ÉTICA Y HOMEOPATÍA

Hablar sobre ética médica constituye un desafío a nuestras responsabilidades, pero tratar de desarrollar el tema de la ética médica relacionada con la homeopatía constituye un desafío personal.
El termino "ética" deriva del griego ethos, palabra que significa "costumbre", la palabra en latín para costumbre es "mores", de donde se deriva la palabra "moral"; de allí que costumbre etimológicamente significa lo mismo, y que la ética y la moral están directamente relacionadas.La ética es considerada entonces la "ciencia de las costumbres, la ciencia de los actos humanos, la ciencia del bien y del mal, de lo que es justo o injusto..." en todos los actos humanos. Por lo tanto la ética es el estudio de lo que "debe ser". Las obligaciones éticas abarcan a todos los seres humanos, por lo tanto al hablar de ética médica, no deseamos establecer una ética distinta, sino que tratamos de establecer una ética en los actos médicos. Los dilemas de la ética médica han sido siempre materia de discusiones, sin embargo actualmente esta problemática se ha ido acrecentando con inusitada rapidez. Los avances tecnológicos y los nuevos conocimientos han planteado dudas acerca del proceder médico.Si a su vez tenemos en cuenta que en todo acto médico existen dos protagonistas, el médico y su paciente, ambos influenciados por la cultura y por el medio en donde se desarrolla el acto médico, el problema es aún más complicado. Es decir que las costumbres influenciarán en el concepto de lo que es ético y de aquello que no lo es. El hombre y su organismo es un ser que cambia según el contexto de donde habite, Beatrix Pleifederer nos ilustra diciendo (1): "....El organismo es un producto de la cultura donde vive, del período histórico en que hemos nacido y de la ideología que hemos elegido para vivir...... La medicina antropológica puede informar a los médicos que trabajan en el campo clínico acerca de la relatividad de los conceptos que se tienen acerca del organismo, sus implicaciones en el comportamiento de las enfermedades y en los procesos de búsqueda de la curación. Ésta también puede enseñarles acerca de las matrices subyacentes que gobiernan los modos en que el paciente se maneja con el stress, los síntomas y la relación de su organismo con el mundo externo."De allí que la ciencia médica según el medio social enfrentará continuamente fervientes discusiones acerca de la eutanasia, la muerte y los trasplantes de órganos, los métodos de control de la natalidad y de fertilización asistida.
La ciencia no es neutral en sus consecuencias, la técnica y la tecnología como herramientas de trabajo provocan las alteraciones que observamos en nuestro medio social. De allí que la ciencia debe elaborar su propio arquetipo de valores éticos basados en la justicia, el honor y el respeto entre los hombres, si desea seguir prestando ayuda a la Humanidad. Es así que J. Bronowski refiere (2):"...El lego se preguntará: ¿que tienen que ver estos valores humanos con la ciencia? Tal pregunta no es más que una insensata secuela de aquellos ataques decimonónicos en los que siempre se volvía a caer en equiparar la ética con el Génesis.....La ciencia no puede sobrevivir sin justicia, sin honor y sin mutuo respeto, únicamente con la concurrencia de estos valores puede la ciencia perseguir sin desfallecimientos su objetivo: explorar los campos de la verdad....En las sociedades en que estos valores no existían, la ciencia ha tenido que crearlos".
De allí que la ciencia médica ha tenido que formular sus propios códigos de valores éticos que regulara su accionar a través de la tecnología que aplica para la investigación, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades. Es así que luego de la tragedia nazi, y ante hechos aberrantes de experimentación humana, el Tribunal de Nuremberg redactó el primer código ético contemporáneo del "deber ser" de todo acto médico, le siguieron luego la declaración de Helsinki (1.964) y la de Tokyo-Helsinski (1.975), la ética médica comenzó a ser tema de discusión en diversos foros como lo fueron la Declaración de los Derechos del enfermo de la Asamblea Americana de Hospitales (1.973),la Declaración de la Asociación Latinoamericana de Academias de Medicina( Quito,1983) y diversos códigos de ética que cada país elaboró en base a valores éticos universalmente reconocidos.
