¿Cuán científico es el tratamiento ortodoxo del cáncer?

La profesión médica presume de la rigurosa investigación científica que respalda su enfoque en el tratamiento del cáncer. Alguien que acabe de recibir un diagnóstico de cáncer, se enfrenta a una enorme presión de nuestro sistema sanitario para que inicie inmediatamente un programa de tratamiento médico científico, que incluye cirugía, quimioterapia y radiación, en varias combinaciones. En pleno estado de miedo y conmoción, muchas personas en esta situación no pueden competir con el abrumador poder de la autoridad médica.
¿Cómo reaccionarían ustedes en esta situación? Quizá para los problemas simples de salud se inclinen hacia las terapias naturales, pero para algo tan serio como el cáncer se pueden sentir más seguros con los métodos verificados y comprobados de la atención médica ortodoxa. Sin embargo, si tiene la oportunidad, siga leyendo antes de tomar su decisión final. Usted podrá apreciar mejor el tratamiento natural del cáncer.

En este artículo he reunido algunos pequeños hechos conocidos sobre la ciencia que hay tras el tratamiento ortodoxo del cáncer. En la investigación sobre cáncer, el éxito – expresado en una proporción de supervivencia de cinco años – se establece al comparar otras formas de combinaciones del tratamiento, con los resultados de realizar solamente cirugía. Sin embargo, el índice de éxitos de la cirugía se ha comparado muy pocas veces con los índices de supervivencia de los pacientes que no han recibido ningún tratamiento, y nunca se ha comparado con el de los pacientes que han adoptado terapias naturales. Por tal razón, el tratamiento ortodoxo contra el cáncer es básicamente no científico. En conjunto, el supuesto índice de curación no es superior al que se puede contabilizar por remisiones espontáneas y por el efecto placebo.
En apoyo de mi posición, trascribo las siguientes declaraciones y conclusiones clave, extraídas de publicaciones médicas y científicas: "Los estudios parecen mostrar que una intervención precoz es de ayuda, porque las lesiones pre-cancerosas están incluidas en las extirpaciones tempranas que frecuentemente no se convertirían en cancerosas si se dejasen intocadas [el énfasis es del autor]."
En otras palabras, que las intervenciones precoces parecen ser provechosas porque se extirpan las lesiones que no son cancerosas, pero que se contabilizan como siendo cáncer, y esto mejora las estadísticas de supervivencia. "Tampoco importa si se extirpa mucho o poco de un pecho; el resultado siempre es el mismo" Esta afirmación indica que la cirugía no mejora las oportunidades de supervivencia, si no existiría una diferencia entre la cirugía radical y la extirpación del nódulo.
Los investigadores han dicho que es autocomplaciente continuar sometiendo por lo menos a un 70% de mujeres con cáncer de pecho, a un inútil proceso de mutilación. Además, no existe evidencia de que una mastectomía precoz afecte a la supervivencia; si las pacientes supieran esto muy probablemente rechazarían la cirugía.
En 1993, el editor de The Lancet señaló que, a pesar de las diversas modificaciones del tratamiento de cáncer de pecho, los índices de mortalidad no habían variado. Reconoció que a pesar de los comunicados casi semanales sobre progresos milagrosos, la profesión médica, con su extraordinaria capacidad para el autoengaño (sus palabras, no las mías) con toda sinceridad se han extraviado. Al mismo tiempo rechazaba el punto de vista de quiénes creen que la salvación vendrá de incrementar la quimioterapia post cirugía, justo hasta el punto antes de que pueda matar al paciente. Preguntaba: "¿No sería más científico preguntarse por qué nuestro planteamiento ha fracasado? Yo diría que es un poco tarde para hacerse esta pregunta, tras un siglo de mutilar a las mujeres. El título de este editorial, muy apropiado, es: Cáncer de pecho: ¿nos hemos perdido en el camino?
Básicamente, todos los tipos de combinaciones del tratamiento del cáncer de pecho parecen ser el resultado de índices de supervivencia a largo plazo. La única conclusión que puede extraerse de esto es que el tratamiento convencional no mejora los índices de supervivencia a largo plazo. Peor aún, Michael Baum MD, un destacado cirujano de cáncer de mama, encontró que la cirugía de cáncer de pecho tiende a incrementar el riesgo de recaída o muerte en tres años. También vinculaba que la cirugía acelera el cáncer, estimulando la formación de metástasis en otras partes del cuerpo.
Una de las primeras comparaciones efectuada en Alemania, encontró que las mujeres posmenopáusicas con cáncer de pecho, que no habían sido tratadas, vivían más tiempo que las mujeres que sí lo habían sido, y recomendaba no tratar a las mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama. Esta conclusión confirma un hallazgo de Ernst Krokowki, profesor alemán de radiología. Demostró de forma concluyente que las metástasis son generalmente accionadas por la intervención médica, incluyendo algunas veces incluso una biopsia o una operación no relacionada con el cáncer. Perturbar a un tumor causa que un número cada vez mayor de células cancerosas entren en el torrente sanguíneo, mientras que muchas intervenciones médicas (especialmente la quimioterapia) suprime el sistema inmunitario. Esta combinación es la receta para un desastre. Es la metástasis lo que mata, mientras que los tumores primarios, en general, y los de pecho en particular, pueden ser relativamente inofensivos. Estos hallazgos han sido confirmados por investigaciones recientes, que muestran que la cirugía, incluso si no está relacionada con el cáncer, pueden desencadenar una extensión explosiva de metástasis y conducir a un final prematuro.
De estos primeros informes se deriva que la cirugía radical del cáncer de próstata también tiende a diseminar la enfermedad. En realidad, el cáncer de próstata fue investigado en las primeras pruebas clínicas aleatorias sobre cualquier tipo de cáncer. Tras 23 años, no había diferencia en los índices de supervivencia de los que habían sufrido la operación y los de los controles que no habían sido operados, pero los que habían sido operados tenían una mayor incidencia de estados patológicos, como la impotencia o la incontinencia.
El fallecido H.B. Jones, Profesor de Farmacología Médica, fue un eminente estadístico de oncología de EE.UU. Dijo en una conferencia a la Sociedad Americana de Cáncer, en 1969, que ningún estudio había demostrado que una intervención precoz mejorase las oportunidades de supervivencia. Por el contrario, sus estudios demuestran de forma concluyente que las víctimas de cáncer que no reciben tratamiento viven cuatro veces más, y con mejor calidad de vida, que las que lo han recibido. No hace falta decir que no volvieron a invitarle.

Masajenado las estadísticas
"La estadística es el arte de torturar a los datos hasta que nos dicen lo que queremos oir". FreeNews
Un estudio epidemiológico confirmó el cuestionable valor de la terapia convencional, concluyendo que "las intervenciones médicas contra el cáncer han tenido un efecto insignificante en la supervivencia". Incluso el conservador New England Journal of Medicine publicó un artículo con el siguiente titular: "El cáncer invicto"
La forma habitual de hacer que las estadísticas médicas parezcan más favorables, es la siguiente. Los pacientes que mueren durante tratamientos prolongados con quimio o radioterapia no se contabilizan en las estadísticas, porque no recibieron el tratamiento completo. En el grupo de control, cualquiera que muera se contabiliza.
Además, el éxito es frecuentemente juzgado por el porcentaje de tumores que se reducen, independientemente de si el paciente sobrevive o no. Pero si se mide el índice o duración de la supervivencia, entonces sólo se expresa en términos de muerte por la enfermedad tratada. Normalmente no se muestra cuántos de los pacientes mueren debido al propio tratamiento.
La tendencia actual es coger prematuramente las condiciones pre-cancerosas y tratarlas como si fueran un cáncer. Esto incrementa estadísticamente el número de personas con cáncer, a la vez que prolonga artificialmente el tiempo de supervivencia, y disminuye los índices de mortalidad, haciendo así aparecer como que los tratamientos médicos tienen mucho más éxito. Sin embargo, también puede existir un componente verdadero de mayor supervivencia, ya que un número cada vez mayor de pacientes de cáncer optan por terapias naturales adicionales.
Una investigación sobre los historiales de 1,2 millones de pacientes de cáncer reveló que la proporción de muertes por causas no cancerosas, poco después del tratamiento, era un 200 % más elevado de lo que normalmente se hubiera esperado. Dos años después del diagnóstico y el tratamiento, este exceso en el índice de mortalidad caída al 50 %. La causa más común del índice de exceso de mortalidad que aparecía en la lista era fallo cardíaco y respiratorio. Esto significa que, en lugar de morir varios años después a causa del cáncer, los pacientes morían de los efectos del tratamiento, y esto ayudaba muchísimo a mejorar las estadísticas de cáncer, ya que no morían estrictamente de cáncer. Este engañoso informe sobre las muertes por cáncer ha conducido a solicitar estadísticas más honestas.
Tras analizar varios extensos estudios de proyecciones de mamogramas se encontró que las mamografías conducían a tratamientos más agresivos, sin beneficios de supervivencia; incluso el editor de The Lancet tuvo que admitir que no hay evidencia fiable de extensas pruebas al azar que apoyen los programas de realización de mamografías. El significado de esta declaración va mucho más allá del uso de los mamogramas.
Es ampliamente conocido por los que proponen la medicina convencional, que no tienen manera efectiva de ayudar a los pacientes de cáncer avanzado. Hasta ahora, el grito de atención ha sido siempre: "Detéctalo precozmente, así se puede curar". Estos estudios de evaluación de mamogramas demuestran que no importa cuándo se detecte el cáncer, los métodos convencionales son inútiles, tal como lo es globalmente la multibillonaria en dólares industria del cáncer (mi conclusión)
(A 13-year Canadian study )Un estudio canadiense de trece años de duración, sobre 40.000 mujeres, comparó los exámenes físicos del pecho, con exámenes además de mamografías. El grupo de examen más mamografía tenía más extirpaciones y cirugías, con un porcentaje de mortalidad de 107, en comparación con 105 muertes en el grupo de examen físico.
Ductal Carcinoma In Situ (DCIS) es un tumor de mama de forma no invasiva. Muchos casos de DCIS son detectados a través del uso de mamografías. En las mujeres jóvenes, el 92 % de todos los cánceres detectados por mamografía son de este tipo. Sin embargo, como media, un 44 % - y en algunas áreas – un 60 % de estos tumores son tratados por mastectomía. Ya que la mayoría de estos tumores son inofensivos, este tratamiento innecesario hace que las estadísticas de supervivencia parezcan ser mejores de lo que realmente son.
En tanto que el diagnóstico convencional es invasivo, y puede ayudar a extender el cáncer, un tipo de escreening electrodérmico – llamado prueba Biofield - desarrollado por un equipo de ocho hospitales y universidades europeas, apareció reseñado en The Lancet como teniendo un 99,1% de precisión en el diagnóstico de malignidad de los tumores de pecho
Un extenso meta análisis de los resultados de la radioterapia en el cáncer de pulmón mostró que, tras dos años, había un 21 % más de muertes en el grupo que recibía radioterapia además de cirugía, en comparación con los que habían recibido sólo cirugía. El artículo de The Lancet declaraba que lo racional es matar las células cancerosas que pudieran haber quedado tras la cirugía, pero es una vergüenza que los hechos no concuerden con esta teoría.

