ANÁLISIS SEMIOLÓGICO DEL CASO CLÍNICO Y ESTRATEGIAS TERAPÉUTICAS

Siguiendo al Dr. JG Imberechts y su trabajo “Analysis of the signs and symptoms”
I. ANÁLISIS DE LOS SÍNTOMAS Y SIGNOS 1.- Cronológico de la biopatografía. Eligiendo los síntomas que han ido apareciendo a lo largo de la cronología biopatográfica. Hahnemann en sus Escritos Menores, nos dice que: "La esencia misma de cada enfermedad, de cada caso mórbido aislado, en tanto tengamos necesidad de conocerla para curar, se expresa por los síntomas, de los que el verdadero observador estudia el conjunto, la intensidad individual, las conexiones y la sucesión. Después de reconocer todos los síntomas existentes y apreciables en la enfermedad, el médico ha encontrado la enfermedad misma; tiene de ella una idea completa, sabe todo aquello que debe saber para curarla. El médico obtiene un cuadro exacto y puro de la enfermedad; tiene ante sus ojos un retrato fiel de la misma, sin que el hombre, que no conoce nada a no ser mediante sus sentidos, no sabrá captar ninguna propiedad de las cosas, y aún menos de una enfermedad. Tras haber examinado escrupulosamente la enfermedad que nos proponemos tratar, es decir, anotando todos los fenómenos apreciables, por orden de aparición, señalando con cuidado los síntomas más graves, no queda más que oponer a esta enfermedad una sustancia medicamentosa capaz de excitar por sí misma todos los síntomas que la caracterizan, o al menos la mayor parte de ellos, los más considerables, los más singulares, y de hacerlos aparecer en el mismo orden, para curar con toda seguridad, con prontitud y sin posibilidad de retorno."
2.- Arreglo sinóptico de la biopatografía. Realizando una sinopsis de los síntomas biopatográficos. Pablo Tomás Paschero (1904-1986) de Argentina, discípulo del Dr. A. H. Grimmer —Jefe de Clínica Médica del Hospital Homeopático de Chicago y discípulo directo del Dr. James Tyler Kent—, fundó la Escuela Médica Homeopática Argentina. Quizá el aporte más importante del Dr. Paschero a la Homeopatía tenga dos aspectos, en el fondo, inseparables. Por un lado, la confirmación de que la totalidad del ser humano no se reduce sólo a sus síntomas, sino que también incluye su relación con el mundo circundante. Por el otro, la curación es más que sólo la prescripción de un medicamento, es estimular, por parte del médico, la voluntad de curación, la transformación del egoísmo infantil en el altruismo adulto. El Síndrome mínimo de valor máximo (la mayor jerarquía de los síntomas con el más alto valor de representación de la totalidad y la individualidad) es la síntesis clínica de la contribución que el Maestro Paschero ha dado a la Homeopatía. El Dr. Paschero escribió[1]: “La Materia Médica Homeopática debe ser estudiada tratando de comprender el genio de acción del medicamento o síndrome característico fundamental que determina lo que tiene éste de curativo, para corresponder por analogía a lo que en el paciente debe ser curado. Surge de esta ley terapéutica la necesidad de asimilar con absoluta idoneidad los principios esenciales que rigen la historia de las enfermedades crónicas, estableciendo que lo que hay que curar en cada enfermo es la disposición miasmática que determina incuestionablemente, antes que la misma patología orgánica, la estructuración y desarrollo de la personalidad caracterológica de cada paciente. El aspecto más importante en la práctica de la Homeopatía es el dominio del arte del interrogatorio y la construcción de una historia clínica que exprese la imagen auténtica del enfermo como persona. No se trata de una historia clínica patográfica que transcriba los síntomas subjetivos y objetivos propios de una disfunción orgánica con los cambios físico-químicos que operan en la economía y el carácter aparente que sustenta, sino una biografía que revele la disfunción del individuo como persona, con los valores afectivos anímicos o emocionales que condicionan su vida de relación, ya que el ser humano no puede ser plenamente comprendido, si no lo estudiamos con la perspectiva profunda de comprender su modo de relación consigo mismo, con sus semejantes y con los valores esenciales de la vida. El requisito indispensable de identificar los síntomas que por ser únicos e inéditos en cada paciente, por no pertenecer a ninguna patología orgánica, se les ha llamado raros, extraños y peculiares son la expresión característica de la perturbación dinámica vital que exige del homeópata una visión clara del problema psíquico de cada enfermo y una comprensión profunda del problema de la personalidad humana. La anamnesis debe conducir al diagnóstico del simillimum que cubra, por analogía, la disfunción del núcleo afectivo, en donde yacen activamente los factores negativos que impiden la promoción de la ley o voluntad de curación, conducente al desarrollo psicofísico del individuo hacia la maduración. La carencia de amor es, en última instancia el drama humano por excelencia. Experimentamos la vida y estructuramos nuestra personalidad de un modo ya determinado por nuestra historia. El proceso de maduración o adaptación a la realidad que el enfermo protagoniza a través de su relato revela un básico conflicto de persona escindida, que enfrenta su situación actual fijado afectivamente a pautas de conducta, sentimientos y emociones fraguados en la infancia. La neurosis, substratum fundamental de la enfermedad, es la persistencia anacrónica de fases infantiles del desarrollo de la personalidad. La patología orgánica resulta del complejo mecanismo de reflejos condicionados que vinculan estímulos y vivencias infantiles cargados de afecto a respuestas fisiológicas determinadas por una labilidad neurovegetativa congénita, de índole diatésico o miasmático. Los síntomas mentales no deben referirse a su acepción común vinculada al consciente, sino a todo lo psíquico, que incluye tanto al consciente como al inconsciente. No podemos esperar que el enfermo nos dé explícitamente los síntomas mentales, porque ellos se referirán a racionalizaciones defensivas que ocultan conflictos inconscientes que trata de ignorar y que su personalidad social elabora para adaptarse a la realidad. La personalidad dinámica, instintiva, profunda, en la que palpita su ser auténtico, permanece soterrada bajo una capa caracterológica reactiva que la enmascara y que sólo se revela a través del comportamiento, conducta, sueños, fantasías, vocaciones, anhelos, resentimientos, etc. y el relato de su vida relacional, que el médico inquiere no como interpretación sino como hechos de una realidad psíquica. La mente consciente es el resultado de una psiquis inconsciente anterior y su funcionamiento depende estrictamente de ella. Las exigencias físicas, deseos y aversiones alimenticias, las susceptibilidades climáticas y ambientales y en suma todo aquello de índole reaccional tanto psíquico como orgánico, que en Homeopatía constituyen los síntomas generales y modalidades particulares, sirven al mantenimiento y defensa de un género de vida determinado. La enfermedad es siempre un proceso reaccional defensivo y la neurosis, substratum dinámico de toda la patología, es un intento fraguado de reacción compensatoria frente al conflicto entre sus instintos perturbados por una diátesis syphilítica que exalta el impulso de autoafirmación e hipertrofia del yo, frente a la interdicción de la sociedad. El síntoma determinativo mental debe ser integrado con el síndrome mínimo característico que lo define y revela el carácter profundo de la personalidad, con lo cual se consigue configurar la imagen real que identifica al medicamento en su genio de acción y analógicamente lo que en el enfermo debe ser curado. Así como en la historia biográfica el síntoma mental que revela el paciente como expresión de su carácter asume el valor de característico cuando por correlación con los demás síntomas se descubre el sentido que tiene, así también en las patogenesias debe registrarse la interrelación sintomática que condiciona el carácter del medicamento manifestado por los experimentadores en rasgos individuales, que tomados en conjunto permiten comprender el sentido de la reacción global que la droga dinamizada suscita en ellos configurando así la personalidad del medicamento.” La Escuela Argentina da por aceptada la premisa formulada por el Dr. Paschero cuando dice: “La patogenesia no es más que el afloramiento de una sintomatología latente en el ser humano que implica una modalidad propia de enfermarse o curarse, regida por una dinámica profunda, diátesis o disposición constitucional que Hahnemann llamó miasma”. 3.- Lógico, de acuerdo a la fisiología o patología. Basado en los síntomas fisiopatológicos. Ernest Farrington (1847-1885) agrupó a los medicamentos homeopáticos por reinos y familias de origen, partiendo de la semejanza de la acción de los mismos dentro de una misma familia. El lenguaje utilizado para abordar la materia médica fue el común de la fisiopatología, más accesibles a los médicos que recién se iniciaban en la Homeopatía. Como él mismo reconociera, fue criticado “por descender de las alturas de la Homeopatía pura a expresarse en términos fisiológicos”: "Yo he sido censurado por descender de las alturas de la Homeopatía Pura y expresarme en una forma fisiológica. La razón que en mi contra se aduce, es que no podemos conocer los cambios que se han verificado sino por medio de los síntomas, salvo excepciones, y que por lo tanto, hablar acerca de alteraciones funcionales es mancillar la Homeopatía. Esto es positivo, pero también es falso; es positivo si solamente se consideran las alteraciones funcionales, pero es falso si se considera que esta alteración es manifestación de los cambios sufridos en la fuerza vital. Yo no puedo concebir un síntoma, que no sea, en resumen, el resultado de una alteración funcional. Yo no quiero decir con esto, que se debe dar Aconitum porque produce sequedad en la piel, acaloramiento, ardor, etc.; ni que se dé Belladonna porque produce hiperemia cerebral y dilatación pupilar; sino que sostengo que esas substancias, producen esos efectos y si esos efectos no son alteraciones funcionales ¿qué son? Los cambios en la fuerza vital, solamente pueden ser conocidos por los resultados y estos resultados son los síntomas."