Ahora bien ¿que papel cumple la Medicina Homeopática en el estudio de la ética médica?. Creo que su valoración es de suma importancia puesto en estos últimos tiempos se ha comenzado a vivir el deseo de una "nueva" medicina que observe al ser humano que sufre en una nueva perspectiva. El interés que despiertan las mal denominadas medicinas "alternativas", "complementarias" o "naturales" es provocado por la emergencia de nuevos valores que dan un marco teórico distinto a la ciencia médica. Estos nuevos valores formularán, y lo están exigiendo, un nuevo planteamiento ético ante el acto médico.
Estamos presenciando lo que T. Khun (La estructura de las revoluciones científicas) lo expresaría como una "ruptura de los paradigmas". Esta ruptura del modelo biomédico convencional debe necesariamente provocar una nueva estructuración en el razonamiento de lo que "debe ser " un acto médico, citando a T. Khun (3):"...el surgimiento de nuevas teorías es precedido generalmente por un período de inseguridad profesional profunda. Como podría esperarse, esta inseguridad es generada por el fracaso persistente de los enigmas de la ciencia normal para dar los resultados apetecidos...".
Hoy estas situación de ruptura se ve evidenciada por dos modelos que se hallan en apariencia enfrentados, uno es el modelo biomédico convencional y el otro es el modelo integral y holístico. Citando a Marcos Meeroff (4) podemos enumerar las características sobresalientes de estos dos modelos, insisto, aparentemente en disputa: "...El modelo biomédico (medicina científico-natural) ha sido el modelo dominante en la medicina occidental durante los últimos cien años. Representa la aplicación en medicina del sistema científico analítico utilizado desde fines de la Edad Media. El modelo biomédico es reduccionista porque se basa en el principio filosófico de que todos los fenómenos complejos derivan de un principio primario simple. Este modelo es a la vez dualista, pues pretende separar la mente del soma. Finalmente el modelo biomédico es "cientificista" porque asume que el lenguaje de la física y la química no sólo son suficientes, sino que son los únicos capaces de explicar los fenómenos biológicos. En nuestra sociedad tal modelo se ha convertido en un imperativo cultural y ha adquirido el carácter de dogma irrevocable. Pero la medicina analítica, racionalista, organicista, con todo su arsenal técnico no basta."; continúa Marcos Meeroff reseñando otro modelo médico:"...El modelo integral, holístico es el contra-dogma consolidado en la década del 70 para unir el humanismo con el cientificismo. Está basado en los siguientes principios: 1) un concepto positivo e integrativo de la salud, 2) la necesidad de participación activa del individuo en el cuidado de la salud, 3) el concepto de educador-facilitador del médico, 4) el concepto multifactorial de las enfermedades y 5) el empleo igualmente de procedimientos naturales, no invasivos, no ortodoxos para tratar enfermedades..." Cada uno de estos paradigmas posee sus propios valores y por lo tanto exigen valores éticos que le son propios. Estos paradigmas pueden ser estudiados desde la óptica de Ervin Lazlo quien sostiene que los avances científicos evolucionan a través de bifurcaciones del campo del conocimiento y que en cada una de estas bifurcaciones se produce un caos (5): "...Las bifurcaciones se desencadenan cuando sistemas complejos están sobretensionados, empujados más allá de su umbral de estabilidad. Hasta ese punto, el compartimiento de los sistemas es relativamente ordenado, hay oscilación periódica, es decir movimiento alrededor o hacia determinado estado, o estabilidad en uno u otro estado. Pero más allá del punto crítico, el orden se rompe y el sistema cae en el caos.
Su comportamiento ya no es predecible, aunque tampoco es enteramente azaroso."