Quimioterapia: la ruleta rusa médica
La quimioterapia para niños con leucemia y con la enfermedad de Hodgkin es la pieza de orgullo del discutible y aparente éxito de la terapia ortodoxa de cáncer. Ahora bien, un estudio con seguimiento a largo plazo muestra que tales niños desarrollan 18 veces más cánceres malignos secundarios en su vida. Y todavía peor, las chicas tienen 75 veces (un 7,500 %) más alto el riesgo de desarrollar un cáncer de pecho cuando lleguen a los cuarenta. Un grave problema parece ser el desarrollo de fondo (deep or systemic) o sistémico de infecciones por Candida Albicans, poco después de haber iniciado la quimioterapia. Si estas infecciones no son tratadas convenientemente, es probable que se produzcan recidivas o futuros problemas de salud.
Un estudio sobre el cáncer de ovarios encontró que el riesgo de desarrollar leucemia tras el tratamiento con quimioterapia se incrementaba 21 veces, o un 2,100 %. Aparecía una clara dependencia en la dosis de quimioterapia, por medio de la cual la incidencia de que se desencadenase una leucemia se duplicaba entre los grupos con dosis bajas y moderadas, y se cuadriplicaba entre los grupos con dosis moderadas y altas. Habitualmente, también se desarrollan otros tumores tras tratar a los malignos con quimioterapia. En una prueba de mieloma múltiple, no se encontró ventaja alguna en usar la quimioterapia comparada con no usar tratamiento alguno.
El respetado bioestadista alemán Ulrich Abel presentó un amplio análisis realizado en más de 3.000 pruebas clínicas, sobre el valor de la quimioterapia para los carcinomas avanzados (por ejemplo, en el cáncer de pecho. Los oncólogos tienden a utilizar la quimioterapia porque puede inducir a una reducción temporal del tumor, llamada respuesta; sin embargo también tiende a producir desagradables efectos secundarios). Abel concluyó que no hay evidencia directa de que la quimioterapia prolongue la supervivencia en estos casos. Abel declaró: "Muchos oncólogos dan por supuesto que la respuesta a la terapia prolonga la supervivencia, una opinión basada en la falacia, y que no está avalada por estudios clínicos".
Ralph W. Moss, PhD, en "Cuestionando a la Quimioterapia", proporciona un análisis detallado sobre este tema. La conclusión general del libro es que, por lo que se refiere a la mayoría de cánceres, no hay evidencia de que la quimioterapia alargue la vida.
Sin embargo, incluso aunque la quimioterapia alargase la vida unos pocos meses, ¿qué pasa con la calidad de esta vida? Tom Nesi, antiguo Director de Asuntos Públicos de un gigante farmacéutico, Bristol-Myers Squibb, escribió en el New York Times sobre el éxito del tratamiento de su mujer, que estadísticamente le alargaba la vida tres meses. Dos semanas después del tratamiento, ella garabateaba en un bloc de notas: "Debilitada. No más, por favor". No me sorprenden los informes que dicen que muchos oncólogos no someterían a los miembros de sus propias familias a estos tratamientos.

El tratamiento completo
Virginia Livingston (más tarde Virginia Livingston-Wheeler), una notable investigadora de cáncer, y terapeuta, en su libro: "Cáncer: un nuevo adelanto", hace un relato de uno de los muchos pacientes a los que vio, que acudieron a ella después de recibir el tratamiento médico completo de un cáncer de pecho.
"Tras descubrirle un pequeño bulto en el pecho, le hicieron una mastectomía radical. Ninguno de los nódulos linfáticos extirpados de la axila estaba afectado; todo el cáncer había sido extraído con éxito. Para asegurarse de que no se reproduciría en las cicatrices, recibió tratamiento de radiación, y también se le extirparon los ovarios.
"Para espanto suyo, un año después aparecieron varios pequeños nódulos sobre la antigua cicatriz del pecho. Recibió de nuevo radiaciones. Aparecieron más nódulos en el cuello, que se trataron con más radiación. Además se le administró terapia hormonal masculina, lo que le produjo acné y grueso vello facial. Y los nódulos reaparecieron. Se le aplicó entonces quimioterapia, con los habituales efectos secundarios.
"Antes de que volviera a crecerle el cabello, el dolor de huesos que sentía fue diagnosticado como cáncer de huesos. Más quimioterapia y terapia hormonal con la expectativa de que fueran de ayuda. Sin embargo, varios meses después, las lesiones en los huesos empeoraron y se procedió a la extirpación de sus glándulas suprarrenales. Con optimismo, esto prolongaría su sufrimiento durante otro año. Tras lo cual la extirpación de su glándula pituitaria podría alargarle la vida entre tres y seis meses más.
"Llegada a ese punto, su fe en sus consejeros médicos estaba tan vapuleada que acudió a la Dra. Livingston en busca de ayuda. Pidió ser examinada sin que su marido se hallase presente, ya que quería ahorrarle la agonía de ver su cuerpo desnudo, deformado, mutilado y apergaminado, con un abdomen inmensamente hinchado y piernas flacas. Finalmente ella murmuró: "Doctora, ¿tendré que matarme a mí misma?

Conspiración de silencio
¿Por qué ellos están haciendo esto? (con "ellos", me refiero a lo que vulgarmente es llamado "The Cancer Establishment" - el cartel del cáncer). Creo que la respuesta la dio el eminente comentarista médico, y antiguo editor de New Scientist, Dr. Donald Gould, en un artículo intemporal denominado: "Cáncer: una conspiración de silencio". El subtítulo resume su posición: "Los cánceres más comunes son tan resistentes al tratamiento hoy en día como lo eran hace 40 ó 50 años. No se gana nada pretendiendo que la batalla contra el cáncer está siendo lenta pero certeramente ganada".
Esta verdad ha sido deliberadamente escondida del público en general. Según Gould, la razón de esta conspiración de silencio es el dinero. El público debe seguir viendo al Cancer Establishement como un ganador, para continuar aportando dinero. Uno de los científicos a los que se mencionaba, dijo que con decenas de miles de radiólogos y millones de dólares invertidos en equipamiento, el tratamiento de radiación se daba incluso si, estudio tras estudio, quedaba demostrado que era más perjudicial que beneficioso.
Gould también es de la opinión que los pacientes, que podrían estar más cómodos sin tratamiento médico hasta su inevitable muerte, con el tratamiento médico eran convertidos en miserables en un intento sin sentido de posponer la muerte durante unas pocas e infelices semanas. Pero, desde luego, es cuando más dinero se hace. Gould siente que ellos envenenan a sus pacientes con drogas y radiación, y los mutilan con cirugía innecesaria, en un desesperado intento de tratar lo intratable.
No han cambiado mucho las cosas desde que Gould escribiera ese artículo en 1976. En una reciente edición de The Moss Repports (Los informes Moss), podemos leer que la supervivencia a largo plazo de los cánceres más comunes, como el de próstata, pecho, colon-recto, y pulmones "apenas se ha movido desde los 70". En resumen, esto significa
que no ha habido mejoras significativas en los índices de supervivencia del cáncer desde final de los años 70, ni en los 80.

Los fundamentos científicos para la aprobación de medicamentos
Resulta también interesante conocer los fundamentos científicos en que se apoya la aprobación de medicamentos contra el cáncer. Muchos de estos medicamentes venían inicialmente de los EE.UU. En el pasado, una empresa debía proporcionar dos pruebas favorables y ampliamente aleatorias para obtener la aprobación de la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos. "Favorables" significa que debía existir una cierta proporción de disminución tumoral, que persistiera por lo menos durante un mes. No era necesario demostrar que el tratamiento prolongaba la supervivencia, y no era necesario proporcionar resultados de cualquiera de los desenlaces desfavorables del mismo medicamento.
Estas pautas "estrictas y científicas" se relajaron durante la era Clinton, y las empresas farmacéuticas pueden ahora obtener la aprobación de la FDA basándose en pequeñas pruebas preliminares, incluso aunque una más amplia prueba aleatoria pueda resultar desfavorable. En una notable declaración sobre la aprobación de medicamentos, un portavoz del FDA señaló que cualquier retraso en la aprobación no significaría muertes innecesarias porque "todos estos tratamientos para cánceres avanzados no curan a la gente".
La situación quizá sea peor que un caso de tratamientos que únicamente carecen de efectividad. Un grupo de respetados investigadores revisó toda la evidencia estadística publicada sobre las consecuencias de los tratamientos médicos, y mostró que el sistema médico es ahora la principal causa de muerte y lesiones en los Estados Unidos. En el 2001, las muertes atribuibles a enfermedades cardíacas fueron 666.697; la cifra para el cáncer fue de 553.251, mientras que para las intervenciones médicas era de ¡783.936 por año! Coherentemente, el título de este estudio es "Muerte por Medicina"
Podrían preguntarse ustedes por qué las autoridades sanitarias cierran los ojos ante estas fatalidades masivas, causadas mayoritariamente por los medicamentos, mientras concentran sus energías en la supresión de los complementos dietéticos y remedios naturales.
Un síntoma de esta actitud oficial es la reciente epopeya de Pan Pharmaceuticals, cuando en el 2003 el gobierno australiano llevó a la bancarrota al mayor fabricante local de remedios naturales, supuestamente porque existía una posibilidad de que estos productos pudieran enfermar o incluso matar a alguien.
Según mi opinión, la razón principal de esta actitud oficial distorsionada es el hecho de que los departamentos sanitarios y las autoridades reguladores están dominadas por los doctores médicos, a los que se les ha enseñado (con dinero parcialmente pagado por las empresas farmacéuticas) a creer que los medicamentos son benéficos, y que los remedios naturales son potencialmente peligrosos. A pesar de que una gran mayoría de la población occidental prefiere los remedios naturales, casi todos los partidos políticos promocionan la dependencia de las drogas farmacéuticas.
Por esta razón, como primer paso para el cambio de este opresivo clima político, necesitamos urgentemente un partido político que promocione el cuidado sanitario por medios naturales en vez de la dependencia medicamentosa.
Podemos encontrar un indicio para la causa de esta apabullante estadística de "Muerte por Medicina" en una editorial de Richard Smith para el British Medical Journal: "Sólo un 15% de los artículos de las revistas médicas son científicamente válidos, y en parte, porque muchos tratamientos nunca han sido absolutamente evaluados".
Una buena prueba de la naturaleza no científica de la investigación médica fue el reciente fiasco con la terapia de reemplazo hormonal (TRH). Hace varias décadas, se demostró en una investigación "rigurosamente científica" que era segura y efectiva, Si no, no hubiera sido aprobada. Se la promocionó fuertemente como protectora contra las enfermedades cardíacas y contra el cáncer. Ahora cada nueva prueba demuestra que la TRH es peligrosa, y que incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y cáncer.
¿Qué falló? ¿Por qué ésto no se vio con anterioridad? Simplemente porque la investigación original se llevó a cabo con el objetivo de generar beneficios, mientras que los investigadores actuales no comparten ninguno de estos beneficios. Por tal razón, desconfío de cualquier investigación que es llevada a cabo con ansias de beneficios en la mente. Desgraciadamente, esto se aplica hoy en día a la mayoría de investigaciones médicas.

