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LA DICTADURA DE LOS PARADIGMAS DOMINANTES Y EL CORONAVIRUS.

No, gente, no es ninguna teoría conspirativa. Es, simplemente, filosofía de la ciencia, la más simple filosofía de la ciencia que se enseña en todos lados. La diferencia consiste en tomársela en serio.

Hace ya muchos años (1955 y 1962) Thomas Kuhn explicó, siguiendo las huellas de L. Fleck, cómo es la dinámica de los paradigmas dominantes y alternativos. Cómo los científicos se nuclean alrededor de una ciencia normal que se considera “la” ciencia, una, eterna e inmutable, certera, necesaria, probada, al lado de los herejes y disidentes del paradigma alternativo, irracionales y peligrosos.

Kuhn se dedicó más bien a explicar cómo cambian los paradigmas “debido a esto” (ese fue su gran aporte), porque en principio ese comportamiento anti-dialógico cerraría el paso al progreso científico, como advertía Popper en su momento. Y tenía razón, sólo que Kuhn fue más perspicaz en advertir que hay una racionalidad espontánea, no relacionada con la voluntad de los científicos, esencial para el desarrollo de la ciencia.

Los científicos, además, no pueden “probar” nada. El término “prueba” implica un razonamiento necesario, deductivo. La pretensión de J.S.Mill de lograr eso con el método experimental ya había sido refutada en su momento por Pierre Duhem, y luego por C. Hempel -no precisamente un post-moderno- quien explica claramente que el razonamiento condicional de la ciencia (si p entonces q, ahora bien q, luego p) de ningún modo “prueba” necesariamente la hipótesis, sino que, como mucho, no la contradice hasta el momento, cosa que fue llevada a sus últimas consecuencias lógicas por Popper, quien explicó claramente que la ciencia consiste en conjeturas no necesarias y refutaciones no necesarias. Lo interesante de todo esto es que es una simple cuestión de lógica. La afirmación del consecuente de un razonamiento condicional no prueba el antecedente, y decir lo contrario implica la falacia de afirmación del antecedente.

Todo esto implicó en su momento un golpe necesariamente mortal a las pretensiones ilusorias de los habitantes de los paradigmas dominantes, esto es, que ese paradigma es el necesario, el probado, el irrefutable.

Pero caso nadie se toma en serio todo esto, porque parece que tomarse en serio a la filosofía de la ciencia implica muchos desafíos vitales que pocos están dispuestos a asumir. Bueno, eso pasa con toda la filosofía.

Científicos, divulgadores científicos, periodistas, médicos, ingenieros -con las siempre honrosas excepciones del caso- ignoran absolutamente todo esto o si tienen una vaga idea creen que es una discusión académica intrascendente para su función en la vida. Y allí es cuando cometen errores que comprometen la vida y la libertad de las personas.

Lo peor, desde un punto de vista moral y político, sucede cuando los paradigmas dominantes -cosa también explicada por Kuhn- se unen al poder político, persiguiendo judicialmente (y creen que hacen bien) al que piensa diferente, porque sería un delincuente peligroso que está mintiendo, que está difundiendo falsedades que ponen en peligro la vida de los ciudadanos. Lo mismo sucedía -como explica perfectamente Feyerabend, al que casi nadie se lo toma en serio- en el medioevo cristiano con la religión dominante y la alternativa. Poder civil y sus “expertos” (los inquisidores) se encargaban de llevar a juicio quien difundieran falsas doctrinas que pusieran en peligro la salvación del alma. La ilustración cientificista no cambió nada, sólo puso otra religión autoritaria por encima (lo cual NO implica que el Cristianismo o la ciencia sean autoritarios en sí mismos). Ahora el poder civil, el estado moderno, asesorado por los expertos, los inquisidores del paradigma dominante, se encargan de llevar a juicio a los modernos herejes que difunden medicinas falsas que pongan en peligro la salvación del cuerpo.

Inquisidores medievales y médicos actuales no se daban cuenta y no se dan cuenta (cabría la pregunta: ¿quiénes tienen mayor responsabilidad?) de que en una sociedad libre, así como hay libertad religiosa, los ciudadanos también deben decidir sobre los demás temas, no porque la verdad no exista, sino porque la verdad no se impone por la fuerza. Esto parece saberlo hoy el predicador cristiano que está seguro de su Fe, pero parece no saberlo el predicador de una ciencia que para colmo es falible en sí misma, como explican Duhem, Hempel, Popper, Kuhn, Lakatos, Feyerabend, a quienes nunca leen ni quieren leer ni estudiar. O, cuando mucho, esas son cosas “de los filósofos”. Ellos, los nuevos sacerdotes infalibles, no se sienten tocados por reflexiones escritas todas por gente que proviene de su propio campo (la ciencia pero autoconsciente de sus límites).

En ese sentido, el escándalo de los inmunólogos del paradigma dominante (http://inmunologia.org.ar/; http://inmunologia.org.ar/wp-content/uploads/2020/08/Documento-SAI-COVID19.pdf) contra el paradigma alternativo (https://www.youtube.com/watch?v=lKtqH7gQvFU&feature=share&fbclid=IwAR1-pDLeNDwxKDQcGdlRMsJDEoVg0VeWKetlfhDwoY4Vrh2tmTio7mCtdak - https://www.youtube.com/watch?v=9IUskNhtOVA ) constituye un ejemplo perfecto de todo lo que acabamos de explicar.

No se trata, por parte de la filosofía de la ciencia que va de Popper a Feyerabend, de explicar ahora quién tiene razón. Se trata de recordar a ambos bandos (porque el alternativo también parece reclamar “la prueba de los hechos” a su favor) que en una sociedad libre las personas deciden según su conciencia, y no un experto con la fuerza del estado, como si fueran los nuevos dueños de granjas esclavistas.  El inicio del texto del “comunicado nro. 1” (¿se acuerdan?) de la Sociedad Argentina de Inmunología es una espantosa muestra del autoritarismo que esta buena gente ignora que tiene: “…La Sociedad Argentina de Inmunología manifiesta su preocupación por la difusión en medios de comunicación de información inexacta y carente de sustento científico que confunde a la población y atenta contra el cumplimiento de las medidas que han demostrado, tanto en nuestro país como en el mundo, evitar la saturación del sistema de salud y las muertes que ello podría ocasionar”. Miren las expresiones utilizadas: “…su preocupación por la difusión”; “…información inexacta y carente de sustento científico”; “…las medidas que han demostrado…”. No hay informaciones inexactas, gente, hay paradigmas versus paradigmas, y en una sociedad libre las personas los discuten libremente y deciden, faliblemente, a cuál seguir. Y esto NO tienen nada que ver con el escepticismo post-moderno. Porque no es que NO exista la verdad, sino que la verdad NO se decide por la fuerza. Pero, ¿de qué estamos hablando? ¿De libertad de expresión? ¡Oh, no para las nuevas ciencias sagradas!!! Por eso están “preocupados” por “la difusión”…… Seguramente si alguno de ellos lee esta herejía se sentirá preocupado por la difusión de este artículo….

Médicos: el debate no es médico. El debate es que ustedes no admiten el debate y están dispuestos a perseguir judicialmente a quien piense diferente, con la misma buena voluntad que los inquisidores católicos perseguían a los herejes. Era por la salvación de las almas, y ahora ustedes, los nuevos inquisidores, lo hacen por la salvación del cuerpo. Inquisidores y ustedes no terminan de entender que la verdad (SI la tienen) NO se impone por la fuerza. El debate es un debate sobre el debate. Es un debate de filosofía política: coacción versus libertad, que ustedes creen que no les toca. El debate no es sobre las cadenas de ADN, sobre cuánto se tarda en hacer una vacuna, sobre el origen del virus, sobre los ácidos nucleicos, sobre si la vacuna modificaría el ADN o no. ¿Están en desacuerdo con lo que dicen otros inmunólogos? Ok, exprésenlo libremente, luego toca a los ciudadanos decidir. Ah no, eso nunca, claro.