Ya sea que veamos la situación de la medicina hoy en día como "una ruptura de paradigmas" o como una "bifurcación" del conocimiento científico, lo cierto es que necesitamos desde nuestra óptica de médicos que practicamos la Homeopatía un marco teórico de la ética en nuestros actos médicos cotidianos y así poder prevenir el caos que sobreviene cuando dos valores contrapuestos discuten acerca de lo "que es bueno o malo, o justo o injusto"; es decir cuando se plantea la ética en su accionar médico diario.
Tomemos por ejemplo el caso práctico de la prescripción médica; muchas veces desde el punto de vista de la medicina convencional se plantea que es poco ético prescribir para una angina pultácea en un niño un medicamento homeopático, cuando podría ser curado fácilmente por un antibiótico, desde el punto de vista de otro paradigma médico, es poco ético intoxicar a un niño con antibióticos cuando puede ser curado en forma natural, rápida y eficaz y sin reacciones adversas con un medicamento homeopático. Sin tratar de hallar el basamento científico a cada una de estas expresiones, pues escapan al objeto de este trabajo, debemos valorar los condicionamientos éticos sobre los que se basan estas posturas extremas. Todo acto médico está llevado a cabo en la intimidad de un consultorio en el que intervienen dos protagonistas: el paciente y el médico. En el acto médico la prescripción del profesional está condicionado por el valor ético de lo que él considera justo de acuerdo a su leal saber y entender, y a su propia experiencia profesional; de lo contrario nos convertiríamos en máquinas que sólo recetamos lo que otros creen conveniente. Por parte del paciente el condicionamiento ético está representado en su libertad como individuo de acceder a un tratamiento que él considere útil para la evolución de su enfermedad. Cualquier otra demarcación o normativa, escapa al juicio ético del acto médico y constituirá una violación a los derechos humanos.
Florencio Escardó ilustra muy bien sobre esta situación (6): "...Es también el orgullo lo que le impide aceptar que otros curen con técnicas que él rechaza o repudia; tal como sucede por ejemplo frente a la homeopatía y otras formas no enseñadas en nuestras escuelas (recordemos que en nuestras escuelas no sólo no se enseña psicoanálisis sino que apenas se lo menciona). Negar a otros la posibilidad de curar por técnicas o procedimientos distintos de los nuestros es confundir al enfermo con los libros, y ni siquiera con los libros en general, apenas con los libros que nosotros hemos leído. El fin básico y único de toda forma de medicina es curar al enfermo y la curación es la única prueba de su validez y eficacia; con los mismos remedios unos médicos curan y otros no, porque lo que cura no es el medicamento, sino la medicación y en ella intervienen imponderables que emanan de la personalidad del enfermo y de la comunidad existencial que hayan realizado ambos y sus circunstancias". Como vemos existen sobradas razones para hacer un esfuerzo y elaborar un marco teórico ético tentativo relacionado a la práctica de la medicina homeopática, haciendo la salvedad que no se trata de establecer una nueva ética para la medicina homeopática, como no lo existe para la medicina. Como dijimos anteriormente, la ética es una disciplina que regula la aplicación de todo el conocimiento humano, pero lo que sí se debe elaborar es el marco teórico ético para la aplicación de las diferentes disciplinas del conocimiento.
Desarrollaré sucintamente las razones por las cuales debemos pensar en aquellos falsos condicionamientos éticos, levantados por el paradigma de la medicina convencional y que marginan a la homeopatía como disciplina terapéutica.
1) Por ser una disciplina científica que emerge fuera del modelo cartesiano. La medicina homeopática escapa al modelo cartesiano y analítico de la medicina convencional. Ello ha producido un vacío legal en la legislación positivista que ha sido influenciada por el modelo tradicional de lo "que es bueno o es malo". Citamos al respecto a Larry Dossey (7): "...Con los modelos ortodoxos en medicina ha sucedido lo mismo que con los modelos de la primera revolución científica: que resultan tristemente inadecuados para estudiar los seres vivos. Las mismas propiedades de causalidad y existencia independiente, que erróneamente se atribuían a los antiguos modelos físicos del universo, son atribuidas al ser humano por los modelos médicos actuales. Y así como la imagen del universo similar a un mecanismo de relojería, sugerida por esas cualidades, hubo de ser abandonada ante la avalancha de nuevos datos, así también la concepción mecanicista de la salud y la enfermedad deben dejar paso a unos nuevos modelos más acordes con el verdadero rostro del universo.