El camino hacia delante
Hace ahora 32 años que el Presidente Nixon declaró la guerra al cáncer. Desde entonces, se han gastado 2 trillones de dólares en los tratamientos e investigación convencional del cáncer, con el resultado de que ahora están muriendo de cáncer muchas más personas que antes. A pesar de que existen varios estudios que evalúan los efectos de varios nutrientes sobre diferentes cánceres, ninguno de los dos trillones de dólares ha estado disponible para que los terapeutas naturales llevasen a cabo pruebas de terapias holísticas sobre el cáncer. Los terapeutas naturales han tenido que hacer frente a un siglo de persecución, muchos de ellos habiendo sido llevados a juicio y acabando en la cárcel.
¿No sería más científico evaluar los métodos de los terapeutas naturales contra el cáncer, antes de meterlos en la cárcel? En Estados Unidos, muchas clínicas alternativas contra el cáncer han tenido que trasladarse a Méjico. (Para ver la lista de este tipo de clínicas en todo el mundo, ir a la página web http://www.cancure.org)
Un enfoque holístico del cáncer incluye una mejor nutrición, plantas, electromedicina y vibración o medicina energética, sanación emocional y terapia mental. El único estudio del que se haya informado, y que compara un enfoque holístico, concierne la terapia de Gerson, en una evaluación de porcentajes de supervivencia de cinco años, efectuada en 153 pacientes con melanoma. En él, sobrevivieron todos los pacientes en estadios 1 y 2 que recibieron en un 100 % la terapia de Gerson, en contra de sólo un 79 % de supervivientes de los que reciberon terapia convencional. En cánceres de estadio 3 (metástasis regionales) las cifras fueron, respectivamente un 70 % y un 41 %; en estadio 4 (metástasis distales), sobrevivieron un 39 % con Gerson, y un 6 % con la terapia convencional.
Muchos terapeutas naturales de cáncer proclaman índices de éxito de más de un 90 % en la detención y reversión del cáncer, siempre y cuando los pacientes no hayan sido sometidos con anterioridad al tratamiento ortodoxo. El tratamiento más perjudicial parece ser la quimio y la radioterapia.
Por todo esto, si usted tiene que afrontar un cáncer, le sugiero que resista y haga sus acciones sin miedo y sin presión. La situación difícilmente será tan urgente que usted tenga que tomar una decisión inmediatamente. En lugar de eso, haga su propia investigación a través de los libros, las revistas e Internet, y luego confíe en su sentido común y su intuición.

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Autor: Walter Last. Trabajó como bioquímico y químico de investigación en los departamentos médicos de varias universidades alemanas, y en Bio-Science Laboratories, en Los Ángeles, EE.UU. Posteriormente trabajó como nutricionista y terapeuta natural en Nueva Zelanda, donde vive actualmente.
Publicado en Nexus, Volumen 11, Número 4, Junio-Julio 2004.
Original paper on-line.
Traducción castellano: Axel Makaroff.
Fuente: FreeNews.org

What is homeopathy?

Homeopathy is a branch of alternative medicine that is based around the surmise that an individual may be treated using minute dosesd of natural materials which in larger doses would be expected to cause the same symptoms. Remedies are made by a sequence of dilutions of the starting material in purified water or aqueous ethanol with considerable agitation (called succussion). It is gaining popularity but its efficacy is disputed. The cornerstone of homeopathy that the whole clinical picture is considered on an individual basis is not in dispute. In fact, consideration of the person is clearly becoming more important as information concerning an individual's genome becomes clearer. However criticism is leveled at homeopathic 'drugs'. Belief in whether or not dilution and shaking can have any effect on the health benefits of water (for an overview of homeopathy see for example, [484a], for a review of homeopathy research see [484b] and for a recent debate concerning Homeopathy see [1363] and its video) depends on the presence of an acceptable working hypothesis for the mode of action (see also magnetic effects). Certainly, a confounding aspect of any examination of the efficacy of homeopathic treatments seems to be the highly variable nature of supposedly similar homeopathic remedies from different manufacturing sources.

Published evidence

In spite of many (most?) people knowing of success stories (and the opposite) concerning the use of homeopathy where it is practiced [120], scientists have difficulty in regarding this form of alternative medicine as any more than a placebo effect.e A controversial paper in Nature [132] containing data from several laboratories, claiming to prove the efficacy of extreme dilution (the 'memory of water' [1112])a has not been generally accepted after the results were reported as not reproducible under closely controlled and observed (by Nature's self-acknowledged biased observers), but strained, overly-demanding and unsympathetic, conditions with negative results from only one laboratory being cherry-picked from amongst otherwise positive results [133]. The original results [132] were, however, confirmed in a blinded study by the statistician Alfred Spira [346e] and also in a rather bizarre Nature paper purporting to prove the opposite [346b],b were subsequently comprehensively confirmed by a blinded multi-center trial [346a], and new results confirm similar phenomena [1585]. In spite of this apparent confirmation by several laboratories, there are still doubts over whether the experiments are truly reproducible and whether the noted effects may be due to the origin of the biological samples or human operator effects [1362]. Further support for an effect has been found using NMR [1552].

Meta-analysis of 89 placebo-controlled trials failed to prove either that homeopathy was efficacious for any single clinical condition or that its positive clinical effects could entirely be due to a placebo effect [121a], thus leaving the scientific door open both ways. A further analysis of this data, however, indicated that some of these studies may have failed to avoid bias and that studies using better methodology yielded the less positive effects [121b]. A recent analytical review has reinforced the, more negative, view concerning the clinical effectiveness of homeopathic remedies [527]. Further, a recent quality assessment of published experiments on homeopathic preparations has concluded that many were performed with inadequate controls [651]. Although a scientific trial of homeopathy conducted for the BBC and similar work reported on ABC News' 20/20 program both failed to show any homeopathic effect, the experiments they reported have been subject to serious criticism including that of careless scientific methodology. In August 2005 [840], the medical journal 'The Lancet' controversially argued for halting any further research into homeopathy concluding it has no effect other than as a placebo. This judgment was based on its simultaneous publication of a comparative study of 110 matched placebo-controlled trials of homeopathy and conventional medicine [841]. The conclusion was reached, however, in spite of the study apparently showing little evidence of differences between the two groups (homeopathy and conventional) when all the data was considered. There were differences when a tiny percentage of unmatched larger trials were cherry-picked for further analysis (that is, 102/110 of the homeopathy studies and 104/110 of the conventional studies were discarded).c The remaining 6% of the studies, however, still showed positive (if not conclusive, possibly as the number of trials left in this final grouping was so small and unmatched) evidence in favor of a homeopathic effect over placebo. Although this study has come in for considerable and rightful criticism, and there is a strong case for its retraction, as above and [1381, 1382, [1524], it is often put forward in support of the view that homeopathy works no better than as a placebo; a fact that it clearly does not deliver.

Homeopathic solutions

A thorough investigation into the structural differences previously reported between homeopathically potentized (that is, succussed and extremely diluted) and unpotentized nitric acid solutions showed that the effect was lost or changed if different glassware was used [495]. Changes in the thermoluminescence of ice produced from ultra-diluted water have been noted [500a] but can be explained by remaining trace amounts of material (due to poor mixing, impurities, absorption, nanobubbles (that is, nanocavities) [500d] or other causes) being concentrated between ice crystals [500b]; an explanation supported by later work [500c]. Changes in the NMR relaxation times [1620a, 1620c], thermochemistry [1644] and UV absorption [1620b] of water in some homeopathic preparations remain unexplained and require confirmation.

A key feature of any difference between water before and after its use in preparing homeopathic dilutions is likely to be the vigorous shaking (succussion) that must be carried out between successive dilutions, and which may produce significantly increased concentrations of silicate, sodium and bicarbonate ions [335, 1207] by dissolution of the glass tubes and increases in nanobubbles and redox molecules [1066, 1751] from the atmosphere, respectively. Recently, a paper from Nobel prize-winning Luc Montagnier has declared that quite dilute solutions (of DNA) show entirely different properties from the less diluted solutions, that the authors propose depend on interactions with the ambient electromagnetic field [1602].f How water may show a memory is explored further in the 'memory of water' page.

Does homeopathy work?

Many ridicule homeopathy out of serious consideration as a clinical practice, sometimes resorting to unscientific, unbalanced and unrefereed editorial diatribe. One of the main reasons concerning this disbelief in the efficacy of homeopathy lies in the difficulty in understanding how it might work. If an acceptable theory was available then more people would consider it more seriously. However, it is difficult at present to sustain a theory as to why a truly infinitely diluted aqueous solution, consisting of just H2O molecules, should retain any difference from any other such solution. It is even more difficult to put forward a working hypothesis as to how small quantities of such 'solutions' can act to elicit a specific response when confronted with large amounts of complex solution in a subject. A major problem in this area is that, without a testable hypothesis for the generally acknowledged potency of homeopathy, there is a growing possibility of others making fraudulent claims in related areas, as perhaps evidenced by the increasing use of the internet to advertise 'healthy' water concentrates using dubious (sometimes published but irreproducible) scientific and spiritual evidence.

Footnotes

a Note that 'memory of water' effects (if proven) not only require the solution to retain information on dilution but clearly require this information to be amplified to negate the effect of the dilution.
b This paper was bizarre as the data it produced that showed a positive effect (therefore actually supporting the 'memory of water' conclusions) were dismissed by the Authors out of hand as 'a source of error for which we cannot account' so leaving the remaining data (that is, only the data which agreed with their headline). It should be noted that the statistical report on which this paper was based states that ' One interpretation is that there are, after all, differences between the treatments...' [346c] but this statement does not survive into the final version published by Nature. The Authors have apparently refused to release their raw data [346d] for unbiased statistical analysis. Nature also recently published a paper on 'ultrafast memory loss' in water that, perhaps ingenuously, appears to misinterpret this 'memory of water' concept, as it only concerns the 'memory' of single water molecules, not clusters of water molecules [750].
c The 'cherry-picking' is clear as (although a rationale for some sort of selection is presented post hoc) the study does not appear to have used a pre-determined rationale (or pre-determined parameters) in discarding trials, completes no sensitivity analysis and ends up apparently 'dredging' the data in an unbalanced manner, to falsify conclusions [1524]. Further analysis of the data, provided post publication, shows that the conclusions would have been different for almost all alternative cut-off points [1524]; that is, they would not support the conclusions that homeopathy is no more than a placebo effect or that homeopathy trials are less good than conventional trials.
d This 'dilution' is usually so extreme that no molecules of the starting material are expected to be found in the final 'solution'. In spite of this, the efficacy (and cost) of the homeopathic remedies are often thought to be greater, the greater the dilution.
e It should also be noted that placebo effects constitute real clinical effects [121c], should be judged positively and probably account for a significant proportion of the success of prevailing established medicine [1474]. Also, there must be a range of 'placebo effects' of different potencies and having different effects in different situations. As such, they surely overlap with true clinical effects. As an example, it seems clear that antidepressant medications used for many years are not efficacious and any perceived difference from placebo is due to the reduced responsiveness to placebo in the severely depressed [1455].
f The extraordinary results given in this paper have yet to be independently confirmed.


