la
desertificación del lugar.
Los investigadores forestales sospechan que se trata de un conjunto de influencias y
enfermedades crónicas para las cuales no conocen remedio o tratamiento alguno, el
fenómeno se intensifica en las áreas naturales protegidas debido a la prohibición del uso
de las sustancias agrotóxicas.
La homeopatía forestal es la única alternativa viable, porque incluso los programas de
reforestación en estas áreas han fallado debido a la presencia del miasma en todo el
holon.
Los árboles reforestados pronto presentan las mismas enfermedades y declinaciones
vitales de sus antecesores.

La repertorización y solución de un caso de enfermedad miasmática en las plantas o suelos
requiere conocimiento avanzado de homeopatía, constancia y una buena dosis de
paciencia.
Hay que tomar en cuenta que la curación de las enfermedades miasmáticas en las plantas
y en el suelo requiere un tiempo considerable.
“Las enfermedades que ya tengan larga duración (y especialmente las que son resultado
de alguna complicación) requieren para su curación un tiempo proporcionalmente mayor.
(5)
Una intervención exitosa frecuentemente tarda entre uno y tres años para poder apreciar
cambios visibles, medibles y duraderos.
Es un tiempo que podemos considerar como muy rápido considerando que las
enfermedades miasmáticas crónicas tardan décadas en desarrollarse, perpetuarse y
externarse en el holón.

Literatura:
1. Samuel Hahnemann, Las enfermedades crónicas, Editorial Porrúa, Edición Sexta,
México 2004
2. Harimohon Choudhury, Indications of miasms, secunda edición Jain Publishers 2006.
pp.6 y 7
3. Samuel Hahnemann, Las Enfermedades crónicas, Editorial Porrúa , Edición Sexta,
Mexico, 2004, p.41.
4. Radko Tichavsky, Homeopatía para las plantas, Ed.Fujimoto promociones, México,
2009 pp. 129 y 130.
5. Samuel Hahnemann, Organon de la Medicina, Editorial Porrúa 2002, párrafo 149 pp.
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Autor: Radko Tichavsky, institutocomenius@gmail.com