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Reevaluación de la efectividad de la homeoprofilaxis contra la leptospirosis en Cuba en 2007 y 2008. A Reevaluation of the Effectiveness of Homoeoprophylaxis Against Leptospirosis in Cuba in 2007 and 2008.

Conclusiones
 El éxito de las intervenciones homeoprofilácticas en 2007 y 2008 se respaldan en el análisis previo: las bases de datos han sido rigurosamente pulidas, el posible impacto de las campañas de vacunación y quimioprofilaxis han sido examinadas, y el posible impacto de otros factores de confusión han sido considerados. Ningún posible factor de confusión parece haber ejercido influencia apreciable alguna en el impacto positivo en las intervenciones homeoprofilácticas en 2007 y 2008, aunque la campaña de vacunación a finales de 2008 en la región intervenida puede haber prevenido algunos casos en un 4% aproximado de la población.

La experiencia cubana con homeoprofilaxis contra la leptospirosis ha sido y se mantiene como muy positiva. Ha dado lugar a la inmunización directa por parte del gobierno  contra la hepatitis A, la gripe porcina, la enfermedad neumocócica y la fiebre de Dengue con homeoprofilaxis. El sistema sanitario cubano en general demuestra cómo la medicina ortodoxa y la complementaria pueden ser integradas con utilidad, y su disposición a usar la vacunación y la homeoprofilaxis como opciones de inmunización basadas en la evidencia es un excelente ejemplo de ello.

Autores: Isaac Golden, PhD y Gustavo Bracho, PhD.

Conclusions
The success of the homeoprophylaxis interventions in 2007 and 2008 is supported by the preceding analysis: The database has been rigorously cleansed, the possible impact of vaccination and chemoprophylaxis campaigns has been examined, and the possible impact of other confounders has been considered. No possible confounding factor appears to have exerted any
appreciable influence on the positive impact of the homeopropylaxis interventions in 2007 and 2008, although the vaccination campaign in late 2008 in the intervened region targeting approximately 4% of the population may have prevented some cases.
The Cuban experience with homeoprophylaxis against leptospirosis has been and remains a very positive one. It has given rise to further government-directed immunization against hepatitis A, swine flu, pneumococcal disease, and dengue fever using homoeoprophylaxis. The Cuban health system in general demonstrates how orthodox and complementary medicine can be usefully integrated, and their willingness to use both vaccination and homoeoprophylaxis as evidence-based immunization options is an excellent example of this.
Authors: Isaac Golden, PhD and Gustavo Bracho, PhD.

Cortesía entre médicos


Si los ignorantes me censuran o  escarnecen, otórgame que el amor de mi  arte, como una coraza, me torne invulnerable, para que pueda perseverar  en la verdad sin atender al prestigio, el renombre y a la edad de mis  detractores.  
Oración de Maimónides. Fragmento.
(incluída en la introducción del Código de Deontología médica de la Organización Médica Colegial (OMC)

“En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica, me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad.
La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones.
Mis colegas serán mis hermanos.
                Versión del juramento hipocrático de la Convención de Ginebra, 1948. Fragmento.

Recordaré que la medicina no sólo es ciencia, sino también arte, y que la calidez humana, la compasión y la comprensión pueden ser más valiosas que el bisturí del cirujano o el medicamento del químico.
Recordaré que no trato una gráfica de fiebre o un crecimiento canceroso, sino a un ser humano enfermo cuya enfermedad puede afectar a su familia y a su estabilidad económica. Si voy a cuidar de manera adecuada a los enfermos, mi responsabilidad incluye estos problemas relacionados.
Versión del Juramento Hipocrático (1964) de Louis Lasagna, Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tufts, muy utilizada actualmente, sobre todo en países anglosajones. Fragmento.


La Declaración de Ginebra de la Asociación Médica Mundial (AMM) incluye esta promesa: “prometo considerar como hermanos y hermanas a mis colegas”.

Declaraciones de médicos[i] que se han ido produciendo en los últimos tiempos hacen dudar cuando menos que esa declaración de principios éticos se tenga mínimamente en cuenta. Cuando médicos de profesión enarbolan el argumento del insulto y el escarnio público para intentar desprestigiar el ejercicio médico de otros colegas, sin ningún reparo ni vergüenza hacia el mal que pueden infringir, aún sin razón, hacia ellos y, de rebote, hacia sus pacientes, ponen en evidencia por sí mismos su limitada categoría humana y, por ende, profesional.

La sociedad tecnológica digital, bajo una pretendida libertad de expresión indiscriminada, permite que cualquier exabrupto pueda ser dicho, repetido y reproducido hasta la saciedad con total impunidad. Las redes sociales facilitan el mantenimiento de flujos de opinión que, al igual que las tertulias televisivas de amplia audiencia con tertulianos opinando sobre temas totalmente ajenos a su conocimiento y experiencia, fácilmente pueden manipular y tergiversar la información, en la forma y en el fondo, sin respeto alguno hacia la veracidad.

¿Qué hacer ante tantas salidas de tono? ¿Responder con  la misma moneda rebajándose al mismo nivel que el difamador, con una contradifamación, o cuando menos una defensa a ultranza? Pero se sabe que hace más daño una mala noticia, que el bien que hace una de buena. ¿Intentar demostrar que el difamador está en un error  o, al menos, poner en cuestionamiento que su criterio sea válido? Se hace, pero al difamador “profesional” no le interesan argumentos ni razones, sólo le importa denigrar, y cuanto más mejor.