4.- Causalidad - intencionalidad (porqué y para qué).[2] La causalidad o intencionalidad de un síntoma (porqué y para qué) tal y como la propone el Dr. Eugenio Candegabe de Buenos Aires dan a los numerosos síntomas de nuestros pacientes un color, una modalidad particular que ayudan a nuestra comprensión cualitativa del paciente. El Dr. Eugenio Candegabe[3] nos dice en Buenos Aires, 1982. que: “Cada síntoma tiene un sentido, una intencionalidad y un fin, pero que estos presupuestos sólo se concretan vivencialmente cuando son tomados en conjunto y que, desde el punto de vista homeopático, la llamada actitud o genio del medicamento está expresada no por los síntomas sino por su dinámica interrelacional. En la descripción de la secuencia sintomatológica, en la explicación de su posible casualidad, en la lógica reflexivamente empleada, he tratado de establecer en las distintas comparaciones ensayadas sus similitudes y diferencias, guiado siempre por el genio del medicamento descrito por los grandes maestros y por la experiencia obtenida en el tratamiento de pacientes beneficiados con su prescripción. Hahnemann y Kent nos informan que los síntomas no tienen valor por sí mismos, sino un valor relativo en cuanto ellos forman parte de una totalidad característica, evidente y particular. Como todo un fenómeno vital, cada síntoma tiene un sentido, una intencionalidad y un fin. Tiene un sentido, como expresión, significado personal e inédito de una vivencia, modo de ser de un sujeto; una intención -tensión interna- que traduce un peculiar modo de actuar para el logro de un fin o solución singular de su conflicto existencial. Pero el síntoma como expresión literaria o palabra escrita en el repertorio, no tiene más valor que una letra muerta mientras no importe la idea de una actitud, un modo especial de vivir y actuar. Es un grave error pretender que el síntoma o la suma algebraica de síntomas es condición suficiente e indispensable para una prescripción correcta. Kent ya lo afirmaba, cuando en situación similar le decía a un discípulo: ‘Ud. ha registrado un conjunto grande de síntomas, es cierto, pero no tiene un caso’. Y para tener un caso, es necesario que el conjunto de síntomas por los que se elige un medicamento, funcione de la misma manera que funciona el medicamento. ‘La suma de todos los síntomas y condiciones de cada caso individual de enfermedad debe ser la única indicación, la sola guía que nos lleve a la elección del remedio’, dice Hahnemann en el parágrafo 18. Si nos apartamos de ese sentido dinámico de totalidad individual, puede resultar peligroso el estudio de un medicamento a través del Repertorio. Nos puede llevar a confusión la tentación de creer que dos medicamentos se parecen entre sí porque poseen en forma casi idéntica un conjunto de síntomas característicos. Por ejemplo, el resentimiento, la aversión a la compañía y el consuelo, la cólera con dolor moral, la afectuosidad y el continuo retorno al pasado de Natrum Nuriaticum no tienen el mismo “genio” que en Lycopodium. Si la frustración afectiva, con sus correlatos de exaltación agresiva y consecuente represión constituye la clave del resentimiento, síntoma definitivo de Natrum, la minusvalía constituye en Lycopodium la esencia de su personalidad. Natrum se resiente porque no lo quieren, Lycopodium porque no lo consideran. Natrum se aleja de la gente por venganza, por rencor, Lycopodium para que no se descubra su debilidad. A Natrum le agrava el consuelo por la gratificación a destiempo del amor que pidió y se le negó. A Lycopodium porque el consuelo es una ofensa a su orgullo. La cólera con dolor moral de Natrum, sufrida en silencio, como su pena, explican su bloqueo afectivo, fijado al pasado en constante rumiar y canto al amor perdido; en Lycopodium estos tres síntomas informan de la agresión a su personalidad ególatra o genuflexa en franca lid competitiva. El tono de Natrum se descubre en la amargura que campea en el fondo de su actitud vital; el tono de Lycopodium se descubre en la sombra de impotencia que está en el fondo de su ego y que lo hace llorar cuando lo halagan. Nada tiene que ver pues, el rencor de Natrum con el de Lycopodium; ni el deseo de soledad del primero con el segundo. No podemos afirmar jamás que dos medicamentos tienen una personalidad parecida porque sus síntomas se parecen, como no podemos decir que dos caminos van al mismo puerto porque se cruzan en un punto. Desde el punto de vista miasmático, también “la idea de una actitud vital” de un modo de vivir u obrar, el sentido de vida que se descubre a través de la historia patobiográfica, la intencionalidad de su actitud actual, la búsqueda de un logro determinado, en una palabra, lo que busca nuestro paciente en la vida es lo que en última instancia dará sentido y valor a sus síntomas resaltando alguno, desechando otros, según concurran o no a la idea, sentido, intención y fin propuestos. Esto es lo que da el sentido de variabilidad, que quiebra todos los esquemas si no son flexibles, que califica al alma y la psique humanas. La aversión a la compañía de un paciente Lycopodium puede ser predominantemente psórica cuando prevalece el temor a la competencia; sicósica cuando es el medio de ocultar su debilidad con la intención de reasegurar sus fuerzas para el logro de un triunfo; o es decididamente sifilítica cuando está invadida por un cansancio de vivir, fracaso total e indiferencia por todo. Repitiéndolo en otras palabras: son la idea, el sentido, la intención, la búsqueda, los que darán el matiz psórico, sicósico o sifilítico a un caso dado. La historia psicopatobiográfica con los antecedentes hereditarios y familiares, enfermedades padecidas, vacunaciones, supresiones terapéuticas, etc., nos informará del predominio miasmático en el pasado mórbido del paciente hasta la actualidad. Pero será sobre todo su actitud vital psicológica, su programa e intención de vida, la que nos informará de la vigencia de tal o cual miasma en el momento actual.
5.- Clemens von Boenninghausen: localización, sensaciones, modalidades y concomitancias.[4] Boenninghausen (1785-1864), considera que no existen propiamente síntomas "particulares" porque el hombre se enferma siempre en su totalidad, las partes sólo representan el efecto local de la desarmonía general de la fuerza vital. Por ello, una de las características principales del método de Boenninghausen, es la generalización a gran escala. Según el concepto de totalidad sintomática un síntoma local muy característico tiene el mismo valor que un síntoma general (holismo). El ‘síntoma completo’, tiene sus cuatro elementos fundamentales: localización, sensación, modalidades y concomitancias. 1. Sensaciones 2. Localizaciones Tejidos, órganos -de agr. y mej. Condición patológica -etiológicas
3. Modalidades
4. Concomitantes Por ejemplo[5], en la Materia Medica Pura, pp. 515-517, los dolores abdominales de Colocynthis fueron descritas en todos los experimentadores. Un experimentador describió cólico; otro dolor cólico con algo de distensión de abdomen y descarga de flatos; otro un dolor cortante y sordo, que comenzaba cuando caminaba y se incrementaba con violencia a cada paso; otro dolores cortantes en el abdomen; otro cortante en el hipogastrio, al menos tan violento que el debía andar en actitud doblada hacia delante…con temor del trabajo que tenía que hacer; otro mejoría de violento dolor umbilical por fumar tabaco; otro dolores agudos, como si fueran severamente arañados en el abdomen, un agarramiento en los intestinos que a causa de esos dolores no podía permanecer acostado ni sentado, y sólo podía caminar doblado. Cada uno de esos experimentadores presenta un síntoma incompleto, pero tomados juntos, tenemos la localización (hipogastrio), sensación (sordo, cortante, agarrante, severamente arañado, cólico), modalidades (agr. a cada paso, mej. doblado hacia delante, mej. tabaco), y concomitantes (distensión, flatos, inquietud). En la práctica clínica, para Boenninghausen el problema podía ser resuelto por ‘analogía’. Es decir, que los síntomas de una parte del caso que existen en un estado incompleto pueden ser completados por analogía, aplicando las condiciones reales y marcadas de otras partes del caso. Otro pilar básico del método de Boenninghausen es la doctrina de la concomitancia. El lugar, la sensación y la modalidad no son suficientes para individualizar un caso dado, se necesita el concomitante. El síntoma concomitante es aquel síntoma característico que ocurre simultáneamente (ó en alternancia) al síntoma principal, raro por el contexto, peculiar por su combinación[6], que permite diferenciar el caso ó el remedio de cualquier otro similar, porque no tiene nada que ver con el síntoma principal y aparentemente no tiene ninguna importancia por su benignidad, por ello el paciente no le presta la menor atención y hay que descubrirlo mediante un interrogatorio minucioso. Los síntomas concomitantes son una parte necesaria de la totalidad sintomática, sobre todo si se han empezado a manifestar al mismo tiempo que la enfermedad. Pueden ser físicos ó psíquicos. Todos los síntomas característicos contemporáneos de la enfermedad son concomitantes. Boenninghausen aplicaba los principios de concomitancia cuando, en un caso poco claro, ordenaba un poco el caos combinando los fragmentos dispersos de los síntomas para formar uno ó más síntomas típicos, tomando la localización de una parte, el carácter de las sensaciones por los síntomas expresados por el paciente en relación a otras partes, y las condiciones de agravación y mejoría quizás de una afección de alguna otra parte, ó quizás por la consideración de todas las partes afectadas. Hay que recordar, sin embargo, que esos síntomas no son elegidos al azar; todos deben guardar una relación clara entre ellos en cuanto a horario y circunstancias, aunque haya una irregularidad aparente en su agrupación. Por una aplicación amplia del principio reunía todas las localizaciones afectadas, todas las sensaciones y todas las condiciones, cada una en su lugar, y entonces erigía la totalidad,…”[7] Boenninghausen insiste en la presencia de los “síntomas con modalidades” en la construcción de la “totalidad” y generalizar estas modalidades.’