Entrevista con Marino Rodrigo

El doctor Rodrigo tiene una larga trayectoria clínica y docente, no sólo en el ejercicio de la homeopatía sino también en la medicina convencional. Esta circunstancia le coloca en una situación especial, quizá incluso interesante para quienes pudieran pensar que la homeopatía está constituida por fanáticos que odian la medicina. El doctor Rodrigo es el más elocuente ejemplo de lo contrario.

MEDICINA HOMEOPÁTICA: Doctor, medicina institucional y homeopatía, ¿cómo conviven en un mismo médico?
MARINO RODRIGO: Nunca he considerado el ejercicio de la Medicina como la conquista de posiciones a enfrentar, la llamada medicina institucional o convencional por una parte y la homeopatía por otra. El método homeopático enriquece la medicina clásica, en el sentido de que supone un avance en la individualización diagnóstica y terapéutica. Ciertamente, en un sentido muy concreto. Pero dudo mucho que se pueda ejercer una homeopatía competente sin una sólida formación médica.

MH: ¿Cree que alguna vez ambas disciplinas podrán convivir también en el sistema sanitario público?
MR: De vez en cuando alguien pide que se incluya la homeopatía en la sanidad pública con argumentos de solvencia discutible. Pienso que no urge universalizar deprisa y corriendo la prestación pública de la homeopatía por vías más o menos artificiales, forzadas y con fuertes presiones comerciales. Considero más necesarios otros aspectos previos a esta pretensión, en particular el avance en la validación y actualización de la homeopatía como recurso terapéutico potencialmente útil, el desarrollo de un marco de reconocimiento y regulación oficiales, y la implementación de una formación continuada y acreditada para sus profesionales, entre otros.

MH: ¿Considera que la presencia cada vez mayor que la homeopatía está teniendo en la universidad terminará por hacerse sentir en las instituciones sanitarias?
MR: No necesariamente. La presencia de la homeopatía en la Universidad supone para mí, ante todo, una situación de compromiso para con la sociedad y con la propia Universidad: nos invita a adoptar una actitud desprejuiciada pero al mismo tiempo crítica respecto a sus potencialidades como recurso terapéutico, y, desde ahí, la disposición para abordarla científicamente mediante la aplicación de las metodologías adecuadas. Por una simple cuestión de coherencia. No debería suponer solo una posición ventajista desde la que reivindicar objetivos políticos o económicos adicionales.

MH: Usted imparte docencia en medicina institucional y en homeopatía. ¿Hay diferencias sustanciales entre ambas pedagogías?
MR: Sí, en múltiples aspectos. Por ejemplo, en la docencia de la medicina convencional enfatizamos la generalización aplicada a todos sus aspectos diagnósticos, terapéuticos, pronósticos, etc.; en homeopatía enfatizamos la individualización, la comprensión de cada paciente en su singularidad, antes de plantearnos un tratamiento. Por cierto, también algo a lo que ha aspirado la medicina de todos los tiempos, la máxima individualización diagnóstica y terapéutica. Este diferente énfasis en objetivos tan distintos condiciona necesariamente la metodología a aplicar. En términos generales, y en cualquiera de los dos ámbitos, apuesto por el autoaprendizaje del alumno movido por sus propios intereses y motivaciones, por un acceso activo al conocimiento, apoyado con tutorías. La clásica transmisión “magistral” de un tipo de conocimiento concreto, el que decide solo el cuerpo docente, que exige una pasividad y pensamiento acrítico por parte del alumno, cada vez resultan menos aceptables entre todos los agentes académicos.

MH: Usted ha hecho una aportación sustancial a la pedagogía homeopática con su libro Autotest en homeopatía. Confesamos haberlo leído y haber disfrutado con su lectura. ¿Cree que en España la literatura homeopática está a la altura de las expectativas de los médicos homeópatas?
MR: Me gustaría conocer esas expectativas para responder su pregunta. Si esas expectativas se refieren a disponer de manuales de prescripción rápida y nominal (o sea, la prescripción por el nombre de las enfermedades o de los síntomas aislados), sin excesiva fundamentación metodológica homeopática, entonces sí, la oferta bibliográfica actual en lengua castellana es suficiente. Si sus expectativas se corresponden a que, antes de prescribir a sus pacientes, quisieran procurarse una formación teórica y metodológica que fundamente su práctica, entonces queda mucho por hacer para traducir al castellano los libros en los que se pueden aprender ambas, fundamentalmente en inglés y en francés. Respecto al Autotest en homeopatía, le agradezco su amable valoración, pero está por ver cuán sustancial resultará en la pedagogía homeopática. Dependerá de la aceptación de los lectores, de la utilidad que tenga como instrumento de apoyo a docentes y discentes.

MH: Si tuviese que llevarse a una isla un solo libro de homeopatía, ¿cuál elegiría?
MR: ¡Qué terrible pregunta! Suena a castigo. ¿Un solo libro? Toda una prueba para el desapego. Si este viaje a una isla es una metáfora del volver a empezar, entonces me llevaría el Órganon de Hahnemann.

MH: ¿Y de medicina convencional?
MR: Cualquiera de los tres o cuatro grandes tratados de Medicina Interna disponibles en la actualidad.

MH: Para terminar, la inevitable pregunta sobre el futuro de la homeopatía: ¿cómo lo ve?
MR: La homeopatía es un método racional y empírico. En la medida en que los diversos agentes implicados en la salud (los profesionales, las autoridades sanitarias y la población) renunciemos a fundamentar la teoría y la práctica de la homeopatía en sólidas bases metodológica y científicamente aceptables, la homeopatía seguirá debatiéndose entre las creencias y ocurrencias elucubrativas de unos y los intereses fieramente comerciales de otros.


Dr. Marino Rodrigo Bañuelos. Urgenciólogo, Servicio de Urgencias, Complejo Hospitalario de Navarra. Especialista en medicina interna. Profesor clínico asociado de Medicina, Universidad de Navarra. Máster universitario en homeopatía. Profesor del Máster en Homeopatía, Facultad de Medicina de Sevilla, 2008/09.
Fuente: http://www.medicinahomeopatica.es/marino.htm