Sí, son dos paradigmas enfrentados, pero no biológicos, sino políticos. Ustedes, médicos asociados al gobierno, al conicet que es del gobierno, creen que están autorizados a la coacción. Otro paradigma, Feyerabend, yo y tal vez algún otro, se atreverá a decirles que no es así.

Por supuesto, ustedes se dedicarán a perseguir también a este paradigma disidente, a calumniarlo como negacionista, ignorante, anticientífico, conspiranoide. No leerán nunca, y si la leen no se la tomarán en serio, a la bibliografía que les propongo, y seguirán justificando “por medio de la ciencia” a la cuarentena obligatoria. Enjoy it. Se llama la banalidad del mal.

 

BIBLIOGRAFÍA para los médicos e inmunólogos del paradigma dominante:

 

Feyerabend, P. —Adiós a la razón; [versión inglesa]; Tecnos, Madrid, 1992

    —Ambiguedad y armonía; Piados, 1999

    —Diálogos sobre el conocimiento; Cátedra, Madrid, 1991

    —Diálogo sobre el método; Cátedra, Madrid, 1989

    Killing Time; University of Chicago Press, 1995

    La ciencia en una sociedad libre; Siglo XXI, 1982

    —La conquista de la abundacia; Paidós, Barcelona, 2001.

    —Matando el tiempo, Debate, Madrid, 1995

    Philposophical Papers, vol 1 y 2; Cambridge University Press, 1981

    Tratado contra el método; Tecnos, Madrid, 1981

 

Fleck, L.: Genesis and Development of a Scientific Fact; University of Chicago Press, 1979.

 

Gadamer, H-G —El giro hermenéutico, Cátedra, Madrid, 1998

    —El inicio de la filosofía occidental [1988]; Paidos, 1999

    —El problema de la conciencia histórica [1959], Tecnos, Madrid, 1993

    —En conversación con Hans-Georg Gadamer, Tecnos, 1998, Carsten Dutt. (Editor)

    —Mis años de aprendizaje [1977]; Herder, Barcelona, 1996

    —La actualidad de lo bello, Paidos, 1991

    —Mito y razón, Paidos, 1997

    —Verdad y método, I, y II [1960/1986]; Sígueme, Salamanca, 1991/1992

 

Habermas, J. —Teoría de la acción comunicativa, Taurus, Barcelona, 1987

 

Hayek, F. —Studies, Chicago University Press, 1967

    —The Counter-Revolution of Science, Liberty Press,  1979 

 

Hempel, C. —Filosofía de la ciencia natural, Alianza, Madrid, 1973

 

Husserl, E. —Experiencia y juicio [1919-20 aprox.]; Universidad Nacional Autónoma de

    México, 1980

    —Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica [1913];   

    Fondo de Cultura, México, 1986

    —Ideas… Second book [1928 aprox.], Kluwer Academic Publishers, 1989

    Investigaciones lógicas [1900]; Alianza, Madrid, 1982, tomos I y II

    —Invitación a la fenomenología, Paidos, 1992

    —La filosofía como ciencia estricta [1911]; Universidad Nacional de Buenos Aires, 

    1951

    —Meditaciones cartesianas, Tecnos, Madrid, 1986 [1931]

    —Problemas fundamentales de la fenomenología, Alianza, Madrid, 1994

    The Crisis of European Sciences [1934-1937 aprox.]; Northwestern University Press,

    1970

 

Koyré, A. —Del universo cerrado al universo infinito, S. XXI, 1979

    —Estudios de historia del pensamiento científico, S. XXI, 1977

    —Estudios Galileanos, S. XXI, 1966

    —Pensar la ciencia, Paidós, 1994

 

Kuhn, T. —La estructura de las revoluciones científicas; FCE, 1971

    —La revolución copernicana; Orbis, Madrid, 1985

    The Road Since Structure; University of Chicado Press, 2000

    —The Structure of Scientific Revolutions (University of Chicago Press, 1962)

    La tensión esencial; FCE, 1996

    —Qué son las revoluciones científicas y otros ensayos; Paidós, 1989

 

Lakatos, I. —La metodología de los programas de investigación científica; Alianza Ed.,

    Madrid, 1989

    —Matemáticas, ciencia y epistemología; Alianza Ed., Madrid, 1987

 

Lakatos & Feyerabend —For and Against Method, University of Chicago Press,1999

    Sull’orlo della scienza, a cura di Matteo Motterlini; Rafaelo Cortina Editore, 1995

 

Lakatos and Musgrave, Editors: —Criticism and the Growth of Knowledge; Cambridge

    University Press, 1970

 

Popper, K. —All Life is Problem Solving, Routledge, 1999

    Búsqueda sin término; Tecnos, Madrid, 1985

    —Conjeturas y refutaciones; Paidós, Barcelona, 1983

    —Conocimiento objetivo; Tecnos,Madrid, 1988

    —El cuerpo y la mente; Paidos,1997

    —El universo abierto; Tecnos, Madrid, 1986

    In Search of a Better World, Routledge, 1994

    La lógica de la investigación cientifica,Tecnos, Madrid, 1985

    —La miseria del historicismo; Alianza Ed., Madrid, 1987

    —Logica das ciencias sociais; Editora Universitade de Brasilia; 1978

    Popper Selections; Princeton University Press, 1985, Miller, D. (ed.)

    Realismo y el objetivo de la ciencia; Tecnos, Madrid, 1985

    Replies To My Critics; in The Philosophy of Karl Popper, Part II; Edited by P.    

    Arthur Schilpp Lasalle; Illinois, 1974

    Sociedad abierta; universo abierto; Tecnos, Madrid, 1984

    —Teoría cuántica y el cisma en física; Tecnos, Madrid, 1985

    The Lesson of this Century; Routledge, 1997

    —The Myth of the Framework; Routledge, Londond and New York, 1994

    —The Rationality of Science, Routledge, 1981

    —The World of Parmenides; Routledge, 1998

    Un mundo de propensiones; Tecnos, Madrid, 1992

 

Wittgenstein, L. —Cuadernos azul y marrón, Tecnos, Madrid, 1998

    —Investigaciones filosóficas, Crítica, Barcelona, 1988

- Sobre la certeza, Gedisa, Barcelona, 2000.

Autor: Gabriel Zanotti.

El totalitarismo científico

“La Ciencia es Dios y la Universidad su Templo”.

El totalitarismo se manifiesta en muchas parcelas de la vida, no sólo en las ideologías y formas de gobierno, sino también en el pensamiento. Algunas formas de totalitarismo son más sutiles que otras, amparadas en los valores y convencionalismos predominantes en una sociedad dada. Al amparo de la “democracia”, la “justicia” o  la “ciencia”, por ejemplo, se perpetran y se toleran los mayores desaguisados en contra de la libertad, no ya individual, sino de importantes minorías sociales.

El totalitarismo científico es una de esas formas sutiles de pensamiento totalitario y único que pretenden erigirse como administradores únicos y exclusivos de las ideas. Como decía el filósofo de la ciencia Paul K. Feyerabend, “la ciencia, hoy en día, es nuestra religión favorita”[i]. Al colocar a la ciencia en el lugar que corresponde a la religión, es decir, al Espíritu, se le convierte en un dios único con prerrogativas propias del ámbito espiritual, no del material, al que en realidad pertenece la ciencia. Eso conlleva cambios aparentemente sutiles pero muy significativos, por ejemplo, el considerar, más o menos conscientemente, que el campo de acción de la ciencia es toda la realidad existente; y, de ahí, que sus resultados se extrapolen indiscriminadamente a otros ámbitos totalmente ajenos al terreno científico.

