Preludio del libro "La Otra Canción" del Dr. Rajan Sankaran

Este preludio del libro nos permite descubrir el propio proceso del autor, de cómo ha llegado al método actual, y nos permite comprender  cuál es, según su opinión, el origen de la enfermedad, y cómo a través de la toma del caso podemos alcanzar tal nivel de profundidad que nos lleve al remedio del paciente. No sólo es sino que  creo que constituye una buena manera para conocernos mejor a nosotros mismos y como muy bien dice en el preludio de su libro  "conocerse a uno mismo es la mejor manera de curarse a uno mismo".



 PRELUDIO
¿Qué es lo que hace de cada uno de nosotros lo que somos?
¿Qué es  lo que nos hace sentir, percibir, experimentar, y actuar  de una manera única a cada uno  de nosotros?
¿ En dónde se encuentra esta singularidad y su fuente?
¿ Qué es lo que genera el estrés en cada uno de nosotros?
Cuestiones como estas no son solamente interesantes e intrigantes sino  vitales para la comprensión de un individuo, de su persona. Yconocerte a ti mismo es la  manera de curarte a ti mismo.

Fui  al país X para un seminario. El proceso  de ir fue interesante. Me solicitaron un visado y tuve  que ir a Delhi  para una entrevista privada. Escribí a mis anfitriones  en el país X para preguntar si  podrían  hablar con su  embajador  para ver la forma de organizar que se me permitiera  realizar la entrevista por teléfono. Dejaron un mensaje  al embajador, y después  me  dijeron que hablara con él por teléfono. Cuando  le telefoneé, el embajador dijo  que estaba de vacaciones un mes y medio. El vice cónsul no  concedía entrevistas telefónicas. Por lo tanto le escribí un correo. No tuve respuesta durante diez días. ¿ Qué hacer ahora?. Me dijeron que lo iban arreglar para que hablara con el vicecónsul. No lo prometemos, sin embargo , manda tus papeles. Así que les envié mis papeles, pero no obtuve respuesta durante dos semanas. Tres meses después de haber iniciado el proceso todavía no estaba resuelto.
Ahora se suponía que tenía que partir en una semana para iniciar  los seminarios. Todos mis papeles estaban retenidos. Hice 30-35 llamadas de teléfono. Me dijeron que el visado estaba listo. Envié a alguien a recogerlo a las 9 de la mañana. Le hicieron esperar hasta las cuatro de la tarde y después le dijeron que volviera al día siguiente. Al día siguiente sucedió lo mismo. Dijeron que mis papeles no estaban listos. Entonces pidieron un documento del banco que tardaría una semana. En ese momento el embajador regresó, así que le telefoneé. Le dije : “ deme mi pasaporte , con o sin visado”. Dijo: “ ¡usted es un invitado de honor, tiene que ir! “, por lo tanto  envié de nuevo  a un hombre a las diez de la mañana y regresó con el visado a las siete y media de la tarde. Durante todo el día me dijeron que estaban entregando el visado a ese hombre, mientras él me decía que estaba esperando fuera.
¿ Por qué te cuento esta historia? Esta es una típica situación estresante, y constituye una buena  oportunidad para investigar sobre la naturaleza del estrés. Si podemos percibir  qué es el estrés en una situación dada, tal vez  podamos obtener una idea  de qué es el estrés en general. Seguramente yo estaba estresado  en esta situación- pero ¿ qué  estaba sucediendo  dentro de mi para que apareciera el estrés? ¿ qué sentí y experimenté  a través de este proceso? . Pude observar que simultáneamente había diferentes cosas dentro de mí.  Era como que hubiera diferentes niveles de experiencia dentro de mí.
Tenía necesidad de un visado para poder viajar a este país. Necesitaba que mi pasaporte  estuviera en vigor  para viajar a otros países, necesitaba que el pasaporte estuviera en un tiempo determinado para poder volar en el tiempo programado. Tuve que calcular qué hacer en caso de que no obtuviera el visado, qué cambios hacer en el itinerario.  Una mente práctica estaba trabajando sobre estos hechos. Este era uno de los niveles de  mi experiencia en  ese momento.
Otro nivel , lo llamaremos nivel emocional, era que tenía rabia  y ansiedad, la ansiedad se acompañaba de síntomas físicos como palpitaciones. Estaba  alterado.
Otro nivel,  estaba imaginando qué era lo que estaba sucediendo, ¿ qué era lo que no estaba funcionando? ¿ cúal sería la razón? Diferentes teorías venían a mi mente. Pero un pensamiento prominente era que  ésto era producido deliberadamente por parte de la embajada. ¿ Era un conspiración?
Ahora puedo ver que esta especie de sospecha  y percepción  no está limitada  a una situación particular, sino que  me es familiar  en otras situaciones de mi vida, pasada y presente.