Actualmente, hay un grupo de difamadores profesionales, autodenominados “escépticos”[ii], que pretenden tener el monopolio de la verdad, sin escrúpulos a la hora de agraviar y ofender a quien no comparte sus opiniones. Son los nuevos fanáticos de la ciencia, que en nombre de ella son capaces de crucificar inocentes. Es un movimiento predominantemente europeo[iii], que funcionan como una secta, al elevar a la categoría de dios a la sacrosanta ciencia.

Como decía un filósofo de la ciencia[iv], …la ciencia, hoy en día, es nuestra religión favorita.” Cuando el lugar que pertenece al ámbito de lo divino, es decir, el de las verdades absolutas, de lo absoluto en general, se sustituye por verdades profanas, se invierte la categoría de las cosas, se confunde el observador con lo observado, lo humano con lo divino. Es una visión reduccionista de la realidad, que conlleva muchos fallos, bien representado por Goya en su grabado El sueño de la razón produce monstruos.

Sin embargo, todavía quedan médicos honrados capaces de valorar los desaguisados de esos desaprensivos,  que así llegan a la conclusión de que “La secta de los escépticos es de otro mundo, del que promueve una medicina autoritaria y biológica que ignora las cuestiones antropológicas, éticas, humanas, espirituales, psicológicas y sociales. Es lamentable su afán destructor y el linchamiento de críticas constructivas a la medicina, pues su hostigamiento impide la mejora de la misma medicina.” [v]

También desde otras perspectivas no dogmáticas se critica a esos seudoescépticos[vi] y se pone en evidencia la manipulación de sus argumentos[vii], así como la debilidad de sus postulados[viii].

Por otro lado, desde la ética médica, se reconoce que “El recurso del paciente a personal de salud tradicional o alternativo presenta un desafío particular a la cooperación por el mejor interés del paciente. Al menos algunas intervenciones tradicionales y alternativas tienen efectos terapéuticos y son escogidas por los pacientes, los médicos deben tratar de cooperar con sus profesionales. La manera de hacerlo variará según el país y el tipo de profesional. En todas estas interacciones el bienestar del paciente debe primar sobre todo.[ix]

Además “La independencia profesional es un derecho y un deber del médico, tal como lo señala el Código de Ética y Deontología Médica vigente en su art. 22”, aspecto refrendado por la Asamblea General del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, en sesión celebrada el día 23 de enero de 1.999, bajo el epígrafe de “La libertad de prescripción del médico”.

Lo grave de la situación es que esa, llamémosle –de la forma más cortés-, descortesía profesional llegue a impregnar la mentalidad de las autoridades competentes, que son las que deberían ejemplificar de la forma más cuidadosa la ética médica y el código deontológico, y les lleve a tomar acciones totalmente fuera de lugar. Me refiero concretamente a la creación del Observatorio de la OMC contra las pseudociencias y las pseudoterapias[x], a modo de cruzada en el mejor estilo inquisitorial, animando a denunciar a los propios colegas médicos, sin demasiados miramientos ni cortapisas, y con un criterio muy liviano. De hecho, algunas críticas ya se han alzado considerando que “La Organización Médica Colegial ha abierto una peligrosa y contradictoria puerta contra la libertad clínica y de prescripción” [xi], es decir, un atentado en toda regla contra una de las normas deontológicas básicas de la profesión médica.[xii]

¿Hemos olvidado el objetivo último de la Medicina: curar al enfermo? Ni el enfermo, ni la sociedad,  piden que se le cure “científicamente”. Se pide un alivio, un mejoramiento, y si es posible, la erradicación de la enfermedad, de la forma más rápida, fácil y suave, provocando el mínimo de efectos secundarios (primum non nocere).

Ante el panorama actual de aumento de las enfermedades crónicas, degenerativas, inmunitarias, cancerosas, sin tratamientos etiológicos efectivos, que condenan a la mayoría de los enfermos a la polimedicación, ¿con qué argumentos teórico-filosóficos de peso se pueden condenar técnicas terapéuticas no convencionales, algunas de ellas centenarias y milenarias, cuya eficacia en muchos casos está suficientemente demostrada, empírica y/o experimentalmente?

Los expertos sanitarios a nivel mundial (OMS) aconsejan el uso y desarrollo de esas técnicas, y aseguran que “La medicina tradicional se viene utilizando desde hace miles de años, y sus practicantes han contribuido enormemente a la salud humana, en particular como proveedores de atención primaria de salud al nivel de la comunidad.”[xiii] Por ello, han elaborado una estrategia[xiv], que resumimos a continuación.

“La estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2014-2023 ayudará a las autoridades sanitarias a encontrar soluciones que propicien una visión más amplia respecto del mejoramiento de la salud y la autonomía de los pacientes. La estrategia tiene dos objetivos principales, a saber: prestar apoyo a los Estados Miembros para que aprovechen la posible contribución de la medicina tradicional y complementaria (MTC) a la salud, el bienestar y la atención de salud centrada en las personas, y promover la utilización segura y eficaz de la MTC mediante la reglamentación de productos, prácticas y profesionales. Esos objetivos se alcanzarán por medio del establecimiento de tres objetivos estratégicos, a saber:

  1. desarrollo de una base de conocimientos y formulación de políticas nacionales;
  2. fortalecimiento de la seguridad, la calidad y la eficacia mediante la reglamentación; y
  3. fomento de la cobertura sanitaria universal por medio de la integración de servicios de MTC y la autoatención de salud en los sistemas nacionales de salud.”[xv]

 Ya no se trata de cortesía entre médicos, sino también de cortesía sobre todo hacia los pacientes. Debemos hacer todo aquello que esté en nuestras manos para favorecer el desarrollo de una medicina que aproveche todos los recursos existentes, diagnósticos y terapéuticos, para mejorar la salud de la población.