[8] En el siguiente orden de importancia: 1º- las etiologías (modalidades de causa); 2º- las agravaciones generales; y 3º- las mejorías generales. Teniendo en cuenta tanto la esfera mental (emocional e intelectual) como la física. Los síntomas mentales, por su complejidad de interpretación, son colocados al final en el esquema de jerarquización sintomática de Boenninghausen; éste los utilizaba más bien como síntomas confirmatorios del paciente, en una última etapa del análisis del caso, para realizar el diagnóstico diferencial de la lista de los remedios que surgen después de la repertorización. También ocupan un lugar final en la jerarquización los síntomas particulares característicos, que no son susceptibles de generalización. La relevancia de los síntomas concomitantes, aquellos que ocurren simultáneamente, hacen que su presencia permita una mayor eficacia repertorial del uso de este repertorio[9], sobre todo por el hecho de que en el repertorio de Kent esa relación semiológica de concomitancia no viene reflejada. El síntoma concomitante lo podemos encontrar en cualquier otra parte, incluso alejada del síntoma principal, y a menudo se trata de una condición de agravación ó mejoría. Cuando haya escasez de síntomas generales pero existan modalidades particulares, por el principio de la generalización podremos utilizar esas modalidades como síntomas generales, principalmente las modalidades de causa, las agravaciones generales y las mejorías generales. Si nos encontramos con síntomas incompletos podremos completarlos por analogía, empleando los aspectos comunes a todos o a la mayor parte de los síntomas del caso. Si de un caso dado tenemos la localización, la sensación, las modalidades y los concomitantes, es decir, tenemos un síntoma completo, este repertorio nos puede ayudar mucho; podemos prescribir con éxito basándonos en un solo síntoma si ese síntoma está completo. La porción de un síntoma que no puede completarse en una sola parte puede completarse en otra parte. Desde el punto de vista clínico, el método de Boenninghausen parece adaptarse mejor a los casos agudos, con la ventaja de poder detectar el remedio crónico a partir de la consideración de los síntomas agudos que se repiten en cada crisis[10]; también a los casos pediátricos, que suelen tener pocos síntomas y menos síntomas mentales claros; y a los casos con una patología física (enfermedad ‘local’) importante; aunque clásicamente se ha utilizado para cualquier tipo de caso crónico, tanto físico como mental.[11]
6.- Temperamentos y signos diatésicos de Rudolf Flury. Diátesis es la predisposición orgánica a contraer una determinada enfermedad. El Dr. R Flury escribió Praktisches Repertorium (1979), con referencias a los temperamentos de los remedios. 7.- Análisis del Dr. Dhawale de Bombay. El Dr. L.D. Dawhale escribió en 1940 Introduction to Boger´s General Analysis and Card Index Repertory, en relación a un Repertorio de cartas indexado, consistente en 339 cartas cada una de ellas dedicada a una rúbrica en el análisis general. Se trata del repertorio A synoptic key of materia medica de C.M. Boger en cartas y un análisis general acompañante. Un caso de liquen plano (trabajado con el Repertorio en tarjetas indexadas de Boger) por L.D. DHAWALE, Girgaon, Bombay, Diciembre, 1940[i] Señora. B, edad 45 años; nulípara, de normal de crecimiento y de nutrición. Motivo Principal Erupciones en la piel con dolor en articulaciones. Duración tres meses. Erupciones de la piel (92) (figuras en los paréntesis corresponde a los números de las tarjetas disponibles para las rúbricas correspondientes) más o menos simétricas, principalmente papulares; unos pocos vesiculares (292) y bullosos; y muy poco de discretas placas pustulosas e irregulares, levantada la piel y cubierto con escamas (61); una placa en el pliegue anterior del tobillo derecho, más engrosado que en otras partes. Estas erupciones estaban situadas en todas las partes del cuerpo, excepto la cabeza y la cara. Ninguna erupción se podía detectar en la boca. Unas pocas erupciones fueron detectadas en el cuello. El color de las placas era violáceo. El inicio de erupciones nuevas era algo marcado cuando el tiempo estaba nublado (296). El picor (142) de las erupciones eran sentidas menos vertiendo el agua caliente sobre ellos pero agravadas por corrientes de aire (303) que, antes de esta dolencia, eran bienvenidas siempre por ella. La sensación de ardor (128) era severa en la noche (185) y era mejorado por cubrirlo (303). Ella tenía una sensación de pesadez (131) en la piel - como si estuviera algo pegado a ella. Sistema locomotor. Sin embargo, el dolor de articulaciones (145), de codos, muñecas y dedos, estaban peor cubriéndolos (287) y eran mejorados por la presión leve de la otra mano. No había hinchazón de las articulaciones y el dolor no se agravaba por el movimiento. Agravación del dolor de articulaciones por cubrirlas era el síntoma más reciente y bien marcado. Y el ardor de la piel, alternado con dolor en articulaciones (7). De momento ardor de la piel, mejorado por ser calentado (41) con la cubierta, dolor en articulaciones de inicio por nublado y siendo entonces sólo mejoradas por destaparse (41). Movimiento repentino y convulsivo del cuello, hacia el lado izquierdo, con dolor en el músculo trapecio, seguido de acuosidad (172) de la boca, era un viejo síntoma y recurrente ahora, durante el curso del último año. Sus palmas estaban tan calientes (129) que ella no podía soportar el contacto de las otras partes del cuerpo con ellas; por el contrario, sus pies estaban fríos (44). Estómago e intestinos Náusea (182-2), de seis meses de duración, asociada a salivación (172) y también con sed de pequeños sorbos de de agua fría; estaba peor a las 2 a.m. y se mejoraba tras el vómito, que era muy a menudo ácido; el trastorno continuaba generalmente hasta 6 o 7 a.m. y mejoraba después de comer. Ella tenía aversión para la leche que causaba siempre náusea (182-2) y daba lugar a vomitar. Las deposiciones eran normales y satisfactorias. Las hemorroides estaban tranquilas; había una historia anterior de picor y pinchazos en ellas. Menstruaciones Ella estaba en la menopausia. Su anterior historia menstrual era normal. Síntomas Mentales Ninguno de importancia. Ella pertenecía a esa clase de las personas que llevan sus obligaciones pacientemente. Ella era a la clase alta social. Generales Sus trastornos empezaban generalmente al atardecer: por ejemplo, picor, dolor en dedos y articulaciones de los codos, acidez gástrica, eructos, -todo a partir del 4 p.m. hacia adelante. Ella comentó que su condición estaba peor por las inyecciones; cada inyección aumentaba su dolor; y que aún persistieron en que debía ponerse más inyecciones. Ella también tenía diversos ungüentos para uso externo. Ella había venido aquí desde una larga distancia. Ella y su marido habían sido tratados por mí 20 años atrás por infección de Spiroquetas y Gonococos. Desde entonces la reacción de Wassermann había sido negativa durante largos períodos. Diagnosis Clínica: Liquen Plano elección del remedio Siguiendo a Boger, ‘tenemos la idea central o fundamental de Hahnemann de que cuanto más alejado parece un síntoma y fuera del ordinario curso de una enfermedad, mayor es su valor terapéutico’. El dolor en articulaciones es un síntoma esta clase - un síntoma lejano y separado del curso ordinario de la principal enfermedad del paciente, liquen plano. Tenemos otra declaración de Boger: ‘Al principio de la tabla, e incluso a veces por delante de síntomas peculiares y generales, debe colocarse el último síntoma que está apareciendo en un caso’. La modalidad de dolor en articulaciones era no solamente reciente sino también excepcional y definida. Era el último en aparecer hasta instituirse el tratamiento homeopático. Por otra parte, el dolor en articulaciones, agravado cubriéndolas, estaba en este caso, un síntoma de primera importancia en la elección del remedio. Colocando en superposición la carta nº 145. (articulaciones, alteraciones artríticas, etc.) y la carta nº 287 (mejoría descubriéndose, cubiertas calientes agravan) Calc. C., Led., Lyc., Puls., y Sul., eran el grupo de remedios comunes a estas dos tarjetas. Por lo tanto, la opción del remedio a elegir para el caso se preveía que estuviera confinado a este grupo. Si se descubriera que cualesquiera de estos remedios correspondiera al caso en su totalidad, uno podría esperar que el remedio influenciar en el caso muy profundamente y producir resultados marcadamente curativos. Las tarjetas, según lo mencionado en la siguiente tabla, fueron utilizadas para correlacionar la influencia sobre los trastornos orgánicos y funcionales del paciente, y la evaluación de los remedios para las correspondientes rúbricas fue hecha con la ayuda del análisis general, siendo las ‘MAYÚSCULAS’ de 3 puntos de valor, las ‘Antiques’ de valor 2, y las ‘Romanas’ de valor 1. Cuando estas tarjetas fueron colocadas superpuestas y vistas contra una luz fuerte, solamente Sulph se veía al trasluz. El