Pero si voy  más profundo dentro de  mi mismo y  me preguntara  ¿ qué estoy experimentando en este momento? No qué siento, o qué imaginaba sobre esta situación, sino ¿ qué experimento, que sensación tengo en el centro de mi ser? Para la mayoría ( yo incluido) no tenemos conocimiento, no somos conscientes de ésto. Sin embargo si me dejo llevar por la experiencia  y la observo entro en contacto con un nivel  profundo de experiencia. Esto era una sensación  que sentía intensamente  dentro de todo mi ser.
Sólo la puedo describir como una especie de mordaza. La palabra sólo es insuficiente  para describir mi experiencia.  Era una asfixia, una constricción  que subía de mi pecho a mi garganta. Para expresarla completamente, necesitaba usar sonidos y gestos, si me introducía profundamente  dentro de esta sensación, podía verla como una parte  de una experiencia de estar atrapado, y dominado.
Esta sensación (y toda la experiencia) en este momento  no tienen nada que ver con el embajador, el ministro, el visado o la conspiración. Transciende las barreras del tiempo y el espacio. Es una experiencia que he tenido muchas veces en mi vida  y que podré tener en futuras situaciones estresantes. Esta experiencia no tiene nombre, no tiene hechos ni emoción. Esto tiene que ver intrínsecamente  con mi única e inexplicable  experiencia de la realidad.
Esta experiencia es una parte de un patrón profundamente embebido dentro de mi. La profundidad a la que percibo este patrón de experiencia en mi vida, constituye la raíz de mi estrés. Esto no es sólo la verdad para mi, sino  que es la verdad para ti. El conocimiento de este patrón es el camino para la liberación.
Deseamos minimizar nuestro estrés y sufrimiento, deseamos paz. Intentamos encontrar la solución al problema que vemos como causa del estrés. Intentamos evitar  situaciones que son estresantes, cambiamos nuestro trabajo, nuestra pareja, nuestro lugar, intentamos cambiarnos a nosotros mismos, leemos libros de autoayuda, meditamos, vamos a servicios religiosos, hablamos con gente de nuestros problemas, buscamos ayuda profesional. Estoy seguro que te resulta familiar lo que haces frente al estrés.
Cuando tienes algún problema con alguien, cuando te sientes herido en una relación, cuando estás teniendo dificultades en el trabajo  o cuando haces frente a pérdidas  en los negocios,   te las arreglas para ver  el problema como estando fuera de ti, algo que necesitas  resolver. Analizamos  el tema  y encontramos explicaciones lógicas  o razones   para la situación que está ocurriendo y lo que debería hacer sobre esto. Podríamos decir:
“ el problema entre mi mujer y yo  es que simplemente ella no me comprende, pienso que necesitamos ir a un consultor”. Intentamos justificar nuestras emociones, por ejemplo “ es natural que tenga ansiedad cuando los negocios van mal “ o “  ¿ quien no tiene ira si tu  amigo te  hace algo como esto?” clasificamos las situaciones, ponemos etiquetas a la gente, muchas veces ponemos nombres a nuestros estados , podemos decir “ este hombre es un dictador” o “ tengo un complejo de inferioridad”.
Ninguno de estos intentos  tiene efectos duraderos. La razón  es simple:  no hemos alcanzado la raíz del tema. El problema no está fuera, sino que está en lo que nosotros experimentamos de éso. Cuando nos comunicamos con otros, argumentamos o arguimos , no vemos lo qué esta sucediendo dentro de nosotros. Estamos diciendo algo pero no es lo que decimos lo que es importante. Lo que es importante  es de donde procede. Y esto procede  de un nivel profundo dentro de nosotros  del que no somos conscientes, y hasta que este nivel no es tocado por nosotros ,nuestras comunicaciones y  relaciones con el mundo exterior seguirán siendo problemáticas, superficiales e inefectivas en el profundo contexto de nuestra paz interna.
Dejadme que os de un ejemplo de todos los días de esta idea: Vuelves a tu casa desde el trabajo y ves que la plaza del parking tuya  está ocupada por alguien, un vecino por ejemplo. Esto excita tus emociones, no es la primera vez que te ha pasado ésto. Antes le has hablado correctamente, pero de nuevo ha vuelto a pasar, ¿ qué sucede? En un determinado nivel sabes qué  hacer  y este es el nivel de los hechos. Aquí no hay estrés solo cálculo. Pero en otro nivel hay rabia,  ¿ cómo se atreve? , ¿ qué piensa  de si mismo? Este es el nivel del estrés, tus nervios están excitados y tu mente está trabajando todo el tiempo; cuando buscas dentro la experiencia  verás  que este estrés no procede de la situación, sino de tu percepción de la misma, tu experiencia íntima de rabia, tus sentimientos de ser victima,  de estar atrapado, cogido, indefenso contra un fuerte oponente en tu lucha por sobrevivir. O  de tu experiencia de aprensión  a que puedas perder tu plaza de parking. O  de tu experiencia de miedo a la rudeza del vecino cuando tu lo enfrentes para decirle lo que está haciendo,  deseas evitar su rudeza dado que eres muy sensible.