Author: Martin Chaplin. Emeritus Professor of Applied Science. BSc PhD CChem FRSC. London South Bank University. Curriculum & Selection of Recent Publications.

Oncología integrativa

Las medicinas no convencionales aportan otra visión al tratamiento oncológico. Se trata de cooperar para que el paciente tenga más posibilidades de superar el cáncer.

¿Qué es el cáncer? Según la visión más convencional, el cáncer sigue concibiéndose como una enfermedad fundamentalmente de la genética celular. Se asume que nuestras células acumulan alteraciones en su DNA (material genético que codifica para las proteínas de estructura y función celular) a causa de múltiples factores (herencia, virus, sustancias químicas y físicas, inflamaciones continuadas que obligan a las células a una constante proliferación, etc.). Estas alteraciones genéticas alteran el equilibrio entre el ritmo de crecimiento y muerte celular en un determinado tejido, dotan a la célula de capacidades de autonomía y supervivencia bajo condiciones extremas: las hacen muy resistentes a los mecanismos de control del cuerpo, extremadamente adaptables a entornos diversos, promocionan crecimientos anormales de nuevos vasos sanguíneos (neo-angio-génesis), que les permitirán viajar a distancia e implantarse en tejidos que en condiciones normales les sería inviable (metástasis).
De acuerdo a esta interpretación del cáncer (basada por supuesto en investigaciones científicas y hallazgos empíricos), se ha diseñado la terapéutica. Los tratamientos más estándar siguen siendo la quimioterapia y la radioterapia –que son destructores del material genético, principalmente el de las células tumorales–, junto con la hormonoterapia, ya que hay ciertos tipos de tumores, como el cáncer de próstata y de mama, que responden muy bien al bloqueo del estímulo hormonal del cuerpo para frenar su crecimiento. En los últimos años, industrias biotecnológicas han invertido muchos recursos en eldesarrollo de moléculas con capacidad de bloquear proteínas celulares muy específicas llamadas factores de crecimiento, tanto del tumor como de los vasos sanguíneos tumorales: son los llamados antiangiogénicos y anticuerpos inhibidores. Tanto el tratamiento hormonal como los moduladores de nueva generación tienen un mecanismo de acción más específico y neto que la quimioradioterapia, por ello en general la toxicidad es más asumible.

QUÉ ES LA ONCOLOGÍA INTEGRATIVA
1-Estados Unidos: una experiencia pionera en el marco sanitario institucional. El Centro Nacional Americano para la Investigación de las Medicinas Complementarias y Alternativas, NCCAM, es un organismo institucional dentro del sistema sanitario americano pionero en la investigación y promoción de medicinas alternativas o complementarias para integrarlas en la corriente médica convencional. NCCAM defiende que la finalidad de la Oncología Integrativa (O.I.) ha de ser la de combinar aquellas medicinas complementarias más eficaces y de mayor rigor científico con la oncología convencional, siempre y cuando esta última sea el abordaje terapéutico fundamental. Apunta también a que la Oncología Integrativa tenga en cuenta todos aquellos factores que puedan influir en la salud y el bienestar de la persona, incluyendo los aspectos espirituales y comunitarios; y considera que debe estar abierta a nuevos paradigmas (nuevos planteamientos acerca de la realidad que nos rodea, en este caso, del cáncer), al mismo tiempo que practica una medicina lo más rigurosamente posible basada en la ciencia.
Antes de comparar, recordemos que Estados Unidos posee un sistema sanitario básicamente privado, lo cual condiciona enormemente las políticas de sanidad. En EEUU, las decisiones de política sanitaria están sometidas a los lobbies de presión que ejercen sus consumidores, en este caso, los ciudadanos afectos de cáncer y sus familias. Ellos han sido la causa principal de que sus instituciones se vieran obligadas a incorporar las medicinas no convencionales, primero a regañadientes y después con visión estratégica (un consumo creciente, un mercado interesante para hacerse más competitivos), siempre con un cierto recelo por miedo a perder credibilidad y ser tachados de curanderos. En la actualidad, la aparición de estudios favorables de eficacia y eficiencia acerca de estas medicinas en muchos síntomas y dolencias ha sentado una base de confianza para seguir apostando por el modelo de integración, sobre todo en el área de Oncología.
Según la tendencia más o menos progresista del hospital, se han diseñado programas de O.I. con un perfil y un alcance diferentes: la O.I. más conservadora promociona el uso de medicinas alternativas más blandas, como son las terapias energéticas (acupuntura, reiki, homeopatía, etc.) y las intervenciones cuerpo-mente (meditación, yoga, hipnosis, visualizaciones, etc.); no suele utilizarlas con intención de curar o mejorar la evolución del cáncer, sino para tratar síntomas derivados de la enfermedad o paliar efectos secundarios de los tratamientos oncológicos. Aun así, los beneficios ya son considerables: así lo constatan no solo la experiencia práctica y el testimonio de muchos pacientes, sino un número cada vez mayor de investigaciones: “Las medicinas complementarias son efectivas en el alivio de síntomas físicos y emocionales, mejorando la calidad de vida en las personas que padecen cáncer”, es la conclusión de Z. Nahleh, del National Institute for Clinical Excellence (NICE). (1)
Otros hospitales que practican una O.I. más atrevida incorporan suplementación, fitoterapia, inmunomodulación, ya no solo para paliar síntomas y toxicidades, sino especialmente para incrementar la eficacia de los tratamientos oncológicos convencionales, prevenir la aparición del cáncer y sus recidivas, e incluso tratarlo, esto último en el marco de ensayos clínicos principalmente. (2)

2. Misión y valores de la buena praxis integrativa. La Oncología Integrativa establece las siguientes recomendaciones:
Abordaje multidisciplinar. Los diversos expertos, tanto en oncología convencional como en medicina no convencional, deberían trabajar coordinados, en aras de optimizar beneficios terapéuticos, evitar posibles interacciones y toxicidades innecesarias, con el objetivo conjunto de apoyar a la persona con cáncer en el retorno al estado de salud.
Coadyuvancia. Desde la perspectiva de la Oncología Integrativa Clásica, estas medicinas han de servir de ayuda a la oncología convencional, que será mayoritariamente la indicación terapéutica per se. Especial atención en no aumentar su toxicidad ni entorpecer su eficacia, sino potenciarla.
Evaluación racional del beneficio/riesgo.Ayudar a la persona a ponderar los pros –y contras si los hubiere– de combinar ambos tratamientos. Racional en el sentido de que es importante informar del grado de evidencia científica de cada uno de los tratamientos. Cuanto menos inocuo es un tratamiento, mayor necesidad hay de evidencia científica. El paciente debería poder tener conocimiento acerca de los principios en que basa sus propias decisiones (creencias, intuiciones, testimonios de casos, estudios científicos, etc.), siempre guiado por un profesional.
Prioridad a la investigación de calidad.Aunque se valora la experiencia aportada y los resultados obtenidos en el trabajo de campo (casos clínicos reportados de la práctica clínica diaria), se priorizarán aquellos resultados que provengan de publicaciones científicas de calidad.
Actualización. Guías y recomendaciones en O.I. Las guías elaboradas por centros de referencia o en paneles de consenso nos aportan información contrastada y objetivable, que vale la pena conocer. Recopilan datos de encuestas y analizan resultados de estudios e investigaciones, a partir de los cuales sacan conclusiones que sirven de base a recomendaciones. En Estados Unidos, en el año 2003, se constituyó la Sociedad para la Oncología Integrativa (SIO), compuesta por profesionales de la salud de diferentes disciplinas comprometidos con la investigación, información, formación y uso de las terapias no convencionales para pacientes con cáncer. Esta sociedad ofrece información a usuarios y pacientes, oncólogos y médicos convencionales.
Hace cuatro años, la SIO elaboró unas guías de recomendación para la buena práctica en O.I., que se pueden encontrar en su web. Algunos hallazgos fueron significativos:
- Las terapias más promocionadas y evidenciadas por los estudios científicos, como la acupuntura, se utilizaban con mucho menos frecuencia que otras terapias que estaban poco probadas en su eficacia. (3)
- Curiosamente, las guías no recogían ningún dato –ni a favor ni en contra–acerca de la homeopatía, a pesar de que en los últimos años han surgido interesantísimos estudios acerca del efecto positivo de algunos remedios homeopáticos cuando se inoculan en cultivos de células tumorales (Banerji et al.Texas MD Anderson Cancer Center). Incluso ha habido una serie de diez casos de pacientes con cáncer curados únicamente con homeopatía, que fue presentada y aprobada por el tribunal del Instituto Nacional del Cáncer Americano. Todo esto, sin contar con la efectividad constatada de la homeopatía en paliación de efectos secundarios debidos al tratamiento oncológico. (4)
- Las guías expresaban su preocupación acerca del consumo indiscriminado y sin supervisión médica de los suplementos y las plantas durante los tratamientos convencionales, debido a que no están exentos de posibles interacciones y efectos adversos, aunque sean infrecuentes. Sin embargo, reconocen que pueden ser beneficiosos en los periodos en los que los pacientes no están bajo tratamiento.
No consta en las guías, pero los que trabajamos diariamente con personas afectas de cáncer sabemos que, para optimizar resultados y minimizar riesgos, es imprescindible categorizar a las personas siguiendo criterios homogéneos, tal y como hace la medicina convencional: tipo de cáncer y su extensión, síntomas y secuelas, tratamientos recibidos etc. Según estas categorías, se establecerán programas de actuación compatibles con los tratamientos oncológicos clásicos; personas de categorías similares podrán beneficiarse de estrategias similares, como evitar la soja en las mujeres con cáncer de mama que sean tratadas con hormonoterapia, o prevenir la aparición de toxicidad neurológica en las personas que reciben fármacos neurotóxicos mediante suplementos específicos, o aplicar nutriterapia hepatoprotectora en casos de toxicidad hepática por la quimioterapia.
Simultáneamente, es imprescindible individualizar rasgos psico-biológicos de la persona y su contexto, para identificar las potencialidades y fortalezas de las que dispone (biológicas, psíquicas, de entorno) y alinearlas en la regeneración de la salud mediante tratamientos individualizados (acupuntura, homeopatía, estrategias cuerpo y mente, etc.). Por ejemplo, alguien que pertenezca a una categoría I (cáncer localizado operado, sin secuelas ni síntomas) con bajo riesgo estadístico de recaída por las características de su tumor puede presentar rasgos individuales que aumenten tal riesgo, susceptibles de ser modificados positivamente: estrés psicobiológico, baja implicación en los autocuidados (alimentación, ejercicio físico, etc.), poca conciencia de la toxicidad en su hábitat de vida cotidiana (laboral, familiar, tanto físico como emocional).
La optimización de los resultados finales dependerá de la combinación adecuada de estas dos variables aparentemente contradictorias (individualizar versus categorizar); el uso de medicinas blandas implica una mayor dosis de estrategia, pues con pequeños estímulos debemos conseguir grandes resultados.