La segunda revolución científica ha comenzado por fin a remover el mundo de la medicina. Esperamos que pueda traer consigo aquello que nunca hemos tenido: un modelo médico que finalmente resulte apropiado para poder estudiar a los seres vivos."
Así tenemos que en la Argentina donde la homeopatía no es enseñada oficialmente, posee la ley 17.132 que prohíbe expresamente en el artículo 20, inciso 4: "Anunciar procedimientos, técnicas o terapéuticas ajenas a la enseñanza que se imparte en las Facultades de Ciencias Médicas reconocidas del País", los que contravienen este artículo incurren en el delito de charlatanismo médico. Por otra parte el Código de Ética de la Confederación Médica de la República Argentina en su artículo 80 expresa:"Están expresamente reñidos con toda norma ética los anuncios que reúnan algunas de las características siguientes: inciso H) Los que involucren el fin preconcebido de atraer numerosa clientela mediante la aplicación de nuevos sistemas o procedimientos especiales (naturismo, iridología, homeopatía,...).
A su vez, la Academia Nacional de Medicina constituyó una Comisión para estudiar el tema de la Homeopatía y llegó a las siguientes conclusiones (8):
-a los médicos diplomados no puede prohibírseles su aplicación
-lo que no debe hacer un médico es anunciarse como especialista en homeopatía debido (entre otras causas) a que ésta no es una especialidad oficialmente reconocida dentro de la carrera médico hospitalaria y porque su enseñanza no figura en los planes de estudio de la Facultad de Medicina.
Por otra parte el Poder Ejecutivo de la Nación estableció por decreto 3472/11/48 las normas reglamentarias para las Farmacias Homeopáticas, siendo a posteriori este decreto incluido en la Ley 19579 que rige actualmente el ejercicio de las farmacias en todo el país.
Por lo tanto, podemos ver los resultados de una filosofía legislativa basada en un paradigma hegemónico que trata de salvaguardar lo que considera cuáles deben ser las normativas éticas a salvaguardar, cayendo en vicios de un ilógico y ridículo razonamiento metodológico:
-Por un lado se prohíbe ser anunciado como médico homeópata, pero se tolera su práctica.
-Se prohíbe la utilización de la palabra "homeopatía", pero se reglamenta la existencia de farmacias homeopáticas.
A su vez, la prohibición ética de anunciarse como médico que practica la homeopatía, basado en el criterio de que no es enseñada en nuestras facultades, carece de todo sentido ético. Existen muchos países que consideran a la Homeopatía como una especialidad terapéutica, como son la república hermana del Brasil y el Reino Unido. ¿Que sucedería con nuestros códigos de ética al tener en cuenta títulos de especialistas otorgados por otras entidades deontológicas o gobiernos extranjeros? Los valores éticos que se defienden cuando no son universales se convierten sólo en dogmas. Esta ortodoxia dogmática debe ser revisada si realmente pretendemos defender los valores éticos sobre los cuales legislamos. Quizás porque estemos dentro del período de "caos" de E. Lazlo, cerca de un momento de bifurcación en el conocimiento científico, es por lo que la sociedad deba aceptar este tipo de arbitrariedades y que debemos elaborar un nuevo marco teórico para la ética en relación con la Homeopatía.
2) Por ser considerada peyorativamente como una medicina alternativa o de segunda opción.
