El caso «Bruno» del Dr. Rudolf Flury

Un buen día viene a verme una pareja acompañada de su hijo Bruno. Vienen ambos. Y cuando ambos padres vienen, se trata generalmente de una cosa muy desagradable. Viven en el Seeland, que se encuentra cerca del lago de Bienne. El padre posee un taller de reparaciones para maquinaria agrícola. Aquí están frente a mí con su Bruno, de dos años y medio de edad. Bruno es un hombrecito sano, pequeño, macizo, en absoluto frágil o débil. Bien plantado, cabeza grande, hombros cuadrados, respira salud, grande para sus 2 años y medio, un muchacho despierto. Su tipo: nació el 26 de abril - por lo tanto es del signo Tauro - su madre es Capricornio, estos signos se avienen. Como es sabido, la madre es siempre dominante para los muchachos. Esta tipología es sumaria, pero útil para nuestros fines. No se trata aquí de discutir si estos signos tienen un valor, y si es así, cuál es. Quiero simplemente decir - puesto que somos hombres prácticos -  que siempre me han prestado servicio y que a veces hasta me han sido de gran utilidad. Ha sucedido que yo no haya encontrado absolutamente nada en algunos pacientes, ni el menor síntoma, cero, solamente me quedaba eso. Y a todo precio debe quedarnos alguna cosa, de lo contrario el paciente nos dejaría sin que hayamos podido ofrecerle el menor alivio. Volvamos pues a Bruno, este muchacho sano y fuerte del cual sus padres me dicen: «Doctor, es una locura, absolutamente una locura - repiten la palabra, por lo menos, siete veces - es una locura lo que este muchacho puede toser, es simplemente una locura y algo insoportable. Ya estuvimos donde el médico en Bienne, donde el pediatra, donde el médico del pueblo, pero ninguno de los remedios que nos han recetado da resultado, sigue tosiendo, tosiendo, tosiendo, es una locura....