HACIA UNA O.I. MÁS INNOVADORA
Dime qué es el cáncer y te diré cómo tratarlo: opciones terapéuticas para diferentes teorías. Einstein nos decía: “La teoría decide lo que se puede observar”. Porque a menudo olvidamos que el modo con que tratamos una enfermedad o abordamos un problema está condicionado por lo que previamente hemos conceptualizado –y consensuado– acerca de qué es y qué causa dicha enfermedad. He aquí algunos ejemplos:

- El cáncer como una alteración del material genético (DNA): Quimio y radioterapia. Hemos explicado al inicio de este artículo que el cáncer, desde el paradigma de la medicina convencional, se concibe básicamente como una alteración de la genética celular. En base a ello, y unido a una dramática casualidad, surgieron los quimioterápicos. Los inicios de la quimioterapia se remontan a los años 40, con el descubrimiento de que el gas mostaza, un agente químico de uso militar, podía ser efectivo para el tratamiento contra el cáncer. Personas afectas de tumores linfáticos que casualmente habían quedado expuestas al gas mostaza habían experimentado una reducción importante de sus tumores, por destrucción de las células linfáticas. Aquel fue el primer paso en la demostración de que el cáncer podía ser tratado con agentes químicos de destrucción celular. Previamente (casi un siglo antes), ya se había incorporado la radioterapia, un destructor celular mediante el proceso de radiación. Afortunadamente, los últimos diseños terapéuticos apuntan a dianas más concretas para inhibir el crecimiento celular.

- El cáncer como una alteración del sistema inmunitario: Terapias de Inmunoestimulación. La ciencia médica ha constatado en los últimos años que el correcto funcionamiento del sistema inmunitario protege al organismo del cáncer, además de muchas otras enfermedades. De hecho, el inmunoenvejecimiento, con disminución de la capacidad inmune, es una de las razones de la mayor predisposición al cáncer en la gente mayor. La medicina preventiva clásica no suele utilizar estos conocimientos en sus indicaciones terapéuticas. Rara es la vez que un médico convencional receta inmunoestimulantes como preventivo. Ello en parte se debe a que la mayoría de las investigaciones en inmunoestimulación preventiva están hechas en sustancias naturales y no en fármacos de síntesis, que es lo que suele administrar la medicina convencional. Un ejemplo de tales sustancias naturales son los inmunógenos contenidos en los hongos como shiitake, maitake, coriollus, reishi agaricus etc. Son moléculas de azúcares compuestos muy bioactivas, que estimulan sobre todo la inmunidad inespecífica (neutrófilos, monocitos, natural killer), la más implicada en la prevención del cáncer (5).
Existen muchas otras sustancias naturales con actividad inmunomoduladora (plantas: echinácea, ginseng, astrágalo; minerales: oro, germanio, litio y un largo etcétera). Si estimular el sistema inmunitario parece ayudar a prevenir el cáncer, ¿sirve también para curarlo?
Existen laboratorios de investigación básica especializados únicamente en el estudio del comportamiento del sistema inmune en personas con cáncer. Han descubierto que, durante un proceso de cáncer, el sistema inmunitario desarrolla la sorprendente capacidad de aliarse con las exigencias de las células tumorales: el tumor secreta proteínas de señal que actúan frenando la respuesta inmunitaria antitumoral y, así, no son percibidas como amenaza. Además, son capaces de despertar en las células inmunitarias capacidades a favor del crecimiento tumoral, como la propiedad de fabricar nuevos vasos sanguíneos para que las células tumorales puedan alimentarse y trasladarse más eficientemente. Debemos asumir, pues, que para mejorar las estrategias terapéuticas desde la perspectiva inmunitaria, una vez existe el cáncer, más que potenciar el sistema inmunitario estimulándolo, quizás deberíamos aprender a modularlo de manera más específica. Este es un campo a explorar tanto en la medicina convencional como en las medicinas complementarias.

- El cáncer como proceso de alcalinización intracelular: La terapia por inhibición de protones. Desde hace años, se sabe por la literatura divulgativa y el conocimiento empírico de las medicinas no convencionales que es bueno “alcalinizar la sangre y los tejidos” (básicamente mediante dietas alcalinizantes exentas de productos refinados y animales, e incluso la ingesta de bicarbonato) para contribuir a eliminar el cáncer. Su teoría descansa en asumir que los tejidos acidificados promocionan el crecimiento de tumores y que las células tumorales acidifican su medio intracelular por los residuos que generan al utilizar un metabolismo sin oxígeno. Un grupo de científicos internacionales miembros de la International Society for Proton Dynamis of Cancer han descubierto lo contrario: la célula tumoral, en su medio interno es alcalina, y no ácida como se pensaba; este estado de alcalinidad bloquea el proceso de muerte celular. La alcalinización dentro de la célula tumoral es provocada por ella misma, pues posee en su membrana celular multitud de dispositivos que extraen de manera activa iones hidrógeno hacia fuera de la célula, provocando de manera secundaria acidificación del medio externo donde se hallan. Este grupo de científicos, alternativos desde la perspectiva de la oncología convencional, investiga actualmente qué sustancias pueden bloquear estas compuertas de membrana: defienden que este abordaje podría contribuir a frenar el cáncer. Entre estas sustancias está el famoso resveratrol, que es una sustancia presente en la uva negra y sus derivados.
¿Esta teoría podría sostener el fundamento de la terapia de inoculación directa de bicarbonato en los tejidos tumorales para frenar la promoción del cáncer? Esta estrategia se ha experimentado en ratones de laboratorio con éxito, y la terapia del doctor Simoncini se aplica de manera alegal en humanos con cáncer con el mismo propósito. La pregunta queda en el aire.
Añadir además una dieta alcalina tiene beneficios generales: contribuye a mantener el entorno de las células del cuerpo más saludables, ayudando tanto a promover la muerte de las células tumorales como a mejorar la salud de las sanas.

- El cáncer como fallo a nivel mitocondrial: la terapia de bloqueo enzimático. Las mitocondrias son las encargadas del suministro energético de las células. Conservan un cierto comportamiento parecido a las bacterias, ya que se alimentan a sí mismas para automantenerse, consumiendo glucosa. Ciertas alteraciones en las mitocondrias se relacionan con la aparición de células tumorales. Según algunas hipótesis, administrando grandes cantidades de acido cítrico se podría bloquear selectivamente la cadena alimentaria de estas mitocondrias y así favorecer la muerte de la célula tumoral. Algunos antiparasitarios presentan también la capacidad de bloquear la mitocondria, y se están realizando estudios al respecto para favorecer la muerte tumoral.

PROYECTO HOX
Tras varios años de exploración de nuevos paradigmas (algunos de ellos expuestos aquí) dentro y fuera de la medicina, y sobre todo en el ámbito de las ciencias de la vida (ecología, veterinaria, biología, microbiología, antropología, psicobiología, etc), me encontré con algunas propuestas interesantísimas que podrían ayudar a redefinir la concepción clásica del cáncer. Sin embargo, estas teorías –aunque muy coherentes internamente– no guardaban en apariencia ninguna relación entre sí. El proyecto Hox surgió con el propósito de hallar un marco de estudio y aplicación práctica para la integración de estos nuevos paradigmas al servicio de la recuperación de la salud de las personas que padecían cáncer. Este propósito inicial se ha ido ampliando enormemente hacia nuevos horizontes. Este es un proyecto en construcción.
El nombre: Hox hace referencia a los genes Hox, genes que son compartidos por los diferentes seres vivos, que codifican para funciones esenciales de supervivencia y se expresan de formas aparentemente muy diversas (ejemplo, la función de la vista, en mamíferos, insectos). Evoca la capacidad creativa de la vida, a la vez que mantiene estable aquello que es necesario para la supervivencia.
El marco. Hox sienta sus bases fundamentales en la Ecosistémica. En los años 80, el auge de una ecología de sistemas, llamada Ecosistémica, despierta la conciencia de que la Tierra y sus hábitats operan como sistemas interdependientes: no son unidades aisladas, sino que se influyen y modifican los unos a los otros, tanto para generar salud como insalubridad. Actualmente, es este paradigma el que ha permitido invocar alternativas al modelo de desarrollo masivo que acarrearon las sociedades basadas en el progreso, y ha generado propuestas de crecimiento sostenible para la desaceleración del crecimiento, recuperación de lo local y sus ciclos naturales, y simultáneamente preservar la interrelación con el resto del planeta. La Ecosistémica ha sido también el motor de arranque de iniciativas en el campo de la ingeniería y la biotecnología para lograr la restauración y biodescontaminación de la Tierra, a favor de una salud ecológica global.
Si el criterio esencial de la Ecosistémica es considerar un organismo-entorno como una unidad en la que no hay entorno independiente del organismo y viceversa, significa que el organismo que destruye su ambiente se destruye a sí mismo. Ello nos conduce a la obviedad de que el ser humano, como organismo immerso en esta red interdependiente, emerge como otro ecosistema más, un sistema viviente de elevada complejidad, permeado por multiples hábitats del entorno y los propios que lo constituyen internamente.
Desde este criterio –el hombre como sistema viviente interdependiente–, el proyecto Hox sostiene y expande su modelo de salud y de vida. Uno de nuestros propósitos es el de facilitar una relación sostenible, consciente y solidaria con nuestro organismo y su entorno como modelo de adaptación, crecimiento evolutivo y preservación dinámica de la vida.
Cáncer: La desestructuración del ecosistema humano llevada al límite. El ecosistema humano es un compendio de ecosistemas celulares de alto nivel de complejidad: microbiotas (poblaciones de microorganismos como la flora intestinal, o los que nos habitan en la piel y ayudan a su mantenimiento), ecosistemas de tejidos especializados, de gran biodiversidad (en los que conviven y cooperan células inmunitarias, células neurológicas, virus, bacterias). La célula en sí es un microecosistema, que contiene porciones de genes víricos y bacterianos insertados en el material genético celular, porque en algún momento de nuestro desarrollo embrinonario cooperaron activamente con nuestras células para asegurar que el desarrollo embrionario llegara a buen fin (M. Sandín et al.) y minúsculos órganos intracelulares que no son más que residuos de bacterias que se incorporaron en algún tramo de la evolución de la vida para mejorar nuestra adaptación, y que ahora cumplen una función beneficiosa para la célula (Margulis et al.). Todos estos ecosistemas, desde el más grande al más pequeño, exhiben una propiedad que emerge de la interrelación que mantienen entre sí: son sistemas irreductiblemente complejos; es decir, la pérdida en algún punto de esta compleja organización es incompatible con la supervivencia del ser en ese estado organizativo. En el cáncer, la célula como unidad básica sobrevive (las células tumorales en los cultivos celulares de laboratorio son inmortales), pero el organismo que la contiene, como tal, ve amenazada su supervivencia.
El cáncer se manifiesta como el desensamblaje de un sistema complejo –nuestro organismo multicelular–, retrocediendo a un orden inferior de complejidad que llevamos implícito en la memoria celular, pues se utilizó en etapas previas de la cadena evolutiva de la vida y durante el desarrollo embrionario. Hay evidencia de que las células tumorales comparten características con las células de un embrión (proteínas embrionarias y vasos sanguíneos inmaduros característicos del embrión, virus y bacterias que se han hallado en el desarrollo embrionario, etc.) y también propiedades de organismos unicelulares evolutivamente más primitivos, como algunas bacterias y parásitos: pobre utilización del oxígeno, capacidad de acidificar el entorno donde viven, capacidad de latencia (una especie de hibernación) y autofagocitosis (autocanibalismo) para sobrevivir en condiciones y ambientes hostiles, etc.
Promotores del cáncer: disruptores en la comunicación celular. Existen factores de grave amenaza para la supervivencia global del organismo: numerosos promotores del cáncer (químicos difícilmente biodegradables, como los plásticos y las hormonas, metales pesados que contaminan el aire y las aguas, contaminación radiactiva, etc.) y el estrés psicobiológico, que fragiliza los sistemas de restauración del cuerpo.
Actualmente, los alimentos, el agua y el aire contienen innumerables moléculas añadidas (conservantes, colorantes, antibióticos, potenciadores de aroma, hormonas, etc). Se comportan como unidades de información intra e intercelular de gran potencia biomoduladora: son capaces de modificar la coherencia electroiónica y química que mantiene a un sistema vivo funcionante. En una palabra, se decodifican los flujos informacionales inter/intracelulares de los sistemas vivos. Además, se alteran la flora intestinal y otros ecosistemas, que participan en los procesos de detoxificación.
Estas alteraciones en los pequeños subsistemas (células, colonias microbiológicas, etc) afectan a los grandes sistemas de regulación: sistema inmunitario, sistema hormonal, etc. Se producen cambios en el metabolismo de órganos esenciales para el mantenimiento de la vida como el hígado, el páncreas, y se reactivan fragmentos de microorganismos latentes (priones, virus, onco
genes) que sólo se hacen presentes en estados potencialmente inviables de los sistemas vivos.

