Si no fuera por ti

Al Dr. Jacques G. Imberechts Fundador de Homoeopathia Europea Querido Jacques: Si no fuera por ti, quizás no habría conocido la Homeopatía, o al menos no la habría conocido en su vertiente más interesante, y por lo tanto quizás no me hubiera interesado suficiente. No olvidaré el primer encuentro casi fortuito, fue una cita a ciegas, venías de México, y quedamos en encontrarte en el aeropuerto de Barcelona un grupo de estudiantes de Medicina interesados en conocer qué era eso de la Homeopatía. En esa época, finales de los ’70, en España había un desconocimiento casi total de cualquier medicina alternativa, diferente a la oficial. Por casualidad, una compañera de estudios tenía su marido en Bélgica ejerciendo la Homeopatía, y fue quien nos facilitó el contacto contigo. La relación contigo empezó como una aventura y ha seguido así, a lo largo de estos más de 30 años que hace que nos conocemos. Te fuimos a esperar al aeropuerto del Prat de Llobregat, con escasos indicios para identificarte, eso sí sabíamos que venías de México, y qué mejor identificación que un sombrero mejicano gigantesco, y así fue como te reconocimos. Los primeros seminarios con el inicial grupo Sepia fueron duros, no estábamos acostumbrados a aquella disciplina, a aquel rigor; encima yo asistí a los primeros encuentros con mi hija que todavía mamaba y su madre, que también formaba parte del grupo. Pero teníamos tal motivación, tal interés, que superamos los escollos. Recuerdo que, en esos momentos, para mí era vital encontrar una salida a la Medicina, porque lo aprendido en la Facultad no me convencía suficiente para seguir, estaba en una crisis a mitad de carrera planteándome si la dejaba o no, y encontrarte a ti y la Homeopatía fue encontrar la motivación que me permitió seguir estudiando, y trabajando para pagarme los estudios. Ese grupo Sepia fue el grupo inicial y pionero de Homoeopathia Europea en España. Posteriormente se crearon otros grupos nuevos, hubo una época de mucho movimiento, mucha gente que buscaba focos de interés en otras medicinas, pero pocos miembros fueron quedando y manteniendo el ritmo de trabajo de los grupos, la selección solía ser feroz, y tu liderazgo marcaba la pauta. Se formaron y se deshicieron grupos, algunos continúan con su dinámica propia. Pero el sello de haber pertenecido en algún momento a un grupo de H.E. deja una marca casi imborrable en cada persona. En los grupos de H.E. aprendimos a remitirnos a las fuentes originales, a analizarlas minuciosamente y a criticarlas sin miedo, a poner en práctica sus enseñanzas y a confirmar o no los resultados, que podíamos contrastar entre los miembros del grupo. Aprendimos a ser autónomos en el aprendizaje inacabable de la Homeopatía. Y, sobre todo, aprendimos la lección archirrepetida de Jacques: hay que realimentar a la vaca que se ordeña. Es decir, hay que buscar los cauces para llevar a cabo la investigación que permita hacer avanzar la Homeopatía. Y, así, gracias a la informática y a Carlo Rezzani, nació el proyecto Winchip, instrumento de gran utilidad de cara a la investigación clínica, que esperemos que en un futuro cercano empiece a dar sus frutos en forma de estudios clínicos en base a la casuística contrastada. Estas pocas palabras quieren ser un agradecimiento a Jacques, a su dedicación insobornable a la Homeopatía. En esta triste época actual, en que cualquiera es maestro de algo y cobra por enseñarlo, el ejemplo de caballerosidad de Jacques, aprendido de sus maestros, de ofrecer el conocimiento gratuitamente, clama al cielo por el oportunismo reinante. Gracias Jacques por tus enseñanzas. Gracias por tu nobleza, por tu generosidad, por tu honradez, por tu cortesía. Un fuerte abrazo, Isidre Lara. Publicado en el libro, de edición limitada, "Lycopodium - Trentennale, 30 anni di Lycopodium, una delle anime di Homoeopathia Europea & Internationalis", conmemorando los 30 años del grupo Lycopodium y en homenaje al fundador de Homoeopathia Europea, el Dr. Jacques Imberechts.