numerador corresponde al número de las rúbricas cubiertas por el remedio y el denominador representa la evaluación total para el mismo. Número de la tarjeta-Rúbricas Calc Led Lyc Pul Sul 243 - Piel- 1 0 2 1 3 92 - Erupción - 1 0 2 1 3 292 - Vesículas - 2 0 2 1 3 61 - Descamación (Escamas) - 1 0 0 0 2 128 - Calor, ardor - 2 0 0 0 3 142 - Picor- 0 0 2 3 2 131 - Pesadez - 2 0 1 2 3 44 - Frialdad, parcial - 1 0 0 3 2 129 - Calor, parcial - 1 0 1 2 3 145 - Articulaciones, alteraciones artríticas - 2 0 1 1 2 7 - Efectos alternantes - 0 0 2 2 2 172 - Humedad, secreciones aumentadas- 2 0 1 2 3 182-2 - Nausea - 0 0 0 2 0 287 - Descubrir mej., Cubiertas calientes agr. - 1 1 3 1 2 296 - Calor agr., en general - 0 1 1 3 1 303 - Viento, corriente de aire agr., cubrir mej. - 2 0 1 1 3 185 - Noche, agr. - 0 0 0 2 1 41 - Frío y calor agr. - 1 0 1 0 1 Otros discretos síntomas se encontraron en Boger - Boenninghausen’s Characteristics & Repertory,“ 2nd edition: Página - Rúbricas - Calc Led Lyc Pul Sul 474-2 - Aversión a la leche - 3 0 0 4 2 509-1 - Nausea, agr., por leche - 3 0 0 2 2 507-2 - Nausea, agr., comer, antes de - 0 0 0 2 4 901-1 - Sensación pesada, peso, como un - 0 0 0 0 2 Ver repertorización en Radar 6.0 ‘Dhawaleespañol’: EXTREMIDADES - DOLOR - Articulaciones - calor - agr. EXTREMIDADES - DOLOR - Articulaciones - calor - cama agr.; de EXTREMIDADES - DOLOR - Articulaciones - alternando con - piel; enfermedades de la GARGANTA EXTERNA (CUELLO) - TORTICOLIS EXTREMIDADES - CALOR - Mano - palma EXTREMIDADES - FRIALDAD - Pie EXTREMIDADES - CALOR - Mano - frialdad - pies; de ESTOMAGO - NAUSEAS - salivación; con ESTOMAGO - SED - pequeñas cantidades; de GENERALES - COMIDA Y BEBIDA - fría, agua fría; bebida - deseo de GENERALES - COMIDA Y BEBIDA - leche - aversión a ESTOMAGO - VOMITOS - leche; después de GENERALES - TARDE; por la - 16 h GENERALES - ANOCHECER; al GENERALES - DESTAPARSE - mej. GENERALES - CALIENTE, CALOR - abrigos - agr. Pulsatilla no apareció en la lista de los remedios para las erupciones escamosas dadas por el Repertorio de característicos de Boger-Boenninghausen, página 952-2, y era muy pobre en vesículas (véase pagina 977-1 del mismo libro). Sulphur es prominente en la agravación al atardecer (véase la página 1104-1 del mismo libro); y tiene también ese síntoma peculiar, particular y persistente de Cuello, sacudidas tironeantes de los músculos (véase Manual de Allen de Materia Medica, página 1072-2.) Sulphur era evidentemente el líder dentro del grupo. La señora estaba en una desgraciada condición. Por lo tanto, aunque el sulfuro estaba muy bien indicado, fue administrado a la trigésima potencia, una dosis, para que una potencia más alta no produjera una grave reacción. No se prescribió ningún ungüento. Para la pérdida de continuidad en la piel causada por la ruptura de las bullas se le aconsejó aplicarse aceite de coco esterilizado e igualmente se le aconsejó para el uso externo antes del baño caliente. El jabón fue rechazado. Evolución del caso Dos días después de la administración de Sulp. 30, el picor, ardor y dolor de las articulaciones desaparecieron; y las escamas de las erupciones comenzaron a caerse, más evidentemente después del baño y durante proceso de fricción con una toalla para secar el cuerpo. La dosis fue repetida con buen efecto a los de seis días, ya que había una recaída. Veinticuatro días después se le administró una dosis de Sulp. 200, pues había otra vez una recaída. Después de una inicial agravación, la paciente se sintió otra vez mejor. Veintiún días después de esto, se le repitió en la misma potencia pues había otra vez una recaída. Otra vez después de veintiún días, a causa de la recaída del dolor de articulaciones se le administró Sulp. 1000, una dosis. La pigmentación de la piel había llegado a ser mucho menos marcada en este tiempo. Recaída en región de estómago, piel y articulaciones tres semanas después de la última administración de Sulp.1000, que fue resuelto otra vez con la misma potencia de Sulp. Pero esta vez no se mantuvo mucho tiempo. Y como había a recaída, se administró Sulp. 10M, doce días después de la dosis anterior. Dos meses y medio más tarde la paciente todavía progresaba satisfactoriamente. El sulfuro fue administrado cada vez por mañana temprano con el estómago vacío. Después de que este tratamiento fuera instituido, el progreso en la erupción se paró casi inmediatamente. Y aunque había habido recaídas como se ha dicho arriba, fueron solamente de una naturaleza subjetiva, y habiendo una mejora constante y progresiva en el tamaño y el color de las placas. *** Estados de desarrollo (de 8 a 13) 8.- Estado clínico: estado mental, emocional, sensitivo, funcional, orgánico, lesional (la ‘cascada’).[ii] El Dr. Kent (1849-1916) decía que: "Toda mi enseñanza está fundada sobre la de Hahnemann y la de Swedenborg; las enseñanzas de uno y otro corresponden perfectamente" Kent distingue los síntomas generales de los síntomas comunes y de los síntomas locales (‘particulares’)[iii]. Atribuye una importancia muy relevante a los síntomas mentales, considerándolos los más generales de todos; confiere un lugar importante pero secundario a los síntomas físicos generales y a las modalidades; y coloca en el último lugar a los característicos locales. “Muchos síntomas regionales son al mismo tiempo comunes y particulares, particulares porque son de una sola zona corporal y comunes porque describen un estado patológico.”[iv] La concepción antropológica de Kent es jerárquica, siendo el síntoma mental primordial porque manifiesta con mayor especificidad el desarreglo profundo del ser humano. La ‘cascada’ de trastornos desde el nivel mental hasta el nivel lesional determina su grado de importancia: Mental → Afectivo (emocional) → Sensorial → Funcional → Lesional Autores homeopáticos contemporáneos[v] sostienen un esquema antropológico jerárquico similar, resumiéndolo en tres niveles básicos: Mental/Espiritual; Emocional/Psíquico y Físico (incluyendo el sexo, el sueño, la alimentación y los cinco sentidos). Y adjudicando también, igual que Kent, al nivel mental el máximo rango. “El nivel mental es el nivel más crucial para el ser humano. Es el contenido mental y espiritual de la persona lo que le confiere la verdadera esencia a dicha persona.” Este planteamiento llevó a Kent a ampliar el capítulo Mente de su repertorio como ningún otro repertorio había recogido antes, y a que autores más modernos lo hayan desarrollado y completado mucho más. La Homeopatía afirma que hay principios.- La Antigua Escuela niega que los haya, aparentemente con razón, si la pregunta ha de resolverse bajo el punto de vista de su práctica y de sus métodos. Ella no se ocupa sino de los resultados últimos de la enfermedad: de ella no ve sino los cambios finales, materiales. Pero la Homeopatía percibe, se da cuenta de que algo hay que antecede a este resultado. Toda ciencia enseña, y toda investigación de carácter científico prueba que cada cosa que existe debe su existencia a algo anterior a ella. Solamente en este camino podemos ligar el efecto a la causa, formando una serie que va del principio al fin y vuelve de éste al principio. Por este medio, podemos llevar, no a presumir sino a comprender este estado de cosas con completo conocimiento de causa. El verdadero hombre enfermo es anterior al cuerpo enfermo, y debemos concluir que el hombre enfermo se encuentra en alguna parte de lo que no queda anulado después de él a su muerte. Lo que desaparece a la muerte del hombre es primario; lo que queda es ulterior. Nosotros decimos: el hombre siente, ve, gusta, oye, piensa. vive; pero estas manifestaciones de pensamiento y de vida no son sino exteriores. El hombre quiere y comprende; el cadáver no puede ni querer ni comprender; por lo tanto, lo que se va, al morir, es esto que nosotros llamamos voluntad y entendimiento. Esto es, aquello que puede ser cambiado, esto es lo que es anterior al cuerpo. La combinación de estos dos principios o facultades, voluntad y entendimiento, constituyen el hombre: conjuntos estos dos principios, hacen o producen vida y acción; constituyen el cuerpo y causan todas las cosas, La voluntad y el entendimiento, operando en el orden, producen el hombre en buena salud. No es nuestra intención ir más allá que la voluntad y el entendimiento, remontar a su causa primera o a su prioridad de principio. Baste decir que fueron creados. Así pues, el hombre propio es su voluntad y entendimiento propios, y la habitación que él ocupa es su cuerpo. En el estudio de Aurum encontraremos que lo que perturba más esta droga son los afectos. El mayor amor del hombre es por su vida: pues bien, Aurum destruye este amor de tal suerte, que el hombre no desea ya vivir y se suicidaría. Por otra parte, Argentum quebranta tan fuertemente el entendimiento humano, que ya no es racional; su memoria está totalmente arruinada. Y así con todo medicamento de la Materia Médica. Vemos que cada substancia experimentada afecta primero al espíritu: la mentalidad del hombre, luego desciende de la mente a la parte física, hasta la piel. hasta los cabellos, hasta las uñas. Si no estudiáis vuestros medicamentos de esta manera, no tendréis jamás un conocimiento inteligente de ellos. Sobre esta sola base reposa la Materia Médica. Empleando el lenguaje moderno, podríamos decir que Kent es psicosomático en el sentido de Alexander[vi], Weiss y English[vii], al postular, no sólo la unidad reaccional del alma y el cuerpo, sino el origen psíquico obligatorio de todos los fenómenos patológicos. En cambio, laperspectiva de Hahnemann y Boenninghausen sería más bien somato-psíquica.
