EL PARADIGMA DE LA HOMEOPATÍA

En el año 2007 inauguré el ciclo académico  realizando una descripción del paradigma de la biomedicina en el que se inserta actualmente la enseñanza médica universitaria y -en general- el manejo de la salud y de la enfermedad. 
Decía en aquella oportunidad que la homeopatía se halla en un estado de pre-paradigma o de paradigma alternativo al dominante, y daré hoy el fundamento de tal opinión. 

El uso del término paradigma lo tomo del sociólogo e historiador de la ciencia Thomas Kuhn (1), quien con la publicación de su libro La Estructura de las Revoluciones Científicas aportó una gran polémica en los círculos de la Filosofía de la Ciencia de los años ’60, polémica que en algún grado aún se mantiene. 
Antes de llegar a la noción de paradigma, hagamos una breve recorrida histórica de la ciencia en occidente.  


1. La ciencia en occidente
Recordemos que desde la antigua Grecia la ciencia se vincula con la búsqueda de la verdad de los hechos. Aristóteles fue quien sentó las bases de cómo se debía considerar a una ciencia para que fuera un conocimiento objetivo y se diferenciara de las opiniones subjetivas ante un fenómeno en estudio.
Aristóteles señalaba que para asegurar el conocimiento se debía partir de las observaciones hasta la formulación de principios generales en un proceso de inducción y de allí nuevamente a las observaciones para deducir las explicaciones de lo observado.

La ciencia del medioevo se rigió en general por los fundamentos aristotélicos, pero recurriendo a Dios como último garante de la verdad. Las Escrituras no podían ser contradichas, y ejemplo de esto es la condena a la hoguera de Giordano Bruno.
Luego del Renacimiento, entre los siglos XVI y XVII se produce la llamada “revolución científica”, época en que se cambia la visión del mundo. Los episodios más conocidos son los correspondientes a la física y a la astronomía, con nombres tales como Copérnico, Galilei, Kepler y Newton, pero la revolución se contagió a otros campos de saber.
Si bien algunos de los nombrados eran hombres religiosos, sin embargo pretendían rigurosidad en las explicaciones científicas sin recurrir a fundamentos extraídos de la religión.
De allí el famoso aforismo de la Ilustración del que se hiciera eco Imannuel Kant: “aude sapere”, “atrévete a saber” sin dogmas religiosos o metafísicos.

En la Modernidad, la ciencia pretendía el conocimiento de la estructura última de la realidad de los fenómenos que se observan, pretensión que de alguna manera para muchos continúa hasta la actualidad.
Al conocer el mecanismo de producción de los fenómenos, se podría dominar a la Naturaleza, proyecto iniciado por Francis Bacon en el siglo XVII.

Según Palma - Wolovelsky:
Durante este período (...) tiene lugar la aparición y constitución de la denominada “ciencia moderna”, que se caracteriza sustancialmente por el interés centrado en el conocimiento de la naturaleza, el recurso a las matemáticas como medio de conocimiento y el uso –o cuando menos la búsqueda- de un método científico (2).

Así manifestaba Galilei esta pretensión:
La filosofía se halla escrita en el gran libro que está siempre abierto ante nuestros ojos –quiero decir, el universo-; pero no podemos entenderlo si antes no aprendemos la lengua y los signos en que está escrito. Este libro está escrito en lenguaje matemático y los símbolos son triángulos, círculos u otras figuras geométricas, sin cuya ayuda es imposible comprender una sola palabra de él y se anda perdido por un oscuro laberinto (3).

Por cierto que este proyecto fue en gran medida exitoso, y a la vista están los llamados progresos científicos que permiten al hombre una vida más confortable, una extensión de la expectativa de vida, un dominio del espacio y de la naturaleza.
Estos mismos progresos son los que –mal orientados- han sustentado también la escalada de armas de exterminio más sofisticadas, el control y la vigilancia del hombre tal como aventuraran Bentham con su panóptico y Foucault al comentarlo.
Así también el domeñar la naturaleza se ha convertido en un maltrato hacia la misma que hace peligrar los ecosistemas y la vida planetaria en su conjunto.

Aún hoy, el conocimiento científico es –para muchos- el único posible si se quiere tener la certeza de cómo se producen los fenómenos.
Según esta postura, el único conocimiento serio es el de la ciencia. Y aquellas disciplinas que no tengan una metodología científica son pseudociencias, como gusta calificar Mario Bunge, “pope” de la epistemología, por ejemplo, al psicoanálisis o a la homeopatía.
El saber de la ciencia cuenta con prestigio, y quien lo posea tiene poder de palabra y de decisión.

2. El concepto de paradigma en filosofía de las ciencias
En los años ’60 Kuhn publica su libro, que en alguna medida socava los cimientos sobre el que se basaba el concepto de ciencia desde la antigüedad, ya que la verdad anhelada es relativa al paradigma en el cual esa ciencia está sumergida. Y una verdad actual puede ser una falsedad en el futuro, por lo que hay una concepción relativista en la teoría acerca de la verdad.

Para Kuhn, un paradigma es un conjunto de ideas que durante un tiempo proveen de problemas y soluciones a una determinada comunidad científica.

Dice Kuhn:
Un paradigma es lo que miembros de una comunidad científica comparten y, recíprocamente, una comunidad científica consiste en hombres que comparten un paradigma (...) Bajo esta perspectiva, una comunidad científica está formada por practicantes de una especialidad científica. Han pasado por una iniciación profesional y una educación similar en un grado que no tiene comparación con la de la mayor parte de otros campos. En este proceso, han absorbido la misma literatura técnica y desentrañado muchas de sus mismas lecciones (...) 
Dentro de tales grupos, la comunicación es relativamente completa y los juicios profesionales, relativamente unánimes (...) Por supuesto, existen en este sentido comunidades a muchos niveles. La más global es la comunidad de todos los científicos naturales. (...) Las comunidades de esta clase son las unidades que este libro ha presentado como las autorizadas y productoras del conocimiento científico (4).

Kuhn llama a la ciencia que se practica dentro del paradigma “ciencia normal”, y los que la ejercen están comprometidos de tal forma que no pueden analizar los fenómenos de otra manera que bajo las consignas propias de ese paradigma.
Dicho de otra forma, aquél que se instala en la práctica de “ciencia normal” tiene los anteojos propios de ese paradigma, y sólo ve lo que le permite ver el mismo.
El científico habla a su vez con el lenguaje de la comunidad científica, y le es incomprensible todo discurso que se aparte del mismo, todo lenguaje que provenga de un paradigma distinto.
En esto se basa la inconmensurabilidad de los paradigmas: la dificultad de comprensión de los miembros de una comunidad científica de un paradigma respecto del lenguaje que se habla en un paradigma alternativo.

La comunidad realiza una tarea acumulativa de conocimientos y se produce un progreso en el mismo, que es sólo relativo al paradigma en que se encuentra.

Los problemas que se producen como “enigmas” son trabas en el conocimiento que la comunidad se empeña en resolver. Y si no se resuelven, la comunidad los deja momentáneamente de lado ya que confían en que en algún momento –con nuevos descubrimientos dentro del mismo contexto paradigmático- se resolverán.
Sólo que si se cronifican y acumulan, producen anomalías (enigmas recalcitrantes) que a la vez desencadenan un estado de crisis dentro de la “ciencia normal” que puede predisponer a la aparición de otro paradigma, con una ciencia que es revolucionaria respecto de la “normal”, y que termina imponiéndose. Así se convierte en “ciencia normal” dentro de un nuevo paradigma, que era alternativo al predominante.
Este cambio se da -según el autor- en forma brusca, como reacción ante una idea original comunicada por uno o varios pensadores disconformes con el paradigma en el que se mueven.

Dice Kuhn:
(...) el nuevo paradigma o un indicio suficiente para permitir una articulación posterior, surge repentinamente, a veces en medio de la noche, en la mente de un hombre sumergido profundamente en la crisis (5).