[i] Dr. Vicente Baos y otros.
[iv] Paul K. Feyerabend. Diálogo sobre el método. Ed. Cátedra. Madrid, 1989.
[ix] El médico y los colegas. Manual de Ética Médica. Cap. IV. https://miranda2901.wordpress.com/2014/11/23/el-medico-y-los-colegas/
[xiv] Estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2014-2023. http://apps.who.int/medicinedocs/documents/s21201es/s21201es.pdf 

Los pacientes que reciben homeopatía usan menos antibióticos y antiinflamatorios

El estudio EPI3-LASER, realizado en Francia, arroja además que las personas que reciben tratamiento homeopático consumen menos psicotrópicos.

El estudio EPI3-LASER, que se ha desarrollado en las consultas de Atención Primaria de Francia en los últimos 10 años, arroja valoraciones muy positivas sobre los pacientes que fueron tratados con homeopatía.
Del estudio epidemiológico se desprende que las personas que a lo largo de los 10 años recibieron tratamientos de homeopatía consumieron menos antibióticos, antiinflamatorios y psicotrópicos que aquellas que fueron tratadas con la #Medicina convencional. 

Un total de 825 médicos elegidos al azar y 8.559 pacientes participaron en este estudio que determina que la utilización de la homeopatía resulta ventajosa. No todos los médicos que se registraron en el estudio eran homeópatas, ya que 197 utilizaron la medicina convencional, 356 combinaron homeopatía y medicina convencional y 272 usaron únicamente medicamentos homeopáticos.

Los pacientes se estudiaron en tres grupos médicos. Por un lado, se reunió a las personas que presentaban infecciones respiratorias de las vías altas, por otro a los pacientes con dolores musculo-esqueléticos y en tercer lugar a aquellos con trastornos en el sueño, ansiedad y depresión.

Todos los pacientes, con el mismo perfil y el mismo tipo de enfermedad y gravedad, fueron sometidos a estos cuatro criterios de comparación a lo largo de 10 años: evolución clínica, consumo de medicamentos, efectos secundarios y fracaso terapéutico.

Las conclusiones del estudio determinan que las personas tratadas por homeópatas obtuvieron resultados clínicos similares a aquellos pacientes que recibieron medicina convencional. La evolución fue similar en todos los grupos con respecto a la curación, evolución a la cronicidad, aparición de complicaciones o necesidad de hospitalización.

Es decir, en ningún caso los pacientes que utilizaron homeopatía necesitaron más ingresos hospitalarios.

El EPI3-LASER también concluye que los pacientes que recibieron homeopatía tomaron 2 veces menos antibióticos, 2 veces menos antiinflamatorios y 3 veces menos psicótropos. De esta manera, se vieron reducidas las manifestaciones propias de los efectos secundarios de los medicamentos convencionales.

Actualmente en Francia la homeopatía está integrada en el sistema público de salud y un 66% de los franceses asegura que ha utilizado la homeopatía en alguna ocasión. De ellos, el 36% se considera usuario regular de los tratamientos homeopáticos. #Salud #Medicina natural.

Fuente: blastingnews

Carta de un colegiado a la cúpula médica institucional sobre las prácticas médicas no convencionales, especialmente la Homeopatía

Carta abierta, dentro del ámbito médico profesional y colegial,
a los Dres. Rodríguez Sendín, Romero Agüit, Garrote Díaz y Fernández Torrente, miembros de la Comisión Permanente del
Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España



Distinguidos colegas:


Medios de comunicación les atribuyen las siguientes declaraciones:

-       La homeopatía es un proceso ilusorio, engañoso y sin ningún tipo de evidencia científica.
-       No se puede seguir engañando a la gente con procedimientos ilusorios que no tienen ningún tipo de justificación y que pertenecen al mundo de las creencias.
-       Otra cosa es que cada uno maneje lo que considere que no hace daño a su paciente, aunque sea del ámbito de la magia o de la fantasía.
-       Esos médicos homeópatas están convencidos de que esa pseudo-terapia funciona; la intención de la OMC en esta Asamblea es ver qué medidas se pueden adoptar para limitarla.
-       Muchas veces (los “mensajes homeopáticos”) retrasan la curación de los pacientes o entorpecen su calidad de vida, además de sacarles el dinero, que a veces es lo único que tienen.

Art. 37.2 y 37.3 del Código de Deontología Médica (CDM):

Los médicos deben tratarse entre sí con la debida deferencia, respeto, lealtad, sea cual fuera la relación jerárquica que exista entre ellos. Tienen la obligación de defender al colega que es objeto de ataques o denuncias injustas.

Los médicos se abstendrán de criticar despectivamente las actuaciones de sus colegas. Hacerlo en presencia de sus pacientes, de sus familiares o de terceros es una circunstancia agravante.