El criterio ético que debe primar en toda prescripción es el viejo axioma "Primero no dañar", el valor ético de una prescripción está dada en la ecuación: máxima eficacia con mínimo riesgo. Esta ecuación es frecuentemente olvidada, observándose los efectos iatrogénicos que este olvido implica. La medicina homeopática carece de efectos adversos, por lo tanto la variable eficacia es la que debe ser tenida siempre en cuenta en el tratamiento: ¿es esta medicación homeopática eficaz para el tratamiento de la enfermedad que he diagnosticado? Es, por lo tanto, para todo médico homeópata una obligación moral y ética, el estar permanentemente informado de lo que ocurre en todos los campos de la medicina, para valorar correctamente que es lo mejor para su paciente.
Existen situaciones extremas que señalan esta necesidad.
Es común que muchos paciente aquejados de enfermedad cancerosa, acudan a la homeopatía a los fines de buscar ayuda y alivio en su enfermedad. Muchos de ellos hacen la salvedad que desean recibir tratamiento convencional y que buscan a la homeopatía como un tratamiento de apoyo. Existen situaciones en que el médico homeópata debe prestar su consejo en base a los recientes hallazgos y que en determinadas circunstancias la Homeopatía puede serle de gran utilidad (9), evitando el daño inútil de algunos tratamientos convencionales. Tomemos como ejemplo un paciente con cáncer de próstata y que desea recibir tratamiento homeopático de apoyo junto con el tratamiento convencional de cirugía, quimioterapia y radioterapia. La literatura médica ha comenzado ha dudar de la efectividad de la cirugía en casos de cáncer de próstata localizado, no existen evidencias que la prostatectomía radical mejore la sobrevida, especialmente en pacientes que se hallan dentro de los 10-15 años de la mediana de sobrevida para la población general en el momento del diagnóstico inicial, con el agravante de provocar alta morbilidad, como por ejemplo complicaciones cardiopulmonares, impotencia, estrechez uretral e incontinencia urinaria (10).
Como vemos el problema de la decisión terapéutica está dejando de ser un problema fácil de resolver a través del análisis estadístico, la cuestión de la decisión terapéutica está siendo vista no tan sólo a través de un informe cuantitativo de números, sino también cualitativo. Algunos epistemólogos de la ciencia médica han comenzando a entrever esta problemática (11): "...Los estudios clínicos controlados sirven para impedir la introducción de nuevos métodos preventivos, de diagnóstico o tratamiento, si es que ellos no son mejores, es decir, más efectivos que aquellos ya en uso, mientras que los razonamientos éticos nos ayudan a decidir si los efectos de las nuevas técnicas son intrínsecamente buenos, es decir, moralmente aceptables. Las cuestiones éticas fueron de menor importancia en aquellos días cuando los médicos podían hacer muy poco por sus pacientes, pero éstas no pudieron ser más ignoradas cuando fue posible transferir órganos vitales de una persona a otra, diagnosticar anormalidades congénitas en el feto y prolongar la vida en pacientes sin esperanza de cura. La profesión médica pudo al fin aprender a apreciar que la práctica clínica es no sólo la aplicación de la ciencia natural, sino que la decisión clínica siempre incluye un juicio de valor. Como resultado de este darse cuenta los clínicos contemporáneos no sólo hablan acerca de cura y sobrevida, sino también acerca de la calidad de vida de sus pacientes".
En esta verdadera torre de Babilonia de argumentos a favor y en contra de determinados procedimientos terapéuticos, el médico homeópata debe siempre mantener despierto su juicio de valores de lo que es útil para su paciente en base a la ecuación ya mencionada de eficacia/posible daño a causar. Mucho actos terapéuticos con desastrosas consecuencias derivan del hecho de que el médico es inducido a creer que es un "hombre de ciencia" y que debe poner en práctica todos los métodos conocidos para la cura del paciente, de este modo el médico olvida que es tan sólo un hombre tratando de aliviar a su prójimo mediante la aplicación del difícil arte de la medicina.
Es así que la Medicina Homeopática será revalorizada, no ya como una alternativa médica, sino como una opción terapéutica de primera línea, habiéndose descubierto los condicionamientos éticos de muchos tratamientos considerados como útiles y eficaces, pero que han olvidado el respeto humano y la calidad de vida del paciente.