Si presuponemos que el objetivo de una sociedad, y en ella todas sus instituciones,  organismos y cargos públicos, es el bienestar general de todos sus individuos, deberíamos preservar todos aquellos conocimientos que favorezcan ese objetivo principal, sin discriminaciones ideológicas. El totalitarismo científico, al rechazar toda otra forma de conocimiento que no sea el científico, es discriminatorio, reduccionista e intolerante, sin darse cuenta que sus premisas son tanto o más cuestionables que las de cualquier otra perspectiva de la realidad.

Como decía otro gran filósofo de la ciencia, Karl Popper: “El antiguo ideal de la ‘episteme’ –de un conocimiento  absolutamente seguro y demostrable – ha mostrado ser un ídolo. La petición de  objetividad científica hace inevitable que todo enunciado científico sea  provisional para siempre: sin duda, cabe corroborarlo, pero toda corroboración  es relativa a otros enunciados que son, a su vez, provisionales. Sólo en nuestras experiencias subjetivas de convicción, en nuestra fe subjetiva, podemos estar absolutamente seguros”.[ii]

Con estas bases por delante, ¿cómo se entiende que una institución, que se supone al servicio del bien común, como es una universidad –paradigma que debería ser de la libertad de pensamiento y vanguardia de las ideas para el mejoramiento individual y social -, censure conocimientos a impartir según criterios reduccionistas, discriminatorios e intolerantes?es. Sólo en  nuestras experiencias subjetivas de convicción, en nuestra fe subjetiva, podemos  estar absolutamente se; conocimientos que se ofrecen como alternativa y ampliación de recursos terapéuticos, que amplían los conocimientos médicos para poder disponer de mayores, mejores y más inocuos medicamentos en el arsenal farmacológico, al que pueda recurrir cualquier médico, suficientemente formado, para poderlos prescribir a sus pacientes, de cara, en definitiva, al bienestar de los individuos que componen toda la sociedad.



[i] Paul K. Feyerabend.- Diálogo sobre el método.
[ii] Karl Popper.- La lógica de la investigación científica.

Boenninghausen Revival - A Chronological Treatise on History and Practice

Introduction
Clemens Maria Franz von Boenninghausen (1785 - 1864) who was cured by one dose of Pulsatilla C 30 followed four weeks later by Sulphur C 30 in 1828 by his botanical friend and homoeopathic physician Dr. Carl Ernst August Weihe (1779 - 1834) was one of the most prominent followers of Hahnemann. The founder of the homoeopathic healing art wrote in 1833:2“Government Counselor Baron von Boenninghausen of Muenster has studied and grasped my homoeopathic system of treatment so thoroughly that as a homoeopath he deserves to be fully trusted, and if I should be ill myself and unable to help myself I would not entrust myself to any other physician.”

Boenninghausen published a lot of contributions to homoeopathic literature. Unfortunately not all have been translated into English. He was the founder of two different lines of repertorial tradition:
1. The arrangement taken up by C.M. Boger (1861 - 1935) in his “Boenninghausen´s Characteristics and Repertory” (Parkersburg 1905) which is based on his translation entitled “A Systematic Alphabetic Repertory of Homoeopathic Remedies” (Philadelphia 1900) of Boenninghausens´s “Systematisch-alphabetisches Repertorium der antipsorischen Arzneien“ (2nd Ed. Muenster 1833)
2. The „Therapeutic Pocket Book“ (1st Ed. Muenster 1846) In the 19th century and early decades of the 20th century the Pocket Book was extensively used by the profession. Several editions in German, English and French were available. Some of the best American practitioners claimed in the 1920´s and 1930´s to solve difficult chronic case better with this repertory than with Kent´s. Even during the speedy decline of American homoeopathy Herbert Albert Roberts (1868 - 1950) published in 1935 „The Principles and Practicability of Boenninghausens Therapeutic Pocket Book“. In spite of this, the tradition to of practicing according to Boenninghausen was more or less forgotten especially in Europe including Germany.

In 1979 the German publisher Ulrich Burgdorf made reprints of two of Boenninghausen´s works available to the profession:
Die Aphorismen des Hippokrates Die Homoeopathie
The first book being written in ripe old age contains a great many practical hints. Unfortunately it has never been translated into English. The second was compiled in his younger days and informs educated laymen and patients about homoeopathy. Both reprints were met with no great interest probably because of lack of direct methodological approach.

In 1982 my teacher Dr. Will Klunker (1923 - 2002) of Heiden, Switzerland, became interested in Boenninghausen and after pointing out the “Lesser Writings” edited by Thomas Lindsley Bradford (1847 - 1918) requested me to prepare a collection of all of Boenninghausen´s original articles published in different periodicals, including those in English and French. This book, in chronological arrangement appeared in public under the title “Boenninghausen´s kleine medizinische Schriften” in 1984 and included the contributions Bradford had omitted. A close study of this over the next years was followed by a detailed insight into Boenninghausen´s method of case- taking and especially case-analysis as well as his mode of remedy application including intercurrent remedies etc. This led to the
-use of the “Therapeutic Pocket Book” in my practice, and
-reading of all of his other writings being obtained from antiquarian book dealers
-edition of an index to important subjects in all of his publications. 3

In 1983 a medical thesis on the life and work of Boenninghausen was published by Friedrich Kottwitz at the University of Berlin. 4
A study published two years later5 of the sources of our repertories inspired me to a comparison of Kent´s “Generalities” with corresponding rubrics of the “Therapeutic Pocket Book”. This showed that Kent´s repertory contains many entries from the Pocket Book.
From 1987 until 1995 several works of Boenninghausen have been reprinted in Germany, e.g. his Repertory of Antipsoric Remedies. Kottwitz, F. Clemens Maria Franz von Boenninghausen (1785-1864). Med. dent. Diss. Berlin 1983. Boenninghausens Therapeutisches Taschenbuch als Quelle der "Generalities" in Kents Repertorium. ZKH 29(1985)223-227.

During a seminar on repertories in Lucerne, Switzerland, in September 1991 I compared this method of repertorization with Kent´s and others. This was followed by an invitation of the “Schweizerische Aerztegesellschaft fuer Homoeopathie und Phytotherapie” (“Swiss Medical Society for Homoeopathy and Plant Therapies”, SAHP) to deliver seminars on the Boenninghausen method which started in 1992 and took place for several years. They included also the repertorization with the so-called Lieth card index repertory published in 1989. This covers 551 perforated cards and is based primarily on entries having 3rd and 4th grade in the “Therapeutic Pocket Book”, and the repertorial part of Boger´s “Synoptic Key”. Fortunately for German practitioners the publisher Bernd von der Lieth reprinted the original edition (1846) of the “Therapeutic Pocket Book” in 1985 on the occasion of Boenninghausen´s 200th anniversary. Thanks to the availability of this tool it was possible now to teach the so-called Boenninghausen method.

In February 1993 a group of 5 or 6 colleagues came to me to get instructed in regard to the Boenninghausen method. This led to the foundation of the “Boenninghausen Study Group”. Soon the number of attendants increased to 30 - 35.

George Dimitriadis invited me to Syndey to present a seminar for his colleagues comparing Kent´s and Boenninghausen´s method in Spring 1995. As a consequence of this a co-operation with him and our Boenninghausen-Group resulted. In the year 2000 the revised edition of the Pocket Book entitled “Boenninghausen´s Therapeutisches Taschenbuch - Revidierte Ausgabe 2000” (Stuttgart 2000) was published as well as a corresponding software6. It included the “Pocket Book” of 1846 and all entries from other (later) works of Boenninghausen being in harmony with the general plan of the “Pocket Book” as well as the additions Boenninghausen made up until his death that he sent to Carroll Dunham (1828 - 1877). Until now there are four German editions of this revised “Pocket Book”. Starting in June 2000 Bernhard Moeller delivered many seminars in German speaking countries explaining the method of using the revised Pocket Book including its corresponding program.

