A los sanitarios: razones éticas y científicas para no vacunarse contra la gripe, y no vacunar a los pacientes (contra ninguna gripe, ni H1N1, ni H2N2, ni gripe estacional)

La gripe de cada año se trata con prudencia, con analgésicos y con reposo, en su caso. Es lógico tratar de evitar la gripe con la vacunación oportuna, pero no hay razones científicas ni éticas que soporten tal vacunación. En los últimos tiempos se está pretendiendo forzar la vacunación de los sanitarios, “para que no pasen la gripe y para que no la transmitan”. Pero ambas afirmaciones carecen de fundamento. En este texto se revisa la cuestión y se concluye que la vacuna contra la gripe es prevención sin límites, que causa más daños que beneficios.

Las vacunas antigripales son inútiles. En la revisión Cochrane 2010 queda claro que en adultos sanos ninguna vacuna antigripal evita las complicaciones (no disminuyen las neumonías, por ejemplo), ninguna vacuna evita las hospitalizaciones, ninguna vacuna evita las bajas laborales y ninguna vacuna disminuye la transmisión de la enfermedad entre humanos.

Síntesis de los hechos acerca de las vacunas antigripales
La gripe es enfermedad vírica que conlleva complicaciones en algunos pacientes, y un exceso de mortalidad en la población. Es lógico buscar la prevención a través de la vacunación. Pero las vacunas antigripales son inútiles.
En la revisión Cochrane de 2010 queda claro que en adultos sanos ninguna vacuna antigripal evita las complicaciones (no disminuyen las neumonías, por ejemplo), ninguna vacuna evita las hospitalizaciones, ninguna vacuna evita las bajas laborales y ninguna vacuna disminuye la transmisión de la enfermedad entre humanos (1).
La vacuna contra la gripe disminuye los síntomas de gripe de forma que si la vacuna “cuadra” perfectamente con el virus circulante sufren las molestias el 1% de los vacunados (contra el 4% de los no vacunados). Si sucede lo habitual y la vacuna “no cuadra” perfectamente con el virus circulante, la efectividad es todavía menor y sufren las molestias gripales el 1% de los vacunados frente al 2% de los no vacunados (1).
Las vacunas antigripales en adultos sanos producen 1,6 casos de enfermedad de Guillain-Barré por millón de vacunados (1).
Con razón se ha dicho que el daño provocado por la vacuna contra la gripe A (H1N1) fue mayor que el daño provocado por la gripe A (H1N1) (2).
En los niños sanos menores de dos años la vacuna contra la gripe es inútil.
En los mayores su efectividad respecto a los síntomas puede llegar a ser del 33%, como mucho (3).
La vacunación en niños no previene las hospitalizaciones por gripe y sus complicaciones, y los resultados sobre su efecto “protector” respecto a la transmisión de gripe en la comunidad son inconsistentes y escasos (4). Esta inmunidad “de rebaño” es poco esperable con las vacunas de virus inactivados, como son las vacunas contra la gripe (5).
No hay ensayos clínicos a largo plazo ni en sanos, ni en los grupos de riesgo, ni en niños, ni en adultos y por ello desconocemos los beneficios y daños, pues también faltan estudios de seguridad (1,3,6).
En los mejores estudios observacionales sobre mortalidad por gripe, cuando se eliminan los sesgos (principalmente, el sesgo de selección que lleva a vacunarse a los más sanos entre los enfermos), la efectividad de la vacuna antigripal es del 4,6%. Como mucho se evitarían 16 muertes de 100.000 asociadas a la gripe (7).Por todo ello la vacuna contra la gripe es una vacuna fallida, inútil y que no se debería utilizar por los sanitarios que intentan trabajar con ética, ciencia y conciencia.