Art. 38.3:

Las discrepancias entre los médicos no han de propiciar su desprestigio público. (…) Se evitarán las polémicas públicas; las divergencias se resolverán en el ámbito profesional o colegial.

   La Asamblea General (AG) y la Comisión Permanente (CP) son los órganos colegiados de gobierno del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), que, junto a los Colegios Provinciales Oficiales de Médicos, constituyen la Organización Médica Colegial (OMC). El 15 de diciembre de 2009, la AG refrendó por unanimidad la homeopatía como acto médico. Tras la última AG, el 3 de diciembre de 2016, el CGCOM ha manifestado su “honda preocupación por las terapias pseudocientíficas, sectas sanitarias e intrusismo”. Aunque en su comunicado no se especifican modalidades, en sus declaraciones públicas dejan Uds. meridianamente claro que incluyen a la homeopatía en dicha categoría.

   En solo siete años, el CGCOM ha pasado de considerar el ejercicio médico de la homeopatía, informe técnico mediante, acto médico a transformarlo primero en acto sanitario pero no estrictamente médico, y, finalmente, a estudiar medidas para limitarlo, informe técnico pendiente. En el mismo período, sus discrepancias han desbordado el ámbito profesional o colegial que propone el Código, para dirigirlas al público general. Los factores determinantes de este radical, quizás precipitado, en todo caso sorprendente viraje merecen un análisis pausado. Entretanto, tiempos de incertidumbre para el ejercicio médico no ortodoxo.

   Cabe suponer que esta valoración en curso es solo la punta de lanza de un proceso que se intuye más amplio; que las acciones que se proponen, debaten y eventualmente ejecuten contra el ejercicio médico homeopático serían aplicables a toda la práctica médica no convencional (PMNC).

   Dejando de lado formas y foros, siento decirlo, cuestionables de referirse en tales términos a un colectivo de colegas, no me cabe duda de que sus motivaciones e intenciones son buenas, acordes a su papel institucional ante la sociedad. Que su referente es el mejor servicio médico a la población, y no el seguidismo, que algunos quieren ver en sus actuaciones, respecto a las hostilidades desatadas por múltiples agentes enfrentados a (y especialmente activos contra) la homeopatía.

   Legítimos o espurios como puedan ser, los intereses comerciales del mercadeo sanitario, las opiniones de los “azotes de las pseudo-ciencias” (entre los que medios incluyen a colegiados), las soflamas integristas de los guardianes del llamado pensamiento crítico/único, como asimismo las razonables, razonadas y constructivas críticas que el asunto merece,  poco o nada tiene que ver todo ello con los derechos y deberes de la praxis médica. A la hora de valorar ésta, convendrán conmigo en que son referentes adecuados, entre otros, el CDM, la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) y la Estrategia 2014-2023 sobre medicina tradicional, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), además de legislación, normativa y recomendaciones europeas al respecto, que Uds. deben conocer. Entiendo que ni son ni deben serlo las presiones, que a veces frisan el acoso, de los furibundos detractores de la PMNC, mediante recurrentes campañas de demonización canalizadas a través de medios reconocidamente contrarios. Y quiero pensar que tales presiones e intereses tampoco son referentes adecuados para Uds.

   En lo referente al Código, creo que se hace un flaco favor al ejercicio médico en los términos en que se redactó el Art. 26.2, el mismo que citan Uds. con frecuencia. A todo el ejercicio médico, también al llamado convencional, al condicionar la ética a la evidencia y vincular empirismo con charlatanismo. El ejercicio médico de base empírica no es charlatanismo. La llamada medicina basada en la pomposa evidencia, por masiva que ésta sea, no la convierte automática, necesariamente en ética.

   El argumento principal en sus declaraciones en contra del ejercicio médico homeopático, que, previsiblemente, harán Uds. extensible a toda la PMNC, es que no tiene evidencia científica. Ciertamente, carece de pruebas (el término correcto en castellano, no “evidencia”) suficientes, sea lo que sea lo que este término signifique, y que probablemente sea distinto según a qué se aplique. Pero cuando alguien declara que la homeopatía no tiene “ningún tipo de  evidencia”, bueno, la impresión es que no lo ha revisado.

   Por otra parte, se ha dicho que en torno al 80-90% de la práctica médica convencional carece de evidencia. Con el mismo criterio, tendríamos que reconocer ante la población (con no menor contundencia que cuando hablamos de PMNC, para ser justos) que en torno al 85% de nuestro ejercicio médico convencional carece de evidencia científica. Y, aplicando la misma vara de medir y empleando sus propios términos, declarar públicamente:

-       que en ese mismo porcentaje, el ejercicio médico empírico convencional sería asimilable a procesos ilusorios y engañosos;
-       que también en la medicina convencional recurrimos al ámbito de la magia o de la fantasía;
-       y que, no solamente aplicamos pseudo-terapias (en el sentido aceptado de carentes de suficiente base científica) sino que, además, creemos que funcionan.

   Si, como ha declarado públicamente uno de Uds., realmente no existiera más medicina que la (suficientemente) científica, asumiendo un significado tan restrictivo del término, la mayor parte de nuestro ejercicio convencional no podría considerarse acto médico. Si asumimos que toda su ética depende en tal grado de la evidencia, nos situamos nosotros mismos en una posición difícil. ¿Tendríamos que valorar también limitarlo, informe técnico mediante?