En esto se basan las sucesivas revoluciones científicas que se han dado en la historia de la ciencia: el pasaje de un paradigma a otro que resuelva mejor las anomalías que tenía en su seno el anterior.
Otros elementos pueden coadyuvar para el cambio.

Según Palma - Wolovelsky:
Es importante esta recurrencia de Kuhn al ‘sentimiento’ como uno de los elementos importantes en el cambio de paradigma, dado que dicho cambio no puede explicarse, según Kuhn, en argumentos fundados únicamente en la lógica y la experiencia, sino que obedece a razones de tipo sociológico y psicológico (6).

La sucesión sería entonces:

3. El paradigma de la homeopatía
La homeopatía fue descubierta por Samuel Hahnemann (Meissen, 1755 – París, 1843) quien creó el nuevo sistema terapéutico, decepcionado de los rudos tratamientos habituales de su época. Observó que el medicamento que se utilizaba para el tratamiento de la fiebre terciana, la cinchona officinalis, era capaz de producir en sus manifestaciones toxicológicas síntomas similares de la misma enfermedad. Concibió entonces la idea de realizar experimentaciones de las substancias en sujetos sanos, comenzando la práctica en sí mismo con la cinchona.

La homeopatía es una terapéutica fundamentada en una filosofía de la biología de corte vitalista, la que sustenta que cada ser humano está animado por una fuerza vital. Para la homeopatía, cuando esta fuerza vital se desequilibra se produce la enfermedad.

Dado que la doctrina homeopática piensa además que no hay una escisión entre la psiquis y el cuerpo, sino una unidad, el desequilibrio mencionado se muestra en forma sintomática en ambos planos. Y las diversas y sucesivas manifestaciones que se producen como síntomas físicos o psíquicos en la vida del paciente son sólo efectos de una misma causa, el desequilibrio vital que es a su vez la enfermedad crónica –en términos técnicos para la homeopatía, -la psora- que aqueja al enfermo desde su nacimiento.

El regreso de la fuerza vital al equilibrio se produce con la adecuada elección de un remedio de origen natural, preparado a dosis infinitesimales, y de acuerdo a la totalidad de los síntomas que pesquisa el médico homeópata en su práctica.

A diferencia de la biomedicina, los síntomas que recava el homeópata no son solamente los que pertenecen a la entidad clínica por la que consulta, sino que es de su interés cualquier manifestación del desequilibrio vital que individualiza a su paciente.

La homeopatía no niega la responsabilidad de que un germen determinado provoque una enfermedad infecciosa, por ejemplo el HIV como agente etiológico del SIDA. Pero si bien el HIV es causa necesaria de dicha enfermedad, no es causa suficiente. Para el homeópata hay una concausa aún más importante que el virus, y que corresponde al terreno, o sea, el ser humano que es susceptible de enfermar.

De acuerdo a la individualización y la jerarquización de los síntomas obtenidos, el médico homeópata aplica la llamada “ley de la semejanza”, la cual promulga que aquella sustancia que produce determinados síntomas en un experimentador sano, cura los mismos en el paciente que los trae a la consulta (similia similibus curantur).

El homeópata tiene un acceso al paciente propio de una medicina humanista, e intenta la comprensión del desarrollo de la enfermedad dentro del proceso vital de cada enfermo. El síntoma homeopático se vuelve un signo de desequilibrio de la totalidad del paciente, dado que la fuerza vital está omnipresente en cada parte del ser humano. Y el objetivo último de la curación no es sólo la desaparición de los síntomas de determinada entidad clínica –asma bronquial, úlcera gástrica o la que fuera-, sino el equilibrio completo del paciente y de éste con su entorno.

Al respecto, decía Tomás P. Paschero:
No se enferma el cuerpo ni la mente por separado, ni el enfermo lo está en su estómago, hígado, pulmones o corazón, sino todo él está enfermo en el centro dinámico motor de su personalidad, en ese núcleo hontanar del organismo donde palpita el ser del hombre y se establece la unidad del cuerpo y de la psique (7).

De esta forma el tratamiento homeopático le brinda herramientas para que logre su desarrollo personal sin el obstáculo que le produce la enfermedad.

Decía Hahnemann en el recorrido parágrafo 9 de su Órganon:
En el estado de salud la fuerza vital (autocrática) que dinámicamente anima el cuerpo material (organismo), gobierna con poder ilimitado y conserva todas las partes del organismo en admirable y armoniosa operación vital tanto respecto a las sensaciones como a las funciones, de modo que el espíritu dotado de razón que reside en nosotros, puede emplear libremente estos instrumentos vivos y sanos para los más altos fines de nuestra existencia.

De modo que el equilibrio vital que debe lograr el homeópata a través de su tratamiento debe colocar al paciente, como ideal terapéutico, en condiciones de libertad de elección para que pueda cumplimentar una función acorde a su naturaleza humana, sin el parasitismo de la enfermedad que lo encadene a una naturaleza biológica inferior a su condición.

4.Conclusiones
La homeopatía como sistema terapéutico se halla relegada como “medicina alternativa” ya que la filosofía de la medicina que predomina en el paradigma actual es de corte mecanicista.
Para los círculos médicos que predominan en ámbitos de enseñanza e investigación, la medicina debe ser considerada como ciencia, y su objeto de estudio, el ser humano enfermo, debe enfocarse según las premisas de la “ciencia moderna”.
Es así como el paradigma que domina actualmente es el biomédico, heredero del concepto de ciencia de la Modernidad.

Bajo esta óptica el ser humano debe considerarse desde un punto de vista mecanicista, y la enfermedad no es más que un proceso físico, tanto en las patologías del cuerpo como en las de índole psíquica; estas últimas no son más que el resultado de una alteración de la bioquímica cerebral, o sea, también un defecto físico.

Tal como el proyecto de la Modernidad, la biomedicina intenta el dominio de la naturaleza, esta vez del cuerpo humano, único lugar en donde se produce la enfermedad, para restablecer la salud.

En este paradigma la comunidad médica se maneja –como se describió en el caso de cualquier paradigma-, con un lenguaje en común que excluye a cualquier otro, y la enseñanza y la investigación se hacen con el supuesto -en general no explicitado- de una filosofía de la biología de corte –como se dijo- mecanicista y fisicalista en su fundamento.

Por supuesto, existen gradaciones en el culto con el que se ejerce la tarea; hay así médicos y profesionales de la salud que aún insertos en este paradigma ejercitan su tarea con vocación humanística y no sólo con técnica precisa.
En general estos profesionales sospechan del marco paradigmático en donde se mueven, y no comparten la visión del ser humano enfermo –como dije ya sea física o psíquicamente- como un mero mecanismo descompuesto.

Las anomalías que detectan muchos de los que ejercen dentro del paradigma provienen de su percepción de que la enfermedad no sólo es el producto de un agente externo, una inmunidad disminuida o un genotipo determinante, sino que éstas no son más que condiciones que se agregan a un fenómeno de origen dinámico y vital que está en la base de la patología; ellos son los miembros de la comunidad científica que predispondrán al cambio de paradigma, superador del anterior.

Asimismo este cambio estará potenciado por los pacientes que sienten en la actualidad que sus problemas no son resueltos en su totalidad por la medicina que hoy predomina.

Desde las primeras décadas del siglo XX, la física cuántica nos ha enseñado que no existen precisiones últimas en las mediciones ya que el ojo del observador modifica irremediablemente la experiencia. Asimismo, no se puede predecir con exactitud en qué lugar va a estar en un momento “t” una partícula “p”, sino en forma aproximada.
La física, modelo de ciencia dura edificada sobre certezas ya no puede detenta el prestigio de ciencia exacta.