UN ENFOQUE ECOSISTÉMICO
Para incidir en el reajuste global de un organismo que padece cáncer, desde este planteamiento, habremos de manejarnos en el espacio interdependiente del organismo (sistemas de interrelación) y no solo en las unidades concretas que lo componen (células, proteínas…): ayudar al cuerpo a conectar de nuevo con su capacidad innata aurtoorganizativa.
La clave está en diseñar estrategias de nutrición y suplementación y otros abordajes, que más que efectos cuantitativos (carga de antioxidantes, estimulantes de la inmunidad, etc.) consiga efectos cualitativos (mejoría del ecosistema inmunidad en sus diferentes tejidos –hígado, linfa, intestino, etc–, potenciación de
 sus cooperadores –trabajar las comunidades bacterianas, mejorar la calidad del tejido conectivo– y biomodulación de señales intra e intercelulares).
Adaptación es inteligencia biológica. Es un equilibrio que maneja continuos cambios en el organismo y su entorno sin perder la coherencia global del sistema vivo en relación a su hábitat. Por ello, en la transformación de la salud hacia una vida mejor, proteger el ambiente es invertir en la protección de los organismos sean macros (humanos), o micros (células). El cáncer comenzará a desvanecerse si conseguimos que nuestra mirada alcance mucho más que nuestra propia célula enferma, sana, nuestro propio cuerpo, nuestra mente, y alcance a percibir lo que nos rodea (alimentos, aire, relaciones) como algo que nos permea y a lo que permeamos, desde una consciencia de responsabilidad y agradecimiento para con lo que recibimos y devolvemos transformado. Confiar en la vida como un sistema de interrelaciones inteligente es empezar a confiar en nuestro cuerpo y su capacidad para autorrestablecer su equilibrio.
Son estos procesos vitales dotados de autonomía inteligente –y no nuestras intervenciones terapéuticas, que simplemente son facilitadoras– los que garantizarán la transformación adaptativa de nuestro organismo y su pervivencia.
Todas las hipótesis interesantes aquí exploradas no tendrían sentido alguno ni posibilidad de contrastar sin el retorno de las personas afectas de cáncer, sus familias y sus procesos de vida con los que tratamos. Todos y cada uno arrancan de momentos y capacidades diferentes. Todo ello se despliega en forma de proceso, a veces con giros inesperadamente gratificantes, otros más difíciles de encajar. Y no necesariamente hacer todo lo que aquí y en otras partes se dice asegura la recuperación de la salud. Mucho más importante es discriminar qué hacer o no, cuándo y cómo hacerlo, y sobre todo incorporarlo a todos los niveles del ser. Es imprescindible dar espacios para que el trabajo madure y se exprese en un cambio biológico y de conciencia reales. Dar tiempo a los tiempos del cuerpo, sin entrar en pánico irremediable cuando el veredicto del TAC o del análisis es “progresión tumoral”. Entender y transitar un cáncer es mucho más que la desaparición de una masa tumoral. Muchas personas conviven con un cáncer estable u oscilante y viven plenamente: siguen trabajando en la ardua y a veces arriesgada aventura del retorno a la salud.

UN CASO DE SUPERACIÓN
A.C. tenía 38 años cuando desarrolló inesperadamente una parálisis en la parte derecha del cuerpo. Se le diagnosticó un tumor cerebral inoperable, llamado glioblastoma. Se le propuso como mantenimiento radioterapia y quimioterapia, sin previsiones de una fácil reducción del tumor.
Visitó nuestra Unidad de Oncología y Medicina Integrativa al inicio de la radioterapia. Recibió el protocolo de radioprotección, basado en una combinación de inmunopolisacáridos, propóleo y omegas.
Al finalizar la irradiación, añadimos flavonoides cítricos, cúrcuma y lipoico, para restaurar el daño neuronal, y un tratamiento antitumoral basado en homeopatía (protocolo Banerji). La toxicidad a la radioterapia fue mínima y se obtuvo una pequeña reducción del tumor.
Posteriormente, recibió quimioterapia, junto con el protocolo de quimioprotección basado en una combinación de fitoterapia y suplementación. A los dos ciclos de quimioterapia, la respuesta tumoral era escasa. Añadimos potenciadores de respuesta a la quimioterapia para conseguir sinergia (acido cítrico y altas dosis de omegas 3, 6). A los 4 ciclos, la respuesta era considerable, aunque la resonancia destacaba aún aumento de vascularización tumoral.
Se añadió resveratrol y otros compuestos con actividad antiangiogénica. Tras los 6 ciclos de quimioterapia: ausencia de tumor sin vascularización.
A.C. atendió no sólo sus células con la biomodulación combinada con el tratamiento convencional, sino que también siguió a rajatabla el programa de nutrición sistémica (antitumoral, desintoxicante, antiedema). Recibió fisioacupuntura para recuperar movilidad y evitar pérdida muscular.
Comprendió la importancia de abordar su proceso de una manera sistémica no sólo a nivel biológico: exploramos conjuntamente factores de estrés psicobiológicos cercanos a su enfermedad que pudieron vulnerar su resistencia al cáncer (periodo de mobbing intenso y prolongado que aún le ocasionaba intenso estrés emocional); inició psicoterapia específica y supervisión en el Programa de Análisis de Contextos, aprendiendo a identificar situaciones y roles similares, a responsabilizarse de su participación en el sistema y a comprometerse con el cambio.
Se vinculó a un programa de meditación zen, donde aprendió a madurar la conciencia corporal y a optimizar sus visualizaciones para generar efectos biológicos positivos.
A.C. era un perfil de persona muy proactiva, pero aprendió a utilizar esta característica de manera más adaptativa: saber cuándo actuar y cuándo ser proactivo en el permitir; así se gestó en su interior el cambio hacia la salud, descubriendo también que podía vivir una vida más auténtica.
Sigue sano y participa en la vida, con un proyecto profesional y personal propio, a los 19 meses del diagnóstico.

MEDICINAS NO CONVENCIONALES, FINALMENTE ACEPTADAS

En los años noventa, algunos de los investigadores y médicos convencionales que en el pasado cuestionaron las medicinas no convencionales acabaron por estudiarlas y utilizarlas, integrándolas paulatinamente en su quehacer asistencial, en el marco sanitario institucional (hospitales, ambulatorios, etc.). Seguían siendo un complemento del tratamiento ortodoxo, pero había germinado una gran diferencia: la medicina no convencional aportaba a la medicina clásica una filosofía de acercamiento al paciente que iba más allá del tipo de tratamiento utilizado y, además, se practicaba dentro del sistema.
Entramos así en la era de la Medicina Integrativa, que, en el área de la oncología, se especializó tanto y fue de tal interés –posibles beneficios, posibles interacciones y toxicidades– que tomó el nombre de Oncología Integrativa.
En países como Estados Unidos, Canadá y el resto de Europa, el uso de estas medicinas entre las personas con cáncer se estima entre el 35% (Gran Bretaña) y el 88% (Estados Unidos y Canadá). Tales variaciones son debidas principalmente al tipo de sistema sanitario de cada país (público o privado –de menos a más–) y poblaciones investigadas (socioeconómicamente bajas o altas –de menos a más–) (Rees R. 2000; Richardson 2000, Navo 2004).

Autora: Dra. Natàlia Eres, oncóloga experta en Medicina Integrativa.
Publicado en el número 377 de la revista Integral.
Fuente: revista Integral.
Entrevistas a la autora: una aquí y otra aquí.
Un encuentro digital con preguntas y respuestas en casos concretos.
Ponencia en audio sobre Nutrición ecosistémica en cáncer.

That Spirit-Like Force: Homeopathy

The Physics of Water
Why is water so special?

(Outline of talk)
  • The water molecule and hydrogen bonding
  • Liquid water has many strange properties
  • Water is not just H2O molecules
  • What happens when you shake water
  • How succussed water is different from ‘just’ H2O
  • So. Does water have a memory?
  • Conclusions

Author: Martin Chaplin. Emeritus Professor of Applied Science. BSc PhD CChem FRSC. London South Bank University. Curriculum & Selection of Recent Publications.
PowerPoint presentation at 66th LMHI Congress, New Delhi (India), December, 1-4, 2011.
Water Structure and Science by Martin Chaplin.
More about Water research by different authors.
The Memory of Water: an overview by Martin Chaplin, published in the journal Homeopathy, vol. 96, nº 3, p. 141-230, July 2007.
Discussion about Memory of Water between Martin Chaplin and skeptics.
Homeopathy—quackery or a key to the future of medicine? Edited transcript of a debate held at the University of Connecticut Health Center, Farmington, Connecticut, USA on 25 October 2007. Published in the journal Homeopathy, vol. 97, nº 1, p. 28-33, January 2008.

OBRAS SON AMORES Y NO FLACOS FAVORES

Sra. Directora:

En la Tribuna de Diario Médico del pasado 26 de Julio, titulada Un flaco favor en las terapias naturales, las doctoras Giralt y Mestre, presidentas, respectivamente, de las secciones de Acupuntura y Homeopatía del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, exponían sus argumentos contra la última versión del proyecto de decreto sobre terapias naturales del Departamento de Salud de Cataluña. Aporté entonces algunas reflexiones que consideraba de interés profesional general, al tiempo que apoyaba a los colegas catalanes en su intento de hacer valer sus intereses en aquel proceso de debate público. Después de todo, lo que de allí saliera serviría muy probablemente como referente para la regulación de estas actividades por parte de otras administraciones.