In 1995 Raimund Friedrich Kastner published a materia medica compilation of Boenninghausen, using all works of Boenninghausen dealing with materia medica known to this date in one huge volume entitled “Boenninghausens Physiognomik der homoeopathischen Arzneimittel“. In the same year Martin Stahl made public a medical thesis on the letters between Hahnemann and Boenninghausen entitled “The Correspondence between Samuel Hahnemann (1755 - 1843) and Clemens von Boenninghausen (1785 - 1864)”. In the year 1997 Bernhard Moeller
published a very detailed introduction into the methodology of
Boenninghausen entitled “Einfuehrung in die Methodik Clemens von Boenninghausen´s“. 7 In the year 1997 during a meeting of the Boenninghausen Study Group in Darup, Westfalia, where Boenninghausen lived, his great grand-son Lothar von Boenninghausen presented to me the personal interleafed copy of a materia medica Boenninghausen had published in 18368 and used until his death. It contained many handwritten additions from his pen. Our colleague Andreas Jansen took up the task and transcribed and edited this manuscript very carefully in 1999. It was published by Bernd van der Lieth.9

In 1998 it was again Raimund Friedrich Kastner who presented to the homoeopathic community a repertory compiled of all repertorial rubrics Boenninghausen had published in his various works. In the same year the “Deutscher Zentralverein homoeopathischer Aerzte” invited me to present a paper on its 150th annual meeting about “The Basic Principles of the So-called Method of Boenninghausen“. Dr. Heiner Frei of Laupen, Switzerland, who was deeply impressed by the Boenninghausen method since my early seminars delivered before the SAHP made use especially of the Lieth card index and since 2000 of the software of the revised Pocket Book edition 2000. In consequence to his successful case- analysis by this method he published three very valuable books full of cases demonstrating the principle: Kastner, R.F. Boenninghausens Repertorium der homoeopathischen Arz-neimittel. Heidelberg 1998. *Die homoeopathische Behandlung von Kindern mit ADS/ADHS. Stuttgart 2005(The Homoeopathic Treatment of Children with ADS/ADHS). *Effiziente homoeopathische Behandlung. (Efficient Homoeopathic Treatment) Stuttgart 2008. *Homoeopathische Behandlung multimorbider Patienten. (Homoeopathic Treatment of Multi-morbid Patients) Stuttgart 2010.

Pratical Application
Boenninghausen himself has never written any contribution to explain his method in full detail. But his various writings contain a lot of remarks giving hints to his method. Taken together they form the so-called “Boenninghausen method”. Some basics have to be lined out to make possible a proper understanding of Boenninghausen´s intentions. In first instance he was a practitioner - working in the early times of homoeopathy. In those days a successful prescription depended mainly upon a proper knowledge of the remedies. Repertories gave hints only for the selection of a remedy. Therefore the study of the materia medica was Boenninghausen´s favourite subject in homoeopathy during his lifetime. Arnold Lorbacher (1818 - 1899) wrote in 1879: “Boenninghausen … we can call with no exaggeration the best well-founded and greatest expert of our materia medica.11

What is the most important subject in his study of materia medica? The “Goldkoerner” (gold nuggets) being single symptoms generally related to one remedy only, and the “genius” of the remedy. To cut a long study (first published in 199212) short concerning the latter: With reference to Asa foetida Boenninghausen pointed to the remedy´s stitching pains from inward to outward. These occurred in the proving in several parts of the body. He discovered the following: If these characteristic pains occur in any other part in the sick than those displayed in the proving, they can be employed. Gypser, K.-H. Der „Genius der Arznei“ bei Boenninghausen. Zeitschrift fuer klassische Homoeopathie, 36(1992)224- 230.
The definition of a so-called genius symptom is the following:
1. It has to occur often in different parts of the body in the provings.
2. It has to be clear and not vague.
A genius symptom is quite often only a part of a complete symptom. With reference to Constantine Hering (1800 - 1880) a complete symptom is composed of:
-locality (including extension)
- sensation (including findings)
- modality in regard to time and circumstances
-concomitants.
The genius symptom is often met within the sensations or modalities, and rarely among the concomitants - e.g. the red face or cheeks of Capsicum is concomitant to many of its symptoms, and therefore it can be classified as genius. Returning to Boenninghausen it is important to understand his idea of a genius symptom being represented in the third and fourth (and rare fifth) grade of his “Pocket Book” otherwise its general plan cannot be grasped completely. Another part of the above- mentioned basics deals with the procedure of case-taking by Boenninghausen. With reference to the Organon VI section 95 he divided the patient´s symptoms into two groups:
1. The main symptom - the symptom being the motive to consult the doctor,e.g. a headache with its sensations, modalities and concomitans;
2. The side symptoms - bearing obviously no relation to the main symptom, e.g. a change in regard to appetite or thirst, sleep, mental condition or whatever.

The totality of symptoms consists of all more or less persistent symptoms from the beginning of the main symptoms, the suffering of the patient, until the first consultation.

From Boenninghausen´s original case-books the division in main and side symptoms is apparent. He even had special sheets of paper printed in that line. With reference to Boenninghausen this classification of symptoms has to be extended:

**First in regard to causation. If there is really a causa occasionalis in the meaning of Hahnemann it has to be used but a warning of Boenninghausen14 has to be taken into account: If cold is the causa occasionalis perhaps of an acute disease and at the time of consultation the patient reports an amelioration of his complaints from cold the causa “cold” is no longer of any worth and its use for the selection of the remedy is forbidden. The present state of the patient is ameliorated by cold, and therefore this modality has to be considered.

**Second in regard to mental symptoms. With reference to the Organon VI section 210 and 212 the change of the mental disposition has to be considered. In Boenninghausen´s weighting of symptoms it comes last to decide between two or three final remedies. Here we deal with broader dispositions like irritability, sadness, changing mood, despair, indifference etc. Of course the mental state might also be the main symptom, e.g. the patient comes for consultation because of his attacks of anxiety occurring in crowded rooms being accompanied by profuse sweat. Then it is of first importance.

**Third in regard to the polarities. Taking into account the genius (compare the example of Asa foetida) there are symptoms or parts of symptoms in our remedies running through their pathogenesis, e.g. for Pulsatilla the thirstlessness, the aggravation in the evening or in warm rooms, the ameliorations in cool open air. If one arrives in his repertorization at Pulsatilla one has to consider the patient´s symptoms being not in contradiction to these (and other) genius symptoms of Pulsatilla. Of course the patient must not have these genius symptoms at all but he should not present their contrary. This is more detailed outlined in the foreword to the revised edition of Boenninghausen´s Therapeutic Pocket Book 2000, p. XXXIII-XXXIV. At least to me the polarities15 were one of the most important re-discoveries I made studying Boenninghausen in the 80´s, and they were of immense practical use to me right after re-discovery.

From what has been outlined before an order (weighting, arrangement, hierarchy) of symptoms for repertorization follows:
-Causation (if there is any at all)
-Main symptom
-Side symptoms
-Mental disposition (change in) -Polarities.