Cualquiera que sea tu experiencia te das cuenta  que esta experiencia no está limitada  a la situación sino que trasciende y la puedes aplicar al conjunto de tu vida. Esta experiencia es lo que tu eres. Esto es lo estresante para ti, es la fuente constante de estrés.
En el mismo momento que te des cuenta  que el estrés no viene de fuera  sino de la forma   que percibimos y reaccionamos a la realidad. Y esto es único para cada uno de nosotros, en efecto  la forma en que percibimos y reaccionamos a la realidad  nos hace únicos  , individuales. Entonces  nuestro estrés es inseparable  de nuestra individualidad. La mayoría de nosotros nos damos cuenta , en ultima instancia ,  que para minimizar el estrés, no ayuda  cambiar nuestras circunstancias externas, sino que necesitamos  percibir  de  donde procede. Psicólogos, terapeutas  y otros muchos  trabajan con esto. Estamos familiarizados con las ideas que el estrés  proceda de incidentes como  que tu padre te dio una paliza cuando tenías doce años , de peleas constantes con tu mujer, de sentimientos como que  no tengo suficiente dinero.  Pero lo que he descubierto es  que si bien estas son las situaciones donde puedes sentirte estresado, tu experiencia de estrés surge  de algo mucho más profundo y que es experimentado únicamente por ti. Lo que es más profundo es que  esta única experiencia es también expresada  en  áreas de tu vida que no son consideradas  estresantes, son la base de toda tu experiencia vital.
En mi trabajo como médico homeópata, necesito definitivamente conocer todo lo que pueda de  este proceso interno individual de la persona que viene a tratarse. Esto ha sido ciertamente  una fuerte motivación para mi trabajo pero también ha sido igualmente  el deseo de descubrir  qué se encuentra  en el centro de mi mismo.
En mi práctica,  repetidamente veo personas que hacen un viaje  a la profundidad de su experiencia de estrés, de su enfermedad, sus alegrías, sus dolores, y cada vez, un patrón característico único para cada persona se revela. Tales patrones existen  en mi, en ti, en todo el mundo.  Si aumentas tus conocimientos de estos patrones experimentarás  menos estrés y más paz.
 Puedes experimentar  la verdad de estas ideas a través de un simple proceso de investigación. No un proceso donde  analices, clasifiques, sino un proceso  en el cual  vayas  a la profundidad y observes tu experiencia en el momento. La profundidad y totalidad de esta experiencia es la verdad.
Iremos a la profundidad preguntando el  qué de algo y no el  por qué  de algo. Cuando nos preguntamos  el porqué de  que  algo es asi o asa, nos vienen razones  que tal vez nos parezcan la verdad, pero estas razones siempre pueden ser debatidas e incluso no ser verdad. Por otro lado cuando  preguntamos  ¿el  qué de algo? Cada vez más y más profundo, descubriremos la verdadera experiencia interna, donde no hay espacio para interpretar, teorizar o analizar. Es un proceso de observación pura de lo que es profundo.
Necesitamos darnos cuenta  que parte de la esencia de los conceptos  en este trabajo radica en la noción   que nuestros comportamientos y sentimientos derivan de algo mucho más profundo de nuestro ser. Ellos radican en una cosa muy básica, la única  e inexplicable experiencia  de cada uno de nosotros. Esta experiencia no es intelectual o emocional, es una sensación sentida en el cuerpo y la mente simultáneamente, que es constante, que colorea el conjunto de nuestra vida entera. Esta sensación es nuestra constante compañía, la otra canción que  canta dentro de nosotros. Una canción que resuena con algo de la naturaleza, que puede ser un animal, planta o mineral.
El conocimiento referido aquí no es una comprensión intelectual o una observación de un comportamiento o un patrón de pensamiento en nosotros mismos. No es un  destello de comprensión, o una interpretación  por otra persona.
Es un proceso, un proceso de ir dentro  del yo sin mente,  de ir dentro  profundamente de las experiencias una y otra vez. Es un proceso que puede comenzar ahora y extenderse  meses o años. Es un gradual darse cuenta de  nuestro propio mundo interno. Es silencioso, no verbal, no un proceso intelectual, donde uno puede escuchar que la otra canción está sonando dentro  y tomar conciencia de cómo ha dado forma a todo en su vida.
Las ideas de este libro han tenido  un considerable impacto en la práctica de la homeopatía. No son teorías, son observaciones desde la práctica diaria de la vida y confirmadas por colegas de todo el mundo. Todos los ejemplos  de casos escritos en el libro son casos tratados con éxito con homeopatía y ayudados por el proceso de las entrevistas. Sin embargo los conceptos son universales, comprensibles, pueden ser aplicados en cualquier campo de la intervención humana.

Autor: Dr. Rajan Sankaran
Traductor: Dr. Luis Sanleón Sánchez
Fuente: Homeopatiasensacion, blog del Dr. Luis Sanleón Sánchez.