La misma matemática se haya socavada en sus fundamentos. En filosofía de las matemáticas es conocida, desde la descripción de los teoremas de la incompletitud de Gödel (1930), la endeblez de la lógica matemática, ya que nunca se podrá encontrar un sistema axiomático que sea capaz de demostrar todas las verdades matemáticas y ninguna falsedad.
Estas investigaciones se dan en el marco de una cosmovisión social de gran sospecha hacia las antiguas verdades.
El proyecto moderno de que “el universo es un libro que se halla escrito en idioma matemático” se ve así debilitado en sus fundamentos.

La homeopatía es el sistema terapéutico ideal para aquellos médicos que deseen abrirse a otros caminos, y que desconfíen de las “certezas” del paradigma biomédico.
Damos la bienvenida a aquéllos que deseen una terapéutica de profundidad para su paciente y que se aventuren en nuevos senderos.
Para ellos, reivindicamos el aforismo kantiano (y que utilizara Hahnemann en su Órganon) y que he citado en ocasión del pasaje del concepto de ciencia del Medioevo a la Ilustración: aude sapere (atrévete a saber); en aquel momento invocado por Kant como invitación de atreverse a pensar sin dogmas religiosos o metafísicos, hoy citado por mí para decirles: atrévanse a saber, sin el dogma que nos pretende imponer la llamada ciencia médica predominante.
Muchas gracias.

Referencias
1. KUHN, T. La Estructura de las Revoluciones Científicas, Fondo de Cultura Económica, México, 1971
2. Héctor Palma-Eduardo Wolovelsky; Imágenes de la racionalidad científica; Eudeba, Buenos Aires, 2001., p. 26.
3. Héctor Palma-Eduardo Wolovelsky; Op. cit., pp. 32-33.
4. Héctor Palma-Eduardo Wolovelsky; Op. cit., pp. 98-99.
5. Héctor Palma-Eduardo Wolovelsky; Op. cit., p. 101.
6. Héctor Palma-Eduardo Wolovelsky; Op. cit., p. 103.
7. Candegabe, M.; Diálogos con Tomás Pablo Paschero, p. 50. 8

Autor: Dr. Gustavo A. Cataldi, director de la Escuela Médica Homeopática Argentina “Tomás Pablo Paschero”.
Conferencia inaugural del Curso 2008 de la Escuela Médica Homeopática Argentina “Tomás Pablo Paschero”.

"Las medicinas curan o causan cualquier enfermedad"

La diferencia entre un medicamento y un veneno radica en la dosis.


Joan-Ramon Laporte, 62 años, barcelonés, 4 hijos y dos nietos: Lola y Quim. Soy doctor en medicina, catedrático de farmacología en la UAB y dirijo la Fundació Institut Català de Farmacología. Estoy por los derechos humanos y la libertad. El alma, que encierra nuestras propuestas, nos trasciende.

Alma médica
No debió ser fácil crear hace 26 años una fundación (Institut Català de Farmacología) que investiga y denuncia los fármacos que representan algún peligro para la salud. Habrá de todo, pero en la industria farmacéutica hay sobre todo dinero, poder e influencias. "..Parece que hayan perdido su alma médica y se hayan quedado únicamente con su alma comercial", dice Laporte que sabe de lo que habla, entre otras cosas presidió el comité de medicamentos esenciales de la OMS (2003/04) cuando se consiguió que se aprobaran los antirretrovirales genéricos que salvaron tantas vidas en África. Aquí ofrezco solo una décima parte de lo mucho que me contó: el negocio de la salud da para hablar.

¿Analiza fármacos que ya están en el mercado?
Sí, porque cuando un fármaco sale al mercado ha sido probado por unos pocos miles de voluntarios, pero al comercializarse en todo el mundo es tomado por millones de personas y es entonces cuando pueden aparecer efectos indeseados, en ocasiones con desenlace mortal.
¿Cuál es el medicamento que más gente ha matado?
La aspirina, porque es el medicamento que más gente ha tomado y la  percepción de su riesgo está distorsionada. A dosis bajas -cien miligramos al  día- es un excelente protector cardiovascular, pero a dosis analgésicas -un gramo- puede producir hemorragia gastrointestinal.
¿Hay datos?
En Catalunya se producen unos 3000 casos anuales de hemorragia  gastrointestinal de los que un 40% son atribuibles a la aspirina y a otros antiinflamatorios. En EE.UU. mueren al año por hemorragia gastrointestinal por antiinflamatorio unas 15.000 personas; mientras que de sida mueren  12.000.
Impactante.
Cualquier enfermedad puede ser producida por un medicamento: un infarto de miocardio por un antiinflamatorio y por muchos otros fármacos; una  neumonía, cualquier enfermedad neurológica o patología psiquiátrica puede ser favorecida por medicamentos.
Veo que lo de los efectos secundarios va en serio.
Muchos causan depresión, como algunos que tratan la presión arterial o los diuréticos en personas de edad avanzada. Los medicamentos para el insomnio pueden provocar crisis de agresividad, muchos casos de irritabilidad al levantarse se debe a medicamentos de este tipo, como las benzodiacepinas u otros hipnóticos de acción corta.
¿Estamos hipermedicados?
Sí, llegamos al punto de que cuando una persona está triste se dice  coloquialmente que esta depre. Los antidepresivos solo sirven para una depresión profunda, y la tristeza no es una enfermedad, es una reacción saludable.
¿No hay medicamento sin efectos indeseados?
No, cada medicamento tiene su peaje. La Agencia Europea del Medicamento calcula que cada año fallecen en Europa 197.000  personas a causa de efectos adversos. En EE.UU. los efectos adversos son la cuarta causa de muerte, detrás del infarto de miocardio, el ictus y el cáncer; y por encima de la diabetes, las enfermedades pulmonares y los accidentes de tráfico.
¿Es una lotería?
No, si la toma o la prescripción del medicamento fuera más atenta a los  riesgos que conlleva se calcula que se podría evitar entre un 65% y un 75% de estas muertes.
Anunciar fármacos por televisión debería estar prohibido.
Opino lo mismo. En España solo se pueden anunciar los que no financia la Seguridad Social, sino la arruinarían. Somos el país de Europa que en relación al PIB, más medicamentos consume.
Hablemos de sus precios.
Son arbitrarios. Fabricar el medicamento más caro, de cien a quinientos  euros, no cuesta más de dos euros incluyendo el envase. Supuestamente pagamos el esfuerzo de investigación. Pero entre un 30% y un 40% del gasto medio de los laboratorios se destina a la promoción comercial.
El precio lo negocia el Gobierno.
Sí, pero con poco éxito. En España el precio del medicamento está  alcanzando el de Alemania que nos duplica la renta per cápita.
Qué gran negocio.
Según el informe de desarrollo de la ONU es el tercer sector económico detrás de la industria armamentística y el narcotráfico.
Dicen que se inventan cada año nuevas enfermedades.
Sí, sobre todo en relación con la mente y el sexo. Convierten la timidez en enfermedad y la medicalizan. Ahora se han inventado la disfunción sexual femenina: “Padeces disfunción sexual femenina..., no se ría...
De acuerdo.
…Si en los úlitmos seis meses has rechazado una proposión de relación sexual o no has tenido una con satisfacción plena”. Cada vez que se reúne uno de los comités de hipertensión arterial (el estadounidense, el europeo, o el de la OMS) bajan el nivel de presión arterial considerado normal, y lo mismo ocurre con el colesterol.

En pocos años se ha disminuido de tal manera el límite de normalidad del colesterol que cada vez hay más población que debe tratarse. En EE.UU. ha aumentado de 3 millones de personas a 25 en 10 años.
Asombroso.
La industria farmacéutica dedica el doble (en España el triple) de su  presupuesto a promoción comercial que a investigación. Una visita del  representante comercial viene a generar unas 35 nuevas recetas del  medicamento. Lo asombroso es que no haya en Sanidad una especie de central de compras de medicamentos con gente formada.
¿Quién se ocupa de la formación continuada del personal sanitario? 
Los laboratorios, así que es muy difícil asegurar que no haya una influencia de intereses comerciales.