   Quizás estemos de acuerdo en que la cientificidad no es un valor absoluto, estático, una propiedad que se reconoce o niega a algo a perpetuidad, sino una actitud, una forma de hacer y de comunicar, entre otras, que han de actualizarse continuamente. Proceso, más que status.

   En ese proceso de cientificación está la medicina convencional en grado notable, y es motivo de orgullo profesional para un servidor tanto como lo es para Uds. Y en ese mismo proceso debe estar, evidentemente, la PMNC. En la medida en que el propósito de ésta sea progresar en esa vía, con las limitaciones derivadas de los escasos recursos disponibles, con las dificultades de implementar metodologías estandarizadas no siempre las más adecuadas al objeto de estudio, con el escaso reconocimiento científico y social que hoy día se concede a quienes se dedican a ello, en esa medida su ejercicio no falta a la ética. No es todavía suficiente medicina científica, cierto, pero tampoco “ilusión y engaño.

   Medicina empírica con voluntad de cientificación, no “charlatanismo”, es, por tanto, la mayor parte de la PMNC y en torno al 85% de la medicina llamada convencional. Medicina basada en la experiencia médica, no magia y fantasía”. Ética médica en el ejercicio no ortodoxo, no una forma de  “sacar el dinero.

   Y, por supuesto, frente común con Uds. ante la pura y dura sobre-explotación comercial de la PMNC, como ante cualquier aspecto de la asistencia en que pretenda imponerse el puro beneficio comercial sobre la salud. Pero, si me permiten la sugerencia, no se dejen Uds. impresionar por los referidos agentes hostiles y su cruzada anti-PMNC; no confundan Uds. el negocio que pueda ser, por ejemplo, la venta de productos “homeopáticos” a discreción con el noble, honesto, metódico y bicentenario ejercicio médico homeopático. Se ha dicho que los homeópatas fueron de los primeros médicos (si no los primeros) que registraron sistemáticamente las historias clínicas de cada uno de sus pacientes, desde principios del siglo XIX. Debían hacerlo, para asegurar la correcta prescripción y el minucioso seguimiento del paciente al que obliga el correcto tratamiento médico homeopático. Estamos hablando de ejercicio profesional, no de “mensajes homeopáticos”.

   Integración con las debidas garantías asistenciales y éticas es la opción elegida, por ejemplo, en el Consorcio Académico para la Medicina y Salud Integrativas: en torno a 70 universidades y hospitales de referencia de EE. UU. Esta vía es la contraria a la limitación, la censura y la eliminación de la PMNC, secuencia de actuaciones de fácil progresión una vez que se empieza. La que asoma en el horizonte cuando se fomenta su demonización pública. Cabe suponer que lo tienen Uds. en cuenta en el actual proceso de valoración abierto, cuando hablan de limitar.

   A esta vía de integración vengo aportando mi modesto esfuerzo en los últimos años, del que esta carta es expresión, la cual (de acuerdo con el Código) escribo con la intención de que quede circunscrita al ámbito profesional y colegial. Con todo y las dificultades que a menudo conlleva tender puentes entre orillas enfrentadas y distantes, merece la pena. He publicado mis reflexiones al respecto. No es difícil encontrarlas con una sencilla búsqueda, y estaré encantado de facilitárselas a su demanda. No obstante, cabe pensar que al menos parte de ellas no solo las conocen, sino que las reconocen como propias, a tenor de las declaraciones atribuidas al Dr. Fernández Torrente en la página institucional de la OMC, calcadas del texto de un artículo de mi autoría publicado en 2007 (véase Anexo adjunto). Si estamos de acuerdo en el diagnóstico, abórdese conjuntamente la mejor estrategia terapéutica. Por supuesto, la iniciativa depende en su mayor parte de la voluntad de la PMNC, en cumplimiento de su responsabilidad ante la sociedad. Y a la OMC corresponde ejercer la adecuada tutela, que entiendo debe hacerse en ámbitos profesionales y colegiales, de acuerdo también al CDM.

   No procede extenderme aquí sobre las oportunidades de normalización e integración que brindan las referidas LOPS y Estrategia, pero permítanme una breve referencia.

   La LOPS supuso, sigue suponiendo un poderoso estímulo y un marco adecuado para el desarrollo profesional también del colectivo de la PMNC, de cara a la mejora de su ejercicio profesional, a la optimización asistencial dentro de su campo de actuación. Un tren que en su día recomendé no debía perder la PMNC, actuando principalmente desde su ámbito asociativo, y al que, en mi opinión, no se subió con la debida presteza y decisión.

   Por otra parte, cabe esperar del colectivo médico convencional una actitud colaborativa hacia tales razonables fines de normalización del ejercicio médico no convencional. Como ejemplo, la LOPS solo reconoce la formación continua que esté acreditada. A tal fin, las actividades formativas en PMNC deben cumplir los requisitos que les permita aspirar a su acreditación y las correspondientes comisiones de acreditación no deben denegar la acreditación de una actividad formativa cuando las cumplen, por el solo hecho de tratarse de una PMNC. Ha pasado.

   Respecto a la referida Estrategia de la OMS, se trata de una propuesta a escala mundial para la adecuada integración de terapias convencionales, tradicionales y complementarias en los debidos términos de eficacia, seguridad y equidad. Otro marco integrador que nos propone avanzar, junto a los pacientes y desde el principio de su autonomía, hacia una interacción adecuada entre médicos con distintas aportaciones a la vieja ciencia y arte de curar.