Políticas para “forzar” la vacunación de los sanitarios
Continuamente se hacen declaraciones públicas para “forzar” la vacunación de los sanitarios y para justificar las vacunas contra la gripe (8).
Si hay buena fe, esta declaraciones pudieran expresar sesgos, a la vista de los resultados comentados. Lo lógico es que los sanitarios no se vacunen ni vacunen a sus pacientes. Por ciencia y por ética. En todo caso, para respetar al menos la autonomía y promover la no maleficencia (primum non nocere).
La autonomía establece que se precisa información veraz, completa y comprensible, y la no maleficencia que lo básico es no hacer daño.
Es impensable que el caso de “forzar” a los sanitarios fuera de conflictos de interés y el objetivo incrementar las ventas a través de los propios sanitarios, que vacunados vacunarían a sus pacientes.
Además de las declaraciones para “forzar” la vacunación de los sanitarios, cada temporada se “inventan” una gripe. Este año, 2011, toca la gripe H2N2 (la gripe “asiática”), contra la que se pide que nos vacunemos “ya” (9). Se nos asusta de nuevo con grandes números: “produjo millón y medio de muertos en el mundo” durante la última pandemia (entre 1957 y 1968). Pero con tres mil millones de habitantes en el mundo ¡hubiéramos tenido que esperar casi cinco millones de muertos por gripe! (a razón de 400.000 por año durante la gripe estacional habitual, en doce años). Y, por supuesto, carecemos de ensayos clínicos y de estudios de seguridad respecto a esta vacuna antigripal H2N2, como respecto a todas las demás.
El “contrato curativo”, en que el sanitario responde al sufrimiento del paciente, da un amplio margen para compensar beneficios con daños (por ejemplo, para reparar una tetralogía de Fallot, o para aliviar el dolor de una hernia discal). En el “contrato preventivo” los términos cambian, y la propuesta tiene que ofrecer grandes beneficios y daños muy improbables. No es el caso de la vacuna contra la gripe; sí es el caso, por ejemplo, de la vacuna contra la poliomielitis.
Nosotros y nuestros pacientes merecemos sólo la mejor prevención; por ello no nos merecemos ni nosotros ni ellos la vacuna antigripal.

Nota importante
El autor no tiene ningún conflicto de interés. Le guía sólo la búsqueda de la mejor alternativa para el cuidado de los pacientes. Cree en la prevención, pero no en la prevención sin límites (aquella prevención que provoca más daños que evita). La vacuna contra la gripe pertenece a las actividades preventivas sin límites.
El autor agradecerá correcciones y comentarios.

Bibliografía
1.Jefferson T, Di Pietrantonj, Riverti A, Bawazeer GA, Al-Ansari LA,Ferronic E. Vaccines for preventing influenza in healthy adults. The Cochrane Library, 2010.
2.Collignon P. H1N1 immunisation: too much too soon. Aust Prescr.2010;33:30-1.
3.Jefferson T, Rivetti A, Harnden AR, Di Pietrantonj C, Demicheli V.Vaccines for preventing influenza in healthy children. The Cochrane Library, 2008.
4.Jordan R, Olowokure B. Indirect community protection against influenza by vaccinating children: a review of two recent studies from Italy and the United States. Euro Surveill.2004;8(51):pii=2605. Disponible en:http://www.eurosurveillance.org/ViewArticle.aspx?ArticleId=260
5.León P. Vacunas víricas: conceptos básicos, tipos y aplicaciones. FMC.2010;17:113-21.
6.Gérvas J, Wright J. Future of flu vaccines: Please, may we have a RTC now? BMJ. 2009;339:b4651
7.Fireman B, Lee J, Lewis N, Bembom O, van de Laan M, Baxter R.Influenza vaccination and mortality: differentiating vaccine effects from bias. Am J Epidemiol. 2009; 170:650-6.
8.XIX Jornadas Internacionales sobre Actualización en Vacunas. Noticias Médicas. 2011(marzo);3969:33-40.
9.Nabel GJ, Wei CJ, Ledgerwood JE. Vaccinate for the next H2N2 pandemic now. Nature. 2011;471-157-8.


Autor: Dr. Juan Gérvas. El autor no tiene ningún conflicto de interés.
Publicado en la web del Equipo CESCA, coordinado por Juan Gérvas.
Fuente: http://www.equipocesca.org/wp-content/uploads/2011/04/vacuna-antigripal-razones-no-sanitarios-2011.pdf

Enlaces de interés:
Vacunas para la prevención de la gripe en personas de edad avanzada (Revision Cochrane traducida)
Vacunación contra la gripe para profesionales de la salud en contacto con pacientes de edad avanzada (Revision Cochrane traducida)
Vacunas para la prevención de la gripe en pacientes asmáticos