Autora: Ima Sanchís.
Entrevista a Joan-Ramon Laporte, jefe del Servicio de Farmacología en el Hospital del Valle Hebrón (Barcelona).
Publicada en La Contra de La Vanguardia el 24/01/2011.

GERMANIUM METALLICUM - El elemento

El Germanium Metallicum es un remedio homeopático reciente que se debe a la iniciativa del homeópata inglés Jeremy Sherr, quien en 1992, con sus estudiantes de la Dynamis School of Homeopathic Studies, realizó la patogénesis completa del Germanium Metallicum. Nadie mejor que él para presentar este remedio que, según sus propios dichos, se encuentra en el plano clínico más útil entre los 22 que él ha experimentado hasta hoy.


Germanio. El elemento. Sustancia.
Introducción
Elegí probar Germanio debido a su naturaleza actual. En la década del 80, Germanio se difundió como cura para muchas enfermedades. Surgieron clínicas de Germanio en todas partes, debido a que se obtenían resultados asombrosos en pacientes con cáncer, esclerosis múltiple, artritis reumatoidea, fatiga crónica y otros padecimientos graves. Era la respuesta mágica que muchos enfermos habían estado buscando.
Al mismo tiempo que Germanio comenzó a utilizarse como medicina, también ganó importancia en el área de la tecnología como semiconductor en micro chips, células solares, ingeniería láser, superconductores y otras industrias técnicas. Esta era realmente la era de Germanio.
Pero pronto llegaría a un abrupto final. La reacción secundaria no se hizo esperar, y comenzaron descubrirse efectos colaterales toxicológicos. En 1989, se prohibió el uso de Germanio en Estados Unidos. La revolución del superconductor perdió su fuerza inicial.
Ese mismo año, el muro de Berlín finalmente se rindió ante el pedido de paz. Alemania volvió a unirse. Y uno no puede dejar de asociar este elemento semi-metálico con el país que le da su nombre (en inglés Germany). Esta asociación parece reflejarse en algunos de sus sueños y síntomas mentales, pero dejo esta reflexión a la opinión libre de prejuicios del lector.
La patogenesia de Germanio permanece grabada en mi memoria. Una atmósfera pesada y densa prevaleció en esos tiempos, como si una nube espesa y gris se hubiera posado sobre nuestras mentes. La comunicación durante el período de prueba se tornó difícil. Los experimentadores se mostraron irritables y sufrieron fatiga extrema prolongada. Germanio demostró ser una sustancia poderosa, capaz de provocar efecto en las personas por largos períodos de tiempo de forma persistente.
El sufrimiento que experimentamos valió la pena. El remedio ahora cuenta con un cuadro importante y bien definido. Desde que finalizamos la recopilación, mis colegas y yo lo hemos utilizado con éxito en varios casos difíciles. La sensación de fracaso, enojo reprimido, extrañamiento, dislexia y fatiga son sólo algunos de los indicadores que hacen de este medicamento el remedio especialmente apropiado para nuestros tiempos. Hemos llenado un gran hueco de nuestra materia médica.

Sustancia
Germanio es un metal de color blanco grisáceo, con las siguientes propiedades físicas: punto de fusión 958.5C., punto de ebullición 2700 C., número atómico 32, peso atómico 72.6, valencia +2 o +4. Pertenece al grupo IVA de la Tabla Periódica, y es uno de los miembros de la familia de elementos que incluye Ci, Si, Ge, Sn y Plb.
De acuerdo con su posición en el sistema periódico, las propiedades físicas y químicas de Germanio son similares a las de silicio y, en menor medida, a las del estaño. El Germanio está presente en muchos minerales sulfúricos de plata, estaño, plomo, y cinc. Su utilización en la industria eléctrica, metalúrgica y cerámica se debe a propiedades tales como la capacidad de transmisión semi-unidireccional de la electricidad, su leve expansión al solidificarse, y su alto poder de refracción. También se encuentra presente en gran medida en rocas y distintos tipos de tierra. Su presencia en varios tipos de cenizas de carbón en hasta un 1 por ciento o más indica que las plantas lo absorben. Las plantas de cereales como la avena y la cebada, pueden absorber y almacenar cantidades considerables de Germanio cuando se presenta en forma soluble en tierra. Se pueden encontrar cantidades considerables en agua potable, en especial en aguas profundas. Germanio está presente en agua marina, y es un constituyente normal de la sangre humana y porcina. A pesar de su frecuente presencia en los organismos, poco se sabe acerca de su distribución y metabolismo en el tejido vegetal o animal.

Historia
El científico ruso Mendeleiev predijo su existencia, pero Germanio fue identificado por primera vez en 1886 por el químico alemán Clemens Winkler. El científico lo distinguió mientras analizaba la MENA argirodita, un mineral de plata. Winkler le puso el nombre de su tierra natal.
Wilhelm Reich y otros emplearon una vara de Germanio para utilizar la energía del universo y proveer electricidad gratis. Pudieron encender lamparitas sin ningún costo, mediante la vara. Años más tarde, Reich fue enviado a prisión donde murió en 1957. Todos sus libros y trabajos escritos fueron quemados.

Fuentes
Germanio pertenece a la Familia 4 de la Tabla Periódica, junto con carbón, silicio, estaño y plomo, y se lo clasifica generalmente como un semimetal o se dice que tiene propiedades de semiconductor. Suele estar presente en la corteza terrestre, y se estima que es más abundante que oro, plata, cadmio, bismuto, antimonio y mercurio; y está presente en igual medida que molibdeno, arsénico, estaño, boro y berilio. No es común que forme sus propios depósitos minerales, pero se encuentra presente en minerales sulfíticos de plomo, cinc y cobre y está altamente concentrado en algunos carbones. Las reservas más grandes  del mundo se encuentran en Tsumeb (originalmente Sudoeste de África) y en Zaire.

Descubrimiento de sus propiedades
Aunque en la década de los 20 y de los 30 los investigadores llevaron a cabo varios experimentos para poner a prueba los efectos microbianos, medicinales y botánicos de Germanio, no fue sino hasta 1948 que los investigadores comenzaron a utilizarlo para el desarrollo de dispositivos electrónicos, transistores y diodos, debido a sus propiedades semiconductoras.
Durante la década de los 70 Germanio fue remplazado por Silicio en el campo de la ingeniería de semiconductores, pero surgieron nuevas áreas de aplicación para este mineral, incluyendo fotodiodos semiconductores, rectificadores y células solares, aleaciones para ingeniería electrónica dental, espejos, sistemas ópticos, divisores de radiación para ingeniería láser y dispositivos de ingeniería infrarroja. Las aplicaciones tecnológicas para el dióxido de Germanio incluyen la producción de chips de poliéster, tubos fluorescentes y vidrio especial y, en la industria farmacéutica, la producción de compuestos orgánicos de Germanio terapéuticamente beneficiosos.
El número atómico de Germanio es 32. Posee 32 electrones, de los cuales 4 están en constante movimiento inestable en la capa más externa del átomo. Estos cuatro electrones son portadores de carga eléctrica negativa y si una sustancia externa se aproxima, uno será expulsado fuera de su órbita. A este fenómeno se lo conoce como el efecto agujero positivo, que se utiliza ingeniosamente para formar transistores y diodos. Cuando uno de estos cuatro electrones es expulsado, se crea un agujero de carga positiva y los tres electrones restantes atraen electrones de otros átomos para mantener el equilibrio.