9.- Estado jerárquico: etiología, general, mental, raro, agravación, deseos, sueño y ensueños, local, descarga, patognomónico de la enfermedad. Siguiendo este orden jerárquico de escala de valoración de los síntomas a repertorizar, según las enseñanzas kentianas de John Weir, Margaret Tyler[19] y Pierre Schmidt: 1. Etiología manifiesta. 2. Síntomas Mentales (y emocionales): voluntad, amores, odios, miedos, cólera, tristeza, inteligencia, ilusiones, delirios, memoria, … 3. Síntomas raros, singulares, extraños o paradójicos (excepto si los generales se oponen de forma clara). 4. Síntomas Generales : agravaciones, mejorías; horarios, estacionalidad, lateralidad, periodicidad, tendencias y predisposiciones, … 5. Intolerancias, aversiones y deseos alimentarios. 6. Sueño y sueños. 7. La esfera Genital: trastornos sexuales, trastornos menstruales, … 8. Secreciones. 9. Síntomas Regionales, de arriba abajo. 10. Síntomas Patognomónicos de la enfermedad. Basándose la repertorización mayormente en los síntomas correspondientes a los apartados 1-7, usando raramente los síntomas de los apartados 8-10 excepto en casos defectivos, con pocos síntomas. En la conferencia La metodología hahnemannienna dada por el Dr. Pierre Schmidt, en Berna, el 22 de Mayo de 1955 explicaba: En resumen, todo este capítulo implica el concepto de valor de los síntomas y de jerarquización, es allí donde la ciencia se une al arte de la medicina. En su Organon del Arte de curar, del que la 6ª edición acaba de publicarse en francés, Hahnemann describió del § 84 al § 98, toda el protocolo que debe seguirse para establecer un diagnóstico completo del enfermo. Es un monumento del arte de observar y tomar la anamnesis de un enfermo. Se resume en seis términos: observar, escuchar, transcribir, cuestionar, examinar y coordinar. La sintomatología homeopática es la semiología más florida que se pueda encontrar en medicina. Exige la investigación de síntomas objetivos por supuesto, donde su estudio se ha llevado hasta sus últimos límites por la medicina contemporánea. Pero también y con la misma intensidad la investigación de síntomas subjetivos y eso no sólo en los casos mentales, sino en todos los casos. Se interesa tanto por los síntomas observados por el médico como por los experimentados por el enfermo, pero además escoge los observados por su entorno y que no hubieran podido ser observado quizá ni por el médico, ni por el paciente mismo. Este interrogatorio debe hacerse de tal modo que permita al enfermo responder siempre de una manera absolutamente libre, libre y sin sugerencias. El médico que considerar dos categorías de síntomas muy diferentes: a) Los síntomas patognomónicos, es decir, los representantes de la enfermedad y que le dictarán la conducta que debe seguirse bajo el punto de vista de la higiene general. b) Los síntomas no patognomónicos, los que representan al enfermo y que le proporcionarán las indicaciones de los síntomas que deben seleccionarse para la búsqueda del remedio conveniente. Para la aplicación práctica y técnica que se deriva de los diagnósticos establecidos para encontrar el remedio similar que debe curar al enfermo, el médico deberá destacar los síntomas de su anamnesis, clasificándolos según el esquema hahnemanniano. Comenzará por los síntomas mentales, puesto que el espíritu es el hombre, luego a continuación los síntomas generales, es decir, las reacciones del enfermo a la temperatura, a las estaciones, al movimiento y al reposo, las agravaciones horarias, ciertos dolores o fiebres o transpiraciones produciéndose a horas particulares, el efectos de la posición, del movimiento, las influencias exteriores y todas el modalidades climáticas, meteorológicas, físicas que son capaces de causar, de hacer desaparecer o de modificar en cualquier cosa el síntomas que sufre el enfermo. Luego, destacará los síntomas de la cabeza, de la cara, de órganos de los sentidos, de los dientes, de la garganta, el tubo digestivo, el sistema cardiopulmonar, génitourinario, cutáneo, del esqueleto, del sistema articular y muscular, finalmente del sueño, teniendo bien en cuenta para cada síntoma las modalidades de agravación y mejoría propias al enfermo en cuestión. La técnica homeopática moderna ha trazado normas para la clasificación de estos síntomas, pues el objetivo es encontrar un medicamento en el que los síntomas causados sobre el hombre sano puedan corresponder lo más exactamente posible a los de los que sufre el enfermo; eso para satisfacer la metodología toxico-mimética. Es como si se quisiera buscar a un “doble medicamentoso” al personaje sufriente. La teoría dice que la enfermedad y el enfermo son representados por la totalidad de los síntomas. Realmente, es necesario entender por totalidad el “mínimo de síntomas de valor máximo ”. Así como un caricaturista les permitirá identificar a un personaje por algunas características sin tener necesidad de copiar de una fotografía, así mismo escuchando el leitmotiv de una sinfonía la reconocerán inmediatamente, así mismo un digno médico de su arte es capaz con algunos síntomas bien elegidos de diagnosticar una enfermedad sin tener necesidad de enumerar los meticulosos detalles, así mismo finalmente el médico homeópata capaz y competente sabrá seleccionar en el desbarajuste sintomático el mínimo de síntomas de valor máximo. Saber elegir los síntomas reveladores del enfermo, luego saber seleccionar el remedio correspondiente a esta tal imagen, es la tarea del verdadero médico que conoce y que practica la homeopatía.
10.- Miasmático hahnemanniano (psórico, sicósico, sifilítico). El abordaje miasmático de Hahnemann y el problema de los miasmas han sido el objeto, desde hace un siglo, de una literatura y reflexiones abundantes, espesas y diversas que no han desembocado hasta el presente en una comprensión miasmática de los síntomas ni en una aplicación terapéutica clara. Creemos importante reservar la terminología miasmática y los términos únicamente a los conceptos enunciados por Hahnemann en las "Enfermedades Crónicas". Aconsejamos evitar etiquetar con una terminología miasmática a todo otro tipo de análisis, de los que hablaremos seguidamente, que abusan de los términos hahnemannianos para otros conceptos que no son los enunciados por Hahnemann y que crean confusión y falta de claridad en la comunicación y en la comprensión entre los colegas. A nuestro modo de ver, el abordaje miasmático hahnemanniano no es actualmente practicado de manera sistemática y organizada más que por un reducido grupo de colegas, como el grupo de brasileños que están en torno al Dr. George Washington Galvao Nogueira de Sao Paolo. Ellos se han tomado la molestia de aplicar lo que dice Kent en su conferencia 27 en la que nos sugiere apuntar todos los síntomas clínicamente observados por Hahnemann en la Psora, la Sycosis y la Siphilis. Nos haría falta pues repertorizarlos y así constituir un esquema de análisis para cada una de las tres diátesis. Dice Hahnemann respecto a los miasmas: Parágrafo 204: Si se exceptúan los males crónicos, sufrimientos y enfermedades que dependen de la insalubridad del género de vida habitual, y también la innumerables enfermedades medicamentosas producidas por el irracional, persistente, fatigante y pernicioso tratamiento de los médicos de la antigua escuela en enfermedades a menudo de carácter trivial, la mayor parte de las enfermedades que queda, resulta del desarrollo de estos tres miasmas crónicos, sífilis interna, sicosis interna, pero principalmente y en una proporción infinitamente mayor, la psora interna. Cada una de estas tres infecciones estaba ya en posesión de todo el organismo y le ha invadido en todas direcciones antes de que apareciera el síntoma local primario y sustituto de cada una de ellas (de la psora la erupción sarnosa, de la sífilis el chancro o el bubón y de la sicosis los condilomas) que impiden su explosión. Estas enfermedades crónicas miasmáticas si se las priva de su síntoma local, están destinadas inevitablemente por la Naturaleza poderosa, tarde o temprano a desarrollarse y a estallar, propagando de esta manera, todas las miserias innominadas, el número increíble de enfermedades crónicas que han infestado la humanidad por ciento y millares de años, ninguna de las cuales hubiesen existido si los médicos hubiesen procurado de una manera racional curar radicalmente estos tres miasmas sin emplear remedios locales para sus síntomas externos correspondientes, confiando solamente en los remedios homeopáticos internos apropiados para cada uno de ellos. Parágrafo 205: El médico homeópata jamás trata los síntomas primitivos de los miasmas crónicos, ni los males secundarios que resultan de su desarrollo con remedios locales (ni con agentes externos que obren dinámicamente ni tampoco con los que obren mecánicamente). Cuando los unos o los otros aparecen, el homeópata se limita únicamente a curar el miasma que constituye su base, y de este modo los síntomas primitivos y los secundarios desaparecen espontáneamente. Parágrafo 206: Antes de comenzar el tratamiento de una enfermedad crónica, es necesario hacer una investigación muy cuidadosa para saber si el paciente ha tenido alguna infección sifílitica (o una infección con vegetaciones gonorreicas); pues entonces el tratamiento debe dirigirse sólo hacia ésta, estando únicamente presentes los signos de la sífilis; pero actualmente es muy raro encontrar sola esta enfermedad. Si tal infección ha tenido lugar anticipadamente, también esto debe retenerse en la mente al establecer el tratamiento de estos casos en que la psora está presente, porque en ellos la última (psora) está complicada con la primera, como sucede siempre cuando los síntomas no son los de la sífilis pura. Cuando el médico cree tener siempre o casi siempre que tratar una afección sifilítica acompañada (complicada con) principalmente por la psora, pues esta discrasia (la psora) es en alto grado la causa fundamental más frecuente de las enfermedades crónicas. A veces ambos miasmas pueden estar complicados también con la sicosis en organismos crónicamente enfermos, o lo que es más frecuente, la psora es la única causa fundamental de todas las otras enfermedades crónicas, cualquiera que sea el nombre que lleven, y que son, además, estropeadas, aumentadas y desfiguradas hasta un grado monstruoso por la impericia alopática Parágrafo 207: Cuando se han obtenido los datos anteriores le queda todavía al médico homeópata averiguar qué clase de tratamiento alopático se adoptó hasta ese momento para la enfermedad crónica, qué clase de medicamentos perturbadores se emplearon principalmente y frecuentemente, también qué clase de baños minerales se han usado y qué efectos produjeron, con el fin de comprender hasta cierto punto, la degeneración de la enfermedad de su estado original, y si fuera posible, corregir estas perniciosas alteraciones artificiales, o ponerle en condiciones de evitar el empleo de medicamentos que ya han sido usados impropiamente. Parágrafo 208: Después debe tomarse en consideración la edad del paciente, su género de vida y clase de alimentación, sus ocupaciones, su posición doméstica, sus relaciones sociales y así lo demás, a fin de averiguar si estas cosas han contribuido a aumentar su enfermedad, o en qué grado han favorecido o estorbado el tratamiento. Del mismo modo debe atenderse su carácter y manera de pensar, para saber si presentan algún obstáculo al tratamiento, o necesitan ser dirigidos, estimulados o modificados. Parágrafo 209: Después de hacer esto, el médico procurará, en conversaciones frecuentes con el paciente, trazar el cuadro de la enfermedad tan completamente como sea posible, conforme a las instrucciones dadas arriba, a fin de estar en condición de dilucidar los síntomas más notables y peculiares (característicos), de acuerdo con los cuales elige el primer remedio antipsórico o cualquier otro que tenga el parecido sintomático más grande, para comenzar el tratamiento, siguiendo en la misma forma. Parágrafo 210: A la psora se refieren casi todas las enfermedades que otras veces he llamado parciales, y que parecen más difíciles de curar en razón de este mismo carácter que consiste en que todos sus demás accidentes desaparecen ante un gran síntoma predominante y único. De este carácter son las llamadas enfermedades mentales. No obstante no constituyen una clase marcadamente separada de todas las otras, pues en las enfermedades corporales siempre se modifica el estado mental; y en todos los casos en que se nos llame a curar debe anotarse especialmente el carácter del paciente junto con la totalidad de los síntomas, si queremos trazar una imagen exacta de la enfermedad, a fin de estar en condición de tratarla homeopáticamente con éxito. 11.- Estados de evolución dinámica. Se trata de un tipo de análisis diferente pero igualmente útil. Fue preconizado por Gathak en Bengala y ha sido retomado y difundido en el presente por el equipo de estudio del Dr. Alfonso Masi Elizalde de Buenos Aires. A poco que tengamos la atención alerta podemos distinguir síntomas que representan, o bien la vulnerabilidad fundamental del terreno a las agresiones, o bien síntomas de adaptación reaccional del terreno a las agresiones, sea una fijación de tipo pletórico, expansivo y dispersante, o sea una fijación de tipo restrictivo, contraído, esclerosante y degenerativo. Su etiquetaje miasmático es deplorable. Los análisis de los síntomas de las Materia Médicas sobre este tema están en curso y podrían ayudarnos a situar la predominancia sintomática de nuestros pacientes en su terreno de base, en su defensa adaptativa, o en el tipo de patología instalada.