   El bien del paciente, y el propio CDM a su servicio, invitan a nuestro colectivo médico a elegir las condiciones y reglas de juego más adecuadas en este asunto. En lo que es el día a día profesional y en las decisiones institucionales a medio y largo plazo: purgas en clave persecutoria, dinámicas de censura y entornos hostiles, en los que unos ganan porque otros pierden, o pautas colaborativas en entornos amistosos, cooperación para la mejor asistencia, en el que todos, pacientes, profesionales, proveedores, gestores y administradores ganamos.

   Concluyendo, si

-       en el colectivo de la PMNC predomina la voluntad de normalización de los aspectos asistenciales, formativos y de cientificación de su ejercicio profesional;
-       se reconocen abiertamente las carencias, limitaciones, dificultades y, en general, complejidades de su práctica médica, y se disponen a actualizarlas y mejorarlas;
-       a tales fines aspira a obtener la comprensión y ayuda del resto de la profesión, OMC incluida,

entonces no parece quedar mucha justificación racional, deontológica o ética para actuaciones públicas desde la OMC que pueden percibirse como hostiles por sus profesionales y pacientes.

   Reciban, Dres. Rodríguez Sendín, Romero Agüit, Garrote Díaz y Fernández Torrente, mi reconocimiento como colegiado por su labor personal e institucional en bien de la sociedad y de la profesión.


   Atte.,

   Marino Rodrigo Bañuelos
   Especialista en Medicina interna
   Colegiado Nº 313104259


En Pamplona, a 15 de diciembre de 2016



ANEXO

-       Declaraciones atribuidas al Dr. Fernández Torrente en Médicos y pacientes.com (OMC), en crónica del 38 Congreso Nacional de SEMERGEN, publicadas el 29/10/2016:

En un análisis crítico de las TTNC, el Dr. Fernández Torrente aludió a la ausencia de un campo asistencial delimitado, a la “notable fragmentación” de técnicas y procedimientos; a la “incertidumbre como condicionante de sus actuaciones asistenciales ante la escasez de evidencias científicas que la avalen”; a la “carencia de controles de calidad internos y externos”, objetivos y contrastables en lo referente a los aspectos asistenciales, docentes y formativos; a la formación fluctuante, “escasamente estructurada y generalmente no acreditada” y a la interacción con la comunidad científica “puramente anecdótica”.

-       Fragmento de mi artículo Aspectos éticos y legales de la práctica médica no convencional, Revista Homeopática, Nº 59, 2007:

Un análisis en profundidad de la situación actual de la PMNC (práctica médica no convencional) en nuestro país desborda el propósito de este escrito pero sería necesario  para el abordaje de sus implicaciones éticas y legales. Sin entrar en profundidades, podemos apuntar que, considerada en su conjunto o en cada una de sus modalidades, la PMNC presenta las siguientes características:
-          Ausencia de un campo asistencial delimitado, en el sentido ordinario de este concepto aplicado a especialidades médicas y áreas de capacitación específicas.
-          Fragmentación notable de técnicas y procedimientos, y, dentro de cada técnica, de métodos de aplicación de la misma, que condiciona una notable heterogeneidad de la práctica profesional.
-          La incertidumbre como condicionante de sus actuaciones asistenciales, ante la escasez de evidencias científicas que la avalen.
-          Carencia de controles de calidad internos y externos, objetivos y contrastables, en lo referente a los aspectos asistenciales, docentes y formativos.
-          Formación continuada fluctuante, escasamente estructurada y generalmente no acreditada. Ausencia de recertificación periódica.
-          Interacción con la comunidad científica anecdótica en cuanto a comunicaciones, publicaciones y trabajos de investigación conjuntos, condicionada por una serie de factores: falta de interés, escasa formación en revisión crítica de la literatura médica y en metodología de investigación, acceso limitado a recursos estadísticos, carencia de tradición e infraestructura investigadoras y de apoyo académico, entre otros.

La similitud de textos apunta a algo más que a una simple coincidencia, sugiere la copia de un original sin citar el nombre de su autor (fusilar, en la jerga). El Dr. Fernández Torrente sabrá, y quizás tenga a bien ofrecerme la explicación que formalmente le pido aquí. A los efectos de esta carta, lo importante es que coincidimos en la determinación de algunas de las complejidades del ejercicio médico no convencional, las cuales fueron reconocidas públicamente en su propio ámbito 9 años antes que nuestro colega de la CP. La concordancia en el análisis de los problemas no es mal punto de partida para avanzar conjuntamente hacia su solución.


Autor: Marino Rodrigo Bañuelos. Especialista en Medicina interna. Navarra. Colegiado Nº 313104259.



Informe del gobierno suizo: la homeopatía es eficaz y económica

El mayor estudio jamás realizado por un organismo oficial sobre la homeopatía llega a la conclusión de que la homeopatía no sólo funciona, sino que es más económica que la medicina convencional.