Toxicidad
No existe ningún requisito biológico conocido para Germanio (Ge), germatos, o algún compuesto orgánico de Germanio. No se ha comprobado deficiencia por Ge en ningún animal. La ingesta dietaria diaria promedio de Ge en los humanos es de 1.5mg d. Ge se encuentra presente en alimentos consumibles, y todos, con pocas excepciones, contienen menos de 5ppmGe, ya que niveles más elevados son tóxicos para la mayoría de las plantas. Se ha comprobado que la ingestión de compuestos Ge produce efectos tóxicos en animales experimentales. En los últimos años, sales de Germanio inorgánico y nuevos compuestos orgánicos de Germanio, tales como el sesquióxido carboxilado de Germanio (Ge-132) y lactato citrato de Ge, se han vendido como “suplementos nutricionales” en algunos países (notablemente en Japón) por sus supuestos efectos inmuno-moduladores o como elixires de salud, lo que resultó en una ingesta de Ge significativa que superó la ingesta dietaria media estimada.
Desde 1982, se ha informado de 18 casos (EE.UU.) de malfuncionamiento o fallo renal agudo ligados a la ingesta oral de elixires de Germanio que contenían dióxido de Germanio (GeO2) o Ge-132. En estos casos, las biopsias muestran degeneración vacuolar en las células epiteliales tubulares renales, sin proteinuria o hematuria, en la ausencia de cambios glomerulares. En 17 ó 18 casos, el Ge elemental acumulado variaba de 16 a 328g durante un período de 4 a 36 meses, o entre 100 y 2000 veces la ingesta dietaria media estimada para los humanos. En los pacientes que sobrevivieron, el funcionamiento renal mejoró luego de la interrupción del suplemento de Ge. Sin embargo, en ninguno de los casos se logró una recuperación completa.
Se descubrió que uno de los compuestos orgánicos de Germanio, el spiro-Germanio, causa neurotoxicidad y toxicidad pulmonar, cuando se examinó su potencial quimioterapéutico como medicamento antitumoral, en el tratamiento de varios tumores malignos. El 40% de los pacientes enfermos de cáncer a los que se les administró spiro-Germanio, experimentaron una neurotoxicidad marcada aunque transitoria. Dos pacientes sufrieron de toxicidad pulmonar. En las pruebas realizadas con cáncer humano los resultados no han sido favorables, con la excepción de leves beneficios en tres tipos de malignidades. Existe una posible toxicidad renal, pulmonar y neurológica si Germanio y sus compuestos se administran en exceso.
El Ministerio de Salud de Inglaterra suspendió la venta de productos que contienen Germanio (que alguna vez fue considerado beneficioso para la salud) debido a su preocupación acerca de los posibles daños a la salud que éste podría provocar (1989).

Dr. Asai
El Dr. Kazuhiko Asai, investigador japonés, contribuyó a establecer la Fundación para la Investigación del Carbón en 1945 de la cual proviene la mayor parte de los primeros trabajos acerca de Germanio. La investigación y análisis minucioso, en aquellos días en los que no había equipos sofisticados, determinaron la existencia de Germanio en el carbón japonés, predominantemente en la sección de madera o veteada.
 El Dr. Asai intuía que Germanio en el carbón provenía de la materia de la planta no de la tierra circundante, lo que llevó a efectuar una serie de experimentos para investigar el contenido de Germanio en plantas que se consideraban terapéuticas en la medicina china, tales como el hongo de balda, ginseng, Hiel de Wisteria y otros alimentos beneficiosos para la salud, como el aloe, consuelda y ajo. Asai descubrió un alto contenido de Germanio en estas plantas y formuló la hipótesis de que el Germanio juega un papel importante en el proceso fotoeletroquímico de la fotosíntesis, el metabolismo y el proceso de autodefensa de estas plantas.
Ya se habían extraído formas inorgánicas de Germanio del carbón, para ser utilizadas en la industria electrónica y ahora, el equipo de Asai se proponía hacer lo opuesto: convertir el Germanio inorgánico extraído en orgánico. Esto se logró finalmente en noviembre de 1967, y para entonces, el propio Asai sufría de artritis reumatoidea aguda. El médico puso a prueba Germanio orgánico para sanar su enfermedad, que, a los diez días ya había desaparecido.

Germanio como estimulante inmunológico
Investigaciones a nivel molecular y clínico han demostrado consistentemente que Germanio orgánico evidencia importantes propiedades de intensificación inmunológica en animales y humanos. Germanio es un modulador e intensificador inmunológico y posee atributos de enriquecimiento del oxígeno y propiedades antioxidantes. Ha sido utilizado para fortalecer el sistema inmunológico y, como consecuencia de ello, para combatir enfermedades inmunológicas, como cáncer, SIDA, artritis reumatoidea y lupus eritematosa.
Se ha demostrado clínicamente que Germanio orgánico:
1. Estimula la producción de interferón inmunológico (gama)
2. Activa los macrófagos latentes y los convierte en macrófagos citotóxicos (asesinos).
3. Estimula la actividad celular asesina natural.
4. Estimula la producción de células supresoras T.
5. Aumenta la inmunidad reducida y devuelve la inmuno respuesta deteriorada en ratones de edad avanzada.

Germanio como oxigenador
Germanio orgánico también enriquece el suministro de oxígeno del organismo y es un potente antioxidante. Estas propiedades contribuyen a sus conocidos efectos beneficiosos en muchos procesos metabólicos interrelacionados del organismo.
Al enriquecer el suministro de sangre, Germanio puede:
1. Disminuir la necesidad de órganos en cultivo, de consumir oxígeno y aumenta la expectativa de vida de animales bajo carencia de oxígeno.
2. Protege contra la asfixia por monóxido de carbono, shock, enfermedad de Raynaud, y enfermedades relativas a la falta de oxígeno.
3. Es bueno para el tratamiento de enfermedades oculares y heridas, en especial quemaduras.
4. Junto con un tratamiento de oxígeno hiperbárico, brinda mejoras significativas en casos de esclerosis múltiple y otras enfermedades degenerativas.
5. Provee una red reticular cristalina unida con iones de oxígeno negativos y se dice que en realidad sustituye el oxígeno, y permite la atracción y eliminación de iones de hidrógeno acidificantes, lo cual desintoxica la sangre.
6. Incrementa la generación de energía del cuerpo el ingreso de oxígeno extra.

Germanio contra los agentes contaminantes
Podemos encontrar Mercurio en amalgamas dentales, y productos del hogar como termómetros y baterías; Plomo en pinturas, cañerías, gases de escape industriales y de automóviles; Cadmio, también en baterías; y radiación de lluvia radioactiva atmosférica, procedimientos médicos y dentales y uso industrial de productos radioactivos, como por ejemplo la irradiación de la comida: todos ellos causan un efecto. Germanio orgánico actúa como protector contra esta contaminación de metales pesados y radiación “capturando” los iones positivos en sus iones de oxígeno de carga negativa y descargando las moléculas contaminantes.

Germanio contra las mutaciones genéticas
Científicos japoneses han publicado resultados de investigaciones genéticas de microbios, que documentan la capacidad de Germanio de prevenir mutaciones genéticas por radiación gama y agentes mutantes químicos. En ratas, inyecciones de Germanio produjeron células supresoras T resistentes a la radiación. En enfermos de cáncer tratados con terapia de radiación, el tratamiento con Germanio les ofrece protección contra el exterminio de glóbulos blancos y rojos que provoca la radiación.

Los efectos del Germanio sobre el dolor
Aunque la mayoría de los casos que informan que Germanio alivia el dolor sean anecdóticos, datos recientes sobre neurofarmacología obtenidos mediante experiencias de laboratorio en animales han demostrado resultados concretos que le atribuyen a Germanio propiedades neuromoduladoras y analgésicas.
De los informes anecdóticos podemos decir que enfermos de artritis, angina y cáncer terminal describieron que sentían ausencia de dolor y sensación de bienestar, luego de ingerir grandes dosis de Germanio orgánico.
Parece ser que este efecto ocurre debido a la modulación de neurotransmisores, estimulando la secreción de serotonina, que ejerce un efecto calmante; aunque algunos experimentan efectos colaterales como somnolencia y visión defectuosa. Ha sido probado que el efecto analgésico se produce previniendo la degradación de encefalinas, una clase de las moléculas del cuerpo que alivian el dolor.