12.- Tipo de reactividad energética (hipoenergético, hiperenergético, disenergético). Este tipo de análisis está ampliamente difundido por el Dr. Proceso Sánchez Ortega de Méjico. Estas modalidades han sido, desgraciadamente, etiquetadas en términos miasmáticos, lo que produce confusión en la comunicación entre los homeópatas de las diferentes escuelas. Ello no impide que la clasificación, cuando es posible, de los síntomas del paciente, en el momento cuando nosotros le vemos e incluso en las fases anteriores de su biopatografía, nos dé una indicación de predominancia hipo-, hiper-, o disenergética de su sintomatología. Este tipo de análisis, que por otra parte ayuda a la calidad del diagnóstico diferencial de los remedios, nos da preciosas indicaciones pronósticas que son útiles en el seguimiento del caso.
13.- Estado del desarrollo existencial (captativo-dativo).
14.- Nosodal. 15.- Según los cuatro elementos fundamentales: tierra, agua, fuego, aire. Joseph Reves, de Israel, funda su teoría en el equilibrio de los elementos primarios[20]: Fuego (arriba) Agua (derecha) Tierra (izquierda) Aire (abajo). El interior del círculo es lo más interno del hombre y lo externo lo más superficial. El concepto básico de la homeopatía es acción y reacción. La enfermedad es la incapacidad del hombre de contestar a la fuerza enemiga que actúa sobre él; y la homeopatía es producir una fuerza enemiga a la vida, para producir una fuerza opuesta a esa influencia. Si no hay esta fuerza contraria, la fuerza enemiga va hacia el centro y penetra (si hace calor fuera, el calor penetrará en la persona, de no ser que éste haga una respuesta adecuada de sudoración, etc., que la compense); tiene que producir una fuerza de la misma intensidad, en sentido contrario. Una garganta inflamada son síntomas de fuego. Abajo son las 0 horas, y en la derecha el 6 h, y arriba las 12 h y a la izquierda las 18h El aire es frío El agua es húmeda. El fuego es caliente. La tierra es seca. El amarillo es la tierra. El rojo el fuego. El agua azul. El aire es blanco-negro. Entre rojo y azul: violeta, entre rojo y amarillo: naranja. Abajo, en el sur, en el punto medio, a al media noche, se junta el negro y el blanco (opuestos y complementarios). En el centro del círculo está el color verde, mezcla de azul y amarillo, colores respectivos de los extremos de su horizontal. A las 21h (izda-abajo) que es intermedio de seco y frío. Si uno agrava a las 15 h es que le falta a uno el frío húmedo del punto enfrente. El temperamento linfático es el frío y húmedo, con su estación que es el invierno. Calcarea y barita carbonica son de temperamento linfático, que empeora con el frío y la humedad, el invierno. El sanguíneo es mezcla de humedad y calor, la estación de primavera. Su remedio podría ser Phosphorus. El temperamento colérico es el calor seco, el verano (cole=bilis, color amarillo). Lycopodium podría ser su remedio. Melancólico quiere decir ‘bilis negra’, con su calidad seca y cálida, como el desierto. Falta la respuesta contraria, fría y húmeda que le permite un equilibrio, pues si no tiene esta capacidad no se regula. Su remedio es como Natrum muriaticum, una sal que como es seca desea el agua. El sabor conectado al calor es dulce (también el picante). El amargo se relaciona con la tierra, sabor de la bilis. El ácido con el frío. El salado para el agua. En los síntomas tenemos que leer lo que se realiza como polaridad lo que falta o lo que está el exceso. Si hay un bloqueo energético siempre producimos un exceso en un lado y un defecto en el otro, y esto se puede ver como un exceso por un lado o una falta por el otro. El segundo elemento fundamental es un intento de esquematizar conceptos kentianos de relaciones. El círculo es un cono tridimensional , que es desde el mundo de la potencia (vértice superior del cono) al mundo de la materia (el círculo base). La parte más elevada, más interior, del hombre es lo que quiere y desea y lo que rechaza. Es la voluntad (will), el deseo, las gana o rechazo de; es decir, la parte emocional de la persona. El segundo nivel es la parte intelectual (intellect, understanding) de la persona. Más abajo en el cono está la acción (doing). Los fluidos están entre medio (la sangre por excelencia, pues para Swedemborg la sangre es la unión de lo espiritual con lo material). La cualidad de la sange es el tiempo. Luego los órganos internos. Su cualidad es la tridimensionalidad. Los órganos externos están afuera. Su cualidad es le bidimensionalidad. Las descargas están relacionadas con los colores, y cualidades del círculo. Agua: riñón. Aire: pulmón Tierra: hígado Fuego: sistema nervioso El hígado, situado entre la tierra y el centro, tiene los colores entre amarillo y verde. Del blanco al azul, y todas sus graduaciones corresponde con el cuadrante linfático. La imagen de la constitución del hombre es la línea del horizonte (el diafragma) y por encima el corazón (fuego) y pulmón (aire) y debajo agua () y tierra (). La línea del diafragma separa dos niveles, los emocionales (línea corazón pulmones: vertical arriba-abajo): circulatorio, y pulmón, órganos más emocionales. Sus extremos son el amor y el odio. El pulmón no elije nada, como los órganos intelectuales, el pulmón cambia oxígeno por anhídrido carbónico; y el corazón lo distribuye a todos los órganos, que no elije, que da. El amor total desinteresado es el amor materno que todo lo que recibe lo da. Bajo el diafragma la línea tierra agua, que es más intelectual, como urinario y digestivo (el digestivo hace una función intelectual, pues elige cada día lo que tiene que tirar y que retener, que es distinguir lo verdadero de lo falso, sus extremos). La enfermedad es al incapacidad de diferenciar lo verdadero de lo falso: en la diarrea el intestino tira lo necesario para el paciente, El riñón separa lo verdadero de lo falso de la sangre y lo tira por la orina. Linfático entre aire y agua, sanguíneo entre agua y fuego, colérico entre fuego y tierra, melancólico entre tierra y aire.
16.- Analógico - simbólico.
17.- Temático. Esta estrategia es la utilizada en los grupos de trabajo del Instituto Internacional de Altos Estudios Homeopáticos James Tyler Kent, del Dr. Alfonso Masi Elizalde. Consiste en encontrar lo que está más arriba del lesional y del funcional y que corresponde con algo no reflexionado, instintivo, no justificado y que corresponde con partes más esenciales o animales.
18.- Morfológico.
19.- Intensidad (espontáneo o sugerido), inesperado presente, esperado ausente.
20.- Análisis chino de los síntomas.
21.- Fuerza- armonía (Stchar – Candegabe). 22.- Drenaje homeopático de Vannier[21] Los homeópatas saben durante 150 años que en homeopatía clásica de un solo remedio, una dosis de un remedio homeopático puede a veces causar una agravación de los síntomas del paciente. Desde 1911 el Dr. Leon Vannier de París, Francia, desarrolló un método que llamó tratamiento de drenaje, diseñado para evitar la agravación homeopática[22], en 1912, nueve años antes de que se publicara la 6ª edición del Organon con el uso de la escala cincuentamilesimal. Vannier, en 1950 definió drenaje como sigue[23]: Drenaje es la combinación de medidas a utilizar para asegurar la regular eliminación de toxinas que porta el cuerpo de una persona. Digo de una persona y no de unas personas porque el hecho de gran importancia a recordar es que el drenaje debe ser siempre individualizado. Vannier decía que en la selección del remedio de drenaje debía estar basada en la Materia Médica: el remedio de drenaje es el remedio que corresponde más cercanamente a los síntomas manifestados y que serán tratados por él. Vannier divide los síntomas en tres grupos: - Síntomas generales: todos los síntomas mentales. Todos los síntomas o signos aplicados al paciente en general, como cansancio, pérdida de peso, preferencia por vivir en la costa, etc. Todos los síntomas sexuales o aquellos relacionados con el sueño. Y todas las modalidades. - Síntomas funcionales: son debidos a la alteración del funcionamiento de un órgano incluso si no hay lesión en él. Por ejemplo, cefaleas sin presencia de un tumor cerebral o una hemorragia intracraneal, o dolor epigástrico y acidez sin presencia de una lesión como úlcera péptica o cáncer de estómago. - Síntomas lesionales: son debidos a una lesión anatómica en un órgano. Tratamiento regulador es la combinación de medidas a ser usadas para reestablecer y mantener el equilibrio de un individuo. El uso del remedio fundamental en alta potencia o simillimum es sólo una parte de lo que Vannier llama tratamiento regulador, que él define como sigue: Para encontrar el simillimum el homeópata selecciona el remedio que cubre la mayor parte de los síntomas del paciente, con particular énfasis en los síntomas generales (Hahnemann, Organon, pár. 147 y 258). Vannier le llama remedio fundamental y dice debe ser usado en alta potencia, 200 CH o 1M CH, a infrecuentes intervalos, separados por 12 a 20 días. Esto es prácticamente como se hace en homeopatía clásica. Y entonces Vannier selecciona uno, o dos, remedios de drenaje que están principalmente dirigidos a los síntomas funcionales del paciente y que se usan a potencia media (30 CH), una o dos veces al día. Si el paciente tiene también síntomas lesionales, otro, o el mismo, remedio de drenaje se puede utilizar in potencia baja (6 CH), diariamente o cada dos días, principalmente dirigidos para los síntomas o signos lesionales del paciente, como una urticaria de piel. Como se enfatiza arriba, estas selecciones de remedios están hechas en base a la materia médica. La segunda parte del tratamiento regulador es la selección del nosode apropiado, como Psorinum, Medorrhinum, Tuberculinum, etc. de acuerdo con los síntomas del paciente. Este nosode es utilizado también en alta potencia 200 CH ó 1M CH, y usado en alternancia con el remedio fundamental o simillimum en alta potencia, alrededor de dos semanas después del simillimum. Durante un análisis repertorial se puede encontrar que sólo unas pocas rúbricas tienen nosodes en la lista de remedios; así en la lista final de remedios, aparecen nosodes con escasa frecuencia por lo que se ignoran en el análisis repertorial. Sin embrago, si se anota la frecuencia con la que cada uno de los principales nosodes aparece a lo largo de los síntomas de un caso, se puede calcular una frecuencia de distribución de los principales nosodes.