Boenninghausen gave us two exceptions from this rule of arranging symptoms: 1.If a remedy corresponds very well to the side symptoms and not at all to the main symptom, in spite of this that the remedy should be given and will cure. Boenninghausen reasoned that the lacking symptom (in this case, the main symptom) had not yet been displayed by a sensitive prover. 2.Finally there are two remedies at equal disposal: One (A) corresponds better to the main symptom, the other (B) to the side symptoms. Then he applied A, after a couple of days B, and after some days A again (in chronic cases; in acute the intervals were shorter, hours only). This procedure is somewhat connected with the subject of intercurrent remedies he used very often. This is a very detailed matter and cannot be outlined in this survey more extensively. But this can be said: In a study I made choosing at random 55 chronic cases of his practice the average time of cure by this mode of prescribing remedies was two and a half months. The general plan of the “Therapeutic Pocket-Book” was necessary to Boenninghausen because another type of repertory would have required many volumes. Hahnemann agreed to his idea as shown by their correspondence dated 24 September 184216. Having in mind Hering´s definition of a complete symptom and Boenninghausen´s idea of a genius symptom one understands the plan of the Pocket Book: It divides every symptom into its elements and lists the entries of remedies in their corresponding grades. This opens the possibility of re-combining the symptoms and enlarged the therapeutic sphere of our remedies enormously. All rubrics are spread over six chapters and various subchapters. A short case history from my practice taken from the introduction of the revised Pocket Book17 will demonstrate the use of this tool: The 43 year old female patient G.N. suffered from drawing pains in her left shoulder blade as a result of long stooping for two weeks. These pains extend from time to time to the heart like a cramp. They are decidedly aggravated by sitting and especially by sitting bent as well as by deep breathing, and they are ameliorated by stretching, standing and lying.

In this minor case of acute disease there were no side symptoms. According to the hint of Boenninghausen the remedy must accord first and foremost to the result and not to the cause, so prolonged stooping was not taken into account. Furthermore the quality of pain was not considered as there were a lot of clear modalities. Here are the titles of rubrics with their corresponding rubric code numbers (If these are put into the software program the whole process of repertorization is done automatically. Of course they can also be found by word searching.):

Shoulderblades (7938
Back, left  (792)
< Sitting bent  (2383)
< Breathing deep  (1994)
> Standing  (2613)
>Lying  (2553)

This resulted in three remedies covering all symptoms in high grades, Scilla (6/17, P 14), Bry. (6/17, P 9), and Rhus tox. (6/15, P 0). The first number indicates how many symptoms are covered by the remedy, the second number the addition of grades, and P the differences of polarity. If the number is high, there is a great difference, and therefore one has not to face contradictions. Consequently Rhus tox. was eliminated at once, and finally Bry. as well because of lower grades in two important modalities. The patient obtained a single dose of Scilla C 200 (ISO). By next morning the pains had disappeared never to return. Dr. Heiner Frei has been fascinated by the idea of polarities since the revised Therapeutic Pocket Book appeared in print. He developed a special method of case-analysis based on polarity rubrics marked “P”. We are fortune that he enriched our literature with the book entitled “Polarity Analysis” (in English) demonstrating case histories18. It is very useful in cases with strong modalities.

One remark has to be made concerning T.F. Allen´s (1837 - 1902) edition of “Boenninghausen's Therapeutic Pocket Book“, first published in Philadelphia in 1891 being followed by four American and many Indian reprints and even a German edition dating back to 1897. In comparison with the edition of 1846 it has been mainly enlarged by the addition of new remedies. It is not known whether T.F. Allen really understood the exact plan of grading by Boenninghausen. Boenninghausen never gave exact details on how he arrived at his grades, but only faint hints. Maybe T.F. Allen learned more about Boenninghausen´s system of determining grades from Carroll Dunham (with whom he was acquainted) who had visited Boenninghausen twice in 1851 and 1854/1855. But this is absolutely not sure, and therefore it would be wise to be very careful with these added remedies.

Epilogue
It was intended to give a short overview about the revival of practising homoeopathy according to Boenninghausen in the German speaking countries within the last decades. Much more could have been said, and of course many colleagues not mentioned here have contributed by seminars and publications to spread Boenninghausen´s hints and method. One should always keep in mind the method of Boenninghausen being one approach only among others to arrive at the proper remedy. The method applied - Boenninghausen´s, Boger´s, Kent´s or others - to obtain the simillimum in a given disease depends completely upon the symptoms of the patient. We have to adjust the method of case-analysis to the symptoms and not reverse!

To summarize Boenninghausen´s major contributions to homoeopathy we arrive at the following:
*author of the first repertory in homoeopathy
*development of a grading system
*remedy relationship
*the first to use high potencies regularly in his practice
*introduction of the genius of a remedy
*case-analysis by dividing the symptomatology into main and side symptom•intercurrent remedy •Late symptoms (those appearing in the later part of a proving being of highest value)
•gold nuggets

The following is a list of all publications of Boenninghausen not yet translated into English (to my knowledge):
-Abgekuerzte Uebersicht der Eigenthuemlichkeiten und Hauptwirkungen der homoeopathischen Arzneien. Hrsg. A. Jansen. Hamburg 1999. -Beitraege zur Kenntnis der Eigenthuemlichkeiten aller bisher vollstaendiger geprueften homoeopathischen Arzneien. 2. Aufl. Muenster 1833.
-Der homoeopathische Hausarzt. Muenster 1853.
-Die Aphorismen des Hippokrates. Leipzig 1863.
-Die Heilung der asiatischen Cholera. Muenster 1831.
-Die Homoeopathie. Muenster 1834.
-Die homoeopathische Diaet. 2. Aufl. Muenster 1833. -Kurze Belehrung fuer Nicht-Aerzte ueber die Verhuetung und Behandlung der asiatischen Cholera. Muenster 1849. -Uebersicht der Haupt-Wirkungs-Sphaere der Antipsorischen Arzneien. Muenster 1833.
-Versuch einer homoeopathischen Therapie der Wechselfieber. Leipzig 1833.

References
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Boenninghausen, C. v. Abgekuerzte Uebersicht der Eigenthuemlichkeiten und Hauptwirkungen der homoeopathischen Arzneien. Hrsg. A. Jansen. Hamburg 1999.
Boenninghausen, C. v. Die Aphorismen des Hippokrates. Leipzig 1863.
Boenninghausen, C. v. Die Aphorismen des Hippokrates. Nachdr. Goettingen 1979 (1863). Boenninghausen, C. v. Die Homoeopathie. Nachdr. Goettingen 1979 (1834).
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Boenninghausen, C. v. Therapeutic Pocket-Book. Muenster 1846.
Boenninghausen, C. v. Therapeutic Pocket Book. Ed. C. J. Hempel. New York, London 1847.
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Boger, C. M. A Synoptic Key of the Materia Medica. Parkersburg 1915.
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Frei, H. Die homoeopathische Behandlung von Kindern mit ADS/ADHS. Stuttgart 2005.
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Frei, H. Polarity Analysis in Homoeopathy. Kandern 2013.
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Gypser, K.-H. Boenninghausens Therapeutisches Taschenbuch. Revidierte Ausgabe 2000. Stuttgart 2000.
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Footnote References
2 Gypser, K. -H. Boenninghausens kleine medizinische Schriften. Heidelberg 1984, p. 811
3 Gypser, K. -H. Generalregister zu den Werken Boenninghausens. Heppenheim 1992.
4 Kottwitz, F. Clemens Maria Franz von Boenninghausen (1785-1864). Med. dent. Diss. Berlin 1983. 5 Boenninghausens Therapeutisches Taschenbuch als Quelle der "Generalities" in Kents Repertorium. ZKH 29(1985)223-227.
6 www.boenninghausen.de
7 Moeller, B. Archiv fuer Homoeopathik, 6(1897)7 - 21, 53-80, 101-108, 149-168.
8 Boenninghausen, C. v. Versuch ueber die Verwandtschaften der homoeopathischen Arzneien nebst einer abgekuerzten Uebersicht ihrer Eigentuemlichkeiten und Hauptwirkungen. Muenster 1836.
9 Boenninghausen, C. v. Abgekuerzte Uebersicht der Eigenthuemlichkeiten und Hauptwirkungen der homoeopathischen Arzneien. Hrsg. A. Jansen. Hamburg 1999.
10 Kastner, R.F. Boenninghausens Repertorium der homoeopathischen Arzneimittel. Heidelberg 1998.
11 Lorbacher, A. AHZ 99(1879)130
12 Gypser, K.-H. Der „Genius der Arznei“ bei Boenninghausen. Zeitschrift fuer klassische Homoeopathie, 36(1992)224 - 230.
13 Gypser, K. -H. Boenninghausens kleine medizinische Schriften. Heidelberg 1984, p. 774 - 775.
14 Boenninghausen, C. v. Die Aphorismen des Hippokrates. Leipzig 1863, p. 303.
15 In lack of a better term I choose “polarity”. Boenninghausen had never used it but described the fact in his publication “Die Aphorismen des Hippokrates”, Leipzig 1863, p. 215, 341, 408, 447.
16 Stahl, 1995, p. 154-155.
17 Boenninghausen´s Therapeutisches Taschenbuch 2000. Ed. K.-H. Gypser. Stuttgart 2000, p. XXXVI-XXXVII.
18 Frei, H. Polarity Analysis in Homoeopathy. Kandern 2013.