La acción de Germanio contra el cáncer
La clínica del Dr. Asai recetaba Germanio orgánico a los pacientes enfermos de cáncer junto con una dieta antiácida y un tratamiento contra el estrés. En el otro extremo, los grupos oncológicos de América del Norte administran Germanio de forma intravenosa a los enfermos de cáncer que ya han probado todos los demás tratamientos antes de ser aceptados a la prueba clínica con Germanio.
Debido a que Germanio orgánico es una sustancia natural con ninguna toxicidad virtualmente comprobada, se lo clasifica como suplemento dietario y no como droga, lo que ha permitido un progreso más rápido en el descubrimiento de su acción terapéutica en humanos, para tratar muchas enfermedades graves, inclusive el cáncer. Las investigaciones sobre el cáncer han demostrado que a nivel celular, en animales y humanos, la evidencia sobre las propiedades contra el cáncer de Germanio orgánico es sólida y reproducible. Experiencias han demostrado que Germanio orgánico inhibe la síntesis de proteínas de ADN y ARN de estas células cancerígenas, en concentraciones muy bajas.

Otros estudios
Varias pruebas han demostrado que Germanio orgánico inhibe la síntesis de proteínas AND y ARN en estas células cancerosas, en concentraciones muy bajas. Otros estudios han demostrado resultados positivos en el tratamiento de cáncer de colon, pulmón y de cánceres tipo mieloma y también la capacidad de Germanio de aumentar el tiempo de vida de animales con ciertos tipos de cáncer, activando mecanismos de inmunidad, como macrófagos, células asesinas naturales, interferón y linfocitos T supresores.
Estudios clínicos han demostrado que el bienestar de pacientes enfermos de cáncer se incrementó, y que experimentaron un significativo alivio del dolor. En los casos es que se administró Germanio orgánico de forma intravenosa, algunos pacientes experimentaron efectos colaterales leves, como mareos, que fueron eliminados entre unos minutos y varias horas. No existe evidencia de toxicidad acumulativa, ni de depresión de la médula ósea.

Germanio y la artritis
Se han utilizado metales como el oro, platino, rutenio y metaloceno desde la década de los 20, para el tratamiento de la artritis reumatoidea, una enfermedad autoinmune.
Se ha empleado Germanio orgánico en estudios clínicos con animales y humanos y se han obtenido resultados alentadores:
• Lesiones primarias y secundarias de inflamaciones inducidas artificialmente se redujeron luego de la administración oral de Germanio orgánico.
• Lesiones establecidas desaparecieron luego de un tratamiento a largo plazo.
• Germanio orgánico reparó los niveles aumentados de IL1, un producto encargado de la regulación inmunológica.
• Germanio orgánico puede inducir o mejorar la actividad de los linfocitos supresores T en ratas con artritis y sin artritis, las cuales son resistentes a la radiación. (La actividad deficiente de los linfocitos supresores T está vinculada con la patogénesis de enfermedades auto inmunes, como la artritis reumatoidea).

Estos estudios sugieren que Germanio orgánico podría incidir en la artritis modulando las funciones macrófagas, que forman parte de la inflamación y la regulación inmunológica. La inhibición de las funciones macrófagas podría interferir con la presentación del antígeno a las células T auxiliares, lo que podría llevar a la inducción de células supresoras. Además, la inhibición de la producción de IL1 en la articulación inflamada podría resultar en la reducción de la inflamación local y la destrucción de tejido.

Germanio y las enfermedades mentales
Germanio ha sido utilizado en el tratamiento de psicosis crónica, depresión, epilepsia y esquizofrenia, en la Clínica de Investigación Asai. Las razones de su empleo son las siguientes:
1. Incrementa el suministro de oxígeno al cerebro.
2. Debido a sus propiedades antioxidantes puede neutralizar radicales libres de tóxicos, y así ayuda a prevenir el daño por peroxidación a las membranas y además tiene un efecto purificador en la calidad de sangre.
3. Posee la habilidad de capturar y descargar metales pesados como el mercurio y el cadmio, conocidos por sus efectos neurológicos nocivos.
4. Sus propiedades de mejora inmunológica afectan otros sistemas bioquímicos y neuroquímicos del cuerpo, estimulando los mecanismos inmunológicos del propio organismo.

La mejora de las funciones hormonales e inmunológicas además tendrá efecto en la salud mental y la conducta del individuo.

Efectos terapéuticos
En vista de la acción de Germanio orgánico a un nivel físico fundamental, que actúa para restaurar la homeostasis mediante una variedad de efectos saludables (oxigenación, modulación inmunológica, captura de radicales libres).
No es de sorprender que haya actuado favorablemente en muchas enfermedades graves, inclusive:
• Candida albicans (donde los organismos de levadura prefieren medios anaeróbicos).
• Malaria (en la cual el desarrollo de cepas resistentes a varios químicos significa que la posibilidad de infección sólo se reduce cuando el sistema inmunológico del individuo es más fuerte).
• Osteoporosis senil (donde la administración de Germanio orgánico parece reducir los niveles de suero de PTH, previniendo la disminución de la masa ósea).
• Enfermedad cardiaca y angina de pecho.
• Problemas circulatorios y Enfermedad de Raynaud.
• Enfermedades oculares, como el glaucoma, catarata negra, desprendimiento de retina e inflamación de la retina y los nervios ópticos.
• Epilepsia

Seguridad
El Germanio orgánico es una sustancia natural y no es tóxico, aunque una variedad de Germanio fabricado ha mostrado que es capaz de causar efectos colaterales nerviosos transitorios.
Se absorbe y elimina fácilmente sin sufrir alteración metabólica, y cuando es administrado por vía oral, se distribuye ubicuamente en todos los órganos (ningún órgano es un específico, y no hay diferencias en los patrones de distribución entre diferentes sexos. Luego de 12 horas en el organismo no deja concentración residual, y es eliminado sin modificación metabólica, por la orina, en 24 horas.
El único caso de muerte causada por Germanio fue el de una mujer que había estado tomando un compuesto de Germanio de 600 mg por día, durante 18 meses y falleció de insuficiencia renal. Un análisis del compuesto reveló que era principalmente dióxido de Germanio, con algo de Germanio orgánico. Una autopsia reveló anormalidades celulares de tejidos renales y una acumulación incrementada de Germanio en varios órganos. Sin embargo, no fue posible determinar si Germanio causó la insuficiencia renal o si la insuficiencia renal causó la acumulación de Germanio, ya que éste es eliminado principalmente por los riñones.

Alimentos con Germanio
Germanio se presenta en cantidades residuales en la mayoría de los alimentos, pero en concentraciones altas sólo en almejas, atún enlatado, y habas horneadas. Se ha comprobado mediante análisis que existen sólo cantidades residuales en plantas utilizadas en medicina china.