II. ESTRATEGIAS TERAPÉUTICAS
.................(4).............(3) .....(2) (6)A------------------------B------------C(1) ...........................(5)
A: Nacimiento del paciente B: Comienzo de la enfermedad C: Momento actual Estrategias principales: 1.- La totalidad del paciente hoy en día. (1) No se trata de una paliación basada en la queja principal, ni se trata de una intención paliativa de los síntomas lesionales, pues estas dos actitudes terapéuticas no están comprendidas en lo que nosotros llamamos "tratar el paciente de hoy en día". Tratar el paciente tal y como se nos presenta hoy en día quiere decir que tenemos en cuenta la totalidad de los síntomas actuales que nosotros individualizamos, tal y como se presentan hoy en día en sus modalidades. Es una actitud que tiene su lógica y que está adoptada en los escritos y en la práctica clínica cotidiana del Dr. Proceso Sánchez Ortega. La lógica de esta actitud es que el paciente que debe reaccionar a nuestro remedio es el paciente tal y como es hoy en día. Sobre esta estrategia injertaremos uno de los cinco tipos de análisis en función del caso individual y en función de nuestra comprensión de estos síntomas. Por ejemplo, un niño de año y medio con otitis, tomando los síntomas del momento actual indicaría como remedio más adecuado repertorialmente Pulsatilla: (repertorización) 2.- Su historia morbífica (2) Una segunda estrategia es preconizada por numerosos de nuestros mayores. Se trata de abordar toda la historia del paciente desde que está enfermo, y no solamente tal y como se presenta hoy en día. Esta segunda estrategia tiene en cuenta todos los síntomas que presenta el paciente desde comenzar a no ser capaz de defenderse por sí mismo. Como en cada una de las estrategias, sobre este segmento de síntomas de la biopatografía de nuestro paciente podemos, según las posibilidades, aplicar uno o varios de los cinco tipos de análisis. Por ejemplo el mismo niño de 1'5 años del caso anterior, considerando los síntomas que tiene desde empezar su enfermedad puede indicar otro remedio como más adecuado, como Belladonna: (repertorización) 3.- La etiología (3) ¿Cuáles eran los síntomas del paciente en el momento que ha comenzado a perder su capacidad de autodefensa? Es aquí donde el síntoma etiológico se puede insertar en la tabla sintomática que debemos analizar. Remarcamos no obstante que este síntoma etiológico es poco fiable si la relación causa-efecto no es manifiesta. Así mismo, el síntoma etiológico no ha sido patogenéticamente experimentado y no se apoya más que en la clínica. No queda nada más que decir que la experiencia de todos recoge que la prescripción basada en el síntoma etiológico sólido da a menudo grandes servicios. Como ejemplo, el mismo niño del apartado anteior, considerando los síntomas etiológicos y sus modalidades etiológicas, puede indicar mejor Calcarea carbonica: (repertorización) 4.- Las características del paciente sano antes del factor etiológico con signos diatésicos y del temperamento (R. Flury). (4) Considerar la vulnerabilidad de base previa a la enfermedad, la totalidad de los síntomas modalizados del paciente tal y como eran antes de que se instale el síndrome mórbido, el conjunto sintomático que presentaba en el momento donde el factor etiológico ha desencadenado el síndrome mórbido. Nosotros llamamos vulnerabilidad de base al conjunto de los síntomas y signos que presentaba el paciente en la época de su biopatografía donde nosotros lo podíamos considerar como sano, antes de que el factor etiológico haya podido desencadenar su síndrome mórbido. Los síntomas y las modalidades que presenta en el momento en que empieza a estar enfermo pueden a menudo superponerse a las modalidades sintomáticas que ha presentado antes de el desencadenamiento de su disritmia. Debemos remarcar que esta fase de su biopatografía es teóricamente sana pues aunque ella no presentaba sintomatología mórbida, no estaba realmente sano, ya que el paciente se ha podido enfermar. He aquí la zona de la biopatografía del paciente que sugerimos llamar "vulnerabilidad previa" a la instalación de la enfermedad. Por ejemplo, siguiendo con el caso del niño visto en los apartados anteriores, tomando los síntomas que ya había antes de ponerse enfermo, podría indicar Chamomilla como más adecuado: (repertorización) 5.- Los hechos permanentes y consistentes de su vida entera. (5) Esta quinta estrategia es una aproximación global de la totalidad de la biopatografía que utiliza los síntomas modalizados que han guardado un valor característico a lo largo de toda la vida del paciente. Abordando al paciente de esta manera no tomamos en consideración los síntomas que van y vienen, que cambian, o donde las modalidades varían en el curso de la existencia. No guardamos aquí más que las características constantes y permanentes de la totalidad de la biopatografía. Esperamos así cercar mejor el terreno de base sobre el cual, merced a las circunstancias, son insertados los diferentes avatares sucesivos de la historia del paciente. A nuestro entender y en la experiencia de muchos de nuestros mayores, esta forma de trabajar conduce a un remedio que, ulteriormente, se reconoce a menudo ser el remedio simillimum. Este remedio, cuando tenemos la fortuna de encontrarlo, queda después, en todas o casi todas las circunstancias, como el único y solo remedio que resuelve siempre todo. Es así, en pocos casos, es necesario admitirlo, que se ha podido encontrar el remedio para toda la vida del paciente. Como por ejemplo y siguiendo con el niño con otitis de los apartados anteriores, y tomando los síntomas que estaban y están en su historia, podrían indicar Ipecacuanha: (repertorización) Estrategias complementarias (revisar Boeninhausen, Flury y Dhawale): 6.- Las características de la historia familiar (6) Esta sexta estrategia, si los síntomas recogidos en los antecedentes familiares están suficientemente modalizados, da una indicación de las modalidades energéticas de donde ha nacido el terreno de base. Nuestros colegas pediatras, en diversas ocasiones, han dado testimonio de la utilidad de las modalidades de los síntomas de los padres para modalizar los síntomas de los bebés, en quienes tales modalidades son a menudo difíciles de comprender. Todavía recientemente, en los Cahiers Hahnemanniens, los doctores Robert Bourgarit y Grandgeorge han dado testimonio de la utilidad de los síntomas de la madre para abordar la problemática del niño de pecho. Como ejemplo, siguiendo con el niño de la otitis, y seleccionando sus síntomas coincidentes con los que también tuvo su familia, podría resultar indicado Ferrum phosphoricum. (repertorización) 7.- Los hechos miasmáticos hahhnemannianos
8.- ‘Imágenes’ de remedios, ‘núcleos’, ‘retratos’, arquetipos de Jung, , Whimont y Dhawale.
9.- Sensaciones (a medio camino entre mente y cuerpo). Se pueden elejir lo síntomas de la sensación, que en nuestro ejemplo anterior del niño con otitis podría indicar Belladonna: (repertorización)
10.- De acuerdo a la reactividad energética predominante.
Estrategias accesorias: 11.- Análisis desde lo nosodal o anosodal. Impuesto por manchas adquiridas por el paciente o por sus padres que imprimieron en el terreno de base fallas que corresponden a estos nosodes. a) En cualquiera de las estrategias anteriores (1 a 6), se separan los síntomas que son cubiertos por un nosode (cualquiera de ellos) y se repertorizan los síntomas sin mancha nosodal. b) En caso de que este remedio no actúe curativamente se basa el tratamiento en los síntomas que al menos contienen un nosode, y sólo por ellos. Existe también una estrategia falsamente etiquetada de miasmática que es, de hecho, nosodal. Ella mezcla nosodes alopáticamente indicados según los antecedentes patológicos, personales o familiares, con los remedios intercurrentes elegidos sobre las características patológicas. No negamos que esta estrategia haya podido rendir servicios a algunos. Sin embargo, esta actitud alopática en terapéutica homeopática, adoptada por facilidad, es muy a menudo preconizada por algunos que no han tenido o comprendido la aproximación hahnemanniana del paciente. 12.- Desde lo patológico, paliación lesional hacia arriba. Va inversamente a la cascada de la evolución mórbida: Lesión orgánica ↓ Funciones ↓ Sensaciones ↓ Emocional ↓ Mental Una estrategia, preconizada por algunos, consistiría en ir al revés de la cascada mórbida, es decir, de lo lesional hacia lo funcional, yendo después a lo sensorial, después a las emociones y por fin al mental. Es una actitud de tipo paliativo, a menudo preconizado cuando un diagnóstico de incurabilidad se da. Según Hahnemann, en los comentarios en la Introducción al Tratado de las Enfermedades Crónicas, esta actitud presenta un cierto peligro de supresión. El testimonio de numerosos de nuestros mayores lo confirma con suficiencia. Francisco Eizayaga[24], de Argentina, utiliza un análisis del caso con su concepto de trabajar los casos en capas. Analizando un caso mira la inarmonía del paciente como consistiendo en una serie de capas concéntricas, desde la superficie moviéndose hacia el interior: - Enfermedad regional o local: Consiste en la localización del proceso patológico en un órgano o sistema que nos provee los síntomas locales. Puede ser reversible y curable, irreversible y curable, o irreversible e incurable. - Capa fundamental: los síntomas del paciente que preceden o que no son propios de la enfermedad. Indican la alteración patológica de la constitución fenotípica que debe ser tratada con el remedio fundamental o simillimum. - Terreno mórbido: es la susceptibilidad predisponerte o la diátesis miasmática. Considera cinco tipos: psórica, tuberculínica, syphilítica, sycótica, y cancerínica. Considera que el terreno mórbido debe ser tratado en su turno con el correspondiente nosode. - Capa constitucional: hechos físicos y caracteriológicos que preexisten en el individuo antes de enfermar, que no deben considerarse anormales. Esta prescripción constitucional genotípica previene futuras patologías. Sugiere que debemos dirigirnos a éstas consecutivamente, desde la capa más superficial primero (local), progresando hacia adentro a través de estas capas con sucesivas prescripciones si es necesario.