« Hago mi primera pregunta, siempre la misma: ¿desde cuándo? Recordarán ustedes que el asunto está resuelto si descubrimos el desencadenamiento. Señalo dos veces: desencadenamiento. Lo cual no quiere decir que yo encuentre el desencadenamiento donde deba encontrarlo, no debo encontrar nada. Esto significa solamente, que yo estoy al acecho, como Sherlock Holmes cuando ciertos detalles le llaman la atención. Instintivamente ha visto algo, y este algo podrá tal vez serle útil. En segundo lugar, hemos afirmado que categorizamos la «materia médica», nuestro sistema de comparación, en función de un elemento que es propio del caos, a saber, el movimiento. La única afirmación positiva que podemos formular a propósito del caos es que se mueve. Y en el movimiento, lo más importante es lo que estaba presente primero. Es por esta razón que subimos por el árbol genealógico, y que hasta recurrimos al signo de nacimiento, es también un comienzo, es también lo que precede al comienzo en sí. ¿Desde cuándo tose este niño? Responden: desde hace dos años; yo replico, que cómo así si el chico tiene dos años y medio solamente. Y ellos continúan: «Justamente, tose desde hace dos años y es una locura». ¿Qué sucedió hace dos años? Fue vacunado contra las paperas y desde entonces no deja de toser, y esto dura desde hace dos años. Los homeópatas experimentados ven venir, que se trata de un caso de nosodema y que con una sola dosis de Pertusin extirpé una tos que se había mantenido por dos años, que está descrito en la literatura. Pues bien, ¡no! Posiblemente le habría dado Pertusin si no hubiera descubierto ningún otro síntoma - lo que casi sucedió - y no hubiera tenido otra solución. Pero no fue así.
La anamnesis prosigue pues de acuerdo con el sistema habitual primero el principio. Los profanos no saben nada más. Es claro que otras razones pueden estar en el origen de una tos, como un resfriado o cualquier otra fuente de infección. Luego narran toda una serie de modalidades, se las imaginan y se preguntan cuándo es peor, «¿por el día o por la noche? ¿Por la mañana o por la tarde?». Tose cuando se le ocurre. No, todavía lo hace sin interrupción, pero los accesos se producen a cualquiera hora del día o de la noche. Por la noche es peor. Mi marido duerme a pesar de todo, pero yo, imposible, y si viviéramos en una casa alquilada, nos habrían expulsado desde hace ya mucho tiempo.«Más allá - la anamnesis va siempre más allá. ¿Es peor o mejor si le dan algo de beber después de las comidas? Estas personas son pacientes inexpertos. Existen pacientes experimentados, que han acudido ya al homeópata varias veces, existen pacientes cuyos padres o antepasados han sido ya tratados por el homeópata, lo saben todo y proporcionan de inmediato calidades. Estas personas responderían a mi pregunta: y en cuanto le doy de beber, mejora notablemente: «Spongia». Luego, se inquiere sobre modalidades térmicas, hay que hacer sugerencias a los padres que no saben de qué se trata. Tose más cuando viene desde el frío a una habitación con calefacción: «Bryonia». «No, no», dicen ellos, «tose del mismo modo afuera». ¿Tose más cuando ha estado en una habitación en invierno y después sale? «No, en absoluto». Recito toda la letanía sin el menor resultado. ¿Qué motivo? «Tal vez es la primavera». Pero el tono de esta respuesta no nos agrada. Cuando el paciente adelanta un «tal vez» vacilante ... 
Con el verdadero síntoma, la entonación es completamente diferente: sí, sí, es al entrar, cuando comienza - otro tono, gestos muy diferentes. Hay que observar esto desde muy cerca. Con la tos, es aún posible descubrir la clase de accesos mediante preguntas. Así se pregunta a un adulto dónde se encuentra la irritación y el adulto responde: «en el cuello»: «Hyosciamus» o bien «aquí abajo»: «Bryonia», etc. Imposible hacer una pregunta a un niño. Cuando se pregunta a un niño dónde le duele, responde en el vientre, aunque sienta un dolor en la cabeza, un niño cree siempre tener dolor en el vientre. El carácter de los accesos de tos: un ataque de tos aparece de pronto y hace un ruido característico. Se siente de todos modos un poco el carácter de todo el fenómeno. Por ejemplo, ¿ pierde la respiración al toser? «Primero, respira bien, pero después de haber tosido durante diez minutos, está evidentemente un poco sofocado». Entonces, no se trata de una tos sofocante. Luego se pregunta si la tos se parece a las paperas, si su rostro se torna azulado. Es verdad que después de un momento, su rostro se torna azulado. Es ésta una respuesta que realmente no lo es. ¿Tiene otros problemas de salud? «No, dejando esto aparte, está bien». Estaba enfermo antes, ¿de qué enfermedades sufrió antes? De nada, absolutamente de nada.
Me entretengo en hojear un poco mi repertorio, pero encuentro menos que nada. El remedio que descubriría en seguida no figura en ninguna parte donde podría encontrarlo al hojear. Si me hubiera referido al repertorio después de esta anamnesis indiferente, habría caído en la trampa. El remedio que supe y que mejoró al pequeño en quince días - ¡fue una sensación en el pueblo cuando Bruno dejó de toser! - este remedio decía, no figura en ninguna rúbrica de Kent. Basándome sobre los pocos síntomas, sin gran valor, de que disponía, habría llegado sin duda al Sulphur que habría sido totalmente ineficaz en el caso presente.
Al final de cuentas, me dije que no había realmente nada. Pero nunca había oído hablar de una tos tan fuerte, tan terrible y que duraba desde hacía tanto tiempo. Y sin embargo, «Tosía» tan fuerte desde hacía dos años, esa gente no estaba loca, no me contaba tonterías, era la verdad. El movimiento contiene un comienzo, un tiempo y un lugar y produce un efecto verdadero. El efecto ha sido el elemento determinante, el efecto es violento. Se trata de la tos más violenta de la que haya oído hablar, por lo tanto, debo administrar el remedio más violento de que dispone la homeopatía. ¿Cuál es el remedio más violento de la homeopatía? 1. Stramonium, 2. Belladonna, 3. Acónito, 4. Nitricum acidum. Pero el Stramonium es el amo sin rival de la violencia. Gracias al Stramonium, Bruno estaba liberado de su tos en 15 días.
En el repertorio ustedes no encontrarán cuál es el remedio más violento, cual ocupa el segundo, el tercer lugar. Son ustedes quienes deben descubrirlo estudiando la materia médica. Las notas me han ayudado siempre mucho en esta tarea. Desde el punto de vista de las notas, el Stramonium es ciertamente la planta más fuerte, más violenta que se pueda encontrar en el gabinete de un homeópata. Nuestros antepasados ganaron las famosas batallas de Sempach y de Morat con golpes de «morgenstern». El fruto del Stramonium o Datura como lo llaman los jardineros, se asemeja por completo a esa terrible mesa erizada de hierros, tiene un aspecto violento. Esta hierba crece también con violencia. Mi esposa sembró una Datura la primavera pasada, que creció enormemente en pocas semanas solamente, se la ve crecer cada día, cada día está más alta. Nada florece con tanta violencia como una Datura. Una floración violenta, la flor alcanza un tamaño enorme, violento, exhala un perfume penetrante a media noche, violento. En suma, el signo - es preferible decir signo en materia médica - se encuentra en la fuerza del efecto del movimiento, es esto lo importante. No administren nunca el Stramonium para las enfermedades lentas y delicadas. ¡un solo síntoma entonces, que no figura ni en el repertorio, ni en la materia médica, mejoró a nuestro Bruno de su tos!

El caso «Bruno» no nos entrega prácticamente más que dos indicaciones-clave. Una de ellas se relaciona con el desencadenamiento - pertenece, por lo tanto, a las modalidades y nos es extremadamente preciosa. El segundo síntoma - que no es un síntoma de la enfermedad propiamente dicha - consiste en la violencia extrema de la tos.

Autor: Dr. Rudolf Flury
Extracto de su libro Percepción de la Realidad y Homeopatía, publicado por Narayana Verlag GmbH.
Fuente: http://www.narayana-publishers.com/homeopathy/pdf/07365_2anamnesis.pdf