Principales efectos de intoxicación por Germanio
• Malestar general.
• Síntomas gastrointestinales, inclusive vómitos, anorexia, pérdida de peso.
• Problemas musculares, inclusive debilidad muscular generalizada, atrofia muscular difusa, miopatía, disturbios en la marcha.
• Sangre: anemia, acidosis láctica grave.
• Sistema nervioso: daño muscular y nervioso, neuropatía periférica, parestesia (estremecimiento y entumecimiento) de las extremidades, disartria y ataxia al andar, pérdida de la cubierta de nervios largos, pérdida de las fibras nerviosas, disfunciones autonómicas, parálisis nerviosa craneal múltiple, gliosis en la columna dorsal de la médula espinal, deterioro y ataxia troncal, arreflexia, fasciculación de la lengua (movimientos nerviosos espasmódicos), conducción nerviosa reducida, ataxia cerebelosa.
• Riñones: nefropatía, lesión renal con disfunción renal crónica, insuficiencia renal grave, disfunción renal, función renal deteriorada sin proteinuria o hematuria, falla renal persistente por algún tiempo después del evento. Degeneración tubular específica dentro del riñón, degeneración vacuolar de túbulos renales, degeneración de túbulos distales, degeneración de células tubulares renales, degeneración tubular y fibrosis intersticial, atrofia tubular, grave vacuolización hidrópica de células tubulares.
• Hepatotoxicidad del hígado, hepatomegalia con disfunción hepática, esteatosis hepática, esteatosis panlobar, esteatosis hepática grave.

FARMACIA
El metal puro en polvo, obtenido de fisiones químicas, fue triturado hasta la tercera centesimal y potenciado a 200c mediante el método tradicional de un solo frasco de Hahnemann. Fue hecho en la Farmacia Helios.


Autor: Dr. Eduardo Imventarza (Argentina).

Termoluminiscencia de ultradiluciones de cloruro de litio y cloruro de sodio

Resumen
Diluciones ultradiluidas de cloruro de litio y cloruro de sodio (10-30 g cm-3) han sido irradiadas con rayos X y rayos gamma a 77 K, y luego progresivamente se vuelven a calentar hasta la temperatura ambiente. Durante esa fase, se ha estudiado su termoluminiscencia y se constató que, a pesar de que la dilución estaba por debajo del número de Avogadro, la luz emitida era específica de las sales disueltas al principio.


1.Introducción
La luminiscencia estimulada térmicamente, que se denomina muy a menudo termoluminiscencia, es un fenómeno bien conocido entre los procesos de estimulación térmica (la estimulación térmica genera una mayor emisión de electrones, medido por el análisis térmico y por la calorimetría de exploración, etc). Su aspecto teórico y sus aplicaciones se han desarrollado mucho, entre otros por MacKeever (1), Chen (2) y Visocekas (3), demostrando ser una herramienta muy interesante para estudiar la estructura de los sólidos, principalmente de la formación de los cristales. Para tal fin, el material de estudio se "activa" a baja temperatura, generalmente por energía radiante (rayos UV, rayos X, rayos gamma, haces de electrones, neutrones, y otras partículas), que crea pares electrón-huecos que quedan "atrapados" por separado en diferentes niveles de energía. Entonces, a medida que se calienta el material irradiado se produce la disipación de la energía acumulada, de modo que los electrones que estaban atrapados se mueven y se recombinan. Se produce un brillo característico de alta frecuencia, que depende de la profundidad de la trampa inicial. Generalmente se observa este fenómeno en los cristales ordenados, aunque también puede ser observado en materiales con menos orden, por ejemplo en el vidrio (2). En este mecanismo, las imperfecciones de la estructura juegan un papel muy importante, pues son los lugares donde se observa la luminiscencia. Por lo tanto, la termoluminiscencia es un buen método para estudiar las imperfecciones y para entender cómo aparecen en el cristal.
Esto es lo que hemos encontrado en nuestras investigaciones desde el comienzo, cuando los líquidos eran convertidos en sólidos estables mediante enfriamiento. Trabajando fundamentalmente con agua -principalmente óxido de deuterio- hemos demostrado que la luminiscencia de los cristales exagonales del hielo presentaba dos picos importantes -pico 1 cerca de 120 K y pico 2 cerca de 166 K-(fig.1) con un espectro de emisión bien definido (fig.2), las muestras de D2O (deuterio) daban una señal más alta que las de H2O. En ambos casos, las muestras no irradiadas no dieron señales de ningún tipo. Por lo tanto el deuterio y el agua mostraron por igual que la intensidad relativa de la emisión de luz era una termoluminiscencia que dependía de la dosis de irradiación y que, al menos en el pico 2, mostraba un máximo entre 1 y 10 kGy (fig.3).

En cuanto a la hipótesis sobre la naturaleza de la emisión en sí, Teixeira ha sugerido (6) que el pico 2 podría estar en relación con la estructura del enlace de hidrógeno en el hielo que, a su vez, podría proceder de la estructura original del líquido, mientras que el pico 1 parece estar estrechamente relacionado con la molécula. En realidad, en una sustancia muy diferente como la formamida, que también presenta enlaces fuertes de hidrógeno, nuestros experimentos mostraron un brillo similar al observado en la zona del pico 2 (fig.4), lo que refuerza nuestro punto de vista sobre la participación de los enlaces de hidrógeno en este mecanismo.

Para desarrollar esta idea con más profundidad, se ha seleccionado el efecto de la termoluminiscencia en el cloruro de litio irradiado con óxido de deuterio, ya que esta sustancia en particular es conocida por romper los enlaces de hidrógeno. El resultado, de hecho, es espectacular y, a la relativamente baja concentración de 0.1 M el pico 2 desaparece totalmente (fig. 5), mientras que la emisión del pico 1 queda prácticamente sin cambios.

En este punto pensamos que sería interesante poder impugnar la teoría según la cual hay "estructuras" preexistentes en el líquido original, desarrolladas en torno a los productos químicos añadidos y que podrían mantenerse después de una gran cantidad de diluciones sucesivas cuando se hace bajo una fuerte agitación mecánica.

Para ello preparamos, por cortesía de los laboratorios BOIRON, diluciones ultradiluidas de cloruro de litio y cloruro de sodio mediante diluciones sucesivas en centésimas, todo ello realizado mediante una agitación mecánica vigorosa (inicialmente 1 g. en 100 cm3, a continuación 1 cm3 de esta dilución en 99 cm3 de D2O puro (óxido de deuterio)… y así sucesivamente) hasta llegar -teóricamente- en la dilución 15 a una concentración de 10-30 g por cm-3. Una muestra de referencia de óxido de deuterio se preparó también de acuerdo con esta técnica, manteniendo una vigorosa agitación (150 golpes/7.5 s en cada etapa de la sucesiva "dilución").

Procedimos, por tanto, a la "activación" de estos materiales por irradiación según el protocolo experimental siguiente.


2. Experimento
Un centímetro cúbico de cada solución se coloca en cavidades de aluminio de 20 mm de diámetro y 2 mm de profundidad, y se congela a -20ºC en un bloque metálico frío. La congelación se mantiene a -20ºC durante 24 horas para conseguir estabilidad en su patrón de cristalización y finalmente se sumergen en nitrógeno líquido durante 24 horas a -196ºC.
En una primera serie de experimentos los discos de hielo congelados son irradiados a 77 K con 100 kV de rayos X hasta conseguir una dosis de 0.4 kGy (30 min). Se realizaron determinaciones previas para comprobar que los discos que tenían la misma posición en el campo, recibieran la misma dosis (la dosimetría se realizó con Harwell, FWT, y dos´´imetros de alanina). Después de la irradiación las muestras "activadas" se trasladan a un contenedor de nitrógeno líquido y se mantienen allí durante una semana, para igualar cualquier pequeña diferencia que pudiera existir entre ellas.

Por último, todas las muestras se colocan en el equipo de termoluminiscencia y sus resplandores respectivos son grabados con un fotomultiplicador y una cámara CCD conectada a un espectógrafo a medida que se produce el calentamiento (3ºC por minuto) entre 77 y 213 K, como ya se hizo en otras pruebas experimentales anteriormente publicadas.


3. Resultados
Para sorpresa nuestra, los resultados experimentales presentan, sin ningún tipo de ambigüedad, que para una dosis de rayos X de 0:4 kGy la termoluminiscencia de las tres muestras fue sustancialmente diferente (fig.6). En la reproducción posterior de estos experimentos se obtuvieron idénticos resultados.