My thanks go to Daniel Cook MD of Dallas,Texas who kindly helped to improve the style of this article.

Author: Dr. med. Klaus-Henning Gypser Schaeferei 22 56653 Glees Germany e-mail: drgypser@gleeser-akademie.de
Source: LMHI Newsletter, nº 14, April 2015.

El método homeopático a partir de las fuentes: Hahnemann y Boenninghausen

El método homeopático a partir de las fuentes: Hahnemann y Boenninghausen



Presentación en el Colegio de Médicos de Valencia, el 7 de febrero de 2015. Organizado por la Sección Colegial de Medicina Naturista, Acupuntura y Homeopatía.

Inmunología especulativa, medicina romántica y ontología de la enfermedad

"Cuando Sloterdijk habla de “experimentos con uno mismo”, no piensa en un experimento de vivisección en las propias carnes, ni tampoco en la psicosis romántica del psicoanálisis francés49. Con esta expresión Sloterdijk hace referencia, más bien, a un fenómeno perteneciente a la historia de la medicina moderna, el movimiento homeopático, que remonta Hahnemann, quien hace más de doscientos años50 formuló por primera vez el principio del remedio terapéutico efectivo. Asimismo, él fue uno de los primeros curadores en tratar el nerviosismo moderno de sus pacientes con propuestas médicas adecuadas. Estaba convencido de que el médico estaba obligado a intoxicarse a sí mismo con todo lo que él más tarde iba a prescribir a los enfermos. De esta reflexión procede el concepto de experimento con uno mismo: quien quiera ser médico necesita previamente ser cobaya....
La razón más honda de esta transformación encaminada a la experimentación con el propio cuerpo hay que encontrarla en la idea romántica de la relación activa entre la imagen y el ser. Hahnemann consideraba que los efectos de las dosis en el hombre sano y el enfermo se reflejaban de manera especular. Es aquí donde se origina una ambiciosa semiótica de la medicación farmacológica. El gran pensamiento optimista de la medicina romántica pertenece esencialmente a la homeopatía; es más, reside en el hecho de que hay que presumir una relación de reflejo entre lo que es la enfermedad como fenómeno global y los efectos que un medio puro provoca en el cuerpo sano....
De la misma manera que el homeópata, según Hahnemann, debe intoxicarse a sí mismo antes de poder dar consejo alguno, el teórico político debe estar dispuesto a arriesgar su identidad en la práctica....
Samuel Hahnemann; este espíritu asombroso es el primero en haber formulado, hace exactamente doscientos años, el principio del medicamento efectivo. Es el primero en haber respondido a la impaciencia moderna de los pacientes, esa clientela burguesa de la salud, con una oferta médica adecuada, aislando productos puros a fin de conocer su verdadero efecto. Él pensaba que era indispensable que un médico se infectara a sí mismo y se administrara todo lo que más tarde daría a sus pacientes. Y esto porque los efectos de una dosis en un enfermo y en alguien de buena salud están invertidos como en un espejo. Una semiótica medicamentosa radical nace al mismo tiempo que una sintomatología de las enfermedades. La gran idea optimista de la medicina romántica, de la cual forma parte la homeopatía, se caracteriza por una suerte de isomorfismo, una relación en espejo, una reciprocidad de lo que es la enfermedad como entidad fenoménica y lo que un médico provoca en el sujeto sano...."