13.- Analogía.
14.- Simbolismo.
15.- Su morfología. El término constitución puede prestarse a confusión porque, según los países, las tendencias y las filosofías, pueden recubrir conceptos que son a veces miasmáticos, a veces funcionales como para Grauwohl, o reacciones del terreno como para Nebel y Vannier. Quisiéramos limitarlo al concepto hahnemanniano de constitución que quiere decir como el paciente está construído, constituído. La constitución del paciente comprende pues el tipo de construcción, su morfología, su talla, la textura de su piel y faneras, el aspecto de su bóbeda palatina, de su implantación dental y de la calidad de la oclusión bucal, la morfología de sus ojos, de sus dientes, de sus huesos, de sus articulaciones, etcétera. Debemos convenir que esta estrategia no reposa sobre elementos patogenéticos. Reposa esencialmente sobre especulaciones más o menos científicas o sobre la experiencia clínica desgraciadamente demasiado a menudo generalizada. Debemos admitir, en efecto, que ser mujer, los ojos azules y los cabellos rubios no son sistemáticamente una indicación de Pulsatilla.
16.- Zig-zag, de acuerdo a la secuencia de aparición de los síntomas de los remedios. Las técnicas eclécticas con diferentes remedios dados sucesivamente o "terapéutica en zig-zag", son preconizadas por algunos que a menudo los mechan de remedios intercurrentes a prorrata de los incidentes agudos. Debemos reconocer que esta estrategia nos a sido a menudo impuesta por las circunstancias. Ello no impide que deje al médico y a su paciente como un cascarón bamboleándose a merced de los vientos y de los mares y que es muy difícil sacar conclusiones válidas y fructuosas. 17.- Pluralismo en secuencias o en complejos[25]. Cuando Hahnemann empezó a desarrollar el tratamiento homeopático, médicos ortodoxos a menudo utilizaban muchas drogas en combinación. Hahnemann criticó severamente a la polifarmacia. En orden de estudiar cada remedio homeopático no utilizó combinaciones de remedios en los primeros años y objetaba el uso de estas combinaciones por otros homeópatas. El advertía contra usar combinaciones de remedios homeopáticos. Sin embargo combinaciones de remedios homeopáticos han sido utilizadas exitosamente durante un siglo por los homeópatas europeos, sabiendo que el propio Hahnemann utilizó de hecho a veces combinaciones de remedios. A pesar de lo escrito en el Organon, El Dr. Demarque tiene una evidencia histórica irrefutable al respecto.[26] En un trabajo de 1984, el Dr. Julian da doce ejemplos, con referencias, mostrando que Hahnemann usaba combinaciones de remedios, muchos de ellos tomados de Dr. Richard Haehl, biógrafo alemán de Hahnemann, en su libro Hahnemann, sein Leben und Schaffen (1922). Entre ellos destacamos dos: En una carta al Dr Staph, Hahnemann escribió el 24 de Abril de 1830 cómo el se había curado a sí mismo durante una grave enfermedad tomando Staphysagria y Arsenicum alternativamente a cortos intervalos. Así mismo, durante la epidemia de cólera de 1831, Hahnemann recomendó el uso de varios remedios, entre los cuales Bryonia y Rhus toxicodendron se tomaban en alternancia.
18.- El trípode de Hering. Debemos a Constantine Hering[27] el esquema visual para ilustrar las cuatro dimensiones de un síntoma completo (las cuatro patas sobre las que basar el diagnóstico). Hering recomendaba a sus alumnos seleccionar, entre los síntomas pertenecientes a estas cuatro categorías básicas, un mínimo de tres signos característicos en los que apoyar el diagnóstico (‘el taburete de tres patas’)[28]:
19.- Los mentales sólo, los generales sólo, los locales sólo, los espontáneos sólo.
20.- Según el análisis chino.
21.- Según la fisiognomía y los signos físicos musculares (kinesiología) (cfr. Degroote) El Dr. Degroote tiene escrito el libro Physical Examination and Observations in Homeopathy, impreso en Bélgica , con una materia médica de 156 remedios con información relacionando cada remedio a debilidades musculares específicas, postura, apariencia, puntos de Weihe, así como indicaciones homeopáticas clásicas. Incluye tests para la debilidad de diferentes músculos.
Notas: [1] Candegabe, E. Materia Médica Comparada (cd1), Encyclopaedia homepathica, PAK_01SP.NFO [2] González Peirona, E. "Estrategias homeopáticas" en Proceedings del Primer Congreso de Homeopatía Europea, Lyon, Mayo 1986, p: 479-86 [3] Candegabe E., Materia Médica Comparada (cd1), Encyclopaedia homepathica, PAK_01SP.NFO [4] Lara, I. El método de repertorización de Boenninghausen. Ponencia de las V jornadas nacionales de la FEMH, Alicante, 2003. [5] Taylor, Will. Analysis with Boenninghausen, ttp://www.lyghtforce.com/HomeopathyOnLine/text/taylor_b.htm [6] Hahnemann, Samuel.- Organon de la Medicina, §102. Ed. Albatros. Buenos Aires. [7] Boenninghausen’s Therapeutic Pocket Book, trad. T.F. Allen, introd. H. A. Roberts y Annie C. Wilson. B. Jain Publishers. New Delhi, 1993. p. 13. [8] Benedict D’Castro,J. – Lógica de Repertorios. B. Jain Publishers. New Delhi, 1994. p. 152. [9] Boenninghausen’s Therapeutic Pocket Book, trad. T.F. Allen, introd. H. A. Roberts y Annie C. Wilson. B. Jain Publishers. New Delhi, 1993. p. 20. [10] Horvilleur,Alain.- La pratique de l’Homéorep. Homœopathie Française, 1988. [11] Boenninghausen’s Therapeutic Pocket Book, trad. T.F. Allen, introd. H. A. Roberts y Annie C. Wilson. B. Jain Publishers. New Delhi, 1993. p. 59-68. [12] www.homoeopathie-zentrum-karlsruhe.de/ pdf/L.D.%20Dhawale.pdf [13] Lara, I. El método de repertorización de Boenninghausen. Ponencia de las V jornadas nacionales de la FEMH, Alicante, 2003. [14] Kent,J.T.- Lectures on Homœopathic Philosophy. Lectures XXXII & XXXIII : ‘The Value of Symptoms’. North Atlantic Books. Richmond, 1979. (Existe traducción castellana). [15] Kent,J.T.- Lectures on Homœopathic Philosophy. Lecture XXXIII : ‘The Value of Symptoms (continued)’. p. 209. North Atlantic Books. Richmond, 1979. [16] Vithoulkas,George.- The Science of Homeopathy. Chapter 2: ‘The Three Levels of the Human Being’. Grove Press, Inc. New York, 1980. (Existe traducción castellana). [17] Alexander,F.- La médecine psychosomatique. Payot. París, 1952 (orig. 1950). [18] Weiss,E. y English,S.O.- Médecine psychosomatique. Delachaux et Niestlé. Neuchâtel/París, 1952. (orig. 1943). [19] Tyler,Margaret.- A Study of “Kent’s Repertory”, en Sivaraman,P.- Kent’s Repertory of the Homœopathic Materia Medica Expanded. B. Jain Publ. New Delhi, 1995. Tyler,Margaret & Weir,John.- Repertorising, en Kent,J.T.- Repertory of the Homœopathic Materia Medica. (enriched Indian edition, reimpresión de la 6ª edición americana). B. Jain Publishers. New Delhi, 1987. Hui Bon Hoa,J.- « Compendio » de Técnica Repertorial & Homeopática de Kent. (fotocopias facilitadas por el traductor, Jacques Imberechts). [20] Rossi, E. Curso sobre el círculo de Reves, en el Ilustre Colegio de Médicos de Zaragoza. Marzo 2002. [21] Homeopathic Drainage Treatment According To Vannier http://www.lyghtforce.com/HomeopathyOnLine/text/de_ruyter.htm [22] Vannier, L 1912, "La théorie du drainage exposé avec figures", L'Homeopathie Francaise, Feb. 1912. [23] Vannier, L 1950, La Pratique de l'Homeopathie, editeurs G. Doin & Cie, 4th edition, Paris. [24] Eizayaga, F. Tratado de Medicina Homeopática. 1972. [25] Eddy de Ruiter http://www.lyghtforce.com/HomeopathyOnLine/text/de_ruyter.htm [26] Fisher, P. British Homeopathic Journal 1987, pp. 6-7 [27] Hering,Constantine.- The Guiding Symptoms of our Materia Medica. Vol. I. Preface. p. 7. B. Jain Publishers. New Delhi, 1971. [28] Séror,Robert.- La théorie du « Tabouret à 3 pieds ». http://homeoint.org/seror/articles/hering3p.htm
Autor: Dr. Enrique González Peirona
Ponencia presentada en las V Jornadas de la FEMH, Alicante, en Abril de 2003.
Apuntes del Curso de Introducción a la Homeopatía. Plan de Formación Médica Continuada 2007/2008. Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Zaragoza. Sociedad Científica de Homeopatía de Aragón.