   Es obvia la necesidad de regular una actividad que, espontáneamente, tendería, como cualquier otra, a practicarse bajo intereses muy particulares, a veces muy alejados del interés general de la población. No cabe esperar menos de una Administración pública mínimamente competente, y el citado Departamento de Salud merece el reconocimiento de abordar en forma pionera un asunto de impacto social, sanitario y económico creciente como es el de la práctica sanitaria no convencional, con varios sectores defendiendo intereses propios, diversos y hasta contrapuestos, incluso entre los miembros de un mismo colectivo. Yo no voy a entrar en la forma en que se planteó el proyecto de regulación, generadora de una polémica que habrá de dirimirse en el ámbito catalán. Mi propósito es centrar la atención en un aspecto de sus contenidos que pertenece al ámbito estatal: el del campo de actuación de los profesionales dedicados a la práctica médica no convencional (PMNC).

   El citado proyecto pillaba un tanto a contrapelo a este colectivo porque venía a regular algo que aún estaba, y está, por desarrollar digamos internamente. ¿Cuáles son las competencias profesionales de los médicos homeópatas, acupuntores y naturistas? Más allá de la tradición y de orientaciones genéricas al respecto emitidas por instituciones nacionales y europeas, sin controles internos de su aplicación y con escaso reconocimiento externo, es preciso delimitar campos de actuación profesional que, citando a Oteo (1), incluyan no solo los aspectos clínico-asistenciales, sino también otros relacionados con la medicina preventiva y comunitaria, la docencia, la investigación, la capacidad de trabajo en equipo, la calidad de las actuaciones intra e interprofesionales y la capacidad de comunicación con el entorno sociocultural, sin olvidar los aspectos éticos y deontológicos. Una vez definidas competencias, habilidades y actitudes necesitamos métodos que las evalúen, en un proceso de mejora continua de la calidad de los servicios sanitarios ofertados a la población que los profesionales de la PMNC deben asumir tanto individual como colectivamente. No existe ningún motivo por el que la PMNC deba quedar excluida de esta periódica recertificación ante la sociedad. En este contexto se perfila como fundamental la colaboración con las administraciones.

   La Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) fue, lo sigue siendo, un estímulo para la mejora profesional de todo el colectivo sanitario, con amplias repercusiones presentes y futuras en todos los ámbitos de la práctica. Digámoslo alto y claro: el colectivo de la PMNC no se ha subido con la presteza y decisión deseables a este carro que empezó a moverse hace ya varios años.

   A las agrupaciones profesionales les corresponde un papel dinamizador fundamental como garantes de la competencia y profesionalidad de sus miembros ante la sociedad. La responsabilidad es mayor por cuanto la LOPS reconoce que el ejercicio de las profesiones sanitarias se llevará a cabo con plena autonomía técnica y científica. No dependerá solo de la inquina de la Administración, sino, en buena parte, de la pasividad de los propios profesionales el que su actividad quede reducida al restringido ámbito de los consultorios privados, sin controles de calidad externos, con una formación continuada (FC) dependiente de las erráticas fluctuaciones del mercado cursillero, con escaso interés en desarrollar investigación clínica y aún menor interacción con los mundos científico, asistencial y académico convencionales. Seamos realistas, hoy no se reconoce ninguna práctica médica seria que no tenga como guías de sus actuaciones dos parámetros principales: calidad y adecuación a las necesidades sanitarias de la población. No mendiguemos migajas. Parafraseando el título del bienintencionado escrito de las colegas catalanas, no nos sentemos a esperar favores para las terapias naturales, ni flacos ni de los otros. Más bien, definamos el espacio  que creemos les corresponde, determinemos las condiciones en que deben ofertarse con garantías a la población y trabajemos por conseguirlo.
 
   Dos meses antes de la presentación de este proyecto de decreto planteé un condicional referido al ejercicio profesional de la homeopatía pero extensible a todas las áreas de la PMNC (2): si sus prácticos y sus agrupaciones profesionales no asumen la iniciativa para definir competencias profesionales, orientar actividades de FC a partir de la determinación de los intereses y necesidades formativas de sus miembros, y estructurar alguna forma de carrera profesional, con el objetivo de mejorar la asistencia sanitaria a la población, previsiblemente, dejé escrito, otros se arrogarían la facultad o la obligación de hacerlo. Como así sucedió con la presentación del referido proyecto de decreto.

    Más allá de la aprobación del proyecto catalán, más allá de los meritorios aunque insuficientes pasos dados hasta ahora en la dirección de la mejora profesional, los profesionales y agrupaciones de la PMNC de nuestro país tienen pendiente la tarea de estructurar e implementar actuaciones dirigidas a su desarrollo profesional en múltiples ámbitos a corto, medio y largo plazo, según parámetros de adecuación y calidad perfectamente conocidos y aplicados en otras áreas. ¿A qué esperamos?


REFERENCIAS
  1. Oteo LA. Sistema sanitario y medicina contemporánea. Una visión de futuro. Revista Española de  Homeopatía. Primavera-verano 2001. Nº 10:35-47.
  2. Rodrigo M. Formación continuada en homeopatía: a propósito de veintisiete actividades docentes. Revista Homeopática. 2006. Nº 56:37-46

Autor: Dr. Marino Rodrigo. Médico especialista en Medicina Interna, Urgenciólogo y Master Universitario en Homeopatía. Profesor Clínico Asociado de Medicina en la Universidad de Navarra. Instructor del Plan Nacional de Resucitación Cardio-Pulmonar. Promotor y co-fundador del Grupo de Trabajo para la Prevención de Errores de Medicación en el Hospital Universitario Virgen del Camino.
Carta a la Directora publicada en la Revista Esculapio, nº 3, primavera-verano de 2007.

Carta a una paciente inteligente: “Disfrute de su salud, viva feliz y evite los excesos de la prevención”

Un conjunto de profesionales de la salud, con actividad en Atención Primaria decidió ir publicando a lo largo del año 2011 una propuesta por mes sobre alguna cuestión importante para los pacientes y los propios profesionales. Se trata de lograr llamar la atención acerca de problemas candentes e importantes. En noviembre se trató la cuestión de la prevención cuaternaria, y para ello los autores escribieron una carta abierta a una paciente, donde se consideran algunos ejemplos prácticos. Aquí está el enlace a la web de APXIl, donde se encuentra el texto, con vídeos y material suplementario.

Querida paciente:

Da gusto tener noticias suyas y saber que se encuentra bien. El cambio de localidad siempre cuesta, pero en todos sitios hay personas y cosas buenas, como comenta acertadamente.
Nos alegra conocer su mejoría respecto a la artrosis de las rodillas. Es enfermedad crónica que no cura, pero se puede sobrellevar con la actividad y con ese andar por la playa, por la orilla del mar, que tan bien le sienta. No deje de disfrutar de la charla con su amiga en el caminar matinal, y del baile, del que tanto goza, y que es un bálsamo para la salud del cuerpo y del espíritu.

Contestamos a sus dudas sobre las actividades preventivas que le proponen en su nuevo centro el médico y la enfermera. Si hemos entendido bien, le preocupa tanta recomendación, tanto consejo y tanta intervención. Le "huele mal" como dice literalmente, "a exceso peligroso".

En parte tiene razón, y usted puede identificarse con muchos profesionales sanitarios y pacientes que tienen la misma sensación, de excesos en Medicina tanto en prevención como en diagnósticos y en tratamientos. Los excesos no son buenos para nada.

Sabemos que le gusta leer, y por eso le recomendamos que vuelva a disfrutar de las novelas de Mark Twain, que ya nos comentó le impresionaron en su adolescencia (como a nosotros, especialmente Las aventuras de Tom Sawyer). Mark Twain vivió tiempos terribles, los de la erradicación del esclavismo en los EEUU y los de una crisis económica brutal (le llevó a la bancarrota, a finales del siglo XIX). Fue novelista y periodista, viajero universal, observador y crítico del devenir social.
Seguro que usted se identifica con este comentario de Mark Twain sobre la salud: "Hay gente que se priva de todas las cosas que se pueden comer, beber o fumar y que por cualquier causa hayan adquirido mala reputación. Es el precio que pagan por su salud. Y salud es todo lo que obtienen.
¡Qué extraño! ¡Es como gastarse toda la fortuna en una vaca lechera que no da leche!".

La salud por sí misma no tiene interés. La salud es un valor importante porque ayuda a disfrutar de la vida. Hay salud mientras hay vida.

La vida es complicada y por mucho que lo evitemos siempre nos traerá desgracias y sufrimientos. Con optimismo, con autoestima, con amor, con amistad, con todo eso que a usted le adorna, pese incluso a las enfermedades, hay salud hasta en el último suspiro, justo al morir feliz pudiendo decir aquello de "confieso que he vivido".

La prevención no evita muertes, simplemente las retrasa. Esos días de más hay que rellenarlos de vida, de disfrute, de optimismo, de espiritualidad y de compromiso con la familia, los amigos y la sociedad.

Pertenecemos a un tiempo y una población, a una cultura y una civilización que a veces quiere de más. Nuestras sociedades occidentales, opulentas y cultas, desean evitar todo riesgo, todo evento desagradable. La sociedad quiere la ecuación cerrada contra la incertidumbre y la indeterminación.
En la búsqueda de una quimera, de la juventud eterna, la Medicina nos invita a invertir todo nuestro tiempo y dinero en prevención, en un futuro que no se cumplirá y que acabará, inevitablemente, en la muerte. En la esperanza de un futuro incierto negamos las vivencias de un presente tangible.
Evitamos el riesgo sin ser conscientes de que la vida en sí es una enfermedad de transmisión sexual que siempre acaba en muerte.

Morimos un poco cada vez que transformamos todo en riesgo y todo en peligroso, cuando aceptamos las propuestas indecentes de esa prevención que le ofrecen ahora. Dicen que muere mil veces quien tiene miedo a morir, y es bien cierto.

El tratamiento que le han ofrecido para la osteoporosis no ha demostrado su eficacia en mujeres como usted, sin fractura vertebral alguna. Además, se ha demostrado que puede facilitar unas fracturas raras, atípicas, incluso con necrosis y destrucción de la mandíbula. Hizo bien en no hacerse la densitometría, pues es una técnica artificial que no sirve para pronosticar nada. Usted siga con su vida sana, el placer de andar y el de comer bien y de todo. Siga tomando el sol al tiempo que disfruta del aire libre.

Tampoco hace falta que tome el "protector del estómago", y menos todos los días. Evite los antiinflamatorios y utilícelos sólo por cortos periodos de tiempo. Los protectores del estómago, como el omeprazol que le recomendaron, tiene muchos efectos secundarios graves. Entre ellos, por ejemplo, el aumento de fracturas (¿no es irónico que le ofrezcan para la osteoporosis un medicamento que produce fracturas atípicas, y además omeprazol, que también se asocia a más fracturas?) y el aumento de infecciones graves (por una bacteria que mata normalmente el ácido del estómago, y que puede provocar diarreas mortales, Clostridium difficile).

Ya sabe que nosotros no le hemos medido nunca el colesterol, pues es inútil. Da igual la cifra que tenga, siga comiendo huevos fritos cuando le apetezca, con mesura en el conjunto de su dieta, tan sana. Los medicamentos para el colesterol son un engaño, salvo que tuviera problemas coronarios (y no es el caso). Esos medicamentos tienen graves efectos adversos, desde dolores de músculos a destrucción renal. A usted no hay porqué hacerle análisis, usted es una persona sana y feliz, y eso es lo importante.