Una de las prácticas antropotécnicas descritas por Sloterdijk en “El hombre operable” es la de dejarse tratar, una práctica biomédica. La cultura del dejar-se-hacer-algo –Sloterdijk la caracteriza a partir de la figura del cliente, en el área de la medicina aparece una forma de pasividad más antigua, para la que, tradicionalmente, se ha reservado la expresión de “paciente”.48 No debiera extrañarnos que en el curso del siglo XXI dicha expresión esté en extinción del vocabulario médico, lo que esta en marcha es la clientización de los servicios y prestaciones. Lo anterior es concomitante con la creciente juridización de la relación médico-paciente. Sin embargo, independientemente de cómo se designe la relación entre el médico y el “paciente”, el hecho relevante en términos antropotécnicos se produce cuando este último se confía al primero con motivo de una intervención quirúrgica. Y entonces se habla, en sentido convencional, de dejarse operar, queriendo decir que en virtud de un diagnóstico serio, el paciente tiene que estar dispuesto a someterse a un tratamiento invasivo. Lo que el léxico médico articula bajo la formula vulnerando sanamus (“sanamos hiriendo”) y que tiene su traducción, del lado del paciente, en la hipótesis: al dejarme herir por manos competentes hago un servicio a mi curación. Aunque el desnivel entre el rol del paciente y del que opera en él se hace aquí más profundo no cabe duda de que, indirectamente, el paciente también actúa, complementando con ello este espacio autooperativo.
La encorvadura se redondea hasta convertirse en un círculo completo cuando el operador externo es el operado, una rara excepción, que no obstante está documentada en la historia de la medicina. Un ejemplo destacado de ello lo ofrece el médico L. Rogozov, el cual se vio obligado a operarse a sí mismo por una apendicitis durante su estancia en la estación de investigación rusa Nowalezarewskaya en la Antártica, en 1961. Una foto famosa nos lo muestra yaciendo en una mesa con vestimenta quirúrgica y una mascarilla protectora en la cara, mientras se abre la parte inferior derecha del vientre.
Por lo general, la retroacción autooperativa sobre uno mismo, gracias a la cual el sujeto tolera modificaciones técnicas de su cuerpo, revela una encorvadura más superficial. Se articula, aproximadamente desde el siglo XVIII, en el uso extensivo que el europeo ilustrado hace de sustancias estimulantes. Su uso se incrementa desde el siglo XX en un despliegue masivo de medios de doping en todas las disciplinas posibles. Es sabido hasta qué grado autores como Voltaire o Balzac eran adictos a la cafeína, así como cuánto debía Sigmund Freud a la cocaína. Tampoco es ningún secreto, para quienes conocen sus últimos años, a qué extremos llevaron a Sartre sus fluctuaciones entre el alcoholismo y el anfetaminismo. En todos estos casos lo importante es, evidentemente, qué hicieron los así estimulados con lo que los estimulantes habían hecho de ellos. La adicción de Sartre a las anfetaminas no dejaba de ser algo irónico, al hacerse dependiente de un medio que debía darle la sensación de una total independencia.
Sloterdijk elaborará una descripción de las potencias plásticas que producen lo humano, lo que implica una concepción fuerte de la idea de esfera antropogenética que integra lo político. Este modo de abordar la potencia plástica antropogenética acerca Sloterdijk a la biopolítica afirmativa tal como la han desarrollado en los últimos años todos aquellos que han seguido la estela del pensamiento de Deleuze. Esta concepción de lo biopolítico basada en un monismo del afecto y llevada incluso a interrogarse sobre las condiciones moleculares del ejercicio del poder, se aleja sensiblemente del análisis del biopoder desarrollado por Foucault y Agamben.
Cuando Sloterdijk habla de “experimentos con uno mismo”, no piensa en un experimento de vivisección en las propias carnes, ni tampoco en la psicosis romántica del psicoanálisis francés49. Con esta expresión Sloterdijk hace referencia, más bien, a un fenómeno perteneciente a la historia de la medicina moderna, el movimiento homeopático, que remonta Hahnemann, quien hace más de doscientos años50 formuló por primera vez el principio del remedio terapéutico efectivo. Asimismo, él fue uno de los primeros curadores en tratar el nerviosismo moderno de sus pacientes con propuestas médicas adecuadas. Estaba convencido de que el médico estaba obligado a intoxicarse a sí mismo con todo lo que él más tarde iba a prescribir a los enfermos. De esta reflexión procede el concepto de experimento con uno mismo: quien quiera ser médico necesita previamente ser cobaya.
La razón más honda de esta transformación encaminada a la experimentación con el propio cuerpo hay que encontrarla en la idea romántica de la relación activa entre la imagen y el ser. Hahnemann consideraba que los efectos de las dosis en el hombre sano y el enfermo se reflejaban de manera especular. Es aquí donde se origina una ambiciosa semiótica de la medicación farmacológica. El gran pensamiento optimista de la medicina romántica pertenece esencialmente a la homeopatía; es más, reside en el hecho de que hay que presumir una relación de reflejo entre lo que es la enfermedad como fenómeno global y los efectos que un medio puro provoca en el cuerpo sano. La homeopatía piensa en el plano de una inmunología especulativa. Y en la medida en que los problemas inmunológicos son considerados cada vez más aspectos prioritarios de la terapéutica y la sistemática del futuro, hemos de vérnoslas aquí con una tradición muy actual, por mucho que el funcionamiento de las dosis homeopáticas siga envuelto en un velo de oscuridad.
Sloterdijk se refiere a un proceso similar en Experimentos con uno mismo51 una suerte de tratado de intoxicación voluntaria en referencia al creador de la homeopatía, Samuel Hahnemann, como inventor de una micropolítica de la subjetividad. De la misma manera que el homeópata, según Hahnemann, debe intoxicarse a sí mismo antes de poder dar consejo alguno, el teórico político debe estar dispuesto a arriesgar su identidad en la práctica.
En Sloterdijk se trata de la intoxicación voluntaria en los problemas de la época, de la cual dice que puede surgir la figura del diagnóstico, del lamento poético o de la creación literaria. Quizás, como bien propone la investigadora Margarita A. C. Martínez: “toda su obra se pueda leer bajo el signo del diagnóstico, desde Crítica de la razón cínica52 hasta su más reciente trilogía Esferas . En todos estos textos, in crescendo, la lengua de Peter Sloterdijk avanza pronto hacia una lengua maníaca, azuzada por los matices técnicos de la época, una lengua polémica. Una de las expresiones más acabadas de este estilo filosófico es efectivamente Esferas53, donde Sloterdijk se lanza a una indagación fenomenológica del espacio que se cruza por primera vez, en el eje de una larga historia, con la dimensión política. Esta indagación fenomenológica, bajo el precepto de la autointoxicación, parte de sumergirse en la cultura técnica contemporánea, para luego extraer síntomas en aras de una redefinición de lo humano. En este caso, nos vamos a detener en el diagnóstico que Sloterdijk realiza respecto del hombre y la técnica en la época actual a partir de la noción de artificio como viraje dentro del humanismo occidental; de eso se trata un breve texto titulado 'La vejación a través de las máquinas'”.54
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Ahora bien, como es natural, este discurso sloterdiajno tiene más afinidades con el de Nietzsche, quien en no pocas ocasiones jugó con metáforas homeopáticas o, más aún, inmunológicas. No es ninguna casualidad que él pusiera en boca de Zaratustra y en presencia de la multitud la frase: “Os inoculo la locura”.55 Y eso por no hacer mención a su ominosa sentencia “Lo que no me mata me hace más fuerte”56, una expresión que hay que entender a todas luces en un sentido inmunoteórico. Nietzsche comprendía su vida toda como una suerte de inoculación de sustancias tóxicas de decadencia, y trato a su vez de organizar su existencia como una reacción integral de inmunización. No fue capaz de darse por satisfecho con esa ingenuidad blindada de los últimos hombres gracias a lo cual éstos se protegían de las infecciones de sus contemporáneos y de la historia. De ahí que en sus escritos entrara en escena como un terapeuta de la provocación que trabajaba con intoxicaciones concretas. Vistas así las cosas, la expresión que da título al libro de conversaciones de Sloterdijk se inserta más bien dentro de la corriente de la filosofía naturalista romántica; dicho más concretamente, tiene más que ver con la metafísica alemana de la enfermedad que con el discurso francés en torno al cuerpo desmembrado. Ahora bien, como es natural, mi discurso tiene más afinidades con el de Nietzsche, quien en no pocas ocasiones jugó con metáforas homeopáticas o, más aún, inmunológicas. No es ninguna casualidad que él pusiera en boca de Zaratustra y en presencia de la multitud la frase: “Os inoculo la locura”. Y eso por no hacer mención a su ominosa sentencia “Lo que no me mata me hace más fuerte”, una expresión que hay que entender a todas luces en un sentido inmunoteórico. Nietzsche comprendía su vida toda como una suerte de inoculación de sustancias tóxicas de decadencia, y trato a su vez de organizar su existencia como una reacción integral de inmunización. No fue capaz de darse por satisfecho con esa ingenuidad blindada de los últimos hombres gracias a lo cual éstos se protegían de las infecciones de sus contemporáneos y de la historia. De ahí que en sus escritos entrara en escena como un terapeuta de la provocación que trabajaba con intoxicaciones concretas. En fin, son todas estas connotaciones las que resuenan en mi título, lo cual no excluye que las imágenes o las asociaciones relacionadas con él puedan combinarse con otros ámbitos tonales y sean adecuadas para estas otras otras capas de sentido.
En la historia del pensamiento moderno –de Marx a Nietzsche– la política y la clínica corren en paralelo– en medio de fantasmas sanitarios y metáforas farmacológicas.
De Hahnemann a Nietzsche: he aquí un campo de análisis muy amplio. No obstante, entre los pequeños gránulos homeopáticos, que pueden conducir a la curación, y esas ideas filosóficas que probablemente, no logran efectos terapéuticos tan directos, cabe constatar un enorme hiato. Con todo, me parece que en lo que acaba de decir se pone de manifiesto un aspecto particularmente importante: ese estar-infectado, esa participación casi psicosomática en las dolencias de la propia época. Esta idea aparece en su libro Experimentos con uno mismo57 en un momento clave, donde usted, al hilo de la polémica con Botho Strauss58, define su idea de autor. Un pasaje que tiene rasgos confesionales. Argumentando en su defensa, usted aduce que el autor tiene la obligación de pensar peligrosamente. El escritor, continúa, no está para contraer compromisos con la inocuidad. Los autores importantes son sobre todo los que piensan en arriesgarse. De ahí que su filosofía experimental presuponga algo más que una simple comprensión metafórica de la homeopatía. Quizá habría que definirla mejor a la luz de su relación con las vanguardias artísticas y filosóficas del siglo XX...
Samuel Hahnemann; este espíritu asombroso es el primero en haber formulado, hace exactamente doscientos años, el principio del medicamento efectivo. Es el primero en haber respondido a la impaciencia moderna de los pacientes, esa clientela burguesa de la salud, con una oferta médica adecuada, aislando productos puros a fin de conocer su verdadero efecto. Él pensaba que era indispensable que un médico se infectara a sí mismo y se administrara todo lo que más tarde daría a sus pacientes. Y esto porque los efectos de una dosis en un enfermo y en alguien de buena salud están invertidos como en un espejo. Una semiótica medicamentosa radical nace al mismo tiempo que una sintomatología de las enfermedades. La gran idea optimista de la medicina romántica, de la cual forma parte la homeopatía, se caracteriza por una suerte de isomorfismo, una relación en espejo, una reciprocidad de lo que es la enfermedad como entidad fenoménica y lo que un médico provoca en el sujeto sano. En este sentido, el enunciado de la tesis pertenece más bien a la tradición de la filosofía romántica de la naturaleza, es decir, a la filosofía romántica de la enfermedad y la salud; del mismo modo, pertenece a la tradición nietzscheana el uso de metáforas homeopáticas. Como dice Nietzsche: “Los inoculo contra la locura”59, desarrollando así maravillosamente, a partir de ese momento, la representación crítica de una salud hacia la muerte, de un caparazón patológico contra las infecciones de la época contemporánea.
Si bien el origen de la medicina homeopática se remonta hasta el mismo Hipócrates. Sin embargo, no fue hasta que el médico alemán Samuel Hahnemann (Dressen, Alemania. 1755-1843) descubrió que la corteza de un árbol de Perú -el quino- producía en las personas sanas los síntomas de la malaria, pero proporcionaba enormes beneficios en la recuperación de los pacientes que sufrían esa terrible enfermedad, con lo cual comenzó a popularizarse esta medicina alternativa. De hecho, la homeopatía se basa en el principio “similia similibus curantur” que se traduce en “lo similar se cura con lo similar. En otras palabras, es un método terapéutico que se fundamenta en la ley de los semejantes o ley de la similitud mediante el cual se aplica a las enfermedades dosis mínimas de aquellas sustancias que, en cantidades mayores, producirían en el hombre sano síntomas iguales o parecidos a los que se tratan de combatir para que, de esta manera, se estimule al sistema inmunológico del organismo para que luche contra la enfermedad. Este es el mismo pensamiento que sirvió de base para las vacunas descubiertas por Edward Jenner y Louis Pasteur las cuales provocan una reacción en el individuo que protege contra la enfermedad. Los tratamientos de alergias trabajan, igualmente, de esta manera al exponer a una persona a cantidades del alergeno.
Es así que de Hahnemann a Nietzsche se suceden una serie de metáforas y máximas homeopáticas, que pueden conducir a un particular tipo de curación y efectos terapéuticos. Aquí se pone de manifiesto un aspecto particularmente importante: ese estar-infectado, esa participación casi psicosomática en las dolencias de la propia época. Esta idea aparece en su libro Experimentos con uno mismo60 en un momento clave, donde usted, al hilo de la polémica con Botho Strauss61, define su idea de autor. Un pasaje que tiene rasgos confesionales, donde el autor tiene la obligación de pensar peligrosamente y no de contraer compromisos con la inocuidad. Los autores importantes son sobre todo los que piensan en arriesgarse. De ahí que su filosofía experimental presuponga algo más que una simple comprensión metafórica de la homeopatía. Botho Strauss, novelista y dramaturgo alemán publicó en los noventa un artículo en el que abordaba fenómenos intocados en Alemania “el nuevo culto a la nación, las loas a la sangre”. Hizo “reaparecer estos temas” en el panorama alemán “teñidos de tonos positivos”. En numerosos textos y diálogos Sloterdijk define la misión del escritor, en las conversaciones62 con Carlos Olivera se pueden encontrar ideas de este tipo: nosotros consumidores superficiales, estamos muy lejos de comprender ya que en otras épocas y en otros lugares se haya sacrificado sangro por la Nación o por otros grandes “ideales”. Esta visión no es tan inofensiva”. Estas son palabras dirigidas a invitar a hablar al filósofo Peter Sloterdijk, quien responde lo siguiente: Un autor es un laboratorio para piezas más complejas, para ideas poco practicadas. Su interior sirve como un espacio experimental en el que se testan y malean materias temáticas especialmente virulentas, entre ellas, sustancias de alto contenido tóxico. Existe una relación directa entre la grandeza de un autor y la peligrosidad de las materias temáticas que procesa y domina. De lo inofensivo sólo brota lo inofensivo, de lo peligroso brota el pensamiento, y cuando el pensamiento encuentra el punto exacto de la forma, surge el momento artístico. El autor valioso y útil es el que se contamina él mismo con las materias con las que trabaja, sustancias de alto contenido tóxico, este planteamiento no ha cambiado. Kafka, Musil, Broch, Burroughs63 todos los grandes del siglo XX, también han sido maestros del pensamiento peligroso.