Si comparamos las curvas obtenidas en las tres muestras de la luz emitida, y tomando como referencia el pico 1, obtenemos para el pico 2 distintas curvas, que se pueden observar en la figura 7, mostrándose con toda claridad que la adición inicial de un soluto (ClNa o ClLi) en óxido de deuterio, deja una huella permanente, incluso aunque se realicen multitud de diluciones con fuerte agitación, donde todo rastro de soluto ha desaparecido.


Referencias
[1] S.W.S. McKeever, Thermoluminescence of Solids, Cambridge University Press, Cambridge, 1985,
pp. 1–376.
[2] R. Chen, S.W.S. McKeever, Theory of Thermoluminescence and Related Phenomena, World Scienti-c, Singapore, 1997, pp. 1–559.
[3] R. Visocekas, Nucl. Tracks Radiat. Meas. 14 (1988) 163.
[4] L.R. Rey, Low temperature thermoluminescence, Nature 391 (1988) 418.
[5] L.R. Rey, Thermoluminescence de la glace, C.R. Physique 1 (2000) 107–110.
[6] J. Teixeira, Personal communication, 1998.


Autor: Louis Rey, físico y biólogo suizo.
Publicado en Physica A: Statistical mechanics and its applications, Vol. 323, 67-74, DOI 10.1016/S0378-4371(03)00047-5 (2003).
Para ver las figuras ir al artículo original, en el enlace siguiente.
Original paper: http://www.homeopathy.org/research/basic/Rey.pdf
Fuente: http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2011/02/24/termoluminiscencia-de-ultradiluciones-de-cloruro-de-litio-y-cloruro-de-sodio/
Another related paper of the same author: Can low-temperature thermoluminescence cast light on the nature of ultra-high dilutions?

Entrevista con Marino Rodrigo

El doctor Rodrigo tiene una larga trayectoria clínica y docente, no sólo en el ejercicio de la homeopatía sino también en la medicina convencional. Esta circunstancia le coloca en una situación especial, quizá incluso interesante para quienes pudieran pensar que la homeopatía está constituida por fanáticos que odian la medicina. El doctor Rodrigo es el más elocuente ejemplo de lo contrario.

MEDICINA HOMEOPÁTICA: Doctor, medicina institucional y homeopatía, ¿cómo conviven en un mismo médico?
MARINO RODRIGO: Nunca he considerado el ejercicio de la Medicina como la conquista de posiciones a enfrentar, la llamada medicina institucional o convencional por una parte y la homeopatía por otra. El método homeopático enriquece la medicina clásica, en el sentido de que supone un avance en la individualización diagnóstica y terapéutica. Ciertamente, en un sentido muy concreto. Pero dudo mucho que se pueda ejercer una homeopatía competente sin una sólida formación médica.

MH: ¿Cree que alguna vez ambas disciplinas podrán convivir también en el sistema sanitario público?
MR: De vez en cuando alguien pide que se incluya la homeopatía en la sanidad pública con argumentos de solvencia discutible. Pienso que no urge universalizar deprisa y corriendo la prestación pública de la homeopatía por vías más o menos artificiales, forzadas y con fuertes presiones comerciales. Considero más necesarios otros aspectos previos a esta pretensión, en particular el avance en la validación y actualización de la homeopatía como recurso terapéutico potencialmente útil, el desarrollo de un marco de reconocimiento y regulación oficiales, y la implementación de una formación continuada y acreditada para sus profesionales, entre otros.

MH: ¿Considera que la presencia cada vez mayor que la homeopatía está teniendo en la universidad terminará por hacerse sentir en las instituciones sanitarias?
MR: No necesariamente. La presencia de la homeopatía en la Universidad supone para mí, ante todo, una situación de compromiso para con la sociedad y con la propia Universidad: nos invita a adoptar una actitud desprejuiciada pero al mismo tiempo crítica respecto a sus potencialidades como recurso terapéutico, y, desde ahí, la disposición para abordarla científicamente mediante la aplicación de las metodologías adecuadas. Por una simple cuestión de coherencia. No debería suponer solo una posición ventajista desde la que reivindicar objetivos políticos o económicos adicionales.

MH: Usted imparte docencia en medicina institucional y en homeopatía. ¿Hay diferencias sustanciales entre ambas pedagogías?
MR: Sí, en múltiples aspectos. Por ejemplo, en la docencia de la medicina convencional enfatizamos la generalización aplicada a todos sus aspectos diagnósticos, terapéuticos, pronósticos, etc.; en homeopatía enfatizamos la individualización, la comprensión de cada paciente en su singularidad, antes de plantearnos un tratamiento. Por cierto, también algo a lo que ha aspirado la medicina de todos los tiempos, la máxima individualización diagnóstica y terapéutica. Este diferente énfasis en objetivos tan distintos condiciona necesariamente la metodología a aplicar. En términos generales, y en cualquiera de los dos ámbitos, apuesto por el autoaprendizaje del alumno movido por sus propios intereses y motivaciones, por un acceso activo al conocimiento, apoyado con tutorías. La clásica transmisión “magistral” de un tipo de conocimiento concreto, el que decide solo el cuerpo docente, que exige una pasividad y pensamiento acrítico por parte del alumno, cada vez resultan menos aceptables entre todos los agentes académicos.

MH: Usted ha hecho una aportación sustancial a la pedagogía homeopática con su libro Autotest en homeopatía. Confesamos haberlo leído y haber disfrutado con su lectura. ¿Cree que en España la literatura homeopática está a la altura de las expectativas de los médicos homeópatas?
MR: Me gustaría conocer esas expectativas para responder su pregunta. Si esas expectativas se refieren a disponer de manuales de prescripción rápida y nominal (o sea, la prescripción por el nombre de las enfermedades o de los síntomas aislados), sin excesiva fundamentación metodológica homeopática, entonces sí, la oferta bibliográfica actual en lengua castellana es suficiente. Si sus expectativas se corresponden a que, antes de prescribir a sus pacientes, quisieran procurarse una formación teórica y metodológica que fundamente su práctica, entonces queda mucho por hacer para traducir al castellano los libros en los que se pueden aprender ambas, fundamentalmente en inglés y en francés. Respecto al Autotest en homeopatía, le agradezco su amable valoración, pero está por ver cuán sustancial resultará en la pedagogía homeopática. Dependerá de la aceptación de los lectores, de la utilidad que tenga como instrumento de apoyo a docentes y discentes.

MH: Si tuviese que llevarse a una isla un solo libro de homeopatía, ¿cuál elegiría?
MR: ¡Qué terrible pregunta! Suena a castigo. ¿Un solo libro? Toda una prueba para el desapego. Si este viaje a una isla es una metáfora del volver a empezar, entonces me llevaría el Órganon de Hahnemann.

MH: ¿Y de medicina convencional?
MR: Cualquiera de los tres o cuatro grandes tratados de Medicina Interna disponibles en la actualidad.

MH: Para terminar, la inevitable pregunta sobre el futuro de la homeopatía: ¿cómo lo ve?
MR: La homeopatía es un método racional y empírico. En la medida en que los diversos agentes implicados en la salud (los profesionales, las autoridades sanitarias y la población) renunciemos a fundamentar la teoría y la práctica de la homeopatía en sólidas bases metodológica y científicamente aceptables, la homeopatía seguirá debatiéndose entre las creencias y ocurrencias elucubrativas de unos y los intereses fieramente comerciales de otros.


Dr. Marino Rodrigo Bañuelos. Urgenciólogo, Servicio de Urgencias, Complejo Hospitalario de Navarra. Especialista en medicina interna. Profesor clínico asociado de Medicina, Universidad de Navarra. Máster universitario en homeopatía. Profesor del Máster en Homeopatía, Facultad de Medicina de Sevilla, 2008/09.
Fuente: http://www.medicinahomeopatica.es/marino.htm