Respecto a al última pregunta, ha hecho bien en no hacerse la mamografía. En tres palabras, "la mamografía mata". No mata por sí misma, aunque irradia las mamas, sino por los errores que llevan a intervenciones innecesarias. Casi la mitad de las mamas que se operan por cáncer de mama no tienen un cáncer de mama propiamente dicho. Se operan, y luego se aplica radioterapia y quimioterapia, tratamientos todos ellos muy agresivos que provocan daños que no se compensan con ningún beneficio. Sus mamas son para disfrutarlas, y más ahora con ese "novio nuevo" del que nos habla.

Su nuevo médico, su nueva enfermera, son probablemente buenas personas, bien intencionadas. Pero quizá ignoren el concepto de "prevención cuaternaria" y los "daños de la prevención". Tenga piedad con ellos y siga respetándolos con cortesía. Quizá le ayude el que sepan que nosotros hemos sido sus médicos anteriores, y el invitarles a leer cosas que usted ya conoce, de la página http://www.equipocesca.org/

No deje de escribirnos, es un placer saber de su vida y milagros.

Los hijos y nietos, por los que pregunta, siguen bien. Con los problemas de cada día, y las compensaciones continuas.

Nosotros también estamos en el camino, también nos enfrentamos a la vida en su complejidad, tampoco tenemos certezas. Somos unos simples médicos e intentamos vivir sin ignorar el sufrimiento, ni lo malo que nos toca a nosotros y a todos.

Pacientes como usted ayudan a pensar.

Reciba un afectuoso saludo de sus médicos
Juan Gérvas y Mercedes Pérez Fernández


Autores: Dres. Juan Gérvas y Mercedes Pérez Fernández. Médicos generales, Equipo CESCA, Madrid, España. jgervasc@meditex.es mpf1945@gmail.com
Texto para la iniciativa APXII, Noviembre 2011.
Fuente: Equipo CESCA.

Cómo Tomaba un Caso el Dr. Hahnemann / Case taking by Hahnemann

El siguiente caso ilustra en forma clara como el Dr. Hahnemann tomaba un caso utilizando el  Therapeutic Pocket Book de Boenninghausen (1846) y cómo usaría el mismo repertorio, pero con un programa computarizado.

Podemos apreciar que durante la repertorización, todo parecía indicar que Nux Vómica sería el remedio más adecuado para este paciente, en particular eso pareciera ya que se sabía que el paciente tenía una personalidad irritable, de manera que cuando el Dr. Hahnemann considera la disposición de un síntoma mental, se refiere a como es que el paciente reacciona a la enfermedad y NO a la personalidad (ver párrafos abajo). Hahnemann considera piezas clave, a todo lo que ha cambiado en ese paciente y sólo usa la disposición general para ver si el estado de la enfermedad embona con la patogenesia del remedio. De este modo, un paciente usualmente irritable ha desembocado en un síntoma mental como el que se especifica en la línea número 8 del caso clínico abajo.

Caso Clínico: Original de Hahnemann en 1815. (del video, traducido)
Hombre pálido y adelgazado de 42 años de edad, el cual de manera continua ha estado dedicado a su trabajo de escritorio, vino conmigo el día 27 de Diciembre de 1815 habiendo estado ya enfermo durante 5 días.
1.-La primera noche él enfermó sin causa manifiesta, mal y mareado, con muchos eructos.
2.-La siguiente noche (alrededor de las 2 a.m.) vómitos agrios.
3.-Las noches subsiguientes eructos severos.
4.-Hoy también enfermo, eructos de sabor agrio y fétido.
5.-Sentía como si la comida estuviera cruda y sin digerir.
6.-Sentía su cabeza como vacía, hueca, aturdida y como si estuviera sensible por dentro.
7.-El menor ruido es doloroso para él.
8.-El está en una disposición dócil, apacible.


Así podemos ver que Nux vómica no contiene esa disposición apacible, PUSATILLA aparece en primer lugar (conteniéndola) y fue administrada en este paciente llevándolo hacia una curación rápida, suave y permanente.

Párrafo 153 Organon 5ª Edición:
“En esta búsqueda de un remedio homeopático específico, es decir, en esta comparación de signos y síntomas colectivos de la enfermedad natural con la lista de síntomas de los medicamentos conocidos, a fin de encontrar entre estos un agente morbífico artificial que corresponda por semejanza a la enfermedad que haya que curar, debemos tener en cuenta principal y únicamente los signos y síntomas (109) del caso patológico, más notables, singulares, extraordinarios, peculiares (característicos). Porque estos síntomas son principalmente los que deben corresponder con los muy semejantes en la lista de medicamentos con el fin de elegir el más apropiado para realizar la curación. Los síntomas más generales e indefinidos, como la pérdida del apetito, cefalalgia, debilidad, sueño inquieto, malestar general, etc., merecen poca atención cuando presentan este carácter vago e indefinido y no pueden describirse con más exactitud, pues en casi todas las enfermedades y en casi todas las drogas se observan síntomas de la misma naturaleza general.”

Pie de nota párrafo 109:

“El Dr. Von Boenninghausen, por la publicación de los síntomas característicos de las medicinas homeopáticas y por su repertorio, ha prestado un gran servicio a la homeopatía….”

De aquí que uno solo busca de entre síntomas de la propia enfermedad, aquel síntoma que podría ser el que se está presentando y que podría estar asociado con los demás síntomas, realmente no importa en tanto éste sea CARACTERTISTICO del remedio que produce los mismos síntomas en la experimentación.
Es entonces, que es importante recalcar que los remedios nunca se ajustan caprichosamente a las intensiones de nuestra selección sintomática, por lo que es esencial el conocimiento de la materia médica pura y en consecuencia el uso de herramientas bien estructuradas que contengan únicamente síntomas derivados de las experimentaciones de acuerdo al protocolo de selección e inclusión de Hahnemann (y Boenninghausen); esto es, con los elementos de cada síntoma experimentado, dándoles los grados apropiados y detectando tanto como es posible los síntomas propios de la acción primaria (aunque en la MMP es denotada en algunas ocasiones (ej: Ignatia) la observación donde se encuentra una acción secundaria, por ser aparentemente opuesta pero que es todavía generada por el remedio en sí mismo).

Esto me lleva a lo siguiente:
Párrafo 6 Organon 6ª Edición:
“El observador desprovisto de prejuicios y bien consciente de la futilidad de las especulaciones trascendentales que no pueden ser confirmadas por la experiencia, ante cada caso individual de enfermedad toma nota exclusivamente -Mediante su facultad de penetración ejercitada al máximo –de los cambios en la salud de su cuerpo y de la mente (Fenómenos mórbidos, accidentes, síntomas) que pueden ser percibidos externamente por medio de los sentidos; es decir que él advierte solamente las desviaciones que partiendo del estado de salud anterior llevan hasta el individuo ahora enfermo, las que son sentidas por el mismo paciente, confirmadas por quienes viven con él y observadas por el médico. Todos estos signos perceptibles representan a la enfermedad en toda su extensión o sea que, en su conjunto, constituyen el verdadero cuadro y el único concebible, de la enfermedad.”

Esto clarifica que uno simplemente observa lo que el paciente debe ser, fue y ahora es, notando la diferencia. Eso es TODO lo que uno observa. Solamente se toma la expresión de la enfermedad y como afecta al paciente y como lo expresa ese paciente.
Lo que uno trata de hacer es encontrar la descripción exacta y las modalidades de la enfermedad.

Todo remedio genera síntomas y todo paciente enfermo también lo hace por lo que tendremos que tener en mente y releer detenidamente los siguientes párrafos:

Párrafo 210 Organon 6ª Edición:
“De origen psórico son casi todas esas enfermedades que antes he denominado unilaterales, que parecen ser las más difíciles de curar a consecuencia de su unilateralidad y en las que todos los otros síntomas pareciera que desaparecen ante el síntoma único, de prominente importancia. De este carácter son las denominadas enfermedades mentales. No obstante ellas no constituyen un tipo de enfermedad nítidamente separado de las demás, desde que en todas las otras enfermedades denominadas corporales el estado de ánimo y de la mente siempre está alterado y en todos los casos de enfermedad que debamos curar, el estado anímico del paciente es de particular importancia junto a la totalidad de los síntomas, si deseamos trazar un cuadro de la enfermedad que se ajuste a la realidad, lo que nos capacitará para tratarla homeopáticamente con éxito”

Párrafo 211 Organon 6ª Edición:
“Lo dicho tiene tal importancia que el estado de ánimo del paciente con frecuencia determina principalmente al remedio homeopático que será seleccionado, dado que es un síntoma decididamente característico, por lo que jamás debe pasar inadvertido al médico que sea buen observador.”

Párrafo 212 Organon 6ª Edición:
“El Creador de los agentes terapéuticos ha tenido muy en consideración esta característica fundamental de todas las enfermedades, la alteración del estado de ánimo y de la mente, porque no hay en el mundo sustancia poderosamente medicinal que no altere muy notablemente el estado de ánimo y de mente del individuo sano que la experimente y cada medicina cumple esto de una manera que difiere de la acción de las restantes.”

Párrafo 213 Organon 6ª Edición:
“En consecuencia, jamás seremos capaces de curar de conformidad con la naturaleza, es decir, homeopáticamente, si en cada caso de enfermedad, aunque sea aguda, no prestamos atención paralelamente a los otros síntomas, a aquéllos que se relacionan con los cambios del estado de ánimo y de mente y si, cuando procuraremos aliviar al paciente no seleccionamos de entre las potencias morbíficas, una medicina que, además de la similitud que guarde con respecto de los otros síntomas de la enfermedad, sea también capaz de producir un estado similar de ánimo y de mente.”

En estos últimos párrafos podemos vislumbrar a lo que Hahnemann se refiere con estado de ánimo generado por la enfermedad y al que es producido por los remedios en sujetos durante la experimentación pura. De ningún modo se puede confundir un síntoma mental producto de la reacción del paciente hacia la enfermedad (ö al remedio en la experimentación) con la PERSONALIDAD del paciente. Así como de ningún modo se debe tampoco hacer una síntesis de los síntomas mentales que se traduzca en PERSONALIDADES.

La realidad es que Hahnemann y Boenninghausen se apegaron a sus preceptos y principios observados y escritos en el Órganon. Así, ellos llegaron a tener excelentes tasas de éxito en sus prescripciones y muy pocas veces fallaron. Más aún, los estudiantes a quienes Hahnemann enseñó también tuvieron ese éxito usando sólo alrededor de 150 remedios.

Seguir la metodología y emular el proceso hahnemanniano es el punto clave de todo esto. Dejar de seguir a quienes han tergiversado la fórmula en base a personalidades, dando a este sistema curativo tintes religiosos, fundamentalistas, espirituales y, peor aún, hasta esotéricos, es apremiante en beneficio del paciente y por ende de la homeopatía.


Autor: Dr. Gary Weaver
Vídeo en inglés narrado por el / English video narrated by  Dr. Gary Weaver: tpbcase.wmv
Traductor al español: Dr. José Guillermo Zamora, Médico Cirujano UAG, Homeópata del Institute for Homeopathic Medicine, IHM Dhom (Lic.). La Paz (Bolivia).
Fuente: Polony & Weaver Español (Dr. Guillermo Zamora)