Hemos hablado de dos necesidades básicas de establecer nuevos valores éticos para la actividad de la Medicina Homeopática en el campo de las ciencias médicas, basados en la emergencia de nuevos paradigmas y reformulaciones de lo que es un individuo enfermo.
También será necesario elaborar un código de ética en las vinculaciones de orden práctico que el médico homeópata mantiene en su actitud terapéutica, estas vinculaciones son con sus colegas de la profesión médica convencional y con su paciente.
1) Con los colegas de la medicina convencional La medicina homeopática es una especialidad, pero no lo es en el sentido clásico del término, no es una especialidad de órgano, sino que es una especialidad terapéutica que ve al hombre dentro de un contexto holístico e integrado, por el contrario las especializaciones ven al hombre fragmentado en sólo su órgano enfermo. Es por ello que el médico homeópata se ve enfrentado en situaciones particulares de índole práctico que son difíciles de resolver.
Muchas veces en el consultorio acuden a la consulta pacientes que desean ver curada su acidez estomacal. Observamos entonces que estos pacientes traen consigo una batería de medicamentos que han sido prescriptos por otros colegas especialistas: medicamentos antirreumáticos, medicamentos cardiológicos y tranquilizantes dados por su médico clínico. En este caso el médico homeópata obrará con cautela, haciendo docencia de su labor médica y tratando de explicar de la manera más prudente que es muy posible que sus trastornos gástricos se deban a la cantidad de medicamentos que está ingiriendo y que la medicina homeopática puede suplantar algunos de ellos, teniendo en cuenta que se lo tratará de medicar en base a las características de toda su persona y no órgano por órgano.
Muchos volverán al especialista que los ha tratado de su dolencia por años, depositando su confianza en esa relación mantenida por mucho tiempo. El médico homeópata no debe ejercer influencia en contra de esta relación médico/paciente que existía antes de la consulta homeopática. Por ejemplo, existen pacientes que durante el tratamiento homeopático mejoran en los valores de su tensión arterial, a pesar de que acudió "tan sólo a la consulta homeopática por sus trastornos digestivos ", es así que al regularizarse su presión arterial se disminuyen o se suspenden los fármacos antihipertensivos, pero el paciente continúa acudiendo a su médico cardiólogo a control. Esta relación de confianza establecida hace muchos años no debe ser nunca inducida a interrumpirse, puesto que forma parte del tratamiento.
Otra situación práctica se plantea cuando en el transcurso de una enfermedad se necesita de la colaboración de un médico especialista para realizar un método de diagnóstico de alguna situación particular en que se está en dudas. En la medicina convencional la derivación del paciente por parte de un médico clínico a un especialista, implica que el médico especialista no sólo realiza el diagnóstico sino que también indica una prescripción. Es de buen proceder ético, que el médico homeópata informe al colega que realizará el estudio a su paciente, de que el mismo se halla bajo tratamiento homeopático y que solicita su auxilio a los fines de elaborar un diagnóstico más certero. Quizás el colega no comparta el tratamiento a instituir, pero valorará la actitud ética, acercándonos de este modo a un verdadero trabajo en equipo que redundará en beneficio del paciente.
2) Con el paciente Si bien la información acerca de las "medicinas alternativas" está siendo cada vez más difundida, esto lleva a situaciones peligrosas para la misma medicina homeopática: la presencia de embaucadores que prometen curas milagrosas y por otro lado la inducción de falsas expectativas con respecto al tratamiento.
Los pacientes deben ser provistos de toda la información necesaria y desprejuiciada acerca del tipo de tratamiento que están por recibir, de esta manera podrán tomar una decisión más fundamentada. En este tipo de medicinas que desgraciadamente algunos toman como "tierra de nadie", el médico se encuentra en la obligación ética de explicar a su paciente los usos y limitaciones de la Medicina Homeopática, debiendo hacer hincapié que la Homeopatía muchas veces podrá curar, otras veces ayudar a curar, o tan sólo aliviar. Así mismo, deberá informar que en ciertas circunstancias se emplearán medicamentos químicos de la medicina convencional, puesto que él como cualquier egresado de la Facultad de Medicina es un conocedor de las herramientas terapéuticas de la medicina química tradicional.