BIBLIOGRAFÍA

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Notas
 
47 GEHLEN, Arnold, Antropología filosófica. Del encuentro y descubrimiento del hombre por sí mismo. Barcelona: Paidós, 1993.
48 Ibid, p. 481
49 SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Editorial Siruela, Madrid, 2004, p. 12
50 En el año 1796.
51 SLOTERDIJK, Peter, Experimentos con uno mismo, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2003.
52 SLOTERDIJK, Peter, (1983) Crítica de la razón cínica, Editorial Siruela -Biblioteca de Ensayo / Serie mayor, Serie Mayor. 23-, Madrid, 5ª Edición, 2011.
53 SLOTERDIJK, Peter, Esferas I. Burbujas , Ediciones Siruela, Madrid, 2003
54 MARTÍNEZ, Margarita, “La vejación a través de las máquinas. El concepto de artificio en Peter Sloterdijk”, En Revista iberoamericana de ciencia tecnología y sociedad, Buenos Aires, Vol.5, Nº.14 pp. 125-132. Disponible en: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1850-00132010000100009&lng=es&nrm=iso
55 NIETZSCHE. Friedrich, Así habló Zaratustra. Edición Original 1883.
56 NIETZSCHE. Friedrich, El Crepúsculo de los ídolos, Alianza Editorial, Madrid, 1997, p. 30
57 SLOTERDIJK, Peter, Experimentos con uno mismo. Una conversación con Carlos Olivera, Pre-textos, Valencia, 2003.
58 Botho Strauss (Naumburg, 1944) es uno de los escritores alemanes más importantes de la actualidad. Su formación es transdisciplinaria (teatro y sociología, lengua y cultura germánicas); se destacó especialmente en la dramaturgia y la narrativa. Recibió el premio Georg Büchner de la Academia Bávara.
59 NIETZSCHE. Friedrich, Así habló Zaratustra. Edición Original 1883.
60 SLOTERDIJK, Peter, Experimentos con uno mismo. Una conversación con Carlos Olivera, Pre-textos, Valencia, 2003. .
61 Botho Strauss (Naumburg, 1944) es uno de los escritores alemanes más importantes de la actualidad. Su formación es transdisciplinaria (teatro y sociología, lengua y cultura germánicas); se destacó especialmente en la dramaturgia y la narrativa. Recibió el premio Georg Büchner de la Academia Bávara.
62 SLOTERDIJK, Peter, Experimentos con uno mismo. Una conversación con Carlos Olivera, Pre-textos, Valencia, 2003. 
63 VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “William Burroughs: Literatura ectoplasmoide y mutaciones antropológicas. Del virus del lenguaje a la psicotopografía del texto”, En Nómadas, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas - Universidad Complutense de Madrid, NÓMADAS Nº 26 | Enero-Junio.2010 (II), pp. 251-265. http://www.ucm.es/info/nomadas/26/avrocca2.pdf 
 
 
Autor: Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca. Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética. Profesor Asociado de la Escuela de Psicología UNAB y al Grupo Theoria –Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado– UCM. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado de la Escuela Matríztica de Santiago. Eastern Mediterranean University - Academia.edu
6º apartado del artículo "Sloterdijk; Ensayos de intoxicación voluntaria e inmunología especulativa".