El Gobierno suizo tiene tras de sí una larga historia de neutralidad y quizás por este motivo los informes de este Gobierno en temas controvertidos deben tenerse más en cuenta que otros informes de países que están más influenciados por las actuales circunstancias económicas y políticas.
Cuando se sabe que dos de las cinco empresas más importantes de fabricación de medicamentos tienen su sede en Suiza, se podría pensar que este país tiene mucho interés en la medicina convencional, pero tal supuesto nos lleva a error.
A finales de 2011 se publicó un informe del Gobierno suizo sobre Medicina Homeopática, representando la evaluación más completa que sobre la Medicina Homeopática haya publicado un Gobierno, y recientemente ha aparecido en forma de libro en inglés (Homeopathy in Healthcare: Effectiveness, Appropriateness, Safety, Costs. Bornhoft y Matthiessen, Springer). Este informe afirma que el tratamiento homeopático es eficaz y rentable y que debiera estar incluido dentro del programa nacional de salud de Suiza.
Las investigaciones del Gobierno suizo sobre homeopatía y los tratamientos complementarios y alternativos, responden a una alta demanda y el uso generalizado en Suiza frente a la medicina convencional, no sólo por parte de los consumidores, sino también por parte de los médicos. Aproximadamente la mitad de la población de Suiza utiliza tratamientos de medicina complementaria y alternativos y los valora. Y además, aproximadamente la mitad de los médicos suizos consideran los tratamientos complementarios y alternativos eficaces. Quizás lo más importante es que el 85% de la población suiza prefiere terapias de este tipo y que formen parte del programa nacional de salud.
Desde 1998, el Gobierno de Suiza decidió ampliar su sistema nacional de salud incluyendo ciertas medicinas complementarias y alternativas, incluyendo la medicina homeopática, la medicina tradicional china, la medicina herbaria, la medicina antroposófica y la terapia neural. El reembolso de los gastos de estos pacientes fue una medida provisional, mientras el Gobierno suizo encargó un estudio para determinar si eran eficaces y rentables. El reembolso provisional de estos tratamientos alternativos finalizó en 2005, pero como resultado de este estudio, el programa nacional de salud ha comenzado de nuevo a reembolsar los tratamientos homeopáticos y otros tratamientos alternativos. De hecho, como resultado de un referéndum nacional, más de los dos tercios de los votantes apoyaron la inclusión de las medicinas alternativas y homeopáticas dentro del programa nacional de salud (Dacey, 2009; Rist, Schwabl, 2009).
Gobierno suizo: Evaluación de tecnologías sanitarias
La Evaluación de tecnologías sanitarias en la medicina homeopática es con mucho el informe más amplio que un Gobierno haya publicado hasta la fecha. No sólo este informe revisa con detenimiento y de forma global los ensayos clínicos a doble ciego aleatorio y controlado mediante placebo de los medicamentos homeopáticos, sino que también se ha evaluado su “efectividad en el mundo real”, así como la seguridad y la relación entre el coste y la efectividad. El informe también lleva a cabo una revisión integral de las investigaciones preclínicas (investigaciones fisico-químicas, estudios botánicos, estudios en animales e in vitro con células humanas).
Y aún hay más, este informe evalúa las revisiones sistemáticas y los meta-análisis, estudio de los resultados e investigación epidemiológica. Esta amplia revisión evalúa cuidadosamente los estudios realizados, tanto por la calidad de su diseño como por su ejecución (lo que se llama validez interna) y cómo se lleva a la práctica común homeopática (validez externa). El tema de la validez externa es de gran importancia debido hay científicos y médicos que realizan estudios sobre homeopatía y no tienen ningún conocimiento de este tipo de medicamentos (algunos estudios muestran que ciertos medicamentos homeopáticos se utilizan muy poco para la realización de pruebas, mientras que otros utilizan medicamentos que no están indicados para ciertos pacientes). Cuando estos estudios mostraron que la medicina homeopática no funcionaba, una evaluación precisa indicaba que dichos estudios habían sido diseñados para refutar la homeopatía… o simplemente, el estudio fue un ensayo exploratorio que buscaba evaluar los resultados de un nuevo tratamiento (ensayos exploratorios de esta naturaleza no están destinados a probar o refutar los medicamentos homeopáticos, sino sólo para evaluar el tratamiento para una persona en una situación específica).
“Este informe evalúa las revisiones sistemáticas y los meta-análisis, estudio de los resultados e investigación epidemiológica.”
Después de la investigación básica preclínica y los estudios de alta calidad, el informe del Gobierno suizo afirma que los medicamentos homeopáticos de “alta potencia” parecen inducir efectos reguladores (por ejemplo, el equilibrio o normalización de los efectos) y cambios específicos en las células y organismos vivos. El informe también señala que 20 de las 22 revisiones sistemáticas de la investigación clínica prueba que los medicamentos homeopáticos marcan una tendencia a favor de la homeopatía” (Bornhöft, Wolf von Ammon, et al, 2006).
El informe suizo encontró evidencias que apoyan el tratamiento homeopático de las infecciones de las vías respiratorias y las alergias respiratorias. El informe cita 29 estudios sobre “Infecciones del tracto respiratorio superior y reacciones alérgicas”, de los cuales 24 de ellos ofrecen un resultado positivo a favor de la homeopatía. Además, seis de los siete estudios controlados que compararon el tratamiento homeopático con el tratamiento médico convencional, mostraron que la homeopatía es más eficaz que las intervenciones médicas convencionales (el estudio encontró otro tratamiento homeopático equivalente al tratamiento médico convencional). Todos estos resultados del tratamiento homeopático no acarreaban los efectos secundarios comunes en el tratamiento farmacológico convencional. Al evaluar sólo los ensayos aleatorios controlados con placebo, 12 de los 16 estudios mostraron un resultado positivo a favor de la homeopatía.
Los autores del informe del Gobierno suizo reconocen que una parte de la revisión general de la investigación incluye revisiones negativas de la investigación clínica homeopática (Shang, et al, 2005). Sin embargo, los autores señalaron que esta revisión de la investigación ha sido ampliamente criticada tanto por los defensores como por los detractores de la homeopatía. El informe señala que el equipo de Shang ni siquiera se adhiere a las directrices de QUÓRUM, que son ampliamente reconocidas como normas para la información científica (Linde, Jonas, 2005). El equipo de Shang evaluó inicialmente 110 ensayos clínicos homeopáticos y luego trató de compararlos con 110 ensayos médicos convencionales. Shan y su equipo determinaron 22 estudios homeopáticos de alta calidad, contra sólo 9 de alta calidad en el ámbito de la medicina convencional. En lugar de comparar estos ensayos de alta calidad (lo que habría dado un resultado positivo para la homeopatía), el equipo de Shang fijó criterios que ignorasen la mayoría de los estudios homeopáticos de alta calidad, con lo que daba apoyo a su hipótesis original y establecía prejuicios en torno a que los medicamentos homeopáticos no son efectivos (Lüdtke, Rutten, 2008).
El informe suizo señala también que David Sackett, médico canadiense que es considerado como uno de los pioneros en la “medicina basada en evidencias”, ha expresado su profunda preocupación ante los investigadores y médicos ya que se considera que sólo los ensayos clínicos y a doble ciego son el medio para determinar si un tratamiento es efectivo o no. Para hacer esta afirmación, habría que reconocer que prácticamente todos los procedimientos quirúrgicos son poco científicos o no probados, porque muy pocos han sido sometidos a ensayos aleatorios a doble ciego.
En mi opinión, para que un tratamiento se considere efectivo o probado científicamente, se requiere de una evaluación mucho más completa de lo que se suele hacer. En última instancia, el informe del Gobierno suizo sobre la homeopatía representa una evaluación de la misma, incluyendo una evaluación de los ensayos clínicos aleatorios de doble ciego, así como otras evidencias, todos los cuales en su conjunto conducen a determinar que los medicamentos homeopáticos son efectivos.


¿Qué es la homeopatía?
Descubierta al final del siglo XVIII, gracias a las observaciones y experimentos del Doctor Samuel Hahnemann, la homeopatía se basa en una realidad biológica, ya conocida por Hipócrates, la ley de similitud: “Toda substancia capaz de provocar síntomas patológicos en un individuo sano, es capaz, a dosis infinitesimales, de tratar esos síntomas en un individuo enfermo”. Descubierta al final del siglo XVIII, gracias a las observaciones y experimentos del Doctor Samuel Hahnemann, la homeopatía se basa en una realidad biológica, ya conocida por Hipócrates, la ley de similitud: “Toda substancia capaz de provocar síntomas patológicos en un individuo sano, es capaz, a dosis infinitesimales, de tratar esos síntomas en un individuo enfermo”. Este conocimiento exacto de la similitud entre el medicamento y la enfermedad, justifica el objetivo, específico de la Homeopatía, de individualizar al enfermo y su tratamiento, utilizando las capacidades de reacción de cada persona. Aplicando estos principios, la homeopatía utiliza substancias orgánicas, minerales y vegetales para estimular las defensas inmunitarias del organismo. De este modo, el cuerpo puede movilizar sus defensas propias, en contra de los agentes patógenos, virus y bacterias, y recuperar su equilibrio, desestabilizado por las agresiones de la vida moderna (estrés, contaminación, etc.). La homeopatía se fundamenta en dos leyes: ley de la similitud o ley de los semejantes y la ley de la infinitesimalidad.
En homeopatía, y especialmente en enfermedades crónicas, el objetivo es ir más allá del alivio de los síntomas que van apareciendo, se busca ayudar al paciente a restablecer globalmente su equilibrio natural. Para ello, el médico homeópata en la consulta tendrá en cuenta, además de los síntomas o problemas de salud que presenta el paciente, su constitución física y su forma de reaccionar y sensaciones frente a la enfermedad, además de factores de mejoría o de empeoramiento. Por eso se dice que el tratamiento, en homeopatía, es más personalizado.


Homeopathy in Healthcare: Effectiveness, Appropriateness, Safety, Costs. Gudrun Bornhöft, Peter F. Matthiessen (eds). Springer.
Este volumen incluye el informe completo de la Evaluación de tecnologías para la salud en lo que dice relación a la efectividad, pertinencia, seguridad y costos de la homeopatía en la salud. El informe fue solicitado por las autoridades suizas a fin de tomar decisiones informadas en relación a la inclusión de la homeopatía en la lista de servicios cubiertos por los seguros de salud. Otros estudios llevados a cabo como parte del Programa de evaluación de medicinas complementarias suizo han causado reacciones mezcladas debido a su enfoque exclusivamente cuantitativo y esquemático con resultados negativos para la homeopatía. El presente estudio, como contraste, ofrece una evaluación diferenciada de la práctica de la homeopatía en el cuidado de la salud y confirma que la homeopatía ofrece una contribución valiosa a la medicina convencional, algo que ya sostenido por largo tiempo en la práctica del cuidado de la salud.
Autor: Dana Ullman, http://www.homeopathic.com/
Fuente: http://www.mundonuevo.cl/informe-del-gobierno-suizo-la-homeopatia-es-eficaz-y-economica/
Texto original aparecido en The Huffington Post.