Es también una norma ética a respetar el no inducir una actitud contraria contra la medicina química. Si el médico observa una situación clínica determinada que pueda estar asociada a la ingesta de un medicamento químico convencional, es prudente guardar en reserva la explicación de esta situación si el paciente no solicita una explicación sobre el particular. Es útil no realizar expresiones tales como "usted fue intoxicado por tal remedio", debemos recordar que la iatrogenia verbal es también tan perniciosa como la iatrogenia medicamentosa, y el paciente guardará siempre el recuerdo de que su organismo fue agredido por un determinado fármaco con un estigma psicológico que puede acarrear también consecuencias sobre su salud.
Como médicos homeópatas debemos estar a la altura de la medicina que practicamos, una medicina humanista, integral, progresista y natural como es la medicina homeopática; deberemos demostrar en la práctica diaria de nuestro consultorio que nos hallamos en el nivel adecuado de nuestros conocimientos y valores éticos humanos para ser protagonistas de la próxima revolución en el campo de la medicina que se avecina.-
"Dios, llena mi alma de amor por el arte y por todas las criaturas. Aparta de mí la tentación de que la sed de lucro y la búsqueda de la gloria influencien en el ejercicio de mi profesión. Sostén la fuerza de mi corazón para que siempre esté dispuesto a servir al pobre y al rico, al amigo y al enemigo, al justo y al injusto.
Haz que no vea más que al hombre en aquel que sufre. Haz que mi espíritu permanezca claro en toda circunstancia, pues grande y sublime es la ciencia que tiene por objeto conservar la salud y la vida de todas las criaturas.
Concédeme, Dios mío, indulgencia y paciencia con los enfermos obstinados y groseros.
Haz que sea moderado en todo, pero insaciable en mi amor por la ciencia. Aleja de mí la idea de que lo puedo todo. Dame la fuerza, la voluntad y la oportunidad de ampliar cada vez más mis conocimientos, a fin de que pueda procurar mayores beneficios a los que sufren."
Maimónides. BIBLIOGRAFÍA CITADA
1) Clinical Research, methodology for Complementary Therapies, edited by G.T. Lewit & D. Aldridge (Gran Bretaña, Hodder and Stoughton, 1993),p. 231. 2) J. Bronowski, Ciencia y valores humanos. (Barcelona, Editorial Lumen,1968),p.106 3) T. S. Khun, La estructura de las revoluciones científicas (Buenos Aires, Fondo de cultura económica,1.988),p.114. 4) M. Meeroff, Ética Médica (Buenos Aires, Editorial Akadia, 1993),pp. 82\85. 5) E. Laszlo, La gran bifurcación (Barcelona, Editorial Gedisa S. A.,1990), p. 43. 6) F. Escardó, Moral para médicos (Buenos Aires, A. Peña Lillo Editor S.A,1977), p. 26. 7) L. Dossey, Tiempo,espacio y medicina ( Barcelona,Editorial Kairós S. A.,1986),p 339. 8) Ética en Medicina (Buenos Aires, Fundación Alberto Roemmers,1982),p. 125. 9) A. Clover, Patients with cancer of breast. British Homoeopathic Journal 1993,82;174-178. 10) S. Bilgrami, B. R. Greenberg. Why so many operations for localised prostate cancer? The Lancet,1994, 344 ;700-701. 11) H. Wulff, A. Pedersen & R. Rosenberg. Philosophy of medicine, an introduction (Oxford, Blackwell Scientific Publications,1990)p. 9. Autor: Dr. Humberto Avesani. Sociedad Argentina de Medicina Homeopática. Córdoba (Argentina). Fuente: http://www.sociedadhomeopatica.com.ar